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jueves, 31 de diciembre de 2009

EL 2009 DE ¡YO DIGO NO!

Fin de año, fin de década. Salvada la tentación de hacer lista de “lo mejor de…” seguiremos con la tradición de recordar lo que nos ha llamado la atención este año, que acaba como empezó, con la informática dando la lata.

Lo que esperábamos. A principio de año nos planteábamos una serie de cuestiones sobre lo que iba a pasar en el 2009. Planeta ha mejorado. Al final la apuesta de Planeta por autores españoles ha sido poca, que no está el horno para bollos. Panini ha seguido a su ritmo. DC apenas ha espabilado. Heroes ha seguido tan mal en la 4ª temporada como en casi todas las anteriores (huele a muerto). No ha habido ninguna “siguiente gran cosa” este año, ni siquiera los tebeos para iPhone. El blog ha aguantado, aunque con dificultades, otro año más, igual que el PC. De hecho este es el primer post que escribo desde el nuevo, que ha nacido dando un poco la lata, a ver cómo sigue. Y la crisis, que afectó a todo, no se notó en los tebeos tanto como en otros muchos sitios.

Menos chicha. Dejando aparte el segundo semestre de locos que uno ha tenido, este año ha habido menos posts porque, lógicamente, los temas se agotan. Es decir, ¿cuántos posts se puede hacer sobre un tema? Bueno, si es sobre Loeb, muchos. Y cómo nos lo hemos pasado. Ahora mismo Loeb se encuentra dedicado a su Hulk multicolor y sin proyectos nuevos en perspectiva. Decía algo de hacer unos Ultimates con Frank Cho, pero no sé en qué quedó aquello. En nada, espero.

Frenesí planetario. Poco que añadir al post inmediatamente anterior. Mejora técnica (desde que El Catálogo del Cómic se ha encargado del tema), cambios editoriales importantes (la salida de Antonio Pérez) y una búsqueda continua e infructuosa de formatos y estilo. Eso sí, también publicó el mejor tebeo del 2009.

Editores charlatanes. Tanto José Luis Córdoba (Panini) como David Hernando (Planeta) usaron el púlpito internetero para comentar aspectos generales y particulares del negocio editorial. Lo cual se agradece. Lo que no acabo de entender es por qué no aprovechan sus propios tebeos para hacerlo.

El primero y el mejor. Grant Morrison demostró con All Star Superman el amor que tiene por el personaje y lo mucho y bueno que se sigue pudiendo hacer con él. Planeta lo va a reeditar corregido (esa portada duplicada…) así que si tienes dudas con algún regalo de Reyes, es una magnífica opción.

El mundo de las grandes empresas. Disney compró Marvel, lo que fue un gran negocio para Marvel y una adquisición que Disney aún tiene que empezar a rentabilizar. No se prevén grandes cambios en la editorial de Spidey. En la editorial de Supes debería haber grandes cambios (¡¡ese Didio!!) pero tampoco se esperan a pesar de que Warner ha decidido tener un mayor control sobre su filial.

El mundo de las grandes editoriales. Contra lo que cabía esperar DC ha espabilado bastante en los últimos meses en cuanto a ventas. La razón es Blackest Night, la saga en la que todos los muertos resucitan y que demuestra que el lector de superhéroes está hambriento de buenas historias DC. Otra cosa es lo que se les está dando habitualmente. La media es bastante mejor en Marvel, que acabada Invasión Secreta ha estado un año contando historias enclavadas en Reinado Oscuro, que ha resultado ser un megaevento sin maxiserie asociada. Lo que algunos verían como imposiciones o injerencias editoriales en Marvel lo ven como un motivo de inspiración y un desafío para sus guionistas que, en general, han aprovechado de manera satisfactoria la nueva situación. Además Quesada ha hecho durar la historia justo hasta cuando estábamos empezando a hartarnos de Norman Osborn, al que sólo faltó ser el malvado casero de Tía May.

Pelis. Si la memoria no me falla Watchmen y X-Men Orígenes: Lobezno fueron las películas tebeeras del año. La primera nos gustó, aunque con peros, y la segunda no, sin peros. Ambas pusieron de moda una manera de presentar los títulos de crédito que ya ha sido parodiada genialmente en Bienvenidos a Zombieland. (Tenéis que verla)

In y Out. Hace unos años se puso de moda hacer listas con lo que estaba de moda y lo que no estaba de moda. En Marvel siguen de moda los Vengadores y todo lo que les rodea y siguen sin estar de moda los mutantes. Ese debería ser el próximo objetivo de Quesada. En DC siguen estando de moda las series mediocres (la gran mayoría) y, tras una década de muertes, se han puesto de moda las resurrecciones. Pero ya hablaremos de eso un poco más adelante.

O sea, el año que viene. ¡FELIZ AÑO NUEVO, BUENOS ALIMENTOS Y MEJORES TEBEOS!

martes, 9 de junio de 2009

AUTORES COMPLETOS

(A ver si cogemos el ritmo otra vez.)
Ya no hay autores completos. Entiéndase como el tándem guionista-dibujante en una sola persona. Al menos en las grandes editoriales del mercado yanqui, que ha sido siempre terreno para el trabajo en equipo mientras que desde Finisterre a las Kuriles han predominado los autores únicos, o que firmaban como tales a pesar de tener detrás un estudio de ayudantes. A ver, por 25 centimos, nombres de autores completos euroasiáticos, un, dos, tres, responda otra vez: Ibáñez, Hergé, Escobar, Crepax, Ivá, Manara, Franquin, Otomo, Toriyama, Tezuka,... podéis seguir en los comentarios, si así os place. Por supuesto que también tenemos gloriosos equipos como Goscinny-Uderzo, Mora-Ambrós, Jorodowsky-Moebius, Charlier-Giraud, Schuiten-Peeters, Koeki-Gojima,... y más, pero el autor solitario es preeminente.En el mercado anglosajón también nos encontramos esta dicotomía, pero de manera bastante curiosa. Mientras que la historieta para prensa y la independiente es cosa de autores solitarios, las grandes editoriales siempre han apostado por los dúos.

Incluso Bob Kane era Bob Kane y varios autores de su estudio. Quizás el primer caso fue el Steranko al que Stan Lee le dejó hacer varios números de Capitán América y de Nick Furia, un experimento bastante efímero. Cuando Kirby dejó Marvel tomó las riendas de todos los aspectos de su trabajo, incluyendo los editoriales. Ya a finales de los setenta, tenemos a Jim Starlin y es a mediados de los ochenta cuando John Byrne, George Pérez, Frank Miller o Walt Simonon tuvieron sus momentos de gloria solitaria. Eran minoría pero hacían los mejores tebeos de la época, y la tendencia la siguieron y estropearon los McFarlane, Larsen o Liefeld de turno, a los que Marvel convirtió en estrellas y que pagaron el favor formando la ahora discreta Image. Dibujantes espectaculares, pensaban que el guión era lo de menos, que lo que vendía era el dibujo, y bien que lo pagaron, ellos y el medio entero con una época nefasta de especulación y malas historias.

Desde entonces las editoriales cultivan el trabajo en equipo, promocionando como estrellas a guionistas más que a dibujantes. Poquitos ejemplos me vienen a la memoria en la última década: los 4 Fantásticos de Pacheco (ysecundado por Rafa Marín), etapas de Alan Davis en algunas series o las historias de Batman y de Spirit de Darwyn Cooke.

¿Qué razones han tenido las editoriales americanas para fomentar el sistema de trabajo a cuatro manos? Ya hemos apuntado algunas, y se me ocurren algunas más.

Efectividad. Los yanquis son los reyes e inventores (véase Henry Ford) del trabajo en cadena. Hasta las hamburguesas las hacen así. Y el sistema guionista-dibujante se adapta a la perfección a este espíritu. Pregunta con enjundia ¿puede el trabajo en cadena producir obras de arte?

Derechos de autor. En prensa y en el mundillo independiente los propietarios de los personajes e historias suelen ser los autores. Y no es lo mismo repartir que quedarse con todo. Además este mercado publica historias (humorísticas, biográficas,…) en las que el dibujo está supeditado a la historia. Basta con que seas un dibujante competente porque lo que venden son las historias.

Talento. No todo el mundo sirve para todo, obviamente. Puedes ser un grandísimo dibujante y que escribir no sea lo tuyo. Y viceversa. Si eres listo, cultivas tus talentos y no te empecinas en lo que no dominas, porque eso no da de comer.

Vistosidad. Es más fácil venderse, suponiendo que haya talento, como dibujante que como guionista, y una vez que te haces un nombre como dibujante, si eres realmente bueno, poco tiempo tienes para promocionar tus talentos literarios. Además, los editores van a querer exprimir tus talentos como dibujante y no van a perder el tiempo con experimentos dudosos.

