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viernes, 31 de diciembre de 2010

EL 2010 DE ¡YODIGONO!: LOEB

Le hicieron responsable de la sección peliculera de Marvel.

Desapareció del Universo Marvel.

Los proyectos que tenía en la Linea Ultimate se han ido diluyendo, saliendo un número cada cuatro meses.

El mundo es un poco mejor.

viernes, 30 de abril de 2010

CERTIFICADO DE IRREGULARIDAD

Blogueo hoy viernes noche en vez de mañana sábado para que no se me quede un mes sin post, y sacando tiempo de donde no hay. Mucho lío, mucho trabajo, y el tiempo de ocio que antes era para tebeos+pelis+vida social(?)+blog sólo da para tebeos+pelis+vida social(???). Pero hay algo más. Falta de temas.

Cuando inicias un blog (y este va para tres años y medio) tienes un mundo entero ahí fuera del que escribir y lo haces casi a diario. Que se lo digan a Pedro Angosto (obligada lectura, oigan), que si no escribe cuatro posts al día es porque escribe cinco. Pero luego los temas se agotan, y todo lo que se te ocurre ya lo has tratado antes.

¿Pifias de editoriales? Pues últimamente la cosa está bastante calmada y Planeta no es lo que era, ni hace diez años -lástima- ni hace uno -menos mal-. ¿Eventos? Pues hasta que acaben Siege o La noche más oscura, poquito de qué hablar. ¿Nuevos autores? Nada destacable. ¿Actualidad? Tras Disneymarvel y la nueva dirección en DC, calma chicha. ¿Crisis? Haberla hayla, pero las editoriales se refugian en la venta de tomos a los incondicionales, es decir, el recurso de siempre. ¿Impacto de las nuevas tecnologías? Qué sabe nadie. ¿Loeb? Hombreeeee.... Loeb, ¡siempre!

New Ultimates es la enésima iteración del estilo Loeb, la combinación de dibujante estrella, Frank Cho, y un montón de personajes que entran y salen sin ton ni son. Pero donde da el do de pecho es en Ultimate X. El protagonista es un típico macarra adolescente americano que, como todos los típicos macarras adolescentes americanos, hace carreras de coches con otro macarra como él. Hete aquí que se estrella y cuando su novia, -que es la que dio la salida a la carrera, claro que sí-, llega hasta los restos del coche no ve el cuerpo destrozado de su novio macarra, sino al novio macarra recuperándose de las heridas con su factor curativo. La muchacha, en vez de alegrarse por la supervivencia de su novio macarra lo que hace, claro que sí, es repudiarle por mutante. Por macarra no lo repudiaba, pero por mutante sí. La originalidad Loebiana, al que solo le falta un teleportador japonés diciendo "salva al macarra, salva al mundo".

Teleportador japonés no hay, pero sí una Kitty Pride que aparece en la casa del macarrilla para llevarle un mensaje de su difunto y verdadero padre, que es... ¡Lobezno! El mensaje no es una carta, ni una grabación. Es un holograma. Un holograma de Lobezno ¡con las garras en ristre!


"¡Deja que te abrace, hijo mío!"

Claro que sí. Eso es lo que hay que hacer cuando quieres decirle a alguien que eres su padre. Que te vea con las garras. O a falta de garras, un cuchillo, una pistola, un buen bazooka,... Loeb, torpe, tópico, malo. Muy malo. Loeb, siempre con dibujantes estrella. Menos mal que últimamente lo han arrinconado en olvidadas sagas hulkianas y en el ya irrelevante Universo Ultimate, ahí, donde no haga daño, con la esperanza, seguro, de que se olvide de las fotos compremetedoras que tiene de Joe Quesada.

¿Algo más? ¿Películas? Ahora empieza la temporada. Veremos si Iron Man 2 da para un post. Y, vale, Kick-Ass y Los Perdedores y Jonah Hex,... ¿Polémicas? Aquí el problema es que me entero tarde, si lo hago. Como lo de Glenat y Dolmen a costa de la portada del libro de los últimos sobre Death Note. Lo de siempre, que si no sabían nada, que si no lo han hecho a propósito,... como cuando publicaban las columnas de Peter David, como con los libros de TwoMorrows,... Más polémicas: lo de los "intelectuales contra el comic", el tal Vicente Molina Foix, diciendo que el comic no es cultura o chorrada semejante y, ale, todos contra él. Hecho: hemos ganado. El tebeo forma parte de la cultura, popular o impopular, y ni ejércitos de Molina Foixes podrán impedirlo. Se siente.

Y, hace poco, Fernando Trueba que no tiene otra manera de criticar En tierra hostil que decir que le parecía "una película se superhéroes, llena de propaganda muy sucia". Aquí lo que me interesarían son los argumentos que conducen a esa afirmación, porque no acabo de verlo. En tierra hostil es la historia de un yonqui de la adrenalina, alguien que prefiere desactivar bombas en Irak a vivir en Wisconsin con su precioso hijo y con su hermosa mujer, encarnada en un logro de casting por una de las mujeres más deseadas en América (y fuera), Evangeline Lily.


"¿Desactivar bombas en Irak o Evangeline Lily?
Difícil tesitura."


La película me gustó mucho aunque la vi medio dormido y en un cine de la Gran Vía de Madrid al lado del cual el salón de actos de mi colegio parece el Kinépolis. Medio dormido o no , no vi por ningún lado lo del paralelismo con el género superheroico, y mira que eso hubiera sido un punto a su favor. En todo caso En tierra hostil podría ser mucho peor. Podría ser una película de Trueba.

Todo lo anterior son noticias viejas, algunas de principio del curso escolar. Las leía, las almacenaba, pero luego me faltaban el tiempo o las ganas de ponerme a escribir. Y, además, claro, está el Twitter.

Peazo invento, el Twitter. Muchos posibles temas de post me los he podido ventilar en uno o dos tweets, lo cual demuestra que el bloguero medio tiene exceso de locuacidad o que realmente los temas no eran tan importantes. El Twitter es directo, es fresco, adecuadamente efímero,... y además permite enterarse de cómo tontea Jim Lee con el iPad o de las muchas reuniones de trabajo que tiene Geff Johns o de Brian Bendis diciendo que es el primero en leerse los guiones de las películas de Marvel pero que no puede decir nada del contenido...

Este su blog no se va a acabar, aunque sí quiero oficializar su irregularidad. Más que nada para quitarme ese remordimiento de no escribir, ese sentimiento de traición a mis seguidores habituales (os quiero, majos), sensaciones probablemente infundadas pero que están ahí. Se escribirá cuando haya tiempo y tema, más en verano que en el resto del año, al revés de todo el mundo. Lo que sí mantendremos al día es el Twitter, que podéis seguir aquellos que así gustéis en la columna de la derecha o en vía web.

Y ahora os dejo, que este fin de semana tengo que corregir varios exámenes y hacer la maleta, que el martes me voy, otra vez, a Suecia, sin olvidar un bautizo el domingo y procurando hacer un hueco para ver Iron Man 2. Claro, mientras esté en Suecia, de posts, nada, y los tweets, contados.

¿Veis lo que os decía?

