lunes, 26 de febrero de 2007

EMPAQUETADORES

Hubo una época en la que los tebeos de una editorial se hacían en la editorial. Es decir, que el grueso del cuerpo técnico se encontraba en una misma oficina trabajando codo con codo. En la Forum de los 80, Antonio Martín dirigía y Pere Olivé diseñaba, ayudados por un reducido grupo de colaboradores, nombres que ahora suenan lejanos, como Marce Hernández o Elena Gueimunde. Probablemente los traductores, articulistas, profesores y doctores, es decir, Pérez Navarro, trabajaban en casa, pero sea como sea todos los que hacían tebeos en Forum cobraban de Forum.

En los 90 Planeta DeAgostini publicaba todo Marvel, Image, manga... Editar tantos títulos conllevaba contratar más personal y, consecuentemente, ampliación de oficinas y de material ofimático, cada vez más necesario pero aún caro. La otra opción consistía en contratar los servicios de una empresa externa que coja el material original yanqui, la traducción, los artículos y las publicidades y con todo eso haga un paquete que finalmente va a imprenta. Lo de “empaquetar” un tebeo no puede ser una expresión más fea, pero la palabreja inglesa ha triunfado y hoy todo el mundo usa el término packager. El packager más famoso quizás sea el Estudio Fénix
que hoy en día hace de todo menos tebeos: fascículos, revistas, libros, publicidad e incluso juguetes. Los trabajadores de estas empresas suelen ser gente joven, bien preparada, aficionada a los comics y con muchas ganas de hacer las cosass bien. Lo malo es que muchas veces el tiempo y el dinero contratados no dan para mucho.

El uso de este tipo de empresas supone un ahorro económico para la editorial pero dificulta la supervisión por parte de la misma. Además obliga a marcar directrices comunes de diseño y producción y la revisión y corrección de un producto acabado es más difícil que la de uno cuya realización ves días a día.

Una rápido escrutinio revela que Panini utiliza como mucho, tres packagers:

  • Forja Digital S.L.: X-Factor, Spiderman, X-Men los 198, The Pulse, Daredevil, Hulk...
  • Estudio Din&Amita: Los 4 Fantásticos, Patrulla-X, X-Men Génesis Mortal, Ultimate X-Men, Lobezno, X-Men, Capitán América, Jóvenes Vengadores, Los Nuevos Vengadores, Ultimate Spiderman, The Ultimates, Supreme Power: Hyperion...
  • Estudio Fénix: The Punisher,...

Planeta usa los servicios de al menos ocho:

  • Pacmer S.A: Crisis de Identidad: Prólogo.
  • Magic Press Srl: Green Lantern, Manhattan Guardian, Catwoman, El día de la vengaza,...
  • 9 letras: Superman, Solo, Green Arrow, Manhunter,...
  • Cosa Studio: Outsiders, Wonder Woman,..
  • Estudi D’art-tres: Superman de Pasqual Ferry...
  • Fanhunter S.L.: Clásicos DC Green Lantern, Superman-Batman,...
  • CP, SCP: Hellblazer,...
  • Pilar Tomeo y Carlos Montes: 100 balas;...

Cuando Panini tomó Marvel también heredó de Forum las empresas de packaging mientras que Planeta no parece haber encontrado un par de packegers que se puedan ocupar de toda la producción de su línea editorial. Quizás sea porque las empresas contratadas no tienen las capacidades necesarias para publicar tanto tebeo a la vez o por crear un ambiente de competencia entre los proveedors que provoque la bajada de los precios. Obviamente, un editor de Panini lo tiene más fácil que uno de Planeta ya que siempre es más operativo tratar con un par de empresas que con ocho, cada una con sus peculiaridades. Y probablemente esto sea una de las explicaciones de las pésimas ediciones que Planeta nos está regalando de un tiempo a esta parte.

Mi dentista solía decir: “Lo barato sale caro”. Desconozco cuánto paga Planeta a cada packager pero intuyo que no lo bastante para que podamos ver ediciones con la calidad esperable.

¿Conoces a alguien que trabaja en algún packager? ¿Cómo se apañan las señoritas de El Corte Inglés para hacer esos paquetes tan estupendos? ¿Cuántos chalets se habrá comprado mi dentista a mi costa?

PD: El viaje, muy muy bien. Regresaron, sanos y salvos, 81 alumno/as, ni uno más, ni uno menos... espero.

martes, 20 de febrero de 2007

PARÉNTESIS

Hasta las cejas con los preparativos del viajito. Iba a postear sobre los packagers pero no me va a dar lugar, así que lo dejamos para el lunes que viene por la noche. A los veintipico que se pasan por esta página a diario (veintipico más de lo que esperaba) o al que visita veintipico veces al día la página (ya te vale) muchas gracias y espero que os sigáis asomando de vez en cuando. Por cierto, leer, leeis, pero no escribís. Jo...

Hasta el luneeeees.

domingo, 18 de febrero de 2007

ODIO A LOEB

1970 no fue un buen año para la Humanidad. Se separaron los Beatles, nací yo y Jeph Loeb leyó su primer tebeo.

Jeph Loeb es el perfecto ejemplo de cómo prosperar en la industria del tebeo con un talento muy justito y una gran dosis de suerte, influencias y relaciones personales. Un paseo por su biografía así lo demuestra.

Tras descubrir los tebeos hace que su padre le compre a un vecino una colección con todos los comics Marvel de los 60. Sus padres se divorcian y su padrastro resulta ser el vicepresidente de la Universidad donde se saca sus títulos de escritor. En 1985 escribe la película de Michael J. Fox De pelo en pecho y el Commando de Arnold Schwarzenegger. Luego escribe la secuela de De pelo en pecho con Tim Kring. En 1989 escribe un guión para adaptar Flash y conoce a Janette Khan, presidenta de DC, que extasiada de encontrar a un guionista de Hollywood al que le gustan los tebeos, le propone escribir para su editorial.