Guionistas-estrella. Tenemos actualmente una generación tan buena de guionistas que no resulta fácil que un dibujante pueda tener opciones de demostrar sus talentos como escritor.

Detallismo. Otra razón por la que los dibujantes no tienen tiempo para escribir es el alto nivel de detalle que piden los gustos en boga. Comparad los edificios de Kirby, Pérez o Byrne, genéricos y relativamente poco detallados, con las arquitecturas que presentan los dibujantes actuales. Hace veintes años algunos dibujantes se hacían tres páginas al día y hoy es raro el que es capaz de hacerse una al día.

Planificación. Si el autor es único y te falla resulta más difícil de arreglar el desaguisado que si tienes un dúo. Lo cual, por cierto, da lugar a chapuzas como Crisis Final, con cuatro o cinco dibujantes para ochos números.

Corporativismo. Los nombres clásicos de la edición yanqui han sido siempre guionistas: Stan Lee, Julie Schwarz en los sesenta o los Wolfman, Wein o Shooter de los setenta sin olvidar al eterno Paul Levitz. Hay excepciones, como Carmine Infantino y Dick Giordano en DC o Joe Quesada en Marvel, claro, pero siempre he pensado que estos editores-guionistas cultivan a los de su gremio.
Seguro que hay más razones. A favor y en contra. Dadle a los comentarios, dadle.

jueves, 9 de abril de 2009

DAVID VIVE

Tengo mala memoria para lo desagradable, y no recuerdo en qué revista y qué individuo acabó una crítica sobre una obra de Peter David con un “Que se muera Peter David”. Y lo recalcó: “Que se muera”. La revista, como todas las de hace diez años, sí murió. El olvidado y olvidable crítico, espero que no. Y el que sigue vivito es Peter David.

El negocio del tebeo americano funciona con generaciones de autores de diez años de duración. Especialmente en el caso de los guionistas. Lobdell, Nicieza, Mackie, Kelly,… se desvanecieron en la niebla de los noventa. Pocos casos son capaces, como Peter David, de aguantar en el negocio durante veinte años.

Peter David es obstinado e incansable. Como sus intentos de ser escritor no cuajaban pudo conseguir un puesto en el Departamento de Ventas de Marvel y desde allí empezó a echar el anzuelo hasta que consiguió escribir para Spectacular Spiderman “La muerte de Jean DeWolff”, personaje al que nadie recordaría si David no la hubiese matado. A partir de ahí Hulk, Aquaman, Supergirl, Factor-X, Capitan Marvel, Young Justice,… le han dado a David una duradera y envidiable carrera que además ha sido capaz de llevar en paralelo con novelas y guiones de cine y televisión.

Peter David es un escritor sólido, aunque no infalible. Tiene la capacidad de buscar nuevos giros y posibilidades a personajes poco atractivos, como el caso de Hulk, y suele tener la capacidad de aguantar largas etapas en muchas de sus series, algunas de las cuales, como Supergirl, Capitán Marvel o la infravalorada Young Justice, empieza y finaliza él mismo, un raro privilegio. Esto, por supuesto, tiene el inconveniente de la irregularidad. Es muy difícil mantener el tono durante tanto tiempo, lo que se notó especialmente en Capitán Marvel.

A Peter David le gustan las mujeres. Y las sabe escribir muy bien. Supergirl, Fallen Angel, Hulka o los personajes femeninos de Factor-X (Layla Miller, tan impagable como inaguantable) tienen personalidad, solidez, y le dan vueltas a los pazguatos masculinos que las acompañan. Algo tendrá que ver que tenga cuatro hijas.

Peter David funciona mejor con personajes secundarios. Por eso propuso matar a Jean DeWolff y no a Mary Jane. Porque se lo iban a aceptar mejor y porque sabía que la historia iba a ser más creíble. Y por eso aceptó escribir Hulk, con el que nadie quería hacer nada. Su carrera está marcada por excelentes etapas con personajes de poco peso a los que él ha añadido masa y gravedad.

Peter David es un broncas. A David le gusta una polémica más que a Amy Winehouse una botella de Jack Daniels. Ha tenido follón con McFarlane, Erik Larsen, Joe Quesada, Bill Jemas, John Byrne, Gary Groth, Jim Shooter o Dan Didio muchos de ellos antiguos colaboradores o, peor, jefes suyos. Tampoco tiene el más mínimo reparo en rajar de las películas o tebeos que no le gustan o de meterse en política. David es judío y liberal (izquierdista americano, para que nos entendamos) y lo mismo te defiende el matrimonio gay que los ataques contra Gaza. Al menos lo hace porque le sale del cuerpo, y no como arma publicitaria.

Peter David odia las interferencias editoriales. Pero ha aprendido a utilizarlas. David abandonó su primera etapa en Factor-X cuando cada seis meses tenía que interrumpir las líneas argumentales que estaba desarrollando para incluir un nuevo crossover mutante cuya historia, además, le venía impuesta por el Bob Harras de turno. Aún recuerdo aquel número de La canción del verdugo dibujado por Jae Lee en el que le obligaron a meter a Lobezno, Cable y Bishop, a los que puso, durante todo el tebeo a jugar a las cartas o a tallar figuritas de madera con las garras de adamantium mientras esperaban a que la acción empezara. La cosa no ha mejorado y la Marvel de Quesada tiene sus Guerras Civiles, Días de M, Complejos Mesiánicos e Invasiones Secretas, pero David, quizás porque la planificación es mejor, se está apañando para usar con talento estas imposiciones editoriales en Factor-X y Hulka.

Peter David es un guionista con voz propia. Como ha demostrado durante dos décadas. Tiene imaginación, recursos narrativos, dominio de los personajes, sabe escribir diálogos, usa la continuidad con inteligencia y tiene mucho sentido del humor. Tiene voz propia… y no precisamente de barítono.



Bueno, nadie es perfecto…

miércoles, 21 de enero de 2009

REIVINDICANDO LOS VENGADORES DE BENDIS

Hace tres o cuatro años en Marvel se dieron cuenta de que hacía tiempo que Los Vengadores habían dejado de ser un tebeo divertido y, sobre todo, vendedor. Desde los primeros episodios de Kurt Busiek y George Pérez, nada menos. Cuando Pérez se fue, Busiek empezó a desvariar hasta aquella Guerra de Kang que no había por donde cogerla. La cosa no la podían arreglar ni Geoff Johns, que al menos se pudo convencer de que lo suyo es DC, ni el papafrita de Chuck Austen. Un desastre.

Así que Quesada, que es como esos médicos que sólo saben recetar paracetamol y mucho agua, recurrió a uno de sus salvavidas habituales: el, en este caso, inesperado Brian Bendis. Inesperado porque Bendis nos tenía acostumbrados a tebeos de ambiente urbano y con protagonista único. Los cuchillos de la crítica empezaron a afilarse.

Y con razón. Para empezar, el casting no podía ser más facilón, añadiendo a los obligados Iron Man y Capitán América el pluriempleado Lobezno y el solitario por antonomasia Spiderman, metido con calzador en el grupo. Al principio a Bendis se le notaba anquilosado y sin mucha habilidad para manejar un reparto coral. Las aventuras de estos Nuevos Vengadores tenían poco que ver con la herencia de los cuarenta años anteriores. Desde luego no era la típica serie de “estamos en el salón de la Mansión, pasa algo, vamos, lo arreglamos, y volvemos a la mansión, y así una y otra vez”.

A lo tonto a lo tonto los Vengadores se convirtieron en el punto focal del Universo Marvel. Todas las grandes sagas de los últimos años han tenido como agentes destacados a los Vengadores. Así sus acciones originaron Dinastía de M, en su seno se gestó la división entre héroes que dio lugar a Guerra Civil, protagonizada por los dos Vengadores por antonomasia, el Capitán América e Iron Man; fue Tony Stark quien ocasionó y arregló, con ayuda de Vigia, World War Hulk; y las primeras pistas sobre Invasión Secreta también se dieron en la serie de Los Nuevos Vengadores.

No sólo eso, sino que Guerra Civil ocasionó la división de Vengadores entre los prófugos dirigidos por Luke Cage y los Poderosos Vengadores adeptos al nuevo orden, protagonistas de uno de los spin-off más coherentes que recuerdo. Esta sí es una serie de supergrupo clásico, con su enfrentamiento con un Ultron muy original, la gran idea de la plaga de simbiontes y el derrocamiento del Doctor Muerte, que, este sí, tenía armas de destrucción masiva.

