Las Calles de San Francisco era una serie policíaca de principios de los 70 protagonizada por Karl Malden y un joven Michael Douglas. Viendo los títulos de crédito, San Francisco tampoco ha cambiado mucho en cuarenta años.
San Francisco es una ciudad muy bonita, con mucho que destacar pero hay una razón por la que la serie se llama Las calles de San Francisco y no Las lechugas de San Francisco. Por sus calles, claro. Y vaya calles.
Abajo...
...Y arriba. No sois conscientes del sufrimiento que conlleva hacer una foto como esta.
Empinadas como ellas solas. Suben desde la zona del puerto, al norte, en dirección norte-sur. Hay que tener buenas piernas, voluntad y ningún miedo al infarto para subirlas. Y gracias a ellas tenemos esta maravillosa y mítica escena de Bullit, 10 minutos de montaje adrenalínico.
A decir verdad, la escena es, maravillas del montaje, mentira. Los coches, además se teletransportaban. Salen de una calle y entran en otra que está cuatro calles más allá.
Tras Nueva York, yo diría que San Francisco es la ciudad yanqui más reconocible cinematográficamente. No en vano tiene hasta la sede de la Federación de Planetas, pero no la vimos porque no nos dio tiempo a viajar al futuro.
Pero, por supuesto, Alcatraz sí estaba.
Por 25 céntimos, películas que pasan en Alcatraz. Seguro que sabéis más de cinco. Un, dos, tres, responda otra vez.
Lo mismo que, junto al de Brooklyn, tiene al puente más famoso del mundo, el Golden Gate.
Que fue lo primero que se cargó el primer kaiju de Pacific Rim. Aunque como cuenta esta página web, hay al menos diez películas que odian este maravilloso puente. Cuando lo ves de cerca piensas en las narices que tuvo Magneto de transportarlo hasta Alcatraz, porque están a un par de kilómetros uno del otro.
Alcatraz es visitable, pero lo suyo es llevar las entradas compradas en internet. Y se suelen acabar un mes antes, aunque hay truco: si vas a las cinco de la mañana y haces cola (¡¡sí!! ¡¡cola!!) puedes pillar entradas. Yo esta vez no quise hacer cola, pero los compis que estuvieron dicen que merece la pena.
Y no quise hacer cola porque en San Francisco hace mucho frío. Claro, tú piensas en California y piensas en Malibú repleto de surferos. Pero California mide 1400 km de norte a sur y San Francisco, ojo al dato, está a la altura de Galicia. Creo que ningún día pasamos de 15ºC así que es recomendable llevar una rebequita. O dos. Para más inri, casi siempre está nublado. Porque San Francisco está bajo una nube continua, de lo cual te das cuenta de verdad cuando sales al sur de la ciudad.
Sí, sí, debajo de esas nubes está San Francisco.
Nubes que tienen la costumbre de bajar y transformarse en niebla, dándote la posibilidad de hacer una foto tan épica como esta:
Vale, los filtros de Instagram también ayudan, pero mola, eh. Como mola encontrarte símbolos masónicos en las paredes de los edificios:
Y aparcamientos para cangrejos. ¡Si es que piensan en todo!
O el restaurante que salía en American Graffitti.
O el mismísimo Hotel California. O un Hotel California. Hay muchos.
Y, por supuesto, Chinatown. Pintoresco, pero un poco sucio, la verdad.
Por supuesto, el estilo chino es universal, y a las pruebas me remito. Me tiré media hora mirando este logotipo, que es el summum de la amalgama caradura.
Nada que ver con el pulcro Japantown.
Y sí, alguna tienda de tebeos cayó, como esta Card and Comics. Que, por cierto, y ni lo sabrán, hay una homónima en Sevilla, muy cerquita del Sánchez Pizjuán.
No dio tiempo a ir a ver Comix Experience, la más afamada del lugar, aunque esta no está nada mal, repitiendo, eso sí, el esquema de las librerías californianas: mucho merchandising arrinconando a los tebeos. Nuestro guía friki en esta ocasión fue el majísimo Mark Nagata, que fabrica y vende kaijus vía su empresa MaxToy. Nagata, además, es probablemente el mayor coleccionista de merchandising de Ultraman de Estados Unidos. Pasearse por su repleto estudio es tanto un delirio sensorial como un peligro para personas torpes como yo.