Y, efectivamente, cuando DC publica su versión de Challengers of the Unknown con Tim Sale, se le publicita como el guionista de De pelo en pecho y Commando, presentando como un logro que un escritor de Hollywood se digne a realizar tebeos, en un ejercicio de catetismo y baja autoestima realmente remarcable. El tebeo en sí pasa sin pena ni gloria pero posibilita una relación duradera con Sale que da lugar a The Long Halloween, -un pastiche de películas que empieza como El Padrino y acaba como Presunto inocente-, y Dark Victory. Ambas parasitan del Año Uno de Frank Miller y presentan a Batman como el detective más imbécil del mundo. Con Superman For All Seasons lo único que hace es añadir empalago a la versión de Byrne.

Pero el caso es que la fórmula funciona y el tándem Loeb-Sale presenta sus versiones “año 1” de Spiderman (Blue), Daredevil (Yellow) y Hulk (Grey) readaptando los trabajos de Lee, Kirby y Ditko. Lo único bueno, ver a Tim Sale seguir con maestría la senda de Alex Toth. Loeb, listo él, se da cuenta que el éxito está en unirse a gente de éxito. No tuvo mucha vista colaborando con Rob Liefeld, pero la campanada la da con Hush, una historia de Batman en 12 números que suponía el reencuentro de Jim Lee con el tablero de dibujo. La historia es un batiburrillo sin pies ni cabeza en el que adivinas quién es el malo misterioso en la primera viñeta en la que aparece y que sólo sirve para que Lee se pueda dibujar a toda la galería de villanos de Batman. La historia arrasa entre el público.

Loeb sigue perfeccionando estilo propio y se da cuenta de que no sólo hay que juntarse con dibujantes de éxito sino que debe escribir para lucimiento de los mismos. En Superman-Batman le pregunta a McGuinnes ¿qué quieres dibujar? “A todos los personajes del Universo DC. ¡Y un robot gigante!” ¡Hecho! ¿Y Michael Turner? “Estilizadas jovencitas de culitos prietos. ¡Y que salga Darkseid!” ¡Pues ahí tienes a Supergirl, todas las amazonas y a Darkseid. Aunque no pegue ni con cola. ¡Y Batman se pelea con él a puñetazos!! ¿Y mi Pacheco? ¿Qué quiere? “Eso ni se pregunta, pisha. ¡Universos alternativos! Y contar el origen de Batman, que aún no lo había hecho”. ¡Maaaarchando!... Que las historias sean un sinsentido continuo no impide el éxito de la colección.

Entretanto, Loeb ha vuelto a llamar la atención de la industria televisiva, y escribe un episodio de Smallville. Desde entonces Loeb es presentado enfáticamente como “el que introdujo la kriptonita roja en Smallville”. Lo que no dice es dónde se la podría haber introducido... J.J. Abrams le contrata como asesor para Lost, lo cual puede explicar el fiasco que ha acabado resultando la serie, y Tim Kring, otro amiguete de años mozos, le mete en el equipo de la más que notable Heroes, donde, maldición, firma el mejor episodio hasta la fecha de esta serie, aunque hay que tener en cuenta que los guiones de la tele se escriben en equipo. Además, su colega Sale es el auténtico artista de los tebeos de uno de los personajes de la serie, que es autor de comic-books. Todo queda entre amigos.

Recientemente Loeb ha perdido a su hijo Sam por cáncer. El número 26 de Superman-Batman lleva guión del chiquillo y dibujos de un montón de artistas de primera fila que donaron su sueldo a una entidad benéfica que lleva el nombre de su hijo. No lo he leído pero dicen que no está nada mal. Seguro que mejor que los 25 capítulos anteriores.

Desgracias personales aparte, la estrella de Loeb no se apaga y Quesada le hace contrato en exclusiva. Aparece como asesor de todo lo que rodea a Civil War, aunque su sugerencia más notable es que la ciudad destruida en la batalla de superhéroes del primer capítulo sea su Stamford natal. Y lo mismo hasta le hacen Hijo Predilecto por eso... Entre los inminentes cometidos de Loeb están tomar Lobezno (lo que le faltaba al mutantecanadiensedelasgarrasdeadamantium) y destroz... continuar The Ultimates con un recuperado Joe Madureira y con McGuinnes. Pero vamos, que con Madureira también triunfo yo.

Por si alguien no se ha leído el título y/o no acaba de quedar claro, lo repetiré: no me gusta Loeb. Escribe mal, es ñoño y tiene la originalidad de una barra de pan Bimbo. Pero tiene éxito. Su caso es muy común no sólo en el campo del tebeo, sino en cualquier ámbito laboral. Más vale caer en gracia que ser gracioso. Y no es el único. Más sobre eso más adelante.

¿Cuántos Loebs hay en la oficina en la que trabajas? ¿Cuál es el Loeb de Planeta? ¿Es verdad que si dices tres veces "Jeph Loeb" delante de un espejo se te aparece Jaime Rodríguez?

miércoles, 14 de febrero de 2007

PORQUESES

La semana que viene voy de viaje cinco días con los niños del Colegio a Castilla y León. Y no, no es divertido. Preparar algo así lleva varios meses, y los días previos el ritmo de trabajo se acelera exponencialmente. Por eso, algo cortito. Unos cuantos porqueses mientras "vigilo" un examen:

¿Por qué Panini le ha dado más brillo a sus portadas?

¿Por qué los tebeos de Planeta, puestos sobre una mesa, se rizan espectacularmente en un par de horas?

¿Por qué no hay nadie que controle que el rotulista no intercambie el contenido de los bocadillos?

