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jueves, 30 de diciembre de 2010

EL 2010 DE ¡YODIGONO!: EL MALDITO INTERNET

Hace once años escribí que la piratería jamás afectaría a los tebeos. Hace once años los escáneres eran unos monstruos lentos, torpes y pesados. La simple idea de pensar en que alguien se entretuviera en escanear, página a página, un tebeo era de locos. Ahora los escáneres son rápidos y de una calidad increible, y los escaneadores forman "grupos de trabajo", que en pocas horas suben las novedades yanquis de cada miércoles. Ayer salió el número 8 de Avengers en EEUU, y quien tuviera interés podía estar leyéndolo a las 12 de la noche hora local de Antequera.

Ejem.

Legal o no, moral o no, es lo que hay. Entre la edición americana y la española pasan nueve meses, y todo depende de la impaciencia y el nivel de inglés de cada cual. Servidor de ustedes ya defendió en el pasado la posibilidad de "degustar" comics antes de comprarlos. Y eso es lo que hago con mi flamante iPad, cacharro chulo donde los haya y donde leer tebeos es un gustazo. Sí, los detractores hablan de que el tamaño es menor, pero nosotros hemos sobrevivido a la Biblioteca Marvel.

Además del dinero que te ahorras, te puedes leer tebeos que de otra manera jamás comprarías. Lo mismo, si te gusta ¡hasta te lo compras! Y también te puedes leer tebeos que si te los compraras sólo los leerías una vez en la vida. Yo compro muchos de esos. De hecho, lo más probable es que casi todo lo que me compro en la actualidad sólo lo vaya a leer, como mucho, dos veces. Y uno se plantea ¿merece la pena gastarse tanto dinero en tebeos que sólo vas a leer una vez? Y la de espacio que te ahorras si no te los compras... Vaya, Ikea también se ve perjudicada por las descargas. Porque no se han dado cuenta, que si lo supieran...

Vale, será ilegal, o inmoral, o engordará, pero razones no faltan.

Personalmente me leo, "degusto", siete u ocho series digitales al mes. ¡Y luego me las compro en papel! Sé que soy raro en este sentido, pero también me compro las colecciones en dvd de las series de televisión que realmente me gustan. Solamente ha habido un tebeo que, afortunadamente, pude leer antes de cometer el error de comprarla, esa horrible Cry for Justice de James Robinson. Es decir, habrá quien diga que leer sin pagar es inmoral, pero engañar al lector con semejante bazofia no es tampoco demasiado ético.

Y todo esto lo cuento desde el punto de vista de un lector español. Recordemos que las descargas que son "ilegales" en España son ilegales de verdad en EEUU por lo que la gente se corta un poco más. Sólo un poco. Marvel y DC y el resto de editoriales tienen su propio servicio de descargas digitales, y, por ejemplo, el número 8 de Avengers te lo puedes comprar en formato digital... dentro de nueve meses. Con suerte. Y sólo un dólar más barato que en papel. Que no tienen muchas ganas de vender, vamos, o eso parece.

Las editoriales siguen empeñadas en sus antiguas estrategias de comercialización, como las productoras cinematográficas. Tienen miedo de perder a las librerías, y lo entiendo, pero acabarán por darse con la misma pared que la industria musical, que sí que edita a la vez en cd y en descarga digital. Por desgracia muchas tiendas de música han caido por culpa de las descargas, legales e ilegales, pero también Mercadona ha hecho que se cierren muchas pequeñas tiendas de ultramarinos y no se han hecho leyes para impedirlo. Al contrario, se habla de libertad de mercado, algo que los creadores y comercializadores de contenidos culturales no acaban de meterse en la cabecita. Y así les va a ir.

Ya he demostrado al principio de este post mi perspicacia prospectiva, pero me atrevo a decir que al final se impondrá un modelo mixto de descarga de capítulos y de recopilación en tomos de esos capítulos, tomos que sólo podrás encontrar en las poquitas tiendas que sobrevivan y en las FNACs de turno. Pero de tomos hablamos en otro post, después.

Apéndice 1: En los años cuarenta y cincuenta dejaron de estar de moda los sombreros en España. Las sombrererías, antaño negocios prósperos, contraatacaron con anuncios en los que decían: "Los rojos no llevaban sombrero". Y dicen que lo de los trolls es cosa de ahora.