Aquí tenéis un rinconcillo, en el que junto a la Ultramanía había de todo, desde un montón de figuras del cíclope de la película de Simbad de Harrihausen, hasta una colección de muñequitos de personajes Marvel de los años 60 basados en los diseños de Kirby y Ditko. Para fliparlo, de veras.
Ahora tendría que contar cómo, cuando íbamos a hacer el trasbordo de avión de vuelta en Filadelfia, cayó la mayor tromba de agua de la historia de la ciudad, literalmente. Si no habéis visto chocar una ala de avión contra un muro de agua, no habéis visto nada. Y te puede pasar que siga lloviendo y el trasbordo de maletas lo hagan en un carro descubierto y se te mojen algunas de las cosas que llevabas, regalitos incluidos. Y puede pasar que te acuerdes de la serie cuyo panel viste en San Diego, It´s Always Sunny in Philladelphia y te acuerdes de la madre que los parió.
Aviso para navegantes... viajantes... viajeros. Cuando hagas tu presupuesto para ir a California ten presente que en los precios nunca están incluidos los impuestos. Que no llegan al 21% del IVA de aquí, vale, pero aquí los precios tienen el impuesto incluido. Allí no, y no te lo dicen en ningún lado, y luego vienen los sustos y los mosqueos. Y encima está el tema de las propinas. Lo cual nos lleva a esta mítica escena.
"Mítica" no es la palabra que le puedes emplear con la ciudad de Los Ángeles. Salvo zonas concretas es sucia, destartalada, poligonera,... Es que hasta en las calles paralelas a las zonas glamourosas tienen esa pinta de polígono industrial de extrarradio. Y mira que cuando llegas por autopista desde el sur y de noche tiene pinta de ciudad del futuro, con los rascacielos iluminados, pero no, que va, es para parecer que es una ciudad moderna.
Lo que quiero decir es que, salvo que tengas prevista alguna actividad más allá de ver los sitios emblemáticos, casi ni te merece la pena quedarte a dormir. En un par de horas te ves:
Los decorados de la película Intolerancia, que forman parte del Centro Comercial...
...que hay tras el Teatro Chino TCL, en la plaza que se cargaban en Iron Man 3. Lo del TCL es el patrocinador (chino) que le ha puesto su nombre por 5 milloncejos. Lo del patrocinador y que apareciera en Iron Man es todo para vender la película al cada vez más apetitoso mercado chino. Y que hicieran la patochada que hicieron con el Mandarín, pues también.
Cerca encuentras el Teatro Kodak, también conocido como Teatro Dolby, que es donde se entregan los Oscars. Mira que la calle (el Paseo de la Fama) es larga, pues las dos Minnies tenían que estar en el mismo sitio:
Y tienes a Batman en su típica postura de acechar desde un dispensador de prensa:
Y un Zara. Siempre hay un Zara en el mejor sitio de la mejor calle de la ciudad. Esto SÍ es Marca España.
Lobezno dejando sin luz 20 pisos de este rascacielos.
El Paseo de la Fama es, por supuesto, donde están las estrellas de los artistas. Te puedes pasar el día entero leyéndolas. Hay unos planos para buscarlas si quieres pillar alguna en concreto, o lo puedes consultar en Internet. O encontrar, de casualidad, la del mejor director de la Historia.
Los decorados de antes, integrados en el Centro Comercial. La película de Griffith costó un millón de dólares de entonces, que es como los 200 millones típicos de ahora.
Y desde el segundo piso puedes ver el refamosísimo cartel de Jolibú (Y otro anuncio de Lobezno, todo está pensado...)
Si quieres ver Beverly Hills, las casas de los famosos y similares, pues están relativamente lejos de esta zona. Probablemente esta sea una de las pocas ciudades en las que un tour guiado en bus merezca la pena. Nosotros no lo hicimos porque teníamos coche. Lo que sucede en Los Angeles es que para ir a cualquier sitio tienes que entrar y salir de las autopistas, y mira que las colas de San Diego eran graciosas (al menos para mí), pero las de las carreteras de Los Angeles NO.