¿Por qué no hay nadie que controle que el traductor haga bien su trabajo?

¿Por qué se contratan a traductores que no saben nada de lo que están traduciendo?

¿Por qué en los tebeos de Planeta no se adaptan los títulos de la historia al castellano y se dejan en inglés con una traducción al pie de página?

¿Por qué Panini hace ediciones especiales para librería que consisten en exactamente el mismo contenido con portada distinta?

¿Por qué Panini hace ediciones especiales para librería que consisten en exactamente el mismo contenido con exactamente la misma portada y un cartelón que dice que es edición especial?

¿Por qué Panini tira piedras sobre su propio tejado editando exclusivamente para librería tebeos como Ultimates 2 o X-Men Genesis Mortal que tienen formato de quiosco?

¿Por qué en algunos tebeos de Norma no ves por ningún lado referencia a traductores, rotulistas...?

¿Por qué Planeta contrata los servicios de al menos ocho empresas de packaging distintas?

Más sobre esto, más adelante.

Peláez, mira tu examen, que te estoy viendoooo....

viernes, 9 de febrero de 2007

EL PUNTO DE ARRANQUE

La situación es más que familiar. Un nuevo guionista, profusamente promocionado en las webs de noticias, prometiendo una nueva dirección para la serie que le ha sido adjudicada, un nuevo rumbo plagado de ingeniosas situaciones y sorprendentes giros argumentales.

El problema es que cuando una serie tiene más de cuarenta años a sus espaldas las novedades, el ingenio y las sorpresas son bastante difíciles, así que el voluntarioso guionista al final se limita a hacer alguna de las siguientes cosas:

Opción A: Un personaje más o menos importante resucita.
Opción B: El pasado que crees conocer es mentira.
Opción C: Un personaje más o menos importante muere.

Todo esto viene a cuento de Ed Brubaker, cuya aún corta carrera en Marvel se está distinguiendo por el uso y el abuso de los tres tópicos anteriores. Así, en Capitán América, Bucky ha vuelto de entre los muertos convertido en un ciborg asesino, nada menos. En X-Men Génesis Mortal resulta que lo que contaron en el Giant Size X-Men de 1975 que originó la actual Patrulla X es mentira y, encima, el Profesor X es un cabronazo manipulador. Otra vez. Y en Daredevil a las primeras de cambio se cargan a Foggy Nelson. Tres de tres. Impresionante.

¿Es eso malo? No necesariamente, y Brubaker es un ejemplo. A pesar de los poco originales orígenes, sus series están bien escritas, son interesantes y avanzan con coherencia. Algo de lo que tendrían que aprender los Jeph Loeb del mundo. Más sobre eso más adelante.

¿Queda algo original que contar? Probablemente, desde Homero, no. Pero siempre quedan maneras originales de contarlo. Me imagino que por eso no hemos cambiado todavía nuestra afición a los tebeos por la horticultura ecológica.

Por 25 céntimos: Historias en las que personajes hayan muerto, resucitado o su pasado no era el que se creía. Oportunidad única para forrarse

martes, 6 de febrero de 2007

GUSTO POR EL DISGUSTO

Hay varios autores que parecen que han hecho su marca de fábrica de la descripción minuciosa de lo desagradable. Y no me refiero al más rancio underground, productora de historias en las que tíos subidos en globos defecaban en la gente. Siempre hay quien a este tipo de cosas le sacan un significado profundo. La sociedad, el poder, la angustia vital,... En realidad la cosa iba de mierda y sólo de mierda. Ganas de dar el cante.

Pero no, yo hablo de obras del llamado mainstream firmadas por tipos como Garth Ennis o Warren Ellis y dibujadas por Steve Dillon o Darick Robertson, que suelen colaborar todos con todos en historias en las que lo escatológico es el centro. Así, de memoria, recuerdo aquella mafiosa amputada de Punisher, al calvo de Preacher que acabó meando por un tubo de goma, gatos con tres ojos que daban grima orinando en esquinas en Transmetropolitan, enanos que vivían en alcantarillas y amputaban piernas para poner al personal a su altura otra vez en Punisher, el humor chocarrero de La Brigada de Fusileros, mutilaciones detalladas por doquier,...

Ese confundir la trasgresión con la guarrería no hace sino ocultar las evidentes virtudes de estos guionistas y dibujantes. Ennis tiene un don con los diálogos que le permiten escribir episodios enteros de gente hablando y sabe describir personajes como nadie. En Preacher lo bueno no es ese descendiente subnormal de Jesucristo o el tarado follagallinas aquel, sino la bonita historia de amor de Jesse y Tulip, la amistad entre Jesse y Cassidy o ese Santo de los Asesinos parando un tanque con el pie y acribillándolo con sus revólveres. Steve Dillon tiene mano con las expresiones y es de los mejores colocando a los personajes en las viñetas. Ellis tiene grandes ideas, más que ideas, conceptos, que suele rematar mal, cierto, y esperad al fin de Planetary, ugh, aunque su sentido de la estructura nadie la puede discutir. Robertson es buen diseñador de personajes, un narrador más que competente y tiene mucho sentido del humor... Mucho talento que se pierde en lo superfluo.

Se quejaba Moore de que los imitadores de Watchmen se concentraban en el tono oscuro y no en los evidentes hallazgos narrativos de su obra. El clan de Ennis y Ellis se mal imitan a sí mismos recurriendo siempre a ese tono de cacapeoculopis mal llamado adulto en vez de concentrarse en sus puntos fuertes.