miércoles, 13 de enero de 2010

LA DESBYRNEZACIÓN DE SUPERMAN

Lo que Superman ha pasado en los últimos veinticinco años es el paradigma de lo que ha pasado con DC en ese periodo de tiempo. Tras Crisis en Tierras Infinitas DC dio un golpe de efecto fichando a la estrella de Marvel, John Byrne, para que se ocupara de su personaje insignia desde cero y lo presentara fresco a una nueva generación. Casi me atrevería a decir que fue el primer reboot de un personaje(1), ahora que eso está tan de moda, sobre todo en el cine. Byrne recreó al personaje estableciendo una par de reglas que simplificaran su complicada mitología, algunas de ellas inspiradas por la película de 1978.
  • Superman es el único superviviente de Krypton. Por tanto nada de Supergirl, ni de Krypto, ni de cientos de miles de Kandorianos embotellados, ni de criminales de la Zona Fantasma. Un Superman único, pensaba Byrne, era un Superman especial y relevante.
  • Superman empezó su carrera de adulto. Nada de aventuras como Superbaby o como Superboy ni de aventuras con la Legión de Superhéroes. La elección de Clark Kent es la de un adulto, y no la de un eterno adolescente.
  • Superman desconoce su herencia kryptoniana. La mesiánica versión pre-Crisis, casi obligado por su herencia a ser un héroe y salvador de la humanidad, da paso a un personaje que decide hacer el bien influido por su educación humana encarnada en la pareja que lo adopta. De ser un personaje con una misión de origen pasa a ser un personaje con una vocación. Y no tiene conocimiento de sus verdaderos orígenes ni posee ningún objeto de Krypton. La S la hace Ma Kent, granjera de profesión y diseñadora gráfica de afición.
Como ya hemos comentado en otras ocasiones el gran problema del Universo DC post-Crisis fue que mientras algunos personajes empezaron desde cero (Superman o Wonder Woman), la gran mayoría mantuvo su historia previa aunque entrara en contradicción con lo que se contaba en los personajes rebootados.
Así se chafaba el origen de la Legión, que ya no estaba inspirada en Superboy, y quedaban obsoletas todas las aventuras en las que intervenían Superboy y Supergirl. Hasta tres versiones distintas ha tenido el grupo sin encontrar nunca una que fuera realmente satisfactoria. La Liga de la Justicia de América era sustituida por otro grupo, pero se asumía que todas las aventuras anteriores entraban en continuidad,... salvo aquellas en las que intervenía Superman, que según Byrne no había pertenecido nunca a ningún grupo.
DC gastó esfuerzos y años en contar y recontar orígenes y aventuras para que todo cuadrara. Esfuerzo pueril e inútil por artificial. El propio Byrne intervino en esos esfuerzos con recursos tan alambicados como un Universo de Bolsillo cuyo Superboy sería el de la Legión y del que también surgirían los criminales de la Zona Fantasma y una especie de Supergirl. Para evitar confusiones el Superboy moría en la misma aventura donde era presentado. Los lectores, muchas veces más sabios que los editores y autores, obviaban esas incongruencias a pesar del runrún del subsconciente que decía: "esto no está bien, esto no está bien".
Durante varios lustros la versión del personaje mantuvo las reglas de Byrne, pero hete aquí que Alan Moore cogió el Supreme de Rob Liefeld y demostró que todo lo que se le había quitado a Superman funcionaba perfectamente. Crítica y aficionados señalaban a DC que Moore estaba haciendo al auténtico Superman.
Y empezaron los intentos de volver a traer todos esos elementos de vuelta, como un Superboy que no era "Superman cuando era muchacho" o una Supergirl que era algo que Peter David contó durante 75 números y que, desde luego, no era de Krypton. Incluso Loeb intentó resucitar el Krypton pre-Crisis. Un fracaso, claro, aunque se apañó para traer de vuelta a la Supergirl prima de Superman y segunda superviviente kryptoniana. O tercera. El perro. No nos olvidemos del perro. Otro intento fue Superman Legado una nueva actualización hacia un Krypton con cintas en el pelo y Jor-El con la S en el pecho. que el siempre eficaz Mark Waid pergeñó basándose, y ese era el problema, en Smallville. Lo de Clark y Lex Luthor amigos desde pequeños chirría por mucho que lo adorne y por mucho que salga en Smallville. Y tuvo que llegar Geoff Johns. Siempre él.
De repente Superman ya no era el único superviviente. Estaba Supergirl, y los criminales de la Zona Fantasma y los kryptonianos (brevemente) embotellados por Brainiac. Y el perro, claro. Además volvía a tener relación con la Legión de Superhéroes, que venía a recogerlo en su adolescencia desde el siglo XXXI para correr aventuras junto a ellos disfrazado de Superboy. Y volvía a abrazar la herencia y cultura kryptoniana. La S del pecho ya no era un diseño de Ma Kent, sino el emblema de la casa de El, que se parece a una S pero no es una S. Al menos son historias interesantes. Ya es algo.
Veinticinco años y volvemos al principio. Esfuerzo y millares de páginas para volver al principio. Y no se me ocurre mejor resumen para la DC de Didio. Del cual hablaremos en el próximo post para acusarlo de asesinato. Nada menos.

(1)Lo de Flash o Green Lantern o la Antorcha Humana a principios de los 60 eran versiones distintas del personaje, no una nueva versión del mismo personaje.

jueves, 31 de diciembre de 2009

EL 2009 DE ¡YO DIGO NO!

Fin de año, fin de década. Salvada la tentación de hacer lista de “lo mejor de…” seguiremos con la tradición de recordar lo que nos ha llamado la atención este año, que acaba como empezó, con la informática dando la lata.

Lo que esperábamos. A principio de año nos planteábamos una serie de cuestiones sobre lo que iba a pasar en el 2009. Planeta ha mejorado. Al final la apuesta de Planeta por autores españoles ha sido poca, que no está el horno para bollos. Panini ha seguido a su ritmo. DC apenas ha espabilado. Heroes ha seguido tan mal en la 4ª temporada como en casi todas las anteriores (huele a muerto). No ha habido ninguna “siguiente gran cosa” este año, ni siquiera los tebeos para iPhone. El blog ha aguantado, aunque con dificultades, otro año más, igual que el PC. De hecho este es el primer post que escribo desde el nuevo, que ha nacido dando un poco la lata, a ver cómo sigue. Y la crisis, que afectó a todo, no se notó en los tebeos tanto como en otros muchos sitios.

Menos chicha. Dejando aparte el segundo semestre de locos que uno ha tenido, este año ha habido menos posts porque, lógicamente, los temas se agotan. Es decir, ¿cuántos posts se puede hacer sobre un tema? Bueno, si es sobre Loeb, muchos. Y cómo nos lo hemos pasado. Ahora mismo Loeb se encuentra dedicado a su Hulk multicolor y sin proyectos nuevos en perspectiva. Decía algo de hacer unos Ultimates con Frank Cho, pero no sé en qué quedó aquello. En nada, espero.

Frenesí planetario. Poco que añadir al post inmediatamente anterior. Mejora técnica (desde que El Catálogo del Cómic se ha encargado del tema), cambios editoriales importantes (la salida de Antonio Pérez) y una búsqueda continua e infructuosa de formatos y estilo. Eso sí, también publicó el mejor tebeo del 2009.

Editores charlatanes. Tanto José Luis Córdoba (Panini) como David Hernando (Planeta) usaron el púlpito internetero para comentar aspectos generales y particulares del negocio editorial. Lo cual se agradece. Lo que no acabo de entender es por qué no aprovechan sus propios tebeos para hacerlo.

El primero y el mejor. Grant Morrison demostró con All Star Superman el amor que tiene por el personaje y lo mucho y bueno que se sigue pudiendo hacer con él. Planeta lo va a reeditar corregido (esa portada duplicada…) así que si tienes dudas con algún regalo de Reyes, es una magnífica opción.

El mundo de las grandes empresas. Disney compró Marvel, lo que fue un gran negocio para Marvel y una adquisición que Disney aún tiene que empezar a rentabilizar. No se prevén grandes cambios en la editorial de Spidey. En la editorial de Supes debería haber grandes cambios (¡¡ese Didio!!) pero tampoco se esperan a pesar de que Warner ha decidido tener un mayor control sobre su filial.

El mundo de las grandes editoriales. Contra lo que cabía esperar DC ha espabilado bastante en los últimos meses en cuanto a ventas. La razón es Blackest Night, la saga en la que todos los muertos resucitan y que demuestra que el lector de superhéroes está hambriento de buenas historias DC. Otra cosa es lo que se les está dando habitualmente. La media es bastante mejor en Marvel, que acabada Invasión Secreta ha estado un año contando historias enclavadas en Reinado Oscuro, que ha resultado ser un megaevento sin maxiserie asociada. Lo que algunos verían como imposiciones o injerencias editoriales en Marvel lo ven como un motivo de inspiración y un desafío para sus guionistas que, en general, han aprovechado de manera satisfactoria la nueva situación. Además Quesada ha hecho durar la historia justo hasta cuando estábamos empezando a hartarnos de Norman Osborn, al que sólo faltó ser el malvado casero de Tía May.

Pelis. Si la memoria no me falla Watchmen y X-Men Orígenes: Lobezno fueron las películas tebeeras del año. La primera nos gustó, aunque con peros, y la segunda no, sin peros. Ambas pusieron de moda una manera de presentar los títulos de crédito que ya ha sido parodiada genialmente en Bienvenidos a Zombieland. (Tenéis que verla)

In y Out. Hace unos años se puso de moda hacer listas con lo que estaba de moda y lo que no estaba de moda. En Marvel siguen de moda los Vengadores y todo lo que les rodea y siguen sin estar de moda los mutantes. Ese debería ser el próximo objetivo de Quesada. En DC siguen estando de moda las series mediocres (la gran mayoría) y, tras una década de muertes, se han puesto de moda las resurrecciones. Pero ya hablaremos de eso un poco más adelante.