Apéndice 2: El retorno del Jedi se estrenó en EEUU el 25 de mayo de 1983. En España, el 21 de noviembre de 1983. En una pequeña ciudad como Antequera se podía ver en febrero de 1984, una copia ajada tras su paso por cines de capital. Una barbaridad, pero las distribuidoras, tan panchas. Eran las amas del cotarro, y hacían lo que les daba la gana sin tomar en consideración al consumidor. Y les gustaría seguir así. Ah, se siente. A espabilar.

Apéndice 3: Las ventas en EEUU han bajado en los últimos años a velocidad terminal. Spiderman en 2002 vendía 166000 ejemplares al mes y en 2009 85500. New Avengers pasó de 164000 en 2006 a 121000 en 2009. Y así todas. Algo tendrán que ver las descargas. Y el cansancio de los lectores. Y la falta de relevo generacional. Y la poca calidad de muchas series. Y los crossovers abusivos... Pero oficialmente, la culpa será del maldito internet.

Apéndice 4: Con esto de tener un iPad me he asomado a foros de gadgets... ¡y allí hay gente aún más fanática que en los foros de tebeos! Y no hay término medio. Están los fanboys de Apple y los Apple-haters, que odian a Apple por el simple hecho de existir y que insisten en que hay cacharros como los de Apple pero mucho mejores que los de Apple. Lo cual, a día de hoy, es mentira. Lo único parecido al iPad es la tableta esa de Galaxy, que es la mitad de pequeña y bastante más cara. Y del resto que iban a salir para Navidades, nada de nada. De todas formas en unos meses el iPad empezará a tener competencia real y todavía más gente leerá tebeos en formato digital.