Invasión Secreta, que al final ha resultado ser la menos secreta de las invasiones, es básicamente un crossover entre los dos grupos de Vengadores. Probablemente por eso en Marvel tuvieron el acierto de convertir durante el evento a ambas series en flashbacks que explican los entresijos de la invasión skrull. Ya hablaremos de Invasión Secreta allá por agosto, pero podemos adelantar que lo más interesante no es la miniserie en sí misma, sino la situación en la que queda el Universo Marvel tras la saga, que incluye una tercera serie de Vengadores, Los Vengadores Oscuros, que actualiza la mejor idea de la Marvel de los 90.

Yo me lo paso muy bien leyendo los Vengadores de Bendis. No son perfectos pero son tremendamente entretenidos, pasan muchas cosas y esas cosas son trascendentes, producen cambios constantes y originan nuevas historias.
¿Quién da más?

lunes, 3 de noviembre de 2008

¡¡JUSTICIA!!

Jeph Loeb y otro co-productor ejecutivo han sido despedidos de la serie de televisión Heroes, ambos las manos derechas del creador Tim Kring. ¡Al fin alguien ve lo evidente! ¡Lo inútil que es Loeb! ¿Cómo confiar a semejante cretino los destinos creativos de una serie con un presupuesto de 4 millones de euros por capítulo?
Alguien cuyas supuestas mejores historias son refritos de otras historias. Véanse las versiones azules, amarillas, grises y multicolores de los personajes Marvel, actualizaciones embellecidas por Tim Sale de los trabajos fundacionales de Lee, Kirby y Ditko. Véase The Long Halloween, que empieza como El Padrino y acaba como Presunto inocente.
Alguien que cuando escribe una historia presuntamente original tiene como único recurso llenar el guión de multitud de personajes que aparecen sin ton ni son. Véanse Superman/Batman, Ultimate Power, Batman:Silencio, The Ultimates 3 o Hulk.
Alguien cuyo gran mérito es rodearse de dibujantes atractivos para el fandom que le permiten alcanzar el número uno de ventas.
Heroes empezó bien, siguió mejor y acabó, en su primera temporada, muy mal. La segunda temporada, lastrada por la huelga de escritores -como el resto, así que no es excusa-, estuvo regular: lenta y sin ritmo. Y la tercera ha mejorado bastante, pero aún con menos audiencia que la segunda temporada.
Pero claro, qué esperas de una serie cuyos argumentos son refritos de historias conocidas por cualquier fan de Marvel y DC. De hecho, su único argumento, por tercera temporada consecutiva, es que uno de los personajes viaja al futuro, ve lo mal que va todo e intenta arreglarlo en el presente. La primera vez molaba. La tercera, apesta.
Una serie con multitud de personajes que aparecen sin ton ni son, aunque en los últimos capítulos se nota que están empezando a recortar reparto y presupuesto matando o mandando de viaje a bastantes personajes.
Una serie intentó convertir en sex symbols a un puñado de actrices y actores obviamente atractivos/as: Hayden Pannetiere, Ali Larter, Kirsten Bell, Milo Ventimiglia, Adrian Pasdar (qué buen Mr Fantástico sería) o Sendhil Ramamurthy.
Una serie Loeb.
Ya le largaron de Perdidos. Y bien que se notó, en sentido positivo. Esperemos que en Heroes también se note, porque posibilidades tiene, y daría mucha rabia que algo tan prometedor acabe en aborto.
Lo malo de todo esto es ¡que Loeb va a tener más tiempo para escribir tebeos!
¿Estarán buscando guionista en Prison Break? ¿O en Sensación de Vivir?

lunes, 4 de agosto de 2008

INTERFERENCIAS EDITORIALES

Un editor estadounidense tiene que buscar los mejores talentos posibles para los títulos a su cargo y coordinar su trabajo para que los tebeos salgan en su fecha y con la mayor calidad posible. Con ese fin debe aprobar el guión, el dibujo, el color o la rotulación y, en su caso, sugerir los cambios oportunos. El trabajo de un editor es interferir.

Hay maneras y maneras de interferir, y hay editores con muy buena fama y otros bastante intrusivos. También hay autores bastante reacios a los cambios en su trabajo, y ahí empiezan los conflictos, algunos de los cuales suelen ser bastante sonados, llegando hasta a la dimisión del autor de turno.

El editor, al fin y al cabo debe defender el patrimonio de la editorial, que son los personajes, y los autores son efímeros. Y quejosos en muchas ocasiones. Recuerdo aquellos artículos que aparecían en la segunda de Los 4 Fantásticos de Carlos Pacheco y Rafa Marín. Los firmaba Sebastián Santos (el propio Marín, me cuentan) y consistían en una recopilación del montón de ideas que los editores de la serie les habían vetado. Para bien, en algunas ocasiones, me parece a mí. Sea como sea, te leías los tebeos pensando en aquellas historias maravillosas que te habían hurtado. Un poco corta-rollos, la verdad.

Es cierto que el editor detenta mucho poder, y que a veces lo utiliza para conducir el comic en la dirección que él piensa que lo hará mejor y, sobre todo, más vendido, vetando las propuestas de los guionistas si es necesario. Paradoja: contratas a un autor para que te escriba un tebeo pero luego no le dejas que lo escriba como él querría.

Uno de los mejores ejemplos de esta situación fueron los años 90 de las series de mutantes en las que los editores, Bob Harras principalmente, creaban grandes crossovers entre las distintas series que obligaban a los guionistas a interrumpir sus líneas argumentales y a meterse con calzador en el dichoso crossover. Estos editores recuerdan mucho a los productores de Hollywood.

El productor es aquel que tiene/consigue el dinero y el productor ejecutivo es el que decide cómo y en qué gastar el dinero para que la película salga lo mejor posible. Como quien paga, manda, estos productores se ven con el derecho de cambiar el guión a su antojo, aún sin tener ni idea de escritura. Probablemente hayáis visto este hilarante video en el que Kevin Smith cuenta su experiencia con Jon Peters, el productor de los Batman de Tim Burton y del Superman de Bryan Singer. Es muy ilustrativo y te partes el ojete.



Todos estamos de acuerdo en que el nivel de calidad de las series de televisión americanas es mucho mayor que el de las películas. Las series se escriben en equipo, aunque cada guionista realiza el guión final de varios de los capítulos, ejerciendo el resto de productores ejecutivos. Es decir, son los propios guionistas los que “editan” la serie y por lo tanto no hay cambios significativos en los guiones que ha decidido en equipo. Y por eso hay tantas series de calidad.

Las grandes editoriales americanas están usando un sistema muy parecido. En el manifiesto que Tom Breevort escribió sobre Spiderman (Asombroso Spiderman nº 0) proponía exactamente el mismo sistema de trabajo y, de hecho, el equipo de guionistas cuenta con tres guionistas de televisión. Lo cual no significa que sepan escribir tebeos.

Aunque parezca que Joe Quesada y Dan Didio también están imponiendo las grandes líneas argumentales, lo hacen contando con los guionistas, a los que reúnen periódicamente para discutir el futuro de los personajes. A veces, como en el caso de Un Día Más, el editor se impone sobre el criterio del equipo. Otras veces, como en el caso de Cuenta Atrás, lo que se decide se cambia sobre la marcha sin demasiado criterio ni fin.

Porque, claro, ni Quesada ni, sobre todo Didio son como J. J. Abrams, Josh Whedon o un Tim Kring que saben coordinar y rodearse de buenos guionistas. Aunque, por otra parte, Abrams, Whedon y compañía suelen ocuparse de una o dos series a la vez y no de decenas de colecciones.

Creo que las editoriales están aún por dar el método de trabajo colectivo que les permita crear unas líneas argumentales coherentes y de calidad. Quizás sería interesante la figura de un story editor que sólo se ocupara de coordinar a los guionistas. O mejor no, que seguro que se lo encargan a Jeph Loeb.

Arañas gigantes,... Jojojo.

martes, 20 de mayo de 2008

PAK

Desde que empezó a tener responsabilidades editoriales en Marvel, Joe Quesada ha insistido en fichar guionistas ajenos al núcleo duro superheroico. Autores que supuestamente traen una visión fresca y no contaminada por la lectura de miles de tebeos de superhéroes y que, por tanto, no se van a limitar a ese “papá cuéntame otra vez” que consiste en volver a relatar las mismas historias que leyeron de niños.

Hay dos vías de acceso al establo quesadiano. Una, la de los autores del comic independiente, de crímenes o del sello Vertigo, como Brian Bendis, Mike Carey, Paul Jenkins o Ed Brubaker. La otra es la de los guionistas de cine y televisión, como Kevin Smith, J. M. Straczynski, Josh Whedon, Chris Gage o la familia Knauf. Nada de lo cual asegura la calidad del trabajo realizado, como atestigua Greg Pak.