Lo cual me lleva a pensar cómo se la apañaba Jack Bauer para llegar en cinco minutos de una punta a otra de la ciudad en 24. Imposible. Otro mito destruido.
Lo bueno que tiene conocer gente amable y apañada en los sitios a los que vas es que te llevan a ver sitios chulos que están fuera de las rutas y guías al uso. Así, Joseph Game, Chogrin, uno de los diseñadores de la desopilante Hora de Aventuras nos coló con nocturnidad y alevosía en ...
Este es el acogedor recibidor.
Un homenaje floral a quienes les dan de comer en la actualidad:
Una pared de Telesketches (o Etch-A-Sketch como lo llaman ahí), para que dejes tu arte en ellas:
Bonitas páginas de comics basados en sus personajes:
La escalera de subida está repleta de dibujitos de los trabajadores y de los visitantes. Especialmente flipante esta manera de usar dos fluorescentes:
El planning de un capítulo de Hora de Aventuras. Cada planta del edificio está dedicada a una serie concreta. También vimos diseños de la nueva versión de Las Supernenas, pero nos pidieron que no hiciéramos fotos.
Cada planta tiene una zona de esparcimiento con juegos y otros divertimentos. También algún tipo de excentricidad culinaria, como unos depósitos enormes de cereales, o una máquina de refrescos con pantalla táctil con, literalmente, decenas de sabores distintos. Sí, los probamos todos. De todas formas las zonas de trabajo son minúsculos cubículos, que no todo es placer y alegría en la vida del animador.
Esta señal del parking nos dejó picuetos:
Prohibido romper la barrera con la cabeza.
Y hablando de señales:
Que alguien me explique qué tiene que ver Oliver Queen con esto.
Javier Recio, director granadino nominado al Oscar al mejor corto de animación por la producción de Kandor Graphics La Dama y la Muerte nos entró con diurnidad y pasando controles de seguridad en...
Y se nota donde están los billetes. La sede de Dreamworks es casi como un pueblecito:
La recepción del edificio principal...
...y la vitrina con los Emmys, Oscars y demás premios.
Vale, pero Pixar tiene más.
Al igual que en Cartoon Network, la comida de los empleados va por cuenta de la empresa. En este caso, hay hasta barbacoa. Y zonas de juegos, y una televisión táctil de cientos de pulgadas, y otras comodidades que permitan a los animadores y demás personal relajarse. Aunque a la hora de trabajar, cubículos, sí.
De todas formas, nos contaba Javier, el ritmo de trabajo y de exigencia es tal que poco tiempo les da para el esparcimiento. Sobre todo teniendo en cuenta que en la empresa hay nerviosismo debido a que los últimos lanzamientos, como El origen de los guardianes o Turbo no han ido nada bien en taquilla. Nada que no arreglen nuevas entregas de Shrek o Kung Fu Panda.
Javier es la criatura que no va de rojo.
Granadinos y antequeranos por el mundo.
¿Librerías y tiendas? Por supuesto. Aunque todas las que vimos tenían toda la pinta de que cada vez dedicaban menos espacio a los tebeos y más al merchandising:
Esta es Blast from the Past, que está en Burbank, una de las ciudades-satélite de Los Ángeles donde están los estudios de cine. Nos dijeron que Guillermo del Toro era muy asiduo de esta.
Si sois coleccionistas de muñecos de Star Wars, sólo mirad esto, y llorad.
De esta no sabemos, pero intuimos que debe ser la favorita de Tim Burton, para que os hagáis idea de su tenebroso contenido. También está en Burbank.
Seguimos en Burbank. Esta es una tienda de ropa y complementos femeninos de estilo gótico:
Y esta también la frecuentará Tim Burton. Por dentro es como un Castillo del Terror. Flipante. Lástima que no dejen hacer fotos.
Tanta visita a sitios tétricos y monstruosos tenía que producir sus efectos:
Los granadinos y antequeranos por el mundo, rodeando a Chogrin. Miradme, todo motivado.