miércoles, 13 de enero de 2010

LA DESBYRNEZACIÓN DE SUPERMAN

Lo que Superman ha pasado en los últimos veinticinco años es el paradigma de lo que ha pasado con DC en ese periodo de tiempo. Tras Crisis en Tierras Infinitas DC dio un golpe de efecto fichando a la estrella de Marvel, John Byrne, para que se ocupara de su personaje insignia desde cero y lo presentara fresco a una nueva generación. Casi me atrevería a decir que fue el primer reboot de un personaje(1), ahora que eso está tan de moda, sobre todo en el cine. Byrne recreó al personaje estableciendo una par de reglas que simplificaran su complicada mitología, algunas de ellas inspiradas por la película de 1978.
  • Superman es el único superviviente de Krypton. Por tanto nada de Supergirl, ni de Krypto, ni de cientos de miles de Kandorianos embotellados, ni de criminales de la Zona Fantasma. Un Superman único, pensaba Byrne, era un Superman especial y relevante.
  • Superman empezó su carrera de adulto. Nada de aventuras como Superbaby o como Superboy ni de aventuras con la Legión de Superhéroes. La elección de Clark Kent es la de un adulto, y no la de un eterno adolescente.
  • Superman desconoce su herencia kryptoniana. La mesiánica versión pre-Crisis, casi obligado por su herencia a ser un héroe y salvador de la humanidad, da paso a un personaje que decide hacer el bien influido por su educación humana encarnada en la pareja que lo adopta. De ser un personaje con una misión de origen pasa a ser un personaje con una vocación. Y no tiene conocimiento de sus verdaderos orígenes ni posee ningún objeto de Krypton. La S la hace Ma Kent, granjera de profesión y diseñadora gráfica de afición.
Como ya hemos comentado en otras ocasiones el gran problema del Universo DC post-Crisis fue que mientras algunos personajes empezaron desde cero (Superman o Wonder Woman), la gran mayoría mantuvo su historia previa aunque entrara en contradicción con lo que se contaba en los personajes rebootados.
Así se chafaba el origen de la Legión, que ya no estaba inspirada en Superboy, y quedaban obsoletas todas las aventuras en las que intervenían Superboy y Supergirl. Hasta tres versiones distintas ha tenido el grupo sin encontrar nunca una que fuera realmente satisfactoria. La Liga de la Justicia de América era sustituida por otro grupo, pero se asumía que todas las aventuras anteriores entraban en continuidad,... salvo aquellas en las que intervenía Superman, que según Byrne no había pertenecido nunca a ningún grupo.
DC gastó esfuerzos y años en contar y recontar orígenes y aventuras para que todo cuadrara. Esfuerzo pueril e inútil por artificial. El propio Byrne intervino en esos esfuerzos con recursos tan alambicados como un Universo de Bolsillo cuyo Superboy sería el de la Legión y del que también surgirían los criminales de la Zona Fantasma y una especie de Supergirl. Para evitar confusiones el Superboy moría en la misma aventura donde era presentado. Los lectores, muchas veces más sabios que los editores y autores, obviaban esas incongruencias a pesar del runrún del subsconciente que decía: "esto no está bien, esto no está bien".
Durante varios lustros la versión del personaje mantuvo las reglas de Byrne, pero hete aquí que Alan Moore cogió el Supreme de Rob Liefeld y demostró que todo lo que se le había quitado a Superman funcionaba perfectamente. Crítica y aficionados señalaban a DC que Moore estaba haciendo al auténtico Superman.
Y empezaron los intentos de volver a traer todos esos elementos de vuelta, como un Superboy que no era "Superman cuando era muchacho" o una Supergirl que era algo que Peter David contó durante 75 números y que, desde luego, no era de Krypton. Incluso Loeb intentó resucitar el Krypton pre-Crisis. Un fracaso, claro, aunque se apañó para traer de vuelta a la Supergirl prima de Superman y segunda superviviente kryptoniana. O tercera. El perro. No nos olvidemos del perro. Otro intento fue Superman Legado una nueva actualización hacia un Krypton con cintas en el pelo y Jor-El con la S en el pecho. que el siempre eficaz Mark Waid pergeñó basándose, y ese era el problema, en Smallville. Lo de Clark y Lex Luthor amigos desde pequeños chirría por mucho que lo adorne y por mucho que salga en Smallville. Y tuvo que llegar Geoff Johns. Siempre él.
De repente Superman ya no era el único superviviente. Estaba Supergirl, y los criminales de la Zona Fantasma y los kryptonianos (brevemente) embotellados por Brainiac. Y el perro, claro. Además volvía a tener relación con la Legión de Superhéroes, que venía a recogerlo en su adolescencia desde el siglo XXXI para correr aventuras junto a ellos disfrazado de Superboy. Y volvía a abrazar la herencia y cultura kryptoniana. La S del pecho ya no era un diseño de Ma Kent, sino el emblema de la casa de El, que se parece a una S pero no es una S. Al menos son historias interesantes. Ya es algo.
Veinticinco años y volvemos al principio. Esfuerzo y millares de páginas para volver al principio. Y no se me ocurre mejor resumen para la DC de Didio. Del cual hablaremos en el próximo post para acusarlo de asesinato. Nada menos.

(1)Lo de Flash o Green Lantern o la Antorcha Humana a principios de los 60 eran versiones distintas del personaje, no una nueva versión del mismo personaje.

miércoles, 6 de enero de 2010

CRISIS (esperemos que) FINAL

Hay dos Grant Morrison: el de las grandes y brillantes ideas épicas que hace historias estupendas y el de las grandes y brillantes ideas extrañas al que no hay quien entienda. Existe una lucha constante entre ambos Morrison a la que sólo DC ha sido capaz de dar solución. Porque DC tiene el Universo DC para uno de los Morrison y la línea Vertigo para el otro. Por eso Morrison no acabó de cuajar en Marvel, porque allí sólo querían al primer Morrison.

El problema es, la esquizofrenia es lo que tiene, que el Morrison raro invade el terreno del Morrison épico y salen cosas como Crisis Final, un lío de proporciones... épicas.

Spoilers épicos a partir de ahora.

Como buena secuela de secuela (o trecuela),
Crisis Final debería ir de Monitores, Antimonitores, mundos muriendo y mundos viviendo, cielos rojos y olas de antimateria. Y sí, pero no. Más que darle remate al tema de las Crisis, Morrison decide cerrar el gran tema del Cuarto Mundo kirbyano, la Ecuación Anti-vida que da poder sobre la mente y la voluntad de los seres vivos. La idea era acabar con el Cuarto Mundo y crear el Quinto Mundo (que no hubiera sido un mal título, por cierto).