"Sí, vosotros metersus conmigo, que me la s..."

Pak ganó fama en el circuito del cine independiente con su película del 2003 Robot Stories, formada por cinco historias independientes sobre la relación entre robots y humanos. Pak es de origen coreano, una etnia cada vez más importante en EEUU, tanto que en Perdidos no se olvidaron de introducir dos personajes de esta nacionalidad. Y coreanos son los principales actores, incluyendo al propio Pak, que hace de robot enamorado y agilipollado. La verdad es que Robot Stories, al menos las partes en las que no me quedé frito, no está nada mal y llegó a ganar 35 premios.

La mayor parte de su carrera como guionista la ha realizado en Marvel, con las aburridas canciones de Fénix y, sobre todo, con Hulk, donde ha desarrollado toda la saga de Planet Hulk y, de regalo, World War Hulk, el megaevento situado entre Civil War y Secret Invasion y en el que ha demostrados ser el rey del cliché.

Planet Hulk y World War Hulk son obras comunitarias, pergeñadas por el equipo de guionistas estrella de Quesada, aunque ha sido Pak el que ha dado la forma final, aburrida y predecible.

Que los Illuminati mandaran a Hulk al espacio ya lo hizo Bill Mantlo en los ochenta, cuando el Dr. Extraño lo mandó a la Encrucijada entre dimensiones. Y toda la historia de Hulk en un planeta extraño en la que pasa de esclavo a gladiador, de gladiador a rebelde y de rebelde a rey y que se case con la jefa de los guerreros enemigos estaba bonita en Conan e incluso en Gladiator, y podría estar bonita si estuviera narrada con pulso, de manera original y con algún giro sorprendente. Vanas esperanzas. Además aprovechó para recuperar a Amadeus Cho, personaje coreano que creó para la antología Amazing Fantasy, un adolescente cabreado que es la séptima persona más lista del mundo y que quiere ser el sidekick de Hulk, que ya son gustos.

Y World War Hulk, a pesar de estar dibujada por John Romita Jr, no deja de ser un videojuego en el que Hulk va derrotando enemigos cada vez más poderosos y pasando de nivel hasta la confrontación final. Al menos podría haber servido para solucionar una de las patochadas más gordas que ha hecho Marvel en la Era Quesada, el personaje de Sentry. pero de eso ya hablaremos más adelante.

Cuando propuse el nombre de Pak como uno de los autores importantes de los últimos tiempos nadie estuvo de acuerdo. Ni yo. Pero ahí está y ahí le tenemos. Podría decirse que algo tendrá el Pak cuando Quesada lo bendice. Pero yo no lo veo por ningún lado. ¿Alguien ve algo?

miércoles, 14 de mayo de 2008

MCDUFFIE

Cuando hablé de Dwayne McDuffie como ejemplo de una nueva generación de autores con proyectos importantes en sus manos slgunos señalasteis con toda la razón del mundo que este autor tenía un amplio currículo a sus espaldas. Cierto, pero Dwayne McDuffie es orteguiano como pocos, el ejemplo de que somos nosotros y nuestras circunstancias, y las circunstancias de este autor afroamericano le han mantenido alejado del centro de atención del mundo del comic durante casi un lustro y sólo ahora está empezando a brillar.

Tras crear Control de Daños en 1989 para Marvel y escribir un montón de números sueltos, en 1993 fundó Milestone Media junto a otros autores de raza negra que pensaban, y con razón, que los personajes afroamericanos nunca habían sido bien representados en el comic americano. Al fin y al cabo la mayoría de superhéroes son personajes anglosajones creados por judíos. McDuffie ya había hecho sus pinitos en esa dirección con la versión negra de Deathlok.

McDuffie y sus socios crearon un Universo superheroico, la moda de los 90, con personajes como Icon, Static, Hardware o Blood Syndicate, que no dejaban de ser versiones afroamericanas más o menos afortunadas de Superman, Spiderman, Iron Man o X-Men. Porque todos esos universos superheroicos (Image, Dark Horse Heroes, Malibu..) consistían en versiones más o menos afortunadas de los iconos de las "Dos Grandes".
Milestone llegó a un ventajoso acuerdo de distribución con DC, y hasta protagonizaron un crossover con Superman y compañía, Mundos en colisión, un título que profetizaba el castañazo que acabó dandose este Universo a imagen y semejanza de todos los demás Universos prefabricados. Aunque Milestone cerró su sección de comics, sus astutos autores dieron el paso hacia otros medios y Static Shock se convirtió en una exitosa serie de animación que hasta recibió varios premios incluyendo uno por un capítulo sobre el bullying.

McDuffie le pilló el gustillo a esto de la animación y siguió con Teen Titans, Scooby Doo y, sobre todo, Justice League, donde algo tuvo que ver con que el Green Lantern de la serie fuera el afroamericano John Stewart. Como tuvo que ver, y mucho, con que la serie fuera una pequeña maravilla y un gran éxito.

Tras este animado exilio McDuffie ha vuelto al tebeo con una aureola de prestigio que le ha llevado a hacer una innecesaria secuela de Secret Wars, Beyond!, y dos encargos de relumbrón: Los Cuatro Fantásticos y Justice League of America, dos de los estandartes de sus respectivas editoriales. Es muy raro que a un escritor se le permita escribir casi simultáneamente proyectos tan importantes en editoriales distintas.

Su paso por Los Cuatro Fantásticos ha sido breve, obligado en parte por la llegada de Mark Millar y Brian Hitch. En su docena de números ha demostrado muchísimo sentido del humor, solvencia en la caracterización y habilidad para crear situaciones a la altura de los personajes entre los que han estado, mira tú por donde, Pantera Negra y Tormenta, más afros que americanos, pero afros al fin y al cabo. Además le dio tiempo a sacar un poco con calzador a Michael Collins, el Deathlok negro.

En Justice League of America no se quedó contento con tener a Black Lighting y Vixen, los dos primeros superhéroes negros de DC, sino que ha metido a John Stewart y al último Firestorm, que también es de color. Fijaciones aparte la JLA de McDuffie es interesante pero irregular y puede quedar eclipsada por la inminente nueva serie, llamada Justice League, que va a escribir James Robinson. McDuffie no tiene, que yo recuerde, ningún otro proyecto anunciado y está por ver si su vuelta al comic es efímera o tan prometedora como parece.

A todo esto, me asalta una duda: ¿a quién votará Dwayne McDuffie en las próximas elecciones presidenciales americanas?

jueves, 17 de abril de 2008

SLOTT

¿Cuántos genios conocéis en el mundo del comic? Sería buena pregunta para otro post. Me la guardo. Por comentarios en un post anterior parece que algunos incluiríais en esa categoría a Dan Slott. Yo creo que, buenísimo como es el tío, aún le falta un poco de recorrido.

Hay quien miente sobre su edad para entrar en el ejército, y Slott lo hizo para entrar en Marvel como becario de Fabian Nicieza. Era un programa para estudiantes universitarios aunque él ya se había licenciado, información que se reservó. Cuando le dijeron que querían hacerle un contrato en cuanto se licenciara, hizo como contaban Faemino y Cansado: “Hurgando hurgando, en el hueco de la muela he encontrado ¡un titulo universitario!” Slott devolvía las páginas a los dibujantes, guiaba a las visitas en las oficinas de Marvel y actuó de Editor Asistente.

Slott barbado

Sus primeros trabajos como guionista le llevaron a escribir tebeos basados en series de animación: Ren & Stimpy, Scooby Doo, Looney Tunes, Las Supernenas, Batman Adventures o Justice League Adventures. Salió del encasillamiento en 2003 con la estupenda miniserie Arkham Asylum: Living Hell, las desventuras de un desfalcador que se declara loco y al que el juez, jocosamente, manda al manicomio. La breve escena del Joker en la ducha es de lo mejorcito que se ha hecho nunca con el personaje. La historia recogida en esta miniserie está muy bien asentada en la continuidad DC y presenta giros realmente inesperados.

Slott desbarbado

Tras una saga en JLA Clasificado, Marvel le propuso escribir Hulka, convirtiéndola en una de las series más divertidas y mejor escritas de los últimos años. No menos interesante es la miniserie en la que rememoraba la amistad entre Spiderman y la Antorcha Humana a través de distintas épocas y, quizás sus historias con los Vengadores de los Grandes Lagos sean una obra menor, pero tremendamente entretenidas y que demuestran una tremenda habilidad para sacarle jugo a personajes poco atractivos, como la genial Chica Ardilla. A finales del año pasado anunció que dejaba Hulka en manos de Peter David.