Y el caso es que, de vez en cuando, les da por eso. El Fell de Ellis merece bastante la pena sin entrar en lo escatológico. Y el otro día leí la historia de Punisher llamada El Tigre, aparecida en el tomo homónimo con dibujos de John Severin, en la que la historia, sin ser excepcional, estaba bien contada, tenía sentimiento y no se refocilaba en lo mundano, y eso que la historia daba para eso. Si encima tienes a todo un clásico como Severin, que con su trazo tembloroso aún le da sopas con hondas a muchos “modelnos”, y contando con un color de Paul Mounts que imita las tramas manuales de manera primorosa, pues el resultado es más que apreciable.

Es decir, que cuando quieren, lo hacen, Aunque me imagino que esto será como la tele: cuanto peor, mejor y más vendes.

¿Está reñido el talento con el buen gusto? ¿Cuál es tu programa de telebasura favorito? ¿Cuál es tu tebeo de comicbasura favorito?

PD. Hablando de lo cual: hace unos días DC les ha cancelado a Ellis y Robertson, tras seis números, The Boys, una (otra) sátira superheróica llena de salpicaduras, mutilaciones y hámsters rectales. Ya les vale.

domingo, 4 de febrero de 2007

LA EDAD DE LATA (Apéndice)

La edición en blanco y negro añade un elemento de suspense a este Green Lantern: sólo nos enteramos que el peligro es amarillo (sin doble intención) cuando lo dice el personaje. Un episodio de Superman con las kriptonitas de colores puede ser la leche en este formato.
Y, vale, Abin Sur, miedo no tendría Hal Jordan, pero muy espabilado tampoco era, que se le venía encima un monstruo amarillo y sólo de acordaba de la jodía anomalía cuando le arreaba con el anillo...

sábado, 3 de febrero de 2007

LA EDAD DE LATA

Hay pocos tebeos con los que me ría yo más que con un comic book americano de los inicios de la Edad de Plata, alrededor del año 60. Me he leído el primer tomo del Clásicos DC Green Lantern y aún me duelen los ijares.

Y es que todo resulta ridículo: el origen, los poderes y el fallo de esos poderes, esa “impureza necesaria en su propia naturaleza que hace que el anillo sea inútil contra cualquier cosa amarilla” que el editor, Julie Schwartz, repetía machaconamente en cada historieta. De resulta de lo cual, en cada capítulo el pobre Hal Jordan se enfrenta a misiles amarillos, monstruos amarillos y rayos amarillos. Y lo mejor es que sus enemigos no saben nada del amarillo y su efecto sobre el anillo. Es pura casualidad. ¡Pintan los misiles de amarillo por pura estética! O ese diálogo de la portada del número 1: “Un enemigo desconocido ¡maneja los hilos de un monstruoso títere que dispara rayos letales contra mí!” Coñio, y lo mejor es que es verdad. O ese monstruo autorreflexivo que piensa: “Qué extraño... sé que soy una “amenaza aterradora”, pero no sé qué significa eso..., ni lo que debo hacer...” Y esos secundarios, aquel mecánico esquimal de apodo Caratarta. Sí, sí. Esquimal y Caratarta. O esa Carol Ferris, más caliente que una perra y digna heredera de la sagaz Lois Lane, enamorada de un tío con antifaz y mallas que se peina igual que Hal Jordan, habla igual que Hal Jordan, que nunca está a la vez que Hal Jordan, pero, oye, que no es Hal Jordan...

Y no se trata sólo de este tebeo, o de DC. Ahí quedaba ese Thor con su Jane Foster, esos Vengadores a los que acompañaban a todas partes la pandilla de radioaficionados de Rick Jones o ese Spiderman que aseguraba que nadie sospechaba que él era Peter Parker mientras se balanceaba con un criminal maniatado...

Sin embargo, esa ingenuidad, ese “todo vale”, fueron el humus en el que se forjaron los últimos cincuenta años de comic book americano. Nos pueden parecer ridículos, pero son el inicio de la evolución que, para bien y para mal, han dado lugar a todas las Crisis Infinitas y todas las Guerras Civiles con las que hoy nos bombardean. Hoy, desde luego, tienen más valor sentimental e histórico que artístico. En el caso de este Green Lantern sirve, sobre todo, para ver evolucionar artísticamente a Gil Kane, el creador del standard de los puñetazos superheroicos.

Arte. No era “arte” lo que se buscaba, sino la funcionalidad y la producción masiva. Hoy, parece, el público exige más, tiene un concepto de entretenimiento más sofisticado y los tebeos están mucho mejor escritos y dibujados, son más... “artísticos”. Mi pregunta es si dentro de cincuenta años nuestras Dinastía de M o 52 serán vistos como buenos, o simplemente correctos, tebeos o con el cachondeo que provocan estos primeros tomos de las Bibliotecas Marvel y los Clásicos DC.

¿Qué tres tebeos te llevarías a una isla desierta? ¿Hay cursos de Formación Profesional en la rama de electromecánica en el Círculo Polar Ártico? ¿Será verdad que el calentamiento global provocará subidas del nivel del mar de 16 centímetros?

martes, 30 de enero de 2007

OBRAS SON AMORES...

Hago constar que mis elogios a Hernando provenían de mis críticas al año y medio en el que Planeta se ha dedicado a destrozar, bajo la batuta de Jaime Rodríguez, el Universo DC. Hernando, al menos, tiene un plan. Y había indicios de cambio. Pero...

En mi última visita a la librería me encontré con un tomo en tapa dura de Superman. "¿Y esto?". Los autores: Joe Kelly, Pasqual Ferry y Chuck Dixon, según la portada. Hojeo. Historietas. Textos. El común denominador, los dibujos de Ferry. Ajá. Es un libro dedicado a Ferry. Con textos de Ferry. Qué buena idea. Como un dvd con extras. Gran idea, Hernando. Y la mejor manera de apoyar las ideas, es comprando. Pero...