O sea, el año que viene. ¡FELIZ AÑO NUEVO, BUENOS ALIMENTOS Y MEJORES TEBEOS!

domingo, 13 de diciembre de 2009

LOEBADAS: EL TOMATUM DE ULTIMATUM

El Universo Ultimate fue uno de los factores que cimentó la carrera editorial de Joe Quesada. Esta franquicia tuvo el éxito suficiente para que Quesada y los suyos tuvieran tiempo para reconstruir el Universo Marvel y convertirlo en la cosa, imperfecta pero divertida, que es hoy en día. Tras 10 años de existencia el Universo Ultimate había perdido mucho fuelle, especialmente en sus X-Men y sus 4 Fantásticos. Hacía falta destruirlo para volver a construirlo, y nadie mejor para destrozar cosas que nuestro buen a amigo Jeph Loeb.


La fórmula se mantiene, faltaría más. Como buena obra de Loeb, Ultimatum tiene un dibujante estrella, David Finch, y un montón de personajes que entran y salen sin ton ni son, que son todos los del Universo Ultimate. Y si al principio de esta serie de Loebadas comparábamos a Loeb con Michael Bay, ahora no nos queda sino compararlo con Roland Emmerich, el director catastrofista por excelencia.


La saga empieza canónicamente, con una presentación de los personajes, casi todos en Manhattan, sin ser la mayoría de Manhattan. Vaya casualidad. De repente, un tsunami se precipita sobre Manhattan, arrasando todo a su paso, y ahogando personajes por doquier. El tsunami es muy selectivo y sólo mata mutantes y personajes que tuvieron dos viñetas y media de protagonismo, como el Daredevil ultimatoso. Además Latveria se congela con todos sus habitantes menos el Doctor Muerte con su armadura con calefacción central. Enseguida se revela que el causante de todo es Magneto, que tiene el martillo de Thor. El que se da cuenta es el profesor Xavier, no sabemos bien cómo, y que lanza un mensaje telepático de alerta que también le llega a Magneto…a través del casco que le protege de la telepatía de Xavier. Loeb in action.


Lo de Loeb con el martillo de Thor ya es patológico. Se supone que Magneto combina sus poderes con los del martillo, que robó en el volumen 3 de Ultimates, para crear la ola gigante y la helada. Vale, lo de la helada es cosa del clima, pero los tsunamis los provocan los maremotos, es geología. Y digo yo, un tío con poderes magnéticos tan potentes como los de Magneto, ¿no podría lanzar un pulso electromagnético mundial? Toda la electrónica destruida, cientos de aviones estrellándose, miles de accidentes de coche, barcos a la deriva, centrales nucleares incontroladas,… Pero no, Loeb quería su tsunami y su nevada.


La Valquiria muere y Thor va a buscarla al infierno vikingo. El Capitán América muere… y también llega al infierno vikingo. O el Capi creía en Odín o directamente Odín es el único Dios verdadero. Ojo de Halcón y Hank Pym, a tamaño gigante, buscan a la Avispa para encontrársela siendo devorada por la Mole. La Avispa estaba a tamaño natural, que si llega a estar a tamaño de insecto ni se enteran. De un bocadito y adiós. Y Magneto llega a la Mansión Xavier y le rompe el cuello al calvorota entre solemnes discursos.


Enloquecido por la muerte de la Avispa, Pym agarra a la Mole y ¿lo aplasta contra el suelo? ¿lo pisotea? ¿lo espachurra contra la pared? No, le arranca la cabeza de un mordisco… Eghs. Pero las hazañas de Pym, plenas de lógica, no acaban aquí. Resulta que hordas de Hombres Múltiples convertidos en hombres-bomba, atacan la base de los Ultimates. La idea es buena. En serio. Loeb la estropea cuando cuenta que los Madrox no van voluntariamente sino que están sometidos psíquicamente. Dejando aparte el hecho de que suicidarse pudiendo hacer infinitas copias de uno tampoco es que sea para tanto. Aun así Loeb no entiende que la gran mayoría de terroristas suicidas lo son voluntariamente y convencidos de lo que hacen. Pero lo que sabe Loeb cabe en la cabeza de un alfiler.


El caso es que Pym llega a la base de los Ultimates, le entrega a la Avispa a Stark diciendo no se qué de un “proyecto Jocasta” y se vuelve hacia los Hombres Múltiples. ¿Se arroja sobre ellos para amortiguar la explosión con su corpachón? ¿Los aleja a manotazos? ¿Usa alguno de sus potingues para reducirlos de tamaño y que no hagan daño? No, no. Los Hombres Múltiples se suben encima de él. Porque sí. Así y ya está. Y no sólo eso, sino que, amablemente, subidos a él esperan a hacer explosión cuando Pym se ha alejado en medio del río para que la explosión no dañe a nadie más. Si es que no hay nada como un terrorista suicida amable. ¡¡Loeb!! ¡¡Loeb!! ¡¡¡Loooooeb!!!


En el infierno vikingo la diosa de la muerte ofrece a Thor y al Capi un dilema: resucitará a la Valquiria, pero uno de ellos dos debe quedarse. ¿Se quedará Thor, cuyo poder podría desbaratar los planes de Magneto? ¿Se quedará el Capitán, cuyo escudo metálico y su fuerza no serían obstáculo para Magneto, por muy genio táctico que sea? Pensad como Loeb. Adivinad la respuesta. La disyuntiva, per se, es una gilipollez. La diosa Hela ya tiene al Capi y a la Valquiria. Su idea de quedarse con Thor le sale bien, pero si llega a quedarse el Capi ¡pierde a la Valquiria! ¡Vaya negocio!


Entretanto Reed Richards y el Doctor Muerte acuden al Universo del Escuadrón Supremo a por el exiliado Nick Furia, que demuestra lo listo que es. Hasta exiliado en otra dimensión sabe que el causante de todo el follón es Muerte, al orquestar la muerte de Wanda. Listo listo.


Los héroes supervivientes se dirigen hacia la ciudadela flotante de Magneto. Con sus aviones metálicos. A plena vista. Con un par. De aviones metálicos. Y Magneto que se queda esperando, sin borrarlos del cielo con sus poderes magnéticos. Dándoles la oportunidad de llegar hasta él. Claro que sí.


La pelea se inicia con Dientes de Sable matando y comiéndose (obsesión caníbal) al Ángel. La Valquiria le corta el brazo a Magneto (con una espada metálica), se pelea un poco con el Capi y luego ve su paso cortado por el resto de personajes. Aún no sabemos cómo los otros llegaron tan pronto o estos tan tarde. Estarían aparcando los dos aviones metálicos.


La pelea empieza. Lobezno ataca. Y Magneto que recuerda que tiene poderes magnéticos, con los que abre el visor de Cíclope y controla la armadura de Iron Man. También controla hacia donde mira Cíclope, pero eso son detalles insustanciales. De hecho todo detalle es insustancial para Loeb. Ambos héroes fríen a Lobezno, que, tostadito y todo, aún tiene fuerzas para apuñalar a Magneto antes de que le arranque el adamantium del esqueleto. ¡Que podría haber empezado por ahí, digo yo!


Coloso y Hulk destrozan la maquinaria que mantiene a flote la ciudadela flotante pero son atacados por Mística. Hulk entonces amenaza ¡¡con comérsela!! Claro que sí, como la idea es buena, repitámosla una y otra vez. Finalmente Dientes de Sable y Mística huyen ¡¡en un ala delta!! ¿¿Pero dónde narices estaba esa ala delta???? Claro que ¿qué es una ciudadela flotante sin ala delta?


Magneto llega a su trono con el brazo de Lobezno clavado en el pecho cuando aparecen Furia, Richards y Muerte. Furia le revela a Magneto que los mutantes no son la especie elegida por Dios, sino el resultado de experimentos hechos por humanos con humanos. Este sería el momento en el que Magneto encontraría, al fin, ahora sí, motivos para odiar a la humanidad que le ha creado y le desprecia. El conflicto padre-hijo, creador-criatura, llevado a su máximo exponente. Así sería… si el escritor no fuese Loeb. Magneto lo que hace es rendirse. Ea.