En Los Ángeles tenemos Meltdown, que tiene fama de ser la mejor tienda del lugar, pero aunque maja, la vi destartalada. También mucho muñeco y poco tebeo. Es lo que hay. Lo que sí tiene es un montón de actividades paralelas, como firmas, charlas y otros eventos.
Para los otakus y fauna similar es obligatorio un paseito hasta Little Tokyo, el barrio japonés, que es muy bonito y tranquilo, y tiene una tienda, Jungle, repleta de material importado.
Juro que cuando hice la foto no me fijé en la postura de la muchacha:
Y hasta aquí el periplo angelino. Que también tiene sus cosas, eh, pero como bonita, no es. Próxima parada, San Francisco, que ya es otra cosa.
Para empezar, deberíamos situarnos geográficamente. El Centro de Convenciones de San Diego está junto al puerto deportivo, al que da su parte posterior, que da al sur. Su fachada principal tiene más de 700 m de longitud y tiene dos plantas.
El Centro de Convenciones perdiéndose en el horizonte.
En la planta baja tenemos la Sala de Exposiciones (Exhibit Hall), que tiene unos 46000 metros cuadrados. O, traducido a "campos de fútbol", que es la medida de área oficial en España, pues como 9 campos de fútbol repletos de stands. Además, a la izquierda tenemos el Hall H, que es la sala con capacidad para 6500 personas en la que se suelen hacer los eventos más multitudinarios.
Plano de la planta baja.
Una escalera mecánica larguísima y empinadísima te lleva a la entreplanta, donde hay algunas salas, y a la planta alta, que tiene la mayoría de salas de reuniones, y un espacio central diáfano, el Pabellón de las Velas (Sails Pavilion), que ocupa campo y medio de fútbol, donde está la zona de autógrafos, hay una mesa muy grande donde te dan cosas gratis (yo pillé dos novelas gráficas de Eisner) y la zona donde los editores revisan portafolios.
Larguísima. Y empinadísima. La escalera, digo.
Lo mismo, pero desde arriba.
Plano de la planta superior.
Panorámica del Sails Pavillion el miércoles por la tarde.
A la espalda de la foto anterior, la zona de los wannabes, que son Legión.
Y aunque parezca medio vacía, es que la gran mayoría del personal está a la izquierda haciendo una cola enorme para entrar los primeros. En efecto, te hacen subir y luego te hacen bajar, al menos al principio de la jornada.
Bueno, pues como aquello ya se les ha quedado pequeño también utilizan salas de varios edificios cercanos, hoteles y similares.
Cuento todo esto para que nos hagamos una idea de que aquello es MUY GRANDE. Y según leo en la Wikipedia, pues tampoco es para tanto, sólo ocupa el lugar nº 24 en el ranking de centros de convenciones yanquis.
Y ahora toca ver en qué llenan el espacio. Primero, y fundamental, hay que tener claro que no lo vas a poder hacer ni ver todo. Salvo que seas Jamie Madrox. Porque, mayormente lo que vas a hacer son colas. Que es lo que más me llamó la atención. Hay colas para todo. Tanto es así que voy a dedicar un post sólo a las colas de la Comic-Con. Que será el próximo.
Lo que recomiendo es estudiarse la web del evento en la que, una semana antes o así, aparece el planning día a día de actividades. Además hay una app para iPhone y otra para Android. Y también te dan dos tochos: la guía completa, y otra más resumida. Lo que está claro es que como no te planifiques con antelación perderás mucho el tiempo, el tiempo que puedes dedicar a:
Visitar stands. Que hay cientos. Tanto promocionales como de venta, desde los que montan las grandes empresas (Fox, Warner, Marvel, DC,...) hasta empresas pequeñitas que se dedican a vender sus camisetas, merchandisings y similares. Tebeos, películas, figuritas, juguetes, camisetas, videojuegos,...
Braaaaaaaaaains! (No era un cosplayer, sino que estaba en el stand de Plantas contra Zombis 2)
El stand de The Walking Dead, y las colas para hacerse fotos con los zombis de dentro. Rick, sin inmutarse.