Si es un tomo dedicado a Ferry, ¿por qué el nombre de Ferry aparece de manera tan discreta? ¿No debería llamararse algo así como "Superman de Pasqual Ferry" o "Pasqual Ferry en Superman" o "Superman por Pasqual Ferry" o incluso "Este Pasqual es la leche"? De hecho, según los créditos de la cuarta página el tomo se llama Superman de Pasqual Ferry. ¿Por qué ocultar esto en portada? Y, ya puestos, ¿por qué esa portada tan fea? Porque, la verdad, ninguna de las portadas de las historias son demasiados espectaculares, salvo, quizás, ésta, pero a lo largo de los dos años que Ferry se tiró en Action Comics hizo alguna portada que se podía haber aprovechado. Leyendo el texto introductorio, Hernando dice que en el tomo iba a aparecer una portada inédita. ¿Qué ha pasado entonces? Si hay tal portada, ¿por qué no aparece? Si no la hay, ¿por qué aparece lo contrario en el texto? Si hay alguna razón por la cual la portada no aparece ¿por qué no modificar el texto? Y luego está el tema de ilustrar los textos de Ferry con las mismas páginas de la historieta precedente eliminando bocadillos. Ni un mal boceto, ni una página a lápiz para compararla con la página entintada o coloreada, sobre todo teniendo en cuenta que ese es un tema en el que el dibujante hace mucho hincapié en sus reflexiones.

Puestos a especular, asumo problemas legales con la editorial americana, ya sea porque no quiera ligar el nombre de su personaje principal con un autor que ahora trabaja para Marvel o porque DC haya vetado la portada o vete tú a saber. Sea como sea, el resultado final huele a chapuza.

Y es una pena porque, repito, la idea es buena. Un tomo en formato de lujo, en el que el dibujante escoge varias de sus historias y comenta la concepción de las mismas, debería ser una joya para todo aquel que le gusta meter el dedo en la tripa de este arte. Y se podría hacer con otros: Kano, Marcos Martín, Bachs o Larroca, aunque yo pasaría bastante de comprarme este último. Lo más parecido es aquel La aventura gráfica de Carlos Pacheco en el que se repasaba toda la trayectoria del dibujante sanroqueño aunque sobrara la parte en la que Pacheco y Marín se creían Truffaut y Hitchcock. Y hablo de autores españoles por la accesibilidad a la hora de conseguir declaraciones -aunque si uno se lo trabaja, hasta Alan Moore es entrevistable- y por el hecho de que en EEUU no realizan productos similares, ya que las editoriales siempre prefieren dar protagonismo a sus personajes que a autores que ahora trabajan para ellos pero que en un año pueden estar trabajando para la competencia, salvo en casos de superestrellas como Jim Lee (X Men Visionaires) o Frank Miller (Daredevil Visionaires).

Y, volviendo al principio, ¿a quién culpar de la chapuza? ¿Quién me devuelve mis 14 €? ¿Hernando? ¿Rodríguez? ¿López? ¿Lara? ¿O al final resultará que la culpa se la echarán a DC? Porque la costumbre, y me remito a Los 4 Fantásticos de Pacheco y Marín, es decir que la culpa siempre la tiene la editorial americana de turno.

Y, por cierto, ¿alguien sabe si en su edición original La voz del fuego, la novela de Alan Moore, tenía un índice de capítulos como suele ser habitual en las novelas? Porque la edición de Planeta no la tiene. Como tampoco tiene las estupendas fotografías de José Villarrubia. Y sí, acertáis. El editor de este libro es... Venga, una pista: empieza por Ro y termina por dríguez.
¿Cuándo acabarán nuestras penas? ¿Existe el tebeo perfecto y sin mácula? ¿Por qué es tan difícil sacar las manchas de las picotas?

sábado, 27 de enero de 2007

EL ESTATUS

Llevas tu afición discretamente, pero sabes que hay gente que a tus espaldas sonríe y hace comentarios. Te gustaría que te comprendieran pero hace ya tiempo que lo has dado por perdido. Tú sigues comprando buena parte de las novedades y te mantienes al día gracias a internet o a las conversaciones que tienes con otros como tú en la librería que frecuentas. Sólo que te gustaría no sentirte extraño. Es la dura vida del aficionado a la poesía... Y a la ciencia-ficción, la maquetería, el rol,... o los tebeos. No estamos solos.

Mis habituales Atarieterno y Griffin comentaban lo mal mirados que nos tiene la sociedad a los comiqueros, empezando por los medios de comunicación, aunque ya se sabe que en España, salvo honrosas excepciones, "periodista" e "inculto" son sinónimos.

Y es que ya desde el bautismo este medio ha tenido problemas. Nadie le inventó un palabro grecolatino (cinematógrafo, televisión,...) de fácil contracción, ni tiene un medio físico propio (película, film, video,...) del que tomar el nombre. Ya sea en inglés (comic strips, comic books,...), en español (tebeo, -proveniente de una revista infantil,- historieta,...) o incluso en japonés (manga significa "dibujos caprichosos" o "garabatos"), el nombrecito no acaba de convencer. Y, sin ser peyorativas, la bande dessinée francesa o la banda desenhada portuguesa son demasiado restrictivas ya que sólo se refieren a las tiras dibujadas. Más gracia hace el fumetti que proviene del nombre de los bocadillos de texto en italiano, pero tampoco...

Obviamente, la cuestión del nombre es sólo un síntoma. En el mundo occidental y hasta los años 70, la historieta era un medio de contenidos predominantemente infantiles y todos los niños leían tebeos. El paso a la madurez lo daban echarse a fumar, ir a la mili y dejar de leer tebeos. Hoy en día fumar está cada vez más difícil, la mili no existe y el comic es algo minoritario a lo que pocos niños prestan atención. Sin embargo se sigue identificando "comic" con "infantil". Aunque hasta eso se está arreglando.