El amo del magnetismo vuelve a poner en su sitio los polos magnéticos (ahora nos enteramos de que había hecho eso ¡¡y de que el martillito de Thor no tiene nada que ver!!!) y pide clemencia. Cíclope le revienta la cabeza con un rayo óptico. La base de Magneto explota y se hunde… y el brazo de Lobezno con ella. Ay, Loeb, pillín, esa no me la esperaba…


Ocho días después Cíclope da un discurso promutante… y le vuelan la cabeza. Muerte está en su castillo de Latveria, con Namor como prisionero (?), llega la Cosa… y le revienta la cabeza. Loeb, el cansino. Y casi a punto de reventar están las cabezas de los lectores cuando, revelación final, conocemos que el asesino de Cíclope es ¡¡Mercurio!! Mercurio resucitado, encanijado, con entradas y cara de malo. Mercurio que habla con una misteriosa silueta femenina de pelo ensortijado. Otra de las marcas de fábrica de Loeb, esa última revelación estúpida de un personaje que no ha salido en toda la historia.


Como bien decía la publicidad de Panini: Jeph Loeb y David Finch te contarán una épica historia en la que la única regla es que… ¡No hay reglas! ¡¡Efectivamente se lo pasa todo por el forro!!!! Es tan, tan, tan absolutamente malo que no me extraña que Panini lo haya sacado en tomo. Así evitan que los que se lean el primer número salgan despavoridos sin comprarse el resto de la serie.


Muy astutos, Panini, pero los lectores de este blog no van a picar.


¿Verdad?

jueves, 27 de agosto de 2009

LOEBADAS: INTERLUDIO (PALABRA DE LOEB, PALABRA DE MILLAR)

"Cuento las mejores historias que puedo"
Jeph Loeb. Lo dice dos veces cuando es preguntado por las reacciones de los fans ante Ultimatum y Hulk.

"Desaparezco diez minutos y todo el condenado lugar se va al infierno"
Mark Millar. Diálogo de Nick Furia en Ultimate Comics Avengers nº 1. Probablemente el diálogo con más subtexto que haya publicado Marvel últimamente.




martes, 25 de agosto de 2009

LOEBADAS: LOS PEORES DEL MUNDO

Si con Superman le había ido bien y con Batman aún mejor, tenerlos a ambos ya tenía que ser la repanocha. Eso debieron pensar cuando le encargaron a Loeb Superman-Batman, heredero de aquel mítico World’s Finest. Y la jugada, comercialmente, les salió bien. Ya el resto,… buf.

Este fue el primer gran experimento de la fórmula Loeb que venga, todos a la vez: como buena obra de Loeb, Superman-Batman tiene no uno, sino varios dibujantes estrellas, Ed McGuinness, el difunto Michael Turner y Carlos Pacheco. Y también hay un montón de personajes que entran y salen sin ton ni son. El Universo DC, básicamente. Además, se trata de una obra hecha al gusto del dibujante de turno.

Loeb utiliza un enojoso recurso estilístico consistente en cuadros de texto con los pensamientos de los personajes protagonistas. Lo enojoso es que los pensamientos están relacionados, ya sea por complementariedad o por contraste, lo que hace la lectura reiterativa y pesada. Un ejemplito:

SUPERMAN: Mis padres me enseñaron a defender la justicia.

BATMAN: El asesino de mis padres nunca se enfrentó a la justicia.

SUPERMAN: Vine de otro planeta con poderes y habilidades superiores a las de los otros nombres.

BATMAN: Me arropo en las mismas sombras que usó ese asesino para esconder su cara de mí.

SUPERMAN: Me conocen como héroe, como inspiración, como campeón.

BATMAN: Me conocen como un mito urbano, una criatura temible, el hombre del saco.

SUPERMAN: Ha sido una buena vida.

BATMAN: Es una vida que no le desearía a nadie.

SUPERMAN: Me duele la cabeza.

BATMAN: Tengo que comprar aspirina.

Vale, lo último me lo he inventado yo, pero captamos la idea, ¿verdad? Un coñazo. Y así número tras número.

La primera saga es Enemigos Públicos, con Ed McGuinness. La historia empieza con que el humano que sirvió de modelo para Metallo podría ser el asesino de los padres de Batman, y luego aparece un Superman tipo Kingdom Come para matar a ambos soltando pistas de un futuro apocalíptico. Todos recordamos que Loeb escribió Heroes, ¿verdad? Los diálogos son de risa: el Superman viejuno le dice a Batman: “Deberías haberme matado cuando tuviste la ocasión. Pero eso nunca sucederá. Te quito la ocasión, la que al final no aprovecharás”. Cuanto más lo lees más estúpido parece.

Mientras, un meteorito del tamaño de Brasil se dirige hacia la Tierra en plan Armageddon. El presidente Luthor suma dos y dos y dice, genialmente: “como el ñosco es de kriptonita ¡el culpable tiene que ser Superman!” Si Luthor defendiera un Sistema Público de Salud nadie le creería, pero algo así, que es el colmo de la lógica y el buen sentido, se lo traga todo el mundo, claro que sí.

Luthor se rasca el hueco de la muela y ofrece mil millones de dólares a quien le traiga a Superman. Todo el Universo DC, villanos y héroes se lanzan a la caza y captura de Superman y su aliado. El mundo se acaba, el ñosco nos va a aniquilar, pero todos, ale, a por Superman y Batman. Lógica Loeb 100% garantizada. Al final son Hawkman y el Capitán Marvel los que les derrotan, pero, atentos, en otra loebada genial el Hawkman y el Capitán Marvel que regresa son ¡Batman y Superman disfrazados! ¡Sí señor! ¡Hagamos la ola! ¡Superman guarda su uniforme, capa incluida, bajo el del Capitán Marvel! ¡Se pone unas botas sobre otras botas! Y, ¿dónde puñetas guarda Batman la capa????

Mientras Bats y Supes juegan a los disfraces Luthor se chuta superesteroides y se coloca una armadura de Apokolips para el enfrentamiento final, mientras que el nuevo Juguetero, un niño japonés, inventa un Mazinger mitad Batman mitad Superman, para machacar al ñosco de kriptonita, que el Capitán Atom, heroicamente, conduce hasta su objetivo. Había mil billones de formas de hacer eso, pero Loeb escoge la más ridícula posible.

"¡La maldad y el terror, Koji puede dominaaarrrrr!"

Finalmente hay una peleíta con Luthor, que desaparece en una explosión para reaparecer en la última viñeta en plan “¡Volveré!”. La viñeta, por cierto, nos suena.



Sí, por favor, Lobezno, si te lo encuentras, mátalo.

La segunda saga, La superchica de Krypton, muestra que en el interior del kryptoñosco había una nave espacial, y dentro de la nave ¡Supergirl!, Sí, sí, ¡Supergirl dentro de un ñosco de kriptonita!, Supergirl que roba el Batplano, se da su paseíto en pelotas, repite la escena de Terminator para conseguir una gabardina y es capturada por Batman. Superman que, mira tú por donde, ha estado pensando todo el episodio lo solito que está, ahora tiene una prima. La prima aprende inglés y a enseñar el tanga en un plis plas, y sufre un intento de secuestro ¡por parte de Wonder Woman!, que quiere llevársela para entrenarla en Isla Paraíso. Nada de preguntar “oye, que os parece si…”. No, no, la secuestra porque le sale de su amazónico potorro, para justificar otra estúpida pelea marca Loeb.

"¡Stop, in the name of looooove!"

Todos se van a la Isla, y son atacados ¡por un ejército de Doomsdays!, (en Hulk sale un ejército de Wendigos, por cierto) una distracción para secuestren a la niña (que más que hija de Krypton parece hija de Jack Bauer) y se la lleven a Apokolips, para lavarle el cerebro y hacerla líder de las Furias Femeninas. Ah, de rebote muere Harbinger, la de Crisis, que sale para que la maten, mismamente.

Wonder Woman, Supergirl, Harbinger, Amazonas, Furias Femeninas,… todo es una excusa para que Michael Turner dibuje sus nínfulas de culito respingón. ¡Si es que hasta la Abuela Bondad tiene el culito respingón!

Total, que rescatan a la niña, y Supes le regala su primer traje de Supergirl, con su top y su faldita, del que Superman dice, oh, autohomenaje, "Te lo hizo mi mamá"

¡Es que las visten como pilinguis!