La torre promocional de pantallas del stand de la Fox...
...bastante similar a la de Warner. ¿Casualidad? Pues seguramente.
El stand de DC, que hubiera sido un éxito con una actividad de Tiro al Didio.
Más aglomeración, y al fondo, una de las tres Torres de Camisetas. Que, por cierto, no tenían las que yo buscaba.
Padrazo protegiendo a su hija de ser pisoteada. Y con razón.
Stand de Skybound, el subsello de Kirkman dentro de Image. Era más grande que el de Image.
Más del stand de DC. Marvel también tenía, pero se ve que no me dio por hacerle fotos.
Sin olvidar la zona en las que famosos autores dedican/venden dibujitos o firman autógrafos, de la que hablaremos un poco más abajo. Hasta hay un stand de una agencia matrimonial especializada en frikis. ¡Si es que estos americanos piensan en todo!
No more geeks forever alone!
Muchas empresas ofrecen productos exclusivos en edición limitada que sólo se pueden encontrar en la Comic-Con, lo cual explica, aunque sólo en parte, las colas para entrar y ser los primeros en pillarlas y, sobre todo, explica que el miércoles por la tarde ya se abra.Aquello en definitiva es un gran mercado, como todos los Salones, y que no nos cuenten otra cosa. Hasta tal punto está bien organizada la Comic-Con que en su página web aparece un listado de dichos productos exclusivos. De todas formas, si no eres un conseguidor de chollos, en la tarde del miércoles y en los ratos sueltos del resto de días te puedes visitar todos los stands.
Buscar cosas gratis. Las grandes empresas gastan un montón de dinero en objetos promocionales exclusivos para la Convención, como posters, vasos, camisetas, colgantes, pins, llaveros,... Y abundan los coleccionistas que quieren ser los primeros para conseguirlas. En ese sentido el stand más concurrido es el de Lego, que da papeletas para un sorteo de figuras fabricadas exclusivamente con ese fin. Pillar autógrafos y dibujitos. Muchos autores tienen su propio stand (de ahí que tengan badge de Exhibitor en vez de Professional) en el que hacen dibujitos, las famosas comissions, te firman un tebeo, te venden un poster firmado o incluso se dejan dar la lata un poco. Algunos como Alex Ross publican en edición limitada su libro de sketches.
Aquí, George R.R. Martin, que creo que ni estaba anunciado, porque no tenía a casi nadie haciendo cola:
Fan intentando coger el ibro a supervelocidad.
Las camisas a cuadros, de nuevo de moda en California. (Sí, vale, es que no sé quién es el que firma)
El gran e incombustible Stan Sakai:
Adam Hughes, al que dos fans le dieron un susto gritando su nombre. Y no, no le saqué un dibujito, que había que ahorrar...
Muchos stands de muñequitos graciosos. Parece estar de moda eso de mezclar lo naif con lo macabro:
Bob Burden, creador de Flaming Carrot y de Mistery Men. Cuando no tenía ganas de conversación con los fans hacía como que hablaba por teléfono hasta que se cansaban. También repartía papelitos con mensajes extraños.
La adorable y élfica (ejem) Evangeline Lilly, un poco perdida (ejem) tras el éxito de Lost. A ver si a partir de las películas de El Hobbit remonta su carrera, porque talento tiene. Firmaba ejemplares de un libro infantil que ha escrito, The Squickerwonkers.
El gran, gran, gran Sergio Aragonés:
Este también es grande, pero por otros motivos: Mr Lou Ferrigno, el Hulk de los 80:
Y también puedes encontrarte con tu autor favorito de toda la vida, que además no resulta ser majo y encantador, no, sino lo siguiente. ¡Y nada más que por eso merece la pena el viaje! Señores... ¡George Pérez!