Álvaro Pons, en su La Cárcel de Papel, lleva una sección cuya idea me hubiera gustado tenerla a mí. Se llama Síntomas y expone ejemplos de aceptación social y mediática de los comics en los que ve indicios de "normalización", palabra que implica que esta afición no se ve, todavía, como algo demasiado normal. Y, sí, parece que vamos mejorando, ya sea por la "salida del armario" de famosos y políticos que se confiesan aficionados o por la invasión de películas y series de calidad basadas en tebeos. Y si queremos seguir por ese camino somos los aficionados los que más tenemos que poner de nuestra parte. Porque, sí, tíos raros hay muchos en este mundo, como en cualquier mundo, pero la mayoría son (somos, digo yo) gente normal con su familia, su trabajo y sus hipotecas.

Si en mi veintena a mucha gente le extrañaba que siguiera leyendo tebeos, a partir de los treinta las personas a las que he ido conociendo han acogido este hecho con curiosidad e incluso interés. Dibujar monigotes hasta me ha servido para ligar. Y una compañera del colegio me regaló el otro día la agenda FNAC dedicada este año a dibujantes de comic. Es tan sencillo como tratar el tema con la misma naturalidad que otra afición. Sin avergonzarse, pero sin avasallar como a veces hacemos cuando vemos un resquicio de interés. Hay que perder la vergüenza, en el buen sentido de la expresión.

Y podríamos empezar por los propios autores. En la solapa de Los hijos de Anansi, Neil Gaiman aparece como "escritor de ciencia ficción y fantasía y guionista. Es conocido especialmente por la exitosa serie de novela gráfica The Sandman". Serie de novela gráfica que era serie de tebeos. Pero lo de novela viste más. ¿Veis? Necesitamos un nombre.

¿Cómo lleva tu mujer tu colección de diez mil comics? ¿En la oficina eres conocido como el "tonto de los tebeos"? ¿Compras el Playboy para esconder dentro los comics?

miércoles, 24 de enero de 2007

SENTANDO CÁTEDRA

En el ámbito universitario esto del tebeo se sigue viendo como una curiosidad a la que, de vez en cuando, se dedican unas jornadas, un seminario o una tesis doctoral aquí y allá. Aún así, nuestro arte/medio/expresión tiene que recorrer mucho del camino que ya ha andado el cine.

El caso es que hace año y medio tuve ocasión de asistir a una conferencia sobre la Historia del Comic dirigida a alumnos de ESO y Bachillerato a cargo de un profesor universitario de Historia del Arte. De mediana edad, me dicen que es un tipo preparado, que lo mismo te habla de Altamira que analiza el impacto audiovisual occidental en Oriente Próximo a partir del videoclip de un artista turco (Verídico).

El caso es que no empezó mal. Aún siendo discutible, situó el origen del medio a finales del XIX en EEUU, relacionando la jornada dominical de descanso y la necesidad de ocio que surge de ella con el auge de los suplementos de los diarios en los cuales las historietas eran parte fundamental. Incluso ilustró esta parte con una foto de un grupo de newsboys. Pero pronto empezó el desvarío, porque:
  • Ambientó la parte en la que hablaba del comic de aventuras de los años 20 (sic) con una diapositiva de una viñeta de un tebeo de Bonelli. Martin Mystere, de Milton Caniff, digo yo.
  • Afirmó que los colores de Superman eran los de la bandera americana. Rojo, azul y amarillo. Los de la bandera yanqui, mismamente. No que sean los colores primarios. No que las técnicas de impresión de la época no permitían mucho más. De ahí a decir que Superman es fascista, un paso. Y tú daltónico, chato.
  • Apoyándose en una viñeta de la horrenda Hora Cero de DC, afirmó que "en realidad no ha habido un Batman. Ha habido tres". Y trescientos, si nos ponemos a contar. Nada de multiversos, nada de renovación de personajes cada veinte años para adaptarlos a nuevos públicos,...
  • Usó a Mafalda y Snoopy como un ejemplo de la influencia de la línea clara franco-belga. Clara y transoceánica.
  • Y no podía faltar el manga, cuyos personajes tienes los ojos grandes ¡para poder vender en Occidente! Sí, en eso estaba pensando Osamu Tezuka, en invadir Occidente,...
Sólo le faltó lo de que Batman y Robin son gays y que los tebeos los hace un ordenador. En definitiva, una sarta de inexactitudes y lugares comunes y falsos. De aquí a escribir sobre comics en un periódico de tirada nacional, otro paso.

No me voy a atrever a afirmar que lo anterior es el paradigma del conocimiento universitario sobre el tema. Lo que sí está claro es que haber escrito una tesis sobre, no sé, las volutas de las columnas de las catedrales en el alto medievo no te habilita para hablar sobre tebeos. Pero así funciona la Universidad.

No pude resistir la tentación y me acerqué a la mesa, donde trufé mi felicitación con un "en su conferencia hay varios aspectos discutibles" que provocó un alzamiento de cejas autosuficiente. Por desgracia, logró escabullirse.

La conferencia, además, me sirvió para constatar algo que ya sabía de hace tiempo: a los niños no les interesan los tebeos. Se aburrieron como si el tema hubiese sido "Formas tradicionales de pesca en el altiplano hondureño" y sólo mostraron cierta reacción cuando vieron la diapositiva de un Goku.... al que conocían por los dibujos animados, claro. Entre eso y la capacidad retentiva media de un alumno de Secundaria, los disparates cayeron en saco roto. Para algo tenía que servir la ESO.