Slott con Peter David, que pone su barba a remojar

Y quizás sea David el autor más afín a Slott, por haber empezado en Marvel en un trabajo de oficina, por cómo conoce y aprovecha la continuidad, por revitalizar personajes con poco feeling y por un sentido del humor a prueba de bombas que alternan con momentos de drama. Al igual que David en su momento Slott tiene en sus manos al personaje insignia de la compañía, Spiderman, y las críticas americanas coinciden en un “sí, pero...”. “Sí”, porque Slott lo está haciendo bastante bien. “Pero” porque hasta que el polvo se asiente Spiderman tiene el estigma del One More Day. Y, además, es sólo uno más del equipo de guionistas de la serie y en esas circunstancias no es tan fácil hacer un buen trabajo, y menos un trabajo personal. Habrá que darle tiempo.

¿Genio? Aún no, pero apunta maneras y va a ser muy divertido seguirle el rastro. Preparad las palomitas.

martes, 8 de abril de 2008

KIRKMAN

Hace un par de entradas se calificó (sí, tú, Rubén, no te escondas) a Robert Kirkman como un autor “fresco”. Y es cierto. Sin embargo su frescura no proviene de su originalidad, sino de una increíble capacidad para reciclar viejas fórmulas con espíritu neosecular. Kirkman es, probablemente, el mejor discípulo que ha tenido Stan Lee en décadas.

El gran hallazgo de Lee fue incrustar las historias románticas que había escrito en los años 50 en sus tebeos de superhéroes. Historias de amor entre una jovencita y un maduro y apuesto galán que fuma en pipa, de médicos y enfermeras, de tímidos estudiantes de instituto,... Kirkman retoma las relaciones personales en versión siglo XXI y las suelta entre superhéroes y zombies: familias divididas, cuernos, diferencias de raza y edad... Y vaya si le funcionan.

Su primera obra, publicada en el 2000, fue Battle Pope, una parodia poco sutil con un Sumo Pontífice con esteroides y un sidekick llamado Jesus H. Christ. Tras meterle mano al personaje de Erik Larsen Superpatriot, Kirkman creó su primera gran obra con Invencible, un superhéroe adolescente que no actúa por una gran responsabilidad sino por tradición familiar. Además de en unas entretenidísimas aventuras Invencible tiene su punto fuerte en las relaciones sentimentales y familiares que se entretejen en la historia. Está muy bien dibujada, mejor coloreada, la publica Aleta y hay que comprarla.

Su otro gran éxito en Image es Los Muertos Vivientes, que sigue paso a paso los clichés del género, incluyendo el heterogéneo grupo que intenta sobrevivir en un mundo de zombis de la antigua escuela: torpes, lentos e implacables. La gracia, claro está, es el elenco de personajes excelentemente definidos y las relaciones entre ellos. Personajes de cuatro dimensiones porque también se mueven y evolucionan a través del tiempo y muere quien menos esperas cuando menos te lo esperas. Kirkman no tiene piedad y sientes cada muerte. Si alguien quisiera hacer un día una serie de televisión sobre zombis ya tiene el material base. Seguramente le meterían una conspiración gubernamental a costa del virus que creó la plaga, claro. Pero sería una serie veinte veces mejor que la de los sosos de Jericho. En EEUU la serie ya va por el capítulo 48, pero Planeta sólo ha publicado hasta el 30, lo que me da bastante mala espina.

Aunque muy bien renumerado por sus trabajos en Image, Kirkman no dudó en atender la llamada de Marvel, con unos cuantos y entretenidos capítulos del Capitán América o la original aunque caótica Marvel Team-Up, aunque el pelotazo lo dio con Marvel Zombies. Lo que empezó con una broma de Mark Millar dio lugar a la mejor saga de Ultimate Fantastic Four y a la creación de una franquicia que Quesada encomendó al escritor de zombis por antonomasia. Kirkman, astuto él, optó por el humor frente a la tragedia constante de su serie de Image. Y la verdad que esos zombis neuróticos y bipolares, que alternan el hambre desatada con cómicos ataques de remordimientos y discusiones constantes, tienen mucha gracia. De todas formas no deja de ser un chiste y Marvel, claro que sí, lo está estirando más de la cuenta.

Otras obras de Kirkman en Marvel son sus correctos Ultimate X-Men y la muy divertida El Irredimible Hombre Hormiga, otro personaje del que Stan Lee se sentiría orgulloso: un auténtico perdedor que usa sus poderes para espiar mujeres desnudas. Es de ese tipo de personajes que piden a gritos un proceso de redención, lo que hace doblemente gracioso el título. Una lástima que la serie no cuajara, porque sus doce capítulos son de lo mejorcito que ha publicado Marvel en los últimos tiempos, y Panini aún nos debe el segundo tomo.

Y aunque trabajar para Marvel está muy bien, Kirkman es de los que opina que crear sus propios personajes es, a la larga, más beneficioso. Así, Brit es la historia de un superhéroe casi anciano. Dejando aparte los achaques de la edad en su tarea de defender la humanidad el meollo de la serie es la relación del personaje con una chica que podría ser casi su nieta. Y The Astounding Wolfman cuenta la historia de un ejecutivo padre de familia y licántropo que quiere ser superhéroe. Además, se prepara película de Invencible y tiene un par de proyectos con Rob Liefeld y Todd McFarlane. Que no para, vamos.

Kirkman parece destinado a ser uno de los grandes y la gran incógnita es si lo será dentro o fuera de las grandes editoriales. Yo apostaría por “fuera” porque no le veo guionizando megaeventos y, en ese caso, el mérito sería doble.

lunes, 31 de marzo de 2008

EL PODER DE LA PALABRA (Reloaded)

No sé vosotros, pero yo me emociono-ilusiono-alegro más cuando algún guionista que me gusta se encarga de alguna colección o proyecto interesante que cuando se trata de un dibujante. Es decir, Millar y Hitch molan juntos. Millar y Dibujante Mediocre X sigue molando. Loeb y Hitch molan mucho menos, a pesar de que el bueno de Jeph se arregle para tapar sus enormes carencias rodeado de inmensos dibujantes. Esperad, esperad a leer si no lo habéis hecho aún lo de "Hijo Caído". ¡O los Ultimates 3! ¡Menos mal que Madureira, que está increible, sólo ha querido-podido hacer cinco capítulos! Pero hoy no hablamos de Loeb.

Se trata de que a pesar de los artificios de un dibujante lo que acaba enganchando es la historia. "Pues claro" me dirán. "Pues no", digo yo. A principios de los 90 Marvel aupó al Olimpo a lo que luego sería la Generación Image. Las historias eran malísimas pero nos las tragábamos por la espectacularidad y la novedad de sus estilos. Erik Larsen llegó a decir que los guionistas no eran necesarios. Quizás él no los necesitara, pero sus compis...

El "caso Image" tuvo dos consecuencias: que las editoriales se guardaron mucho a partir de entonces de endiosar a sus dibujantes y que los guionistas volvieran a tener la merecida consideración. Hemos tenido una década magnífica: Millar, Ellis, Ennis, Morrison, Bendis, Brubaker, Vaughan, Johns,... Hasta Marvel publicita más a sus guionistas que a sus dibujantes. Y hay una nueva generación de escritores que están consiguiendo ser interesantes en un terreno cada vez más hollado. Los guionistas de ahora lo tienen más difícil que los Thomas, Claremont, Mantlo o Michelinie de hace treinta años.

En los próximos días deseo-quiero-espero dedicar unos cuantos posts a tres o cuatro escritores que están empezando a despuntar: Matt Fraction, Robert Kirkman, Dan Slott, Dwayne McDuffie o Greg Pak son algunos en los que estoy pensando. ¿Alguna sugerencia?

jueves, 31 de enero de 2008

HIJOS DE UNA ÉPOCA

De casualidad me he encontrado leyendo dos obras con mucho común: España, una, grande y libre de Carlos Giménez e Ivá, y Clásicos DC: JSA de Roy Thomas y Rich Buckler.

La obra de Giménez fue publicada originalmente en los primeros años de la Transición y es un tebeo de combate. En sus páginas Giménez retrata las expectativas y, sobre todo, el pesimismo que le producen los cambios políticos y los problemas sociales como el paro, la delincuencia, los derechos de los trabajadores, los grupos fascistas, la represión policial...

Mucho de lo que cuenta es producto de la ingenuidad ideológica, como ese comentario de que “en Rusia, Cuba y China el problema del hambre lo tienen resuelto desde hace tiempo” que recuerda a aquel chiste de “en Cuba nadie se acuesta con hambre, y quien tenga hambre, que no se acueste.” En otra historieta puedes llegar a vislumbrar una comprensión por los motivos de un terrorista suicida que le imagino superada. Y la imagen que da de Adolfo Suárez no puede ser más desafortunada.