Justo entonces Darskseid vuelve y mata a Supergirl. Superman, iracundo, en venganza, incrusta al villano en el Muro de los Nuevos Dioses, algo que sólo le habrá pasado, eh, unas seis o siete veces.

Pero, atentos, que ahora viene lo bueno. ¡Supergirl no estaba muerta, que estaba de parranda! Es que Wonder Woman, en connivencia con Superman, la teletransportó justo cuando los rayos mortales de Darkseid la alcanzaron. Y digo yo, que si Superman lo sabía ¿por qué tanta ira y tanta venganza? Lógica Loeb 100% en estado puro.

La tercera saga Poder Absoluto, la dibuja Carlos Pacheco, un enamorado de las versiones alternativas, y de eso, claro que sí, va la historia. Tres enemigos de la Legión de Superhéroes alteran el tiempo, matan a todos los héroes antes de que lo sean, pero dejan vivos a Clark y Bruce, a los que crían para que sean los dictadores del mundo. Wonder Woman recluta a Los Luchadores de la Libertad y en la pelea se produce un cataclismo temporal que va llevando a Superman y Batman de línea temporal en línea temporal, y, por supuesto, los cambios que se van produciendo afectan a uno sí, a otro no, unos recuerdan, otros no,… Porque ya se sabe el peligro que tiene una paradoja temporal en mano del que convierte todas sus historias en paradojas temporales,… sin querer.


Culito con culito...

Por supuesto tenemos decenas de personajes que salen y entran sin ton ni son, e incluso una aparición, creo yo, pero tampoco estoy seguro, del Superman de la Edad de Plata, el que Alan Moore finiquitó en su clásico Qué le pasó al Hombre del Mañana, pero no me hagáis mucho caso porque a esas alturas de la historia yo ya no sabía quién era quién ni donde estaba nadie.

Eso sí, yo creo que esta historia es de lo mejorcito que hizo Pacheco para DC. Una cosa primorosa. Un desperdicio de talento.

McGuinnes vuelve en la cuarta y última saga de Loeb en la colección y vuelve ¡Con una venganza!, que es como se llama la historia. Porque, amiguitos, los antagonistas son unos Vengadores-Ultimates alternativos. Y resucita el Capitán Atom, no sé muy bien como, y salen, sin venir a cuento, Bizarro y Batzarro (sic), y versiones de Spiderman y Lobezno, y aparecen los universos de Batman Beyond y Red Son, y un Batman de kryptonita, y una Superwoman y una Batwoman, y Superman libera a Darkseid del Muro y se queda atrapado dentro, ¡y hay una partida de ajedrez con figuritas de los personajes! ¡jugada por el Joker y por Mr. Mxyztplk! Y un Superchico rubito y mono, y todas las Supergirls habidas y por haber, y un Hulk de kriptonita (verde), y decenas de Superman y Batman de universos alternativos, y una fusión Batman-Superman como si esto fuera Dragon Ball Z, y al final el malo era el Joker con los poderes de Batmito y, y,… y si no estáis hiperventilando con un ataque de ansiedad como yo estoy haciendo ahora mismo, ni sois personas, ni tenéis sensibilidad, ni sentimientos, ni nada. Y el final, bendito final, es Mxyztlpk, duende ex machina, arreglándolo todo como si no hubiese pasado nada. Señor, qué depresión… La misma solución, por cierto, que en la ofensiva saguita de Los Ofensores en Hulk. Encima de malo, repetido.


El horror, el horror...

Lo peor es que un editor (Eddie Berganza, bergante diría yo) aprobó esto. Y que la gente lo compraba. Y mucho. Lo cual ha animado a Loeb para que siga haciendo la misma mierda una y otra vez. Como bien decíais alguno, lo malo no es que lo haga Loeb, sino que encima, le imiten. Si veis que alguien lo hace ¡disparad a matar!

domingo, 23 de agosto de 2009

LOEBADAS: LOEB, LOEB AND AWAY

Hay ciertos guionistas que en algunos momentos de su carrera se han especializado en “tapar huecos”, es decir, contar historias que añadirían nuevos detalles y profundidad a los orígenes y primeras aventuras de los personajes. Verbigracia, Las Historias Jamás Contadas de Spiderman de Kurt Busiek, algunas miniseries de Los Vengadores y La Patrulla-X de Joe Casey o, claro está, la mayor parte de la obra de Jeph Loeb con Tim Sale, probablemente lo más digno que haya escrito nuestro amigo Jeph.

Aunque yo creo que parte del mérito se lo tenemos que dar a Tim Sale, que incidió en el género con Darwyn Cooke en Superman Kriptonita. No en vano en los créditos de sus colaboraciones Loeb y Sale aparecen conjuntamente como “narradores”. Tanto las “miniseries de colores” (Spiderman:Azul, Daredevil: Amarillo y Hulk: Gris) como Superman: Las Cuatro Estaciones tienen la suficiente solvencia y las necesarias dosis de nostalgia como para apelar al fan más veterano. Además carecen de una de las marcas de la casa Loeb, la multitud de personajes que entran y salen sin ton ni son. Y llamadme ñoño, pero esa escena en la que un niño admira el traje de Superman y él le dice “Me lo hizo mi mamá” es que es muy bonita. Y retconizada, por cierto.

Mientras que las historias de Marvel beben, claro está, del trabajo seminal de Stan Lee, la de Superman cuenta el primer año del personaje respetando al milímetro el trabajo de John Byrne. Por supuesto, y sería tema de otro post, de Byrne no queda ya en Superman ni los pliegues de la capa, y fue Loeb uno de los pioneros en esta desbyrnezación en los treinta y pico números que escribió de su serie regular.

Fue la época en la que Joe Kelly también pululaba por las series de Superman tomadas al asalto por el “amerimanga”, en las personas de Ed McGuinnes y el difunto y añorado Mike Wieringo. La época en la que DC seguía encadenando evento tras evento, sin orden ni concierto (Emperador Joker o Nuestros mundos en guerra), y que el bueno de Jeph iba encajando como podía en su serie en las que, de vez en cuando, pasaban cosas que tenían que ver con Superman y sólo con Superman, como Regreso a Krypton.

La premisa de Regreso a Krypton es digna de Loeb. Superman descubre que Krypton no era la sociedad fría y deshumanizada que contó Byrne, sino la más positiva de la Edad de Plata. Resulta que Jor-El engañó a su hijo con esa versión chunga para que Kal-El no sintiera morriña de esa sociedad perfecta de coches voladores y cintas en el pelo. ¡Pues para eso no le cuentes nada, hombre! No sólo eso, sino que aprovechaba la ocasión para viajar en el espacio-tiempo e ir a saludar a papá y salvar Krypton y lo que encartara, claro que sí.

Al final tenían que explicar que aquel Krypton había sido creado en la Zona FaNtasma por Brainiac-13, descendiente futuro del Brainiac original, que había viajado en el tiempo al presente y que se había basado en los recuerdos pasados de Jor-El. Bueno, al menos Lois y Clark se traían de recuerdo un Krypto con superpoderes, otro paso en la desbyrnezación, aunque esta versión de Krypto tampoco duró mucho. (Huy, spoilers. Te jo…, que diga, lo siento)

También de esta convulsa época es la historia de Lex Luthor como Presidente de los Estados Unidos, una buena idea, de desarrollo irregular y resolución horrible. El momento de gloria de Luthor fue su actuación en Nuestros Mundos en Guerra, donde dirigía a las fuerzas de resistencia terrestres. Mira tú por donde Luthor sabía con antelación que el ataque extraterrestre se iba a producir pero se hizo el longuis, como hizo Roosevelt, dicen, cuando Pearl Harbour. Pero Luthor es malo y Roosevelt bueno, que conste.

Los capítulos de Loeb de esta saga estaban repletos de cuadros de texto con fragmentos de discursos de Presidentes en tiempos de crisis, que convertían la lectura de la saga en un auténtico pestiño.El uso y abuso de los cuadros de texto siguió en Superman-Batman, génesis y epítome del estilo loebiano actual.