¿Qué pifia recuerdas en información sobre comic en la prensa generalista? ¿Has sentido deseos alguna vez de estrangular a un conferenciante? ¿Has tenido fantasías eróticas con Sailor Moon?

domingo, 21 de enero de 2007

TODO POR LA PASTA

No hace mucho que Atarieterno escribía "¿crees que la figura del librero -si llamamos así a nuestros vendedores de tebeos- juega un papel importante dentro de esta industria?, ¿hasta qué punto puede influir en la difusión de una obra, sobre todo de autores españoles?, ¿te hacen descuentos por buen cliente?, ¿haces vudú con un muñeco de tu librero cuando se le olvida guardarte ese número que coleccionas?; algunos brillantes, otros indeseables, pero ¿alguno dice la verdad?..."

Para empezar en España no hay industria del tebeo. Eso no es, en principio, ni bueno ni malo. Es. Por otro lado hace mucho tiempo que le he perdido la visión romántica a este mundillo. El librero no tiene que fomentar valores culturales ni hacer promoción de autores patrios ni nada de eso. Lo que tiene que hacer el librero es ganar dinero. Y cuanto más dinero, mejor. Mejor para todos.

Y ganará dinero si los empleados de la librería conocen el tema, son amables en el trato y saben responder a las dudas de los clientes. Si el negocio está situado en una zona comercial óptima y en un local amplio y bien organizado. Si se mantiene al día de las nuevas tendencias y consigue así renovar y aumentar su clientela. Si sus clientes tienen un tanto por ciento muy alto de probabilidades de comprar lo que andan buscando. Si su negocio es un sitio agradable donde estar. Si ofrece a sus clientes mejores condiciones que la competencia. Si sabe aconsejar al cliente de manera acertada. Si organiza eventos y promociones que satisfagan a sus habituales y atraigan a nuevos clientes. En definitiva, si se toma su negocio como lo que es, un medio de vida. Y los negocios sobreviven y prosperan si tienen al cliente contento. Ergo, la cantidad de dinero que gane el librero será señal de la felicidad de sus clientes.

Pocos negocios sobreviven mucho tiempo al maltrato al cliente. Seguro que todos tenemos (y ahí están las réplicas a disposición de todos) historias sabrosas que contar de las librerías que hemos frecuentado. Yo tengo la suerte de olvidar las cochinadas que me hacen y la habilidad de alejar a los cochinos de mi vida, así que no recuerdo ninguna judiada que me hayan hecho. Lo más sencillo y efectivo en esos casos es coger carretera y manta, que hay barcas para seguir.

Por supuesto que, por mucho esmero que ponga el librero, si el producto que vende no es bueno, le va a ir mal. Así que la pregunta correcta no sería qué hace el librero por el autor español, sino que hace el autor español por el librero. Y, sobre todo, qué hacen las editoriales por el librero. Es decir, qué hacen por sí mismas.

¿Tenéis experiencia como libreros? ¿Os atreveríais a montar una librería especializada? ¿Habéis ligado alguna vez en una librería de comics?

viernes, 19 de enero de 2007

POR AMOR AL ARTE

Me acaba de llegar la información sobre los premios del Saló de Barcelona (a los que nunca voto) y me encuentro con que este año hay premios en metálico. Y si no recuerdo mal, esta es la primera vez. Y me parece muy bien, la verdad.

En concreto, se conceden 6.000 € al Gran Premio en reconocimiento a toda una trayectoria profesional, 3.000 € a la mejor obra, dibujo, guión y autor revelación y 1.200 € al mejor fanzine y a la mejor revista. 20.400 € en total. El premio a la mejor obra extranjera no tiene dotación económica. Ea. Por extranjeros. Y se crea un nuevo premio a la divulgación del comic en cualquier medio de difusión. Lo cual me parece aún mejor idea. Pero, ojo, sin un euro.

Al resto, a los que ganan dinero por su trabajo (sí, los de los fanzines también ganan) pues les premiamos con dinero. Y me parece bien, ya lo he dicho. Pero al que dedica su tiempo libre a escribir sus artículos para el periódico local, al que hace cursillos o charlas por los colegios de su entorno, o al que tiene una página web, o lo que puñetas se valore al conceder el premio, una estatuilla y un muchas gracias. Pues no me parece bien. Que todo tiene su mérito y todo es necesario y todo hay que valorarlo.

Tengo muuuucha curiosidad por ver quién, y en base a qué, se lleva ese premio a la difusión. Porque me pregunto: yo, que he conseguido que Atarieterno se haya empezado a comprar El Lobo Solitario y su Cachorro, ¿puedo optar a dicho galardón?

Ostras. Este año el Saló es en abril. Del 19 al 22. Y, de puñetera casualidad, estoy en Barcelona esos días para un concierto. Y yo que pensé que no iba a ir nunca más...

Por cierto, me gusta mucho el cartel de este año, de Miguel Gallardo. Sencillo, elegante y bien diseñado.

Y ahora, las preguntas de rigor: ¿Sirven los premios para algo? ¿Qué categorías, distintas a las de los premios del Saló, crearías? ¿Crees que el universo conspira para que seas feliz?

miércoles, 17 de enero de 2007

Y LLEGÓ HERNANDO, Y SE HIZO EL CHECKLIST

El mes de diciembre pasado me llevé uno de los sustos de mi vida al ver el checklist DC de Planeta. Primero, por el simple hecho de verlo. Segundo, por lo copioso.

Ha hecho falta año y medio para que Planeta (¡Planeta!) empezara a tener un plan definido sobre cómo editar DC en España. La pérdida de Marvel a manos de una Panini que había decidido quedarse con los juguetes, había creado el desconcierto en la cúpula de la editorial. Primero, la dimisión de Jesús Pece. Luego, el natural fichaje de Alejandro Viturtia para hacer en Panini lo que hacía en Planeta. Yo pienso que Viturtia podría haber manejado DC sin demasiados problemas. O no pudo, o no le interesó.