Pero todo lo hace desde una total implicación personal, usando como única arma su talento, en una época en la que en El Papus, donde él publicaba, ponían bombas y moría gente. Lo que aterra es que temas como la especulación inmobiliaria, las abusivas diferencias entre el precio de los productos en origen y en el punto de venta o el debate sobre la energía nuclear siguen dando la lata en la actualidad. Por suerte, los peores augurios de Giménez no se cumplieron y pudo ver cómo, en 2003, un Gobierno del PP le concedió la Medalla de Oro al Mérito en Bellas Artes.

Roy Thomas publica All-Star Squadron casi contemporáneamente a la obra de Giménez, en 1982. Estados Unidos, tras el Watergate y Vietnam, anda deprimida, moral y económicamente y el Presidente es un Ronald Reagan al que no le tiembla la mano cuando toma decisiones impopulares que suponen el desmantelamiento del sistema sanitario, despedir a 12.000 controladores aéreos en huelga y un aumento en las tensiones con la Unión Soviética.

Ante este panorama Thomas mira atrás y no sólo cumple el sueño de escribir los héroes de su infancia, sino que vuelve la vista a una época de dificultad, la Segunda Guerra Mundial, en la que una nación unida desafía al fascismo. Resulta entrañable esa viñeta en la que una señora la emprende a pedradas contra una farola para apagarla y evitar que sirva de guía a los bombarderos enemigos. Es un tiempo en el que las guerras eran justas, los políticos eran honrados y se sabía por qué se luchaba.

Thomas y Giménez son dos niños de posguerra (Mundial y Civil) que miran al pasado o a una utopía en busca de las respuestas que su época no les da. Mientras que Giménez es más directo, más brutal, para Thomas lo principal es la aventura, aunque sutilmente deja traslucir la misma desilusión que el autor español y la misma resolución contra las dictaduras fascistas.

Como colofón irónico, en esta época Thomas seguramente ignoraba el tipo de historieta que se hacía en España y Giménez defendía, otro modo de ignorancia, que el comic americano era una expresión fascista.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

WINICK

El programa más longevo de la MTV yanqui es The Real World, un título de lo más falso para un programa a lo Gran Hermano. Cada temporada, y van veinte, se rueda en una ciudad distinta y Judd Winick participó en la que se produjo en San Francisco en 1994.

Judd Winick era un neoyorquino del 70 que había visto frustrados sus intentos de publicar a nivel nacional su tira cómica Nuts and Bolts que había desarrollado para el periódico de la Universidad de Michigan. En aquella época compartía piso con el ahora famoso Brad Meltzer (Crisis de Identidad, JLA,...) y vio la participación en el programa de la MTV como una oportunidad de impulsar su carrera profesional. Allí consiguió amigos, novia e inspiración.

Lo de los “experimentos sociológicos” no es un invento de Mercedes Milá. Los productores del programa les dijeron a los concursantes que uno de ellos era enfermo de sida, pero no quién era. Como es habitual en estos programas Winick creó lazos de amistad con varios concursantes, como la asiática Pam Ling y el cubano Pedro Zamora. La primera acabó convirtiéndose en su novia y el segundo resultó ser el enfermo de sida.

La amistad con Zamora hizo que Ling y Winick desarrollaran una alta sensibilidad respecto al problema del sida y de los derechos de los homosexuales que se acentuó con el fallecimiento de Zamora a finales de 1994. Cuando abandonó el programa, Winick empezó a trabajar de ilustrador y a colaborar con Oni Press. Para Image creó The Adventures of Barry Ween, Boy Genius, al estilo del Jack B. Quick de Alan Moore o de Jimmy Neutron y en el 2000 publicó Pedro and Me: Friendship, Loss, and What I Learned, relato autobiográfico de su amistad con Pedro Zamora que le hizo famoso y multipremiado y llamó la atención de Marvel y DC.

Winick tiene el notable talento de colar en un entorno superheroico historias relacionadas con los temas que le interesan. Así, en Exiles, la Fuego Solar del grupo resulta ser lesbiana; en Green Lantern uno de los secundarios sale del armario y es objeto de una agresión homófoba; en Green Arrow la ex prostituta juvenil Mia se declara enferma de sida y se convierte en sidekick del protagonista; en Outsiders la forzuda Grace pasó su infancia obligada a prostituirse y en la actualidad mantiene una relación lésbica con la hija de Relámpago Negro; su miniserie para Vertigo Blood and Water contaba la historia de un enfermo terminal al que dos vampiros quieren dar la vida eterna; en Superman/Shazam: First Thunder, el enésimo intento de DC de revivir al Capitán Marvel, Billy Batson es un niño vagabundo, otra de las preocupaciones de Winick, y el final de esta historia es de lo más bonito que he leído en mucho tiempo. Y sin que tenga mucho que ver con la temática gay Winick fue responsable de la resurrección de Jason Todd, el segundo Robin. Aunque según Jotacé, y siendo Robin....

Al seguidor habitual del Universo DC le puede parecer que la mitad de las series las escribe Geoff Johns y la otra mitad Judd Winick. Sin ser espectacular, Winick es muy efectivo y en ocasiones consigue resultados más que satisfactorios. No deslumbra, pero no decepciona. Su Green Arrow es, probablemente, lo mejor que salió de la maniobra One Year Later. Y se apaña para que sus obsesiones no eclipsen la trama principal, aunque es esta temática la que le ha proporcionado proyección mediática en varias ocasiones, para satisfacción de los editores de DC.

Moraleja: De programas tipo Gran Hermano no sólo salen putas, chorizos y travestis. También pueden surgir autores de comics. Que no es exactamente lo mismo, malpensados.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

THE PLOT SQUAD

Que nos os engañen. Aunque vuestro episodio favorito de Heroes aparezca escrito por Jeph Loeb, realmente es obra de un equipo de guionistas que deciden el argumento y luego uno de ellos realiza el guión completo, de manera que al cabo de cada temporada cada escritor firma dos o tres capítulos. Es el sistema habitual de cualquier serie de televisión y el que adoptaron para 52 en DC, aunque aquí firman los cuatro guionistas cada capítulo, y en la práctica se repartían el trabajo, y se nota mucho quién ha hecho qué en esta serie.

Las sesiones creativas conjuntas son una costumbre bastante antigua en el mundo del comic americano. Cuando Superman tenía cuatro series interrelacionadas, el editor Mike Carlin reunía cada año a la Super Squad, que es como se autodenominaban el grupo de creadores de las historias del kriptoniano, y pergeñaban las líneas argumentales del siguiente año. Igualmente los guionistas de las series de mutantes se reunían para discutir el siguiente gran crossover. Esta costumbre, que en principio sólo afectaba a ciertas familias de títulos, se ha hecho extensiva a la toma de decisiones sobre las líneas argumentales de los respectivos Universos creativos.

Así, Civil War o Crisis Infinita aunque aparecen firmadas por un único guionista (Mark Millar y Geoff Johns respectivamente) son el fruto del esfuerzo conjunto de un grupo de guionistas. Civil War nació de la reunión de Joe Quesada con Mark Millar, Brian Bendis, Jeph Loeb, Paul Jenkins y Josh Whedon. lo que Steven Grant llamó Plot Squad en su columna de internet Permanent Damage.

En teoría, el conjunto suele ser mayor que la suma de las partes, lo cual no quiere decir que no se puedan equivocar, sobre todo teniendo en cuenta que se trata de un grupo de autores de primera fila, cada uno con sus propias ideas y con ganas de que esas ideas se reconozcan. lo cual puede ocasionar serios conflictos. Lo ideal es llegar a un consenso, lo que requiere tiempo y flexibilidad, y si atendemos a las palabras del editor C. B. Cebulski en referencia a la Marvel de 2008. “Algunas de las cosas que sucederán el próximo año fueron decididas literalmente por un solo voto. Marvel hace un proceso muy democrático”. Y yo me echo a temblar.

Porque yo soy tan demócrata como cualquiera, a pesar de que todos tenemos pruebas y ejemplos que la decisión de la mayoría puede estar equivocada. Pero lo bueno de la democracia no es que puedas elegir a tus gobernantes, sino que puedes echarlos. Aplicar los principios democráticos a un proceso creativo no asegura el éxito. Porque una decisión tomada por un solo voto de diferencia no es necesariamente mejor que la alternativa y casi parece echada a cara o cruz. La frase de Cebulski también parece indicar que en muchas ocasiones los distintos autores, ego en barlovento, se encastillan en sus posiciones y Joe Quesada, que es quien tendría que tomar la decisión final, prefiere que se vote para no crear fricciones.