Pero eso es, como diría Rudyard Kipling si hubiese conocido Internet, otro post.

miércoles, 12 de agosto de 2009

LOEBADAS: LUCHA DE TRAQUEAS

Ya no compro tebeos de Loeb, y si los leo es por deber a mi blog y a vosotros mis lectores (de nada, de nada XD). Lo que sí hago es ojear sus tebeos en la librería, y cada vez que abro uno me encuentro una patochada. Por ejemplo:


Hulk Rojo mantiene colgada de una cadena a Hulka. Si la Valquiria y Thundra no acceden a hacer guarreridas españolas con él (como lo cuento), tirará de la cadena (ejem) y le partirá el cuello. Además, mientras se deciden o no, Hulka se está, lógicamente, ahogando. ¿Lógicamente?

La escena, en sí misma, no está mal planteada, pero si nos fijamos bien empieza a haber problemas. Hulka se está ahogando porque la cadena hace presión sobre su traquea. La presión la provoca exclusivamente su peso, desde el momento en el que Hulk Rojo no está pegando tirones ni moviendo la cadena de ninguna manera. Hulka pesa unos 300 kg (tú debajo, nena), es uno de los seres más fuertes del Universo Marvel, capaz de levantar 100.000 kg., y altamente invulnerable, como hemos visto en decenas de aventuras. Yo tengo serias dudas de que a un ser así 300 kg de presión en el cuello la puedan ahogar. Una duda muy friki, pero duda. Pero a Loeb le conviene porque si no, se le fastidia la escenita, y, claro, Hulka ni puede romper la cadena, ni se debate apenas, ni nada de nada.

La cosa no es que sea grave, al lado de otras barrabasadas ya vistas, pero la escena me recordaba a algo, y al fin caí. Me recordaba a esta viñeta del capítulo 13 de Victoria Oscura:

Batman sí es un ser humano. Se supone que es el más desarrollado físicamente del mundo, con una fuerza y una velocidad comparables o superiores a la de cualquier atleta, pero humano. Así que sí, ahogarse, se ahoga. Sus 110 kg de puro músculo (hummmm) hacen la suficiente presión para que ello, inexorablemente, ocurra. ¿Cómo se libra Batman de esta muerte segura? ¿Le ayuda Catwoman? ¿Coge un afilado batarang y corta la cuerda?

Ni hablar.

Batman, con la sola fuerza de sus piernas y brazos empuja contra la pared y es capaz de llegar al tejado. ¡Toma ya! ¡Con un par! ¿Qué murciélago ni murciélago? ¡Un saltamontes!!! Ahora en serio, ¿podría un ser humano algo así?

Desempolvando mis oxidados conocimientos de Física y preguntando a un compañero de trabajo, he supuesto que Batman es una esfera maciza de 110 kg (así es como hacen los problemas los físicos, a mí no me miréis) y les he aplicado las fórmulas del péndulo parabólico. Si la cuerda mide 1.5 m me sale que Bats tiene que salir despedido de la pared con una velocidad de 30´58 km/h para poder alcanzar el punto más alto y llegar a la azotea. ¿Es eso mucho? Si se tratara de un salto en vertical (que es más sencillo), con esa velocidad inicial llegaría a una altura de 3´75 m. El record actual de salto de longitud está en 2’45. Y recordemos que se está ahogando (o debería) y eso merma las capacidades físicas de cualquiera.

Vale, vale, es Batman y puede eso y más. Incluso se puede contorsionar en el aire para ayudarse, pero es que para conseguir ese impulso debe ejercer una fuerza de 400 kg contra la pared, que unida a su propio peso de 110 kg da lugar a una resultante de 415 kg, más que suficiente para romperle el cuello a cualquier humano por muy desarrollado que esté.

De acuerdo, son disquisiciones muy frikis, pero de lo que se trata es que tenemos un autor que nos cuenta que 300 kg pueden ahogar a Hulka mientras que Batman es capaz de soportar tensiones mucho mayores sin mayor problema. Saltándose siempre las reglas, las físicas y las narrativas, pasándoselas por el forro con tal de que la brillante escena que se ha inventado no se le fastidie y haciendo gala de una incoherencia sin límites. Aquí Loeb, aquí, unos enemigos.

PS. De todas formas esto es pecata minuta comparado con aquella escena de Hartigan en Sin City, rompiendo el cristal de la ventana, cogiendo un pedazo con los pies, cortando la cuerda con él como si fuera un contorsionista del Circo del Sol... Si es que Frank Miller cuando se pone, se pone.

Actualización: Me rectifican, y con razón, que en esa aventura Batman lleva armadura en el cuello. Así que no, no se ahogaría. No sólo eso, sino que ¡se demostraría que al fin Batman tenía un plan! Lo del saltito inverosímil sí lo seguimos manteniendo. Y Hulka no se ahogaría por su propio peso. Ea.

domingo, 9 de agosto de 2009

LOEBADAS: HULK TIENE UN MARTILLO

Relanzadas casi a la vez, Thor y Hulk son antítesis una de la otra. Mientras que Thor es pausada (quizás más de la cuenta), apenas tiene acción y se basa en la construcción de ambientes y personajes, Hulk es acción, acción y además, acción. De la mala. Tienen en común a dos guionistas que han hecho carrera en cine y televisión, pero mientras que Straczinsky creó Babylon 5 y escribe guiones para Clint Eastwood (adorémosle), a Loeb lo van echando de todas las series donde le dejan poner las zarpas.

En su propia serie hemos visto cómo Thor se está ocupando casi exclusivamente de reconstruir Asgard, de ahí que, salvo para echarle la bronca a Tony Stark, poco contacto esté teniendo con el resto de personajes Marvel. Tiene lógica que su atención sólo se distraiga con sucesos realmente graves como Invasión Secreta. Lo cual poco le importa a Loeb. Él quería a Thor y ahí que se coge a Thor, que se presenta en la obligada última página, sin que se sepa cómo ni por qué. La pelea, por supuesto, es ridícula.

Hulk Rojo siempre tiene un plan. Lo dice él mismo, en un momento de la pelea. Ha estudiado a sus adversarios y sabe cómo derrotarlos a todos. Incluso a Thor. Aunque él mismo confiesa que pensaba que estaba muerto. Wow, tiene planes hasta para los muertos. Por si resucitan. Si eso no es estar preparado… Mucho más preparado, por supuesto, que el Batman de Loeb, que nunca tiene un plan ni nada que se le parezca.

El plan anti-Thor de Hulk Rojo es sencillo. Agarra el martillo de Thor, salta con todas sus fuerzas ¡y se ponen en órbita! Thor, que puede volar, que dispara rayos con el martillo, que podría debatirse, lo único que hace es sorprenderse. Patidifuso, no se cree que Hulk pueda coger su martillo encantado de Uru “salvo que en ausencia de mi padre…”.

En pleno salto Hulk le demuestra lo listo que es y, de paso, lo ingenioso que es Loeb como escritor, que es de lo que se trata. Le dice que lo que hace es llevarlo a él, no al martillo, y que si bien el encantamiento del martillo es cierto, en gravedad cero no funciona.

Cágate, lorito.

Primero, y Thor lo sabe y no debería tener dudas, el encantamiento del martillo sigue funcionando, como se vio en Fantastic Four nº 536, donde el doctor Muerte lo intentaba coger y al final el único que pudo fue Donald Blake. Y segundo, el encantamiento dice: “Quien sostenga este martillo, si es digno, tendrá el poder de Thor”. No dice “Quien sostenga este martillo, si es ingrávido, tendrá el poder de Thor”. Dignidad y gravedad. Velocidad y tocino.

Los universos de ficción tienen sus propias reglas, muchas veces inverosimilitudes que el lector/espectador debe aceptar para entrar en el juego. Tan inverosímil es que haya un asesinato en cada sitio que visita Jessica Fletcher (“Se ha escrito un crimen”) (1) como que haya monstruos rojos capaces de saltar hasta la órbita terrestre. Lo importante es que esas inverosimilitudes deben formar un sistema lógico consistente, decidible y completo para poder ser aceptadas por el lector. Un mal escritor pasará de las reglas del juego con tal de usar sus ideas. Como un Loeb cualquiera.

El martillo de Thor tiene un hechizo que impide que nadie indigno pueda sostenerlo. Esa es la regla. No se trata de un hechizo que lo haga pesado ni nada por el estilo. El Capitán América, por ejemplo, lo ha cogido. O Superman. Es decir, si aplicamos la lógica de ese hechizo, Hulk Rojo tampoco podría cogerlo, ni usarlo, en el espacio ni en ningún sitio. El martillo, no sé, se quedaría estancado en una posición, sin moverse, o repelería al que quisiera cogerlo. Da igual. Si no es digno, no puede usarlo.