Así que los Dioses del Cuarto Mundo mueren y se reencarnan, al menos los malos, justo cuando Darkseid encuentra la Ecuación y la usa para subyugar a gran parte de la Humanidad, algo que Morrison ya había escrito en su saga de JLA
Rock of Ages, de forma más brillante. Esta subyugación conduce, no me he enterado muy bien por qué, al colapso del Multiverso, y ahí que salen los Monitores, uno por cada una de las 52 Tierras.

De hecho se suponía que este argumento de la muerte de los Nuevos Dioses, Darkseid y los Monitores se iniciaba
Cuenta Atrás, la saga que unía 52 con Crisis Final y que Dan Didio decía que era como 52 pero "bien hecha". Si es que el que es tonto, lo es. Cuenta Atrás no sólo resultó ser un tostón sino que contradecía lo que Morrison estaba preparando para Crisis Final. Tanto es así que se supone que la mayoría de lo que cuenta Cuenta Atrás quedó atrás, fuera de continuidad. Muy bien hecha, Didio, sí señor.

En fin, que tenemos a Darkseid por un lado subyugando a la humanidad y convirtiendo a los heroes en marionetas suyas y por el otro a los Monitores exiliando a uno de los suyos no sé bien por qué. Todo ello contado a trompicones, con escenas sin hilazón alguna, que te dejan con la sensación de que llegas a la mitad y sin que nadie se preocupe de ponerte en antecedentes. No sé si es cosa del Morrison rarito que se puso a "innovar" narrativamente o que el Morrison de las grandes ideas tenía tantas ideas que no le cabían todas, pero el resultado es más que frustrante, especialmente porque para enterarte bien de todo es obligatorio leerse las miniseries asociadas.

Es decir, ves a Superman con Brainiac, y si no te has leido
La Legión de Tres Mundos, no sabes por qué. O el papel, importante, del Hombre Tatuado no lo captas si no te lees uno de los especiales que Planeta ha publicado (bien hecho) junto a la serie principal. O, al revés, que alguien me explique qué tiene que ver la historia de Geoforce con Deathstroke con la saga principal. Y no me quiero ni imaginar la sorpresa de los yanquis que no se leyeran Superman Beyond al ver en el último número de Final Crisis un Monitor Vampiro que aparece de la nada sin que nadie explique nada y cuya aparición no dura más de tres o cuatro páginas, siendo su muerte el auténtico final de la historia.

El resultado ha sido un auténtico fiasco. Uno echa de menos más "injerencias editoriales", es decir, alguien con el talento y la mano izquierda suficiente como para canalizar el caudal de ideas de Grant Morrison así como para conseguir mayor consistencia gráfica, porque el batiburrillo de J. G. Jones, Carlos Pacheco y Doug Mahnke (grandes todos) es un canto a la chapuza que reina actualmente en DC. Algo que no se arregla ni con gafas en 4D.

domingo, 27 de diciembre de 2009

HERNANDO HABLA

La excelente y exhaustiva entrevista que David Hernando ha concedido a Zona Negativa (aquí y aquí) da para mucho. Está muy bien que Hernando aproveche para informar del plan editorial de Planeta para el próximo año, pero estaría mejor que dedicara un par de páginas de sus tebeos a contárnoslo.

Aunque la calidad técnica de los tebeos de Planeta ha mejorado mucho en el último año desde que el Catálogo del Cómic tomó las riendas del tema, la sensación que me da la entrevista es que en Planeta hay mucho desconcierto. Para cada lanzamiento nuevo buscan el formato adecuado y se van dando cuenta de que lo que sirve para una colección no sirve para otra aparentemente similar. En ese sentido Panini suele tener las ideas más claras y resulta fácil adivinar en qué formato va a publicar cada serie/miniserie nueva.

En el caso de Planeta está resultando difícil incluso saber cómo va a acabar una saga concreta. Es perfectamente comprensible que si una colección va mal de ventas y quedan pocos números por publicar, se intenten sacar en un formato distinto para no dejar a los lectores fieles colgados. No sólo comprensible, sino de agradecer.Ahora bien, lo de Batman R.I.P., en tomo de tapa dura a precio de jamón de tres bellotas es un poco de caradura.