George et moi. :_____)
Además, a la izquierda está el Artist Alley, una idea a la que se está dando vuelta por parte de los organizadores de Salones españoles, (algunos como la Ficzone ya la tienen) y que es una zona gratis para que los dibujantes conozcan a sus fans y ofrezcan su arte. Había representación española, con David Macho, el überrepresentante de dibujantes y cabeza de The Spanish Inq y dos de sus muchachos, CAFU y Andrés Guinaldo:
También hay actores, actrices e incluso modelos, que se dedican, por una cifra que suele rondar los 20 dólares, a hacerse fotos con los fans o a firmarles fotos que llevan con ellos. Muchos se pueden encontrar asociados a stands de alguna empresa, pero la mayoría van por libre y tienen su sitio en la planta superior. Y, la verdad, ver al Apollo de la Galactica de los años 80 o a la señora que hizo de Susan Storm en la película de Los 4 Fantásticos de Roger Corman, allí, muy solos, como que da un poco de penita. Como si aquello fuera el cementerio de los elefantes de los actores.
E incluso puedes ver a famosos paseándose por la calle, como a Robert Carlyle, el actor de Full Monty, ahora en Once Upon a Time o al mismísimo ROB!, que me lo crucé, y no lo paré porque iba a toda velocidad, pero una foto con Pérez y otra con ROB! hubiera sido el alfa y el omega de una vida dedicada a leer tebeos americanos.
Especular. Y una vez que ya tienes tus compras exclusivas, tus cosas gratis y/o tus autógrafos y dibujitos ¿qué es lo que hace el coleccionista americano medio? ¡Especular con ellas! Al día siguiente de que acaba la Comic-Con eBay se llena de vendedores. Y te encuentras con que cosas que valían 35 $ se cotizan a 81 $. O que las figuritas de Lego de Spiderman, Spiderwoman o Green Arrow que, recordemos, eran gratis y se sorteaban, se estén valorando en eBay por más de 300 $.
O que alguien pida 2000 $ por la figura de Azog, el trasgo blanco de El Hobbit. Sin llegar a esos disparates, la verdad es que con un poco de suerte puedes más que doblar tu inversión y ganarle bastante dinerito a la Comic-Con, que para eso América es la tierra de las oportunidades. Lo cual explica, definitivamente, esas colas nocturnas para entrar los primeros a pillar las exclusivas del día.
Cola nocturna para entrar los primeros a pillar las exclusivas del día.
Disfrazarte. Cuando estuve en la chocolatería Gherardelli de San Francisco (altamente recomendable para yonkis del cacao), el amable dependiente, que era como Glen el de The Walking Dead, vio mi camiseta friki (no recuerdo cual era de la docena que metí en la maleta) y me preguntó que si había estado en la Comic-Con. Ríete tú de Batman. Le dije que sí y enseguida me preguntó que si me había disfrazado de algo. Porque para el común de los mortales americanos la Comic-Con es ese sitio donde la gente se disfraza. Hay de todo, desde lo más cutre a lo más exquisito. Yo sólo saqué estas fotos, porque andaba en otras cosas, pero podías estar perfectamente todo el día gastando megapíxeles.
Tormenta, que se troncha y una Mariposa Mental de faja baja.
Red Sonja y el último que intentó tocarle el culete:
Wonder Woman con el nuevo traje, que incuso en Cosplay no acaba de convencer.
Pone esa cara porque le hemos llamado Emeá, y no, es Bi Ei Baraccus:
Relucientes cylons de la vieja escuela:
Mezcla raruna de Marvel, Juego de Tronos y DC:
Me dió un repullo, el payaso cabrón de It:
Eduardito Manos Tijeras. Le acaba de intentar cortar el pelo al chico de la derecha, al que no le hizo mucha gracia:
Uno ya no sabe si estas chicas DC son de antes de New52 o de después o de qué. Estúpido Didio.
Creí que lo de los plásticos era para adelgazar (tenía una novia que lo hacía) pero no, iba de víctima de Dexter:
Crossovers imposibles y reivindicativos:
¡Viva el Universo DC Pre New 52!
¡¡Viva!!
A ver, vale, lo de la Justice League Transgender, vale. Lo del pingüinito, amigo,...
Este no sé de qué iba, pero también era acojonante. Me rozó con el ala, y parecía cuero...
Princesa Leia en bikini con cierto parecido a Ana Pastor, probablemente el disfraz más repetido entre las señoritas. ¡Con Bobba Fetta! ¡Como el...! Vale, vale, lo dejo...