Pero en el Loebverso sí puede y apaliza a Thor con su martillo. Porque en el Loebverso se respetan las leyes de la Física.

Por supuesto, eso es mentira.

Primero. Si Loeb supone que el martillo tiene una gran masa (y una gran densidad), la seguirá teniendo en el espacio. Contra lo que nos podamos pensar, si tú no eres capaz de mover algo en la Tierra, no podrás moverlo en el espacio. No mucho, al menos. Un astronauta que flota no puede mover su estación espacial y sacarla de órbita. Porque la fuerza del astronauta sigue siendo la misma, y si la masa que quiere mover es grande, la aceleración que imprime será minúscula. Sin embargo Hulk Rojo maneja el supuesto martillo superpesado como si fuera una piruleta.

Segundo. Si Hulk es capaz de ponerse en órbita es porque su salto tiene una velocidad de, al menos, 11200 m/s (la llamada velocidad de escape) . Cuarenta veces la velocidad del sonido. Es imposible que te escuchen hablar en esas condiciones, porque el sonido de la voz se queda atrás.

Tercero. En el espacio no hay aire. Tampoco se puede hablar. Hulk y Thor hablan en el espacio, en la Luna y donde les encarte, que para eso están en el Loebverso.

Cuarto. Al primer martillazo, y con semejante fuerza, Hulk mandaría a Thor volando fuera de órbita. De hecho, acción-reacción, Hulk también.

Quinto. Si le das vueltas al martillo sobre tu cabeza, tú también girarás como una peonza porque no tienes suelo donde apoyarte.

Corolario: Todo Universo de ficción tiene unas reglas. O las sigues, o las cambias justificando por qué. Sea como sea debes saber llegar hasta el final y no sólo cuando te convenga. Si no, eres un mal escritor. Si no, eres un fantoche capaz de hacer cosas como ésta:

En la próxima entrega, otra lucha épica entre la Lógica, la Física y la estulticia.

PS. Por supuesto recomendamos (y no sólo a Loeb) el libro La física de los superhéroes, de James Kakalios, para quien tenga curiosidad sobre estos temas.

(1) Algún día se demostrará que Jessica Fletcher era una asesina en serie que se apañaba para culpar a inocentes de los crímenes que ella cometía.

jueves, 6 de agosto de 2009

LOEBADAS: EL EFECTO CALIPPO

Loeb escribió cuatro capítulos de la serie Smallville y en dos de ellos aparecía la kriptonita roja, que sacaba el lado malvado de Clark, aunque más bien era el lado macarra. Durante cierto tiempo Jeph Loeb fue “el hombre que introdujo la kriptonita roja en Smallville” para los regocijados medios especializados. Esto grabó en su cerebro una idea fija: “pasar de verde a rojo es bueeeenooooooo”

Y tiempo le faltó cuando Marvel le encargó la nueva serie de Hulk tras War World Hulk. Su nuevo Hulk sería… ¡rojo! Y, atentos,… ¡malvado! Y un poquillo macarra también.

Como buena obra de Loeb, Hulk tiene no uno, sino varios dibujantes estrellas, Ed McGuinness, secundado por Arthur Adams y Frank Cho. Y también hay un montón de personajes que entran y salen sin ton ni son: Doc Samson, María Hill, Iron Man, Hulka, Ross, la Guardia de Invierno, Rick Jones (transformado en una Abominación que no es verde, sino… azul) , Thor, Ares, la Cosa, Mr. Fantástico, Namor, los Wendigos, Caballero Luna, Miss Marvel, Vigía, Valquiria, Tundra, la Mujer Invisible, Spiderwoman, Tormenta, Tigra, Gata Infernal, Viuda Negra, Hermano Vudú, Estela Plateada, Dr. Extraño, Barón Mordo, Terrax, Tiburón Tigre, Jarella, Galactus, Clea, Spiderman … Y esto sólo en los doce primeros números. Porque, y esta es otra de las ideas fijas de Loeb, el truco para hacer buenas historias consiste en enfrentar al protagonista con todo bicho viviente del Universo en cuestión.

Y no sólo eso, sino que la serie empieza, no os lo podéis ni imaginar, ¡con un asesino misterioso! Y avanza a base de cliffhangers de personajes que aparecen espectacularmente en la última viñeta (yawn), número tras número. Loeb, desbordante de imaginación, hasta tiene tiempo de reunir a los Defensores originales y enfrentarlos, no miento, no bromeo, ¡a los Ofensores! en, colmo de la originalidad, una pelea organizada por el Amo del Juego.

Y ya, para acabar, el remate del tomate (rojo) es que coge a Hulka y, sí, ya sé lo que estáis pensando, “no, no es posible, no se atreverá, es imposible tanta desfachatez”. ¡Pues sí! ¡Es posible! ¡Y a las pruebas me remito!



Vale, es un spoiler, ¡pero si sigues esta serie te mereces esto y más! Pero esto no acaba aquí. ¿Es posible que haya algo más? Pues sí.

Audrey.

Audrey Loeb. La hija de Jeph. Ya enchufada por papi. Escribiendo un complemento en forma de historieta de corte infantil de una página en las que aparece un Hulk verde, un Hulk rojo y, demostrando que es hija de su padre, ¡¡¡un Hulk azul!!! ¡¡¡¡Azuuuuuuuuuul!!!! (Imaginad lo anterior gritado por Carlos Pumares y os hacéis una idea).

No sabemos qué más cosas volverá rojas (o azules) la familia Loeb. De hecho sospechamos que su primera fechoría fue el paso del Calippo verde al Calippo rojo (que es el malo). Continuaremos investigando.

En las próximas entregas ¡más Hulk! ¡Magia contra Física! Y ¿quién es más fuerte? ¿Batman o Hulka?

martes, 4 de agosto de 2009

LOEBADAS: ¡SANTO LOEB, BATMAN!

Jeph Loeb ha cimentado parte de su fama en sus historias con Batman y en su colaboración con Tim Sale. Como bien apuntaba Calduch hace unos posts, algo pasa cuando se juntan Loeb y Sale. Quizás, como decía Jack Nicholson en Mejor Imposible, “Tú me haces querer ser mejor”. De todas formas, analizadas a fondo, sus Batman tampoco es que sean para tirar cohetes.

Como buena obra de Loeb, El Largo Halloween tiene un dibujante estrella, Tim Sale, y un montón de personajes que entran y salen sin ton ni son: Catwoman, Solomon Grundy, Joker, el Hombre Calendario, Hiedra Venenosa, Acertijo, Espantapájaros, el Sombrerero Loco,… El Largo Halloween, es largo y aburrido. Batman se tira un año intentando detener a un asesino en serie, cimentando su fama de Peor Detective del Mundo. Loeb usa y abusa de la referencia cinematográfica en esta continuación de Año Uno: la historia empieza como El Padrino, con una boda de gangsters, y acaba como Falso Culpable (la asesina es la mujer del fiscal) pasando por inevitables momentos Silencio de los Corderos, un recurso este el referencial que amateuriza una obra si abusas de él. El mayor mérito es el desarrollo de Harvey Dent y su conversión en Dos Caras, que fue una de las referencias para la última película de Batman.

Como buena obra de Loeb, Victoria Oscura tiene un dibujante estrella, Tim Sale, y un montón de personajes que entran y salen sin ton ni son: Catwoman, Solomon Grundy, Joker, el Hombre Calendario, Hiedra Venenosa, el Pinguino, el Sombrerero Loco, Mr. Frío,... Esta continuación de la obra anterior es un poco más entretenida, aunque sólo sea por tener menos páginas. Si profundizamos más, vemos que la estructura es muy parecida a la anterior, enfrentándose casi a los mismos villanos en los mismos momentos de la historia, incluyendo una reunión final de los mismos. Por supuesto, hay un asesino y Batman no da una. Y además te cuenta el origen de Robin, bastante mejor, por cierto, que en All-Star.

Como buena obra de Loeb, Silencio tiene un dibujante estrella, Jim Lee, y un montón de personajes que entran y salen sin ton ni son: Killer Croc (sustituyendo a Salomon Grundy como oponente brutote), Catwoman (con la enésima escena de persecución por los tejados), Hiedra Venenosa, La Cazadora, Superman, Harley Quinn, Joker, Acertijo, Talia, Luthor, Ras Al Ghul (con la enésima escena de esgrima en el desierto), Espantapájaros, Dos Caras (al que por enésima vez le han hecho la estética),… También hay un asesino desconocido, Silencio, cuya identidad conoces la primera vez que aparece, un supuesto amigo de la infancia de Bruce Wayne, y que, parece, muere en mitad de la historia, para despistar. Sí, vamos, anda, como si no hubiéramos leído Diez negritos, Jeph Loeb. Al final de la historia, Catwoman dice: “Deja de ser detective por una vez”. ¡Pero si nunca lo es!