Este proceso da lugar a premisas tan interesantes pero de final fallido como Civil War e historias en principio tontorronas pero que acaban de manera muy redonda como World War Hulk. Y permite que medianías como Jeph Loeb hasta queden bien.

sábado, 8 de diciembre de 2007

CAUTIVO Y DESARMADO

Se me acumulan los temas. A ver si de aquí a Nochevieja recupero el tiempo perdido...

Aprovechando el puente me pasé por Librería Flash de Granada, donde vi a un veinteañero, todo piercings y tatuajes, coger el número 7 de Civil War. “¡Esto sí que es épico! ¡Es épico de la hostia! ¡La leche de épico! ¡La hostia! ¡La leche!”. Pues ni leches ni hostias. Épica es Crisis en Tierras Infinitas. Incluso Crisis Infinita, con todo el batiburrillo que resultó ser, tenía a tres Supermanes peleándose en el corazón de un sol rojo. Civil War, como guerra ha resultado flojita. Y sí, a partir de ahora, spoilers a tutiplén.

Toda guerra que se precie como tal tiene batallas significativas y una batalla final que supone la rendición de una de las partes. En Civil War la batalla significativa es la de la muerte del Goliath Negro como demostración de lo malos que son los del bando pro-registro mientras que la batalla final acaba con un churro de rendición.

Porque mal puede empezar una batalla final si uno de los bandos se presenta haciendo footing. Fijaos en Mr. Fantástico, fijaos.

Menos Iron Man, que o estaba allí ya o va patinando (y recordemos que la armadura tiene patines). Y cuando se enfrentan los dos grupos es que están igualitos que en West Side Story, preparados para cantar y bailar.

Y la pelea: bueno, vale, la escenita de Spiderman bien, lo de Thor y Hercules bien, la pelea del Capitán América e Iron Man muy bien, con el Capi apalizando a Stark... hasta que llegan los bomberos, policias y demás servicios públicos (los auténticos héroes, toma metáfora) y detienen al Capi: “Tate quieto, payo América, que nos estás jodiendo las casas”. Y va el Capitán y les hace caso, cuando lo que pegaba es que les diera un discurso sobre las libertades civiles, el poder del individuo y todas esas gaitas, tras lo cual los bomberos cogerían sus bates de béisbol y le machacarían los sesos a Stark. Pero no, el Capitán recapacita y deja que el pueblo hable y si el pueblo quiere seguridad antes que libertad, soberano es el pueblo. Y ganan los “malos”. Lo cual es estupendo.

Porque la idea de que los “malos” venzan y lo hagan apoyados por el hombre de la calle es realmente buena. Lo pésimo es su realización. Si buscas en la wikipedia “anticlimático” te sale esa escena.

Civil War tenía pocas nueces para el ruido que ha ocasionado pero no podemos culpar a Mark Millar, ya que el argumento no es suyo, sino que es un monstruo con muchos doctores Frankenstein. De hecho la idea del final es de Joss Whedon y lo cierto es que esa viñeta en la que Steve Rogers dice: “Es una orden”, es puro Millar y dignifica y le da fuerza a ese final de gaseosa sin burbujas.

Todo lo cual nos da pie para hablar en el próximo post del nuevo supergrupo Marvel: The Plot Squad.

PS: Me dijo Inma, la librera de Flash, que Planeta hacía mes y medio que no servía los pedidos. ¿Alguien, especialmente algún librero, ha constatado el mismo hecho?

miércoles, 31 de octubre de 2007

¡DEMONIOS!

David Hernando ha tenido una gran idea con lo de los meses temáticos, dedicados a personajes del Universo DC secundarios pero con etapas interesantes que editan a la vez para crear sinergia y esas cosas. Este mes le ha tocado a Demon, el diablo gualda de Jack Kirby.

La miniserie de Matt Wagner estaba bastante bien y ya la tenía de la época de Zinco. De los tres volúmenes de la serie de Garth Ennis y John McCrea paso. Porque no aguanto a Ennis cuando se pone gracioso y a McCrea no lo aguanto se ponga como se ponga. Así que el gustazo ha sido poder leer, al fin, la serie original que, creo, estaba inédita en España. Es curioso lo renuente que siempre estuvo Zinco en editar las series que Kirby hizo en DC.

Kirby no era un gran guionista y sus historias tenían agujeros que ni las obras del AVE, pero es una gozada ver a un casi sexagenario desbordar de ideas, imaginación, desparpajo y ritmo. Y como dibujante yo soy de los que opina que cuanto más mazacotes le quedaban los dibujos, mejor. Este tomo trae sorpresa incorporada: un nuevo packager, Acrobat Studio SCP que además lo hace bien, muy bien.

Y hacerlo bien es poner los textos bien cuadrados en los bocadillos y con una fuente totalmente legible y adaptar los títulos de los capítulos (y en cada episodio hay varios) con variados tipos de fuente, todos muy adecuados al tono de las historias. Lo que habría que hacer siempre pero que es cada vez más difícil de ver.

PS: Una horda de niños disfrazada de monstruitos -valga la redundancia-, acaba de llamar a la puerta gritando “¡Truco o trato!”. Como todos los vecinos les hayan dicho como yo “¿Eso qué es lo que es?” no se les van a picar los dientes precisamente.

lunes, 29 de octubre de 2007

UN CATETO ESCOCÉS

Cuando los dos guionistas de la película Superman Returns recularon de la secuela, Mark Millar se apresuró desde su web a postularse como escritor del film, como esos niños que se están al final de grupo y saltan para que los vean. Un par de días después anunció que su propuesta había gustado mucho pero que había sido rechazada por los ejecutivos de Warner porque es un escritor en exclusiva de Marvel y que le eligieran causaría malestar en DC.

Lo cual es mentira: Marc Guggenheim es un guionista de televisión (Ley y Orden, CSI Miami o Blade) y escritor con exclusiva en Marvel y
va a escribir Green Lantern.

Mark Millar es un gran escritor, épico y emocionante como él solo. Y un bocazas con una notable capacidad para el autobombo y la polémica fácil.

Cuando dejó DC para firmar la exclusividad con Marvel se apuntó a la estrategia de Quesada de crear enfrentamiento verbal con la competencia, lo cual molestó especialmente a Paul Levitz y Dan Didio, que le habían tenido infinita paciencia con los retrasos ocasionados por su enfermedad (Crohn) y la de su hija (diabetes). Tanto es así que podemos considerar que Millar está vetado hoy por hoy en DC, a pesar de que ya hace varios años contó que en 2008 o 2009 él y Brian Hitch harían el comic de Superman.

Otras millaradas son la apuesta de 5000 $ que hizo con Harry Knowles de Ain’t Cool News sobre el actor que iba a interpretar a Superman o que Eminem iba a interpretar al protagonista de Wanted en el cine, lo que le costó la furibunda protesta de los representantes del rapero y la publicidad que el escritor escocés siempre va buscando. Y lo de su guión para Superman, el personaje que él dice que ha nacido para escribir, parece ser otra artimañaza propagandística, para que se hable de él y para darle en el morro a los capitostes de DC. Ya hasta dudo que tal encuentro con los ejecutivos de Warner haya existido nunca.

Y encima, Millar es un cateto. Y un xenófobo. En su
página web dice odiar todo lo relacionado con el extranjero, especialmente con España, idioma inclusive. A principios de octubre estuvo en Canarias de vacaciones, obligado por su mujer, y representa a las Islas como un suburbio de una república bananera: DVDs de zoofilia en los quioscos, carteles de niños desaparecidos, y policías bigotudos y barrigones. Como para que a partir de ahora lo inviten a algún Salón del Comic, vamos.

Y, mira, me parece muy bien que prefiera quedarse en su umbría Escocia, sobre todo si dedica su tiempo a escribir esos tebeos que tanto nos gustan en vez de dedicarse a pergeñar mentirosas campañas publicitarias y a airear lo cateto que es.


Cateto, más que cateto.

jueves, 27 de septiembre de 2007

LAS VOCES DE VAUGHAN: MILAGROS

El estilo de Brian K. Vaughan es bastante lineal, directo y sin grandes florituras técnicas, salvo en Ex Machina, en la que sí usa profusamente los flashbacks al estilo de Perdidos, serie a cuyo equipo de guionistas pertenece desde no hace mucho. En uno de los últimos capítulos de la 3ª temporada dos personajes discuten sobre quién es más veloz, Superman o Flash, una de las conversaciones frikis más manidas para un aficionado y más marcianas para un ajeno.