Y para terminar, esta señorita, que no hay vídeo o galería de fotos en la que no aparezca. Por cierto ¿sabéis que pinchando en las fotos las podéis ver a mayor tamaño? Ala, ya os veo dándole al scroll para arriba...
Lo que más me llamó la atención es que había mucho push up y mucho cambio de género. Si os interesa el tema, Pedro Angosto tiene un montón de entradas en su blog, aquí, aquí o aquí.
El sábado por la tarde se celebra la Masquerade, es decir, el concurso de disfraces, que es de lo poco a lo que no asistí que me hubiera gustado. Los premios son entradas para la próxima Comic-Con, pero esta es de las pocas cosa del evento que la gente hace por lucirse y pasarlo bien.
Asistir a charlas. No exagero si cada hora podía haber tres o cuatro charlas que podían interesarte, independientemente de aquello a lo que seas más aficionado. Desde presentaciones editoriales a encuentros con autores. Incluso charlas sobre aspectos técnicos y legales. Las presentaciones más multitudinarias, las que tienen que ver con películas y series se hacen o bien en la Sala (Ballroom) 20, en la que creo que caben 4000 personas, o bien en la Meca de la Comic-Con, el Hall H, con sus 6500 asientos.
Entrar a ambas salas conlleva horas, muchas muchas horas de cola. Y a veces ni lo consigues. Por tanto puedes pensar que no merece la pena, y probablemente tengas razón, porque servidor, de cuatro intentos sólo consiguió dos. Además, todo lo que pasa es ampliamente publicado en internet, casi en tiempo real: el corresponsal de Newsarama escribía a mi lado en la presentación de DC, que fue a la única que vi de las que hicieron las editoriales.
En el centro, Gail Simone, aún ufana por haberle hecho recular a DC. A su lado, Steve Bucellatto, coautor de Flash, con una máscara de Flash y un tatuaje de Flash.
Pero claro, pasa como en los conciertos, o en el fútbol. Siempre oirás mejor la música y verás mejor a los artistas si te compras el DVD del concierto. Y el fútbol siempre se ve mejor en la tele, y te repiten las jugadas y todo eso. Vale. Pero estar en el concierto o en el campo de fútbol tiene un algo especial de decir, "yo estuve allí", y un sentido de comunión con las otras 6500 personas que no hay nada que lo reemplace.
El Hall H tiene una forma casi triangular, de manera que al fondo están la mesa donde se sientan los invitados, y sobre ellos, una inmensa pantalla.
Hello, Dexter Morgan.
Pero al ser aquello tan grande, en la mediación de la sala hay otras tres pantallas enormes para que no pierdas detalle:
El jueves por la tarde se emite el carrusel de los trailers de las películas que se estrenarán en los próximos meses, que iban siendo recibidas con vítores, aplausos, chillidos y silbidos. En ese sentido el espectador americano es muy ruidoso y entusiasta. E imagino que debe haber productores tomando nota de sus reacciones. Bueno, pues el productor de Los Pitufos 2 debió cortarse las venas, porque al acabar el trailer hubo un silencio sepulcral y luego una carcajada general ante tal silencio.
Además de la presentación de Dexter vimos la de Dr Who, que aunque no soy fan de la serie, debo reconocer que tuvo los mejores vídeos y el público más entusiasta. Casi que me entraron ganas de darle una oportunidad. También cayeron las presentaciones de Community, Colgados en Filadelfia, o Sobrenatural, que ni fu ni fa, que las vimos porque las ponían entre aquellas que sí nos interesaban, pero todo sea para haber sido testigo de este momentazo:
La llegada de Bryan Cranston caracterizado de Walter White:
Muchos se dieron cuenta de que iba un poco raro, pero yo, todo emocionado, no me di cuenta, hasta que de repente imita a Tom Cruise en las Misiones Imposibles y...
...¡era una máscara! Luego nos enteramos de que había estado paseándose de incógnito por la Comic-Con disfrazado de su propio personaje:
Y sí, visto de cerca se nota que es una máscara, pero esa era la idea. ¡Qué puntazo se marcó! ¡Pasar desapercibido haciendo su propio personaje!