Porque se trata no ya del fin de una saga, sino del fin de una etapa del personaje que se ha publicado en un formato concreto y porque la colección va a continuar más allá de dicha etapa en ese mismo formato. Es mala política, es jugar con los lectores y es intentar, me parece, maquillar una cuenta de resultados. Yo piqué. Con un pellizco en el estómago y mucho cabreo, piqué. Pero no más. Hay maneras más sencillas y rápidas de terminar de leer una saga como esa, que implican ahorro de dinero, adsl y un nivel medio de inglés. Todos podemos “jugar en otra liga”, Hernando. Cuidadín, cuidadín.

Hernando lee Internet. Muchas de sus respuestas no están sólo motivadas por las preguntas que le hacen, sino por lo que hemos publicado muchos en nuestros blogs y similares. Yo de él ni me preocuparía. Entiendo que intente buscar pistas o reacciones a su política editorial, pero él mismo reconoce que lo que hace feliz a unos a otros les enerva. Uno de esos temas eternamente polémicos es el de grapa contra tomo. Si lo sabremos en este blog…

El hecho de que se cierren varias de las colecciones de grapa como JLA, JSA, Titanes, Nuevos Titanes, Green Arrow ha agitado a los graperos, que ya hablan de una conspiración planetaria para acabar con este formato. Yawn. Los que acabamos con el formato somos los que dejamos de comprar esos tebeos en ese formato. No soy uno de ellos, pero debería serlo. Porque el mayor problema que tiene Planeta al publicar los tebeos de DC es la propia DC. Porque los tebeos de DC, de media, son malos.

España es territorio de Coca Cola, de McDonalds, de Star Wars y de Marvel. Para que DC pueda competir con Marvel en Españ,a DC tiene que ser muy buena. Y lo fue en su época, hace veinte años. De hecho algunos de los mayores éxitos de Planeta publicando DC son reediciones de los tebeos de aquella época gloriosa. En la actualidad, salvo honrosas excepciones, DC da pena.

Por ejemplo, McDuffie se ha cargado la JLA preocupándose más de introducir personajes afroamericanos (nada que objetar), que de contar buenas historias (todo que objetar). Los que alababan a este escritor por los dos capítulos que firmó en la serie de dibujos animados seguro que han tenido momentos más afortunados. JSA, más que mala es aburrida. Green Arrow es una colección del montón, y Marvel publica mejores colecciones del montón que ésta. Outsiders, Titanes, Supergirl, Titanes del Horror,… que diga, del Terror,… no son un elenco del que sentirse orgulloso.

Así que Hernando tiene una misión doblemente difícil, que es publicar unos malos tebeos de una editorial que nunca ha acabado de consolidarse en España y en una época de crisis en la que los que compran tebeos de Panini y de Planeta tienden a refugiarse en la primera editorial.

Si sirve como esperanza, el último año americano de DC no ha sido del todo malo. Aunque estas cosas no son muy fiables, en las votaciones que organiza Newsarama por fin de año DC está arrasando. Entre Flash Rebirth, el Mundo de Krypton de Superman y los títulos y sagas relacionados con Green Lantern, DC ha podido sacar la cabeza tras un par de años dominados por Marvel. Ahora se trata de que en Planeta sepan aprovecharlo.

¿Año nuevo, Planeta nueva? A ver…

lunes, 17 de agosto de 2009

CARTA DEL DIRECTOR

Lo que menos se espera uno en medio de agosto es un artículo como el de José Luis Córdoba Director de Publicaciones de Panini. Su escrito parte de una gran verdad: en Internet se escriben muchas tonterías, mejorando lo presente. El caso es que los lectores con acceso a Internet llevamos más de diez años teorizando con más o menos fundamento sobre la edición de tebeos y no sé por qué exactamente ahora, ni antes ni después, Córdoba se harta y se lía la manta a la cabeza.

El artículo es muy interesante, y recomiendo su lectura fervientemente. Y, por supuesto, no puedo resistirme a comentar las cosas que me han llamado la atención.