Como buena obra de Loeb, Catwoman: Si vas a Roma,… Para ser sincero, a estas alturas ya me había cansado de Loeb y no me la he leído. Seguro que es la obra maestra que me convencería de las bondades de Jeph Loeb. Mecachis.

Jeph Loeb aplica en su trabajo con Batman la máxima hollywodiense de la superproducción: si funciona la primera vez, vuelve a contar la misma historia en las secuelas. El problema es que la primera vez ya aburría.

En la próxima entrega nos enfadaremos y nos volveremos más fuertes ¡y más rojos!

domingo, 2 de agosto de 2009

LOEBADAS: EL TOMATE DE ULTIMATES ( y 2)

Seguimos.

Muere Wanda y Magneto manda a la Hermandad de mutantes a por el cadáver. ¿No era más fácil que Pietro se la llevara a supervelocidad? Tras otra pelea absurda, se llevan la muerta y Pietro se une a ellos. Y justo cuando se han ido, que oportuno, llega Lobezno, enseñando las garras para que se vea que es Lobezno. (Sigh)

El bueno de Loeb se tira casi un capítulo ¡para un flashback! Un flashback en el que cuenta que Lobezno le puso los cuernos a Magneto antes de que nacieran Wanda y Pietro, pero que Magneto les pilló en lo más menudito y lo lanzó más allá de los Cárpatos. Lo cual no fue óbice ni circunstancia para que Lobezno se uniera años después a la Hermandad y que Magneto le aceptara tan gustosamente. Porque Magneto es un genocida antihumano, pero tolerante como él solo. O desmemoriado, no sé. Además, nos cuentan que los dinosaurios de la Tierra Salvaje fueron creación de Wanda, mira qué bien. Medio capítulo, en definitiva, para dar una información innecesaria y justificar (?) que Lobezno se una a los Ultimates.

Medio grupo se va para la Tierra Salvaje, la guarida de Magneto, y el otro se queda investigando la muerte de Wanda. La Avispa, sagaz como ella sola, sospecha de Pantera Negra a la par que se extraña de la ausencia del Capitán América. Lobezno huele a Pantera, se huele la tostada, pero no dice nada, ni le enseña las garras ni nada. En vez de preguntarle, “¿pero qué haces?” le dice, “no te retires de mi vista”, frase cool donde las haya. Wov.

Los acontecimientos se precipitan, más que nada porque nadie aseguraba que Madureira fuera a dibujar más de cinco capítulos. Los que van a la Tierra Salvaje se unen a la rebelión de Ka-Zar contra Magneto, y la Avispa descubre que el malvado Ultrón es el asesino de la Bruja y que va a reemplazar a los Ultimates por dobles mecánicos y malévolos, plan increíble y original como pocos.

Los Ultimates robóticos atacan la Tierra Salvaje sin razón aparente, hay una pelea de todos contra todos y ganan los Ultimates humanos. (Yawn). Ah, también se revela que Pantera Negra era realmente el Capitán América. El por qué y el para qué permanecen en la ignorancia más absoluta, aunque Loeb tiene querencia a que los personajes se hagan pasar por otros por motivos incomprensibles, como ya veremos.

Magneto y los Ultimates discuten sobre la responsabilidad de la muerte de Wanda y sobre el hecho de que quizás ella cambió la programación de Ultrón para que el robot se enamorara de ella. Y en medio de la discusión Ojo de Halcón le dispara a Magneto con una ballesta que hace bang. Sólo estaban hablando, no había pelea ni nada, si acaso un poco de violencia verbal, ni Magneto le había hecho especialmente nada a Ojo de Halcón, pero... Todo muy lógico.

El caso es que el cenutrio de Pietro, que intentó coger la bala que mató a Wanda y no pudo, porque era una bala autopropulsada, no es capaz de coger la flecha y en cambio protege con su cuerpo a su padre. Ea. Otro muerto. Magneto clama venganza, y se va llevándose su ciudadela con él. Luego clama venganza ¡contra toda la humanidad! ante el cadáver de su hijo. A ver, que a Wanda se la carga Ultrón que, vale, lo creó Pym, y a Pietro se lo carga Ojo de Halcon. ¡Pues entonces que clame venganza contra Pym y contra Ojo de Halcón, puñetas!

Tras la vengativa perorata deja el cadáver de Pietro sobre la losa “para ir a enterrar a su hermana”, dice. ¿Y por qué no les entierra a los dos? Otra lobeada más. A lo mejor por eso el cadáver llora. Sí, sí, echa su lagrimita. Llora como cadáver lo que no supo defender como mutante. ¿Está muerto o acaso la lagrima es una sutil pista de lo contrario? Lo de la lagrimita post morten, por cierto, también se vio en un capítulo de Heroes, donde “moría” Tracy Strauss, la trilliza de poderes frígidos interpretada por Ali Larter.

Y el remate del tomate, el acabose, el no va más, la revelación del siglo, el final que revoluciona la historia de la narrativa mundial, es la última página en la que se muestra que el cerebro tras toda esta trama ¡es el doctor Muerte!!! Y ahí se acaba.

En realidad, la cosa sigue en Ultimatum, pero esperaremos a que la publique Panini. Un adelanto: es aún peor.

jueves, 30 de julio de 2009

LOEBADAS: EL TOMATE DE ULTIMATES (1)

Como buena obra de Loeb, The Ultimates Vol. 3 tiene un dibujante estrella, Joe Madureira, y un montón de personajes que entran y salen sin ton ni son: los propios Ultimates, con la incorporación de Pantera Negra, Veneno, Spiderman, la Hermandad de Mutantes, Lobezno, Magneto, Ka-Zar, Shanna, Ultrón y, atentos, las versiones robóticas y malvadas de los Ultimates. Mismamente como en el Supergrupo de Jan. (¡Obra maestra!).

El inicio tiene ya un momentazo Loeb. En la primera página ves que Pietro y Wanda se van...


…¡y llega Veneno!


No hay transición entre una viñeta y otra. ¿Dónde están los hermanos Maximoff? ¿Se han ido a supervelocidad? ¡Es que no les ha dado tiempo!

Veneno va buscando a una mujer. Cuando le derrotan todo el mundo se pregunta ¿quién? ¡Qué misterio! Si en el grupo están la Avispa, la Bruja y la Valquiria, y ni la Avispa ni la Valquiria son el objetivo de Veneno, ¿quién será? Ni idea, oye.

Al día siguiente matan a Wanda, que se estaba dando un garbeíto con Pietro por Times Square. Al final de la miniserie nos enteramos de que ha sido Ultrón, creación también aquí de Hank Pym. Resulta que Pietro y Wanda están liados, los muy incestuosos, y que Ultrón ama también a Wanda. Él fue el que mandó al falso Veneno para secuestrarla, pero al día siguiente la ve con Pietro y decide matarla porque si no es suya, no es de nadie. A eso se llama cambiar de opinión. Porque Ultrón es el mayordomo robótico de los Ultimates, y si no se ha dado cuenta de que ahí había tomate, lo suyo es idiotez artificial.

El personaje mejor caracterizado es, sin duda, Ojo de Halcón. En la anterior miniserie mataron a su mujer y a sus hijos y arrastra el trauma, que manifiesta ¡apuntando con su arma a todo el mundo!

A la Avispa. Por llamarle Clint. Que es su nombre.

A Spiderman. Porque pasaba por allí.

A Lobezno. Por mentarle la familia. Al fin un motivo válido.

Al Capitán América. Fuera de plano, a su orgullo americano.


Lo de Spiderman es de traca. Ojo de Halcón le busca para preguntarle sobre Veneno ¡Y lo hace disparándole primero! Nada de decir buenos días, nada de inquirir amablemente… ¡A tiros! Ya me gustaría verle comprando el pan por la mañana. Cuando acaba la refriega llega el Capitán América y le dice que se vuelva para la mansión, que ha pasado algo gordo, finalizando así una de las escenas más inútiles de la historia del cómic.

El disparate (je) continúa en la próxima entrega.