Luego, ayudado por su compañero de reparto Aaron Paul estuvo haciendo el tonto todo el rato con la puñetera máscara, provocando la histeria general y el nerviosismo del presentador.
Porque imagino que todo el que lee sabe lo que es Breaking Bad, probablemente la mejor serie de televisión de la historia a la espera de que acabe el día 29 de septiembre. Si no ¡fuera de este blog inmediatamente!
Y otro bonito momento para mí fue la presentación de Sons of Anarchy, otra de mis series favoritas. Aquí Charlie Hunnam, que lo mismo te pilota una Harley Davison que un Jaeger.
En todas las presentaciones se admiten preguntas. Hay que apuntarse antes, y decir qué vas a preguntar, para evitar al notas de turno, pero todo está muy bien organizado, y no hay el más mínimo problema, aunque el que pregunte sea Deadpool:
Que no sé yo qué le ven a la creación de ROB! pero más popular no puede ser.
Tampoco fui a la entrega de los Premios Eisner, que hubiera molado, aunque no acabo de tener claro si el común de los mortales puede asistir o sólo es para VIPS. Colarte en eventos especiales. Por la tarde-noche se suelen organizar fiestas de presentanción de series y películas. Para poder entrar necesitas contactos o enchufe o cara dura. O si la presentación es de la serie de piratas de Starz, Black Sails, vestirte de bucanero.
Aunque estos mozuelos y mozuelas trabajaban en el stand promocional de la serie, que se estrena en enero. Nosotros teníamos contactos y pudimos ver en pantalla grande el primer capítulo, que no pinta nada mal, y para ser de Starz (Spartacus) no había demasiada carne explícita. Luego fuimos a la fiesta con comida y bebida gratis que hicieron en un pub. E incluso pudimos asistir a un mini concierto con algunos de los temas de la serie interpretados por el compositor Bear McCreary (Galactica, The Walking Dead,...).
Visitar los alrededores. Durante estos cuatro días San Diego vive por y para la Convención, que deja unos 180 millones de dólares en la zona. Los hoteles se llenan con meses de antelación y hay un servicio de autobuses gratuitos las 24 horas del día entre la Comic-Con y los establecimientos hoteleros. Justo frente a la entrada principal se abren varias calles repletas de bares y restaurantes que tienen ofertas para los participantes. Y hay mucha mucha gente.
Los auténticos muertos vivientes.
El transporte público está decorado con anuncios de series.
¡Los Pollos Hermanos!
Y hasta los edificios se tunean:
O barcos veleros como este, con el símbolo de Assassin Creed, que en su interior albergaba una exposición sobre el videojuego.
¡E incluso los dirigibles!
También hay muñecos gigantes molones.
Callejeando te podías encontrar atisbos del futuro pasado:
O esta carpa de We Can Be Heroes, la organización caritativa de DC que recauda dinero para el Cuerno de África y que se sacó unos cuantos millones de dólares...
...subastando obras de arte basadas en los personajes DC y ocho coches tuneados con diseños inspirados en los personajes de la JLA.
También te puedes encontrar la Chuck Jones Gallery, con dibujos del famoso diseñador de personajes de Looney Tunes, y también algunos originales de Alex Ross valorados en miles de dólares...
Y como allí se aprovecha todo, a unos pocos cientos de metros de la Comic-Con está el estadio del equipo de béisbol San Diego Padres (léase con acento yanqui-chicano) y en él montó una fiesta la MTV una noche y a la noche siguiente se hizo The Walking Dead Escape una fiesta de zombis persiguiendo a humanos por las instalaciones, que tuvo que ser realmente divertida porque los chillidos se oían desde lejos.
Y acabo ya. Aunque seguro que me dejo cosas. Los amigos de Akira Comics, que el año pasado consiguieron el Eisner a la mejor librería especializada del mundo mundial, también estuvieron por allí e hicieron este vídeo en el que podéis ver las colas (si vas después de las 10 te las ahorras) y las aglomeraciones.
Y estos de cosplay, que sé que os gustan, bribones.