Las historias de Vaughan son de protagonista único, ya sea éste individual o colectivo. Define y diferencia muy bien a cada personaje, pero todos persiguen un objetivo común. Por eso no es dado a las líneas argumentales en paralelo, sino que opta por una única línea salpicada de pequeños detalles accesorios.

Es en los diálogos donde brilla más el guionista, unos diálogos muy elaborados y plagados de anécdotas y datos que pueden ir desde el origen del metro de Nueva York hasta el significado verdadero de una canción de Los Beatles. En los tebeos de Vaughan se aprenden cosas, aunque se trata de un tipo de conocimiento muy friki, es decir, anecdótico y poco práctico. El que más gusta tener.

Como valor añadido cada obra cuenta, privilegio sobre privilegio, con un único artista principal lo cual contribuye a la consistencia del resultado final. Y el último hombre, una serie de mujeres, la dibuja una mujer, Pia Guerra, cuyos personajes femeninos son cualquier cosa menos las heroínas siliconadas al uso. En Runaways, Adrian Alphona da un casi obligado toque manga a esta serie de adolescentes maravillosamente expresivos. El estilo realista de Tony Harris, que fotografía el tebeo antes de dibujarlo, cuadra perfectamente con la política a ras de suelo de Ex Machina. Y Niko Hernichon, enla novela gráfica Los leones de Bagdad, hace lo que ya nadie en el mercado americano: dibujar animales muy bien.

La progresión de Brian K. Vaughan se sale de la norma de autores que se limitan a reciclar el trabajo de la generación anterior. Y lo hace desde el púlpito de las grandes editoriales, no dejándose atar por contratos en exclusiva.

Vaughan tiene apenas 30 años y ya ha producido una buena remesa de obras remarcables. La gran incógnita es saber si va a dejarse seducir por la rentable maquinaria de Hollywood, aunque teniendo en cuenta el montón de guionistas de cine y televisión que se han pasado al tebeo igual Marvel y DC hasta pagan mejor.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

LAS VOCES DE VAUGHAN: VIDA Y OBRA

Brian K. Vaughan es uno de los guionistas más interesantes del mainstream americano. Un guionista con eso tan poco usual que se llama “voz propia”. O voces.

Vaughan es de Cleveland, como Brian Bendis, y participó en el Stan-hattan Project, una especie de programa de formación de guionistas que Marvel hizo en 1995 a medias con la Universidad de Nueva York. Joe Kelly y Ben Raab fueron compañeros suyos, así que tampoco podemos decir que la idea fuera un exitazo.

Durante casi 5 años Vaughan vivaqueó haciendo capítulos sueltos de distintas series en Marvel y DC, empezando por un Anual de Ka-Zar, que si es el que yo recuerdo, demuestra su obvia bisoñez. Sin embargo Vaughan se apañó para contar con el privilegio de poder formarse e ir consiguiendo un estilo propio que, nuevo y raro privilegio, ha tenido la oportunidad de plasmar en personajes de creación propia, que es donde realmente luce todo su talento.

Porque las editoriales no están por la labor de arriesgar con creaciones nuevas y prefieren poner a trabajar a sus talentos en los personajes de toda la vida. Entre otras cosas porque los aficionados tampoco se muestran demasiado receptivos con productos sin referentes previos. Vaughan consigue que le editen ese tipo de historias y es capaz de conseguir que le interesen a un grupo cada vez mayor de incondicionales.

Cuatro títulos componen la obra más significativa de este guionista: Y, el último hombre (Vertigo), Runaways (Marvel), Ex Machina (Wildstorm) y Los leones de Bagdad (Vertigo). Frente a autores que una y otra vez te cuentan la misma historia presentada en distintos envoltorios, Vaughan tiene la rara virtud de contar cuatro historias distintas en argumento e intenciones.

En Y, explora la lucha de sexos en un mundo post-apocalíptico en el que sólo sobreviven un hombre y 3000 millones de mujeres. El misterio del origen de esa situación y la búsqueda por parte del protagonista, Yorick, de la única mujer que verdaderamente le importa de esos 3000 millones, son el motor de un magnífico y emocionante viaje exploratorio de ese mundo.

Runaways es una historia de rebeldía y angustia adolescente, con la tremenda originalidad que los padres de los que huyen los protagonistas son supervillanos. La dinámica de una pandilla de amigos, su amistad, los primeros amores y otros temas típicos de las historias de maduración toman matices definitivamente distintivos.

Ex Machina es la obra más política de Vaughan, lo cual no es poco decir, porque el tema está implícito en toda su obra. El protagonista es un ex superhéroe y alcalde de Nueva York que se enfrenta, con una mezcla de determinación y neurosis, a todos los problemas de una ciudad tan enorme. Vaughan tiene el acierto de dirigir su mirada a la actividad política más práctica, donde el mismo alcalde que casa a una pareja gay propone registros sistemáticos del equipaje de los pasajeros del metro.

El título original de Los leones de Bagdad es Pride of Baghdad, significando “pride” tanto “manada” como “orgullo”. Basada en la historia real de cuatro leones que se escaparon del Zoo de Bagdad durante la invasión americana, es una brillantísima metáfora sobre la libertad y el sentido de pertenencia a un grupo –que comparte con Runaways-, con un final demoledor cuya interpretación política es diáfana. Que no creo yo que Vaughan sea votante de Bush, vamos.

Mañana, los milagros de Vaughan.

domingo, 15 de julio de 2007

UN TOQUE DE BENDIS

En el nº 15 de Ultimate Spiderman (nº 98 edición USA) Brian Bendis nos da una muestra de talento. Mary Jane ha sido secuestrada por enésima y despierta en un tubo de cristal. Su captor, que parece Peter, mantiene una conversación con ella.
De entre las varias maneras en las que se puede narrar esto Bendis elige usar plano-contraplano, mostrando en cada viñeta la conversación desde el punto de vista del personaje oyente. De esta manera transmite el aislamiento de la rehén y la distancia emocional entre ambos personajes. Se podía haber contado de varias maneras, pero elige ésta. Y no es que Bendis invente nada. En El silencio de los corderos la primera conversación entre Hannibal Lecter y Clarice Starling usa este recurso narrativo, por ejemplo. Pero no se trata de invención sino de buen uso. A la hora de juzgar a un guionista no sólo hay que mirar el argumento o la caracterización, sino los más sutiles recursos narrativos.

Y precisamente la parte argumental es la que más polémica está resultando en el caso de Bendis. Las que montó por Vengadores Desunidos y por Dinastía de M se han quedado pequeñas tras lo sucedidos en uno de los últimos números USA de Los Nuevos Vengadores. Peco de ingenuo, lo sé, si intento no reventar el argumento, porque el internet nos ha despojado definitivamente de la posibilidad de sorpresa, pero como todavía no se ha publicado en España y puede que alguien (?) no se haya enterado seré más o menos críptico.

Resulta que un personaje bastante famoso que había muerto y resucitado (lo cual le debe haber pasado al 72 % de los personajes Marvel) ha resultado ser un Skrull indetectable por ningún medio. La incógnita es saber cuándo fue ese personaje sustituido por un Skrull. Es decir, si su resurrección es falsa, un truco de los Skrulls, para infiltrar un agente. Y si es así, ¿son todas las resurrecciones marvelianas falsas? ¿Cuántos personajes han sido sustituidos? ¿Se trata de una invasión a gran escala? El Universo Marvel está recorriendo la historia de EEUU a uña de caballo. Ha tenido su Guerra Civil, su Segunda Guerra Mundial (World War Hulk) y ahora toca la Guerra Fría y su paranoia anticomunista, donde se veían espías por todos lados. La verdad es que, como argumento es bastante interesante y lleno de posibilidades. Por ejemplo, la posibilidad de dejar soltero a Peter Parker.

Es decir, ¿y si Mary Jane fuera una Skrull desde antes de la boda? ¿Y si la gente pensara que el Spiderman desenmascarado era un skrull haciéndose pasar por Peter Parker? Sería fácil devolver a Spiderman a su status de los ochenta. Y si seguimos tirando del hilo ¿es el Stark de Civil War un skrull? Es decir, Bendis, sin necesidad de volver al Alba de los Tiempos, como hacen en DC, ha creado la manera perfecta de reescribir el Universo Marvel. Es un “todo lo que sabes es mentira” pero a lo bruto. Aún es pronto para ver hacia dónde va esto, pero Quesada dice que va a ser gordo.

La idea, por supuesto, no es original. Todos recordamos que la Alicia Masters que se casó con Johnny Storm era una Skrull. Bueno, a lo mejor en Marvel no se acuerdan. Y el argumento de la infiltración es uno de los principales en la nueva serie de Galactica.

Pero en esto, como en los recursos narrativos, lo importante no es tanto la originalidad como el buen uso. A ver qué les sale.