En verano de 2006 se anunció que Planeta DeAgostini fichaba a David Hernando como Editor DC. Hernando, al que adivino veinteañero, se fogueó en el campo teórico en la órbita de Dolmen. Y ha demostrado que conoce de sobra el material que trata. Domina la historia de nuestro medio y no pretende inventar nada. Su política editorial es una actualización de la que hizo Zinco en 1986-1987, aprovechando un megaevento que "resetea" el Universo DC para organizar los lanzamientos editoriales y lavar la cara de los tebeos mediante artículos, secciones informativas y, oh, sí, un checklist. Con 38 novedades. Y, sobre todo, con ganas de hacer las cosas bien y respetuosamente.

Como muestra, el botón en forma de carta del Editor que aparecía como encarte en el nº 16 del Coleccionable del Superman de John Byrne, una colección plagada de páginas borrosas, adivino que escaneadas con una calidad que clamaba al cielo. En dicha nota informativa se pedían disculpas por las deficiencias aparecidas y se anunciaba un cambio en la periodicidad de la colección. Qué menos. Qué poco acostumbrados estamos a esto.

Hernando parece tener muchos y buenos planes para DC. Los cuenta quincenalmente en la web La Zona Negativa. Los que hemos echado los pelillos genitales con DC nos merecemos que Hernando triunfe. Y que le dejen triunfar.

Un aparte: ojo a los Clásicos DC, unos grandes desconocidos en España. Lo que Stan Lee tenía de humor y melodrama lo tenían de imaginación y desparpajo Gardner Fox, Robert Kanigher o John Broome. ¡Y en las historias salían gorilas gigantes!

¿Triunfará Hernando? ¿Cuál es vuestro tebeo DC favorito? ¿Has tenido fantasías sexuales con gorilas gigantes?

lunes, 15 de enero de 2007

CATA DE COMICS

Los restaurantes de cierta categoría hacen que el cliente pruebe el vino antes de servirlo (y cobrarlo). En las grandes superficies amables y sonrientes muchachas te ponen bajo las narices platos de distintas viandas para animar las ventas. Y todo aparato electrónico tiene, por ley, un periodo de quince días de prueba durante el cual, si no te satisface, te devuelven el dinero. Lo de "probar antes de comprar" tiene la doble función de publicitar el producto mediante el propio producto y de evitar engaños o decepciones. Y eso funciona en casi todos los negocios... menos en el del ocio.

Porque, a ver, sal de la sala de cine diciendo que la película es un asco y que te devuelvan el dinero. Regresa a la librería con el libro que acabas de leer, ciscándote en el autor y pidiendo tus 17 euros. O con un dvd. O un videojuego. O un tebeo. En el negocio del ocio si compras y el contenido no te gusta, te aguantas. Porque nadie te da a catar antes de comprar. ¿O sí?

Hace ya muchos años que la industria del videojuego regala demos con las dos o tres primeras fases del juego. Cada vez es más común que en las webs de las editoriales te puedas descargar en pdf el primer capítulo del best-seller de turno. O que algunos trailers, como el de El diablo viste de Prada te enseñe casi diez minutos de película sin cortes, trampas ni cartón. Y esta práctica está llegando al mundo del tebeo. Sobre todo, y como casi siempre, en Estados Unidos.

Es cada vez más común que páginas de noticias como Newsarama o Comic Book Resources ofrezcan las primeras páginas o incluso el primer número de determinadas series, una práctica imitada por algunas pequeñas editoriales españolas. La revista Wizard también lo hace con asiduidad. Lo cual te evita tener que fiarte del crítico de turno o, peor, de las promociones siempre engañosas e interesadas.

Lo cual no es nada nuevo, todo sea dicho de paso. Al fin y al cabo se trata de hojear (y ojear) antes de comprar. Lo que hemos hecho toda la vida en el quiosco o librería. El problema es que las editoriales te dejan "hojear" muy poco de lo que realmente publican cada mes. Aunque siempre hay maneras de hacerlo.
Un amigo se baja los tebeos yanquis por emule o bittorrent en formato cbr, se los lee por encima y así decide si se va a comprar o no la edición española. Yo soy de los de grapa y papel, y lo seguiré siendo. Aún así, desde que he cambiado de 15 a 19 pulgadas (de monitor, malpensados) sí que he picado con los tebeos en formato electrónico. Usando los programas de intercambio de archivos es posible leer un jueves el Civil War que ha salido el día anterior en EEUU y comprobar que, aunque con sus momentazos, es una serie bastante deslavazada. Aún así, me la compraré cuando salga en España.

Grego Lorente escribía hace poco que "para criticar algo hay que leerlo, y para leerlo hay que comprarlo". Se trata de una postura ética, obviamente. El pirateo, aunque sin tanta fuerza como en otros medios, también está en los tebeos, faltaría más. Y sí, puede que no sea ético, pero es legal. Y lo dice la SGAE, ojo: "Según la Ley de Propiedad Intelectual una obra ya divulgada puede ser reproducida sin autorización del autor cuando dicha reproducción se hace "para uso privado del copista" y siempre que la copia no sea objeto de utilización colectiva ni lucrativa. Por tanto, un usuario particular no tiene que solicitar autorización del autor/es de una obra musical o audiovisual cada vez que graba la misma para su propio uso, y sin que vaya a ser objeto de negocio." Y si es legal y encima te sirve para decidir si algo merece la pena ser comprado, miel sobre hojuelas. ¿O no?

¿Cuál es el último tebeo que te ha hecho sentirte engañado? ¿Lees tebeos en formato digital? ¿Cómo es posible que haya gente con tiempo para escanear un tebeo, con lo coñazo que es eso?