Córdoba da cifras. El mutismo de la industria sobre las cifras es ya legendario y motivo de queja de los internautas. Las editoriales no dan datos por la misma razón que yo no voy diciendo por ahí lo que gano: porque a nadie le importa. Literalmente. En América los datos se dan porque es, o era, obligatorio por ley, para acogerse a beneficios postales. Además, los comics en EEUU llevan publicidad, y los anunciantes prefieren siempre los productos con más difusión, que es la misma razón por la que en España la televisión, la radio y la prensa escrita se somete a los estudios de OJD o a la EGM. Para los tebeos, que no llevan apenas anuncios, no es necesario dar sus cifras. Por eso es muy interesante que Córdoba dé unas pocas, aunque tampoco es que haga un estudio exhaustivo ni mucho menos.

Churras y merinas. Córdoba se enfanga en una comparación entre los precios de los libros y de los tebeos para demostrar que los tebeos no son caros ante las quejas constantes sobre los precios. Creo que no hay que establecer comparaciones, sino analizar el producto por sí mismo, porque una cosa es el precio y otra el valor. Las cosas son caras si el lector lo decide así. A mí el libro sobre Kirby de Rossell no me parece caro, pero he leído muchas quejas sobre su precio. La solución es fácil: si te parece caro, no lo compres. Nadie tiene obligación de poner las cosas al precio que nos gustaría. El editor decide el precio, y si la gran mayoría decide que se ha pasado, peor para él, pero si el número suficiente de lectores compra, el editor sale a su balcón y se ríe de los llorones y los quejicas. Ese es el juego, pero parece que no acabamos de entenderlo. Joer, es que no habría ni que explicarlo.

¿Se sigue vendiendo Spiderman en quioscos? Yo no pensaba que Spiderman vendiera tanto. Córdoba dice que la tirada de la revista El Espectacular Spiderman es de 40.000 y que vende 22.000. Es una tirada para distribución en quiosco, donde la norma es imprimir siempre un poco menos del doble de las ventas previstas. Nunca lo he entendido bien del todo, pero es así. De Panini a mi quiosquero sólo le llegan las series con numeración alta (Patrulla-X, Daredevil, Capitán América, Nuevos Vengadores,…) mientras que las recientes ya no las recibe (X-Force, Poderosos Vengadores, Invasión Secreta,...). Como excepción, el número especial de Obama. La revista de Spiderman le llega, pero el tebeo no, y no lo acabo de entender, porque una venta podría llevar a otra. Sin embargo mi impresión es que Panini está abandonando el quiosco como canal de distribución de los tebeos. En el artículo apenas nombra al quiosco.

Algunas cifras no cambian. Córdoba da los 4000 ejemplares como media de la tirada de los tebeos. Es la misma cifra que oficiosamente manejábamos hace diez años. Me imagino que no es malo mantener el nivel.

Lo del manga no es para tanto. Lo dice Córdoba y me lo han venido diciendo los libreros que conozco. El manga sigue vendiendo bien, pero el peso de las ventas recae en los tebeos de superhéroes. Al fin y al cabo el lector de superhéroes actual puede llevar perfectamente 25 o 30 años siguiendo a Daredevil o a la Patrulla-X y tiene poder adquisitivo como para permitirse unas compras sustanciosas. En el manga no hay productos de publicación indefinida, y por mucho que se reedite Bola de Dragón cada vez lo hace con menos tirada porque el efecto novedad ya se ha perdido hace mucho tiempo. Muchos de mis alumnos que compraban manga lo dejaron cuando acabaron los títulos que seguían y ninguna novedad les entraba por los ojos.

Las empresas editoras son empresas. Llevamos diez años oyendo la misma tontería, carne de teoría conspirativa, y Córdoba arremete contra ella: que las grandes editoras tienen pérdidas en la mayoría de sus títulos pero que se mantienen por el apoyo de la empresa matriz. Si eso fuera cierto, la empresa matriz ya hubiera echado el candado al chiringuito hace años. Y quien piense otra cosa no es que no sepa de empresa, es que no sabe de la vida.

Lo que dice de la política de Panini. Córdoba confiesa que Panini, al contrario que el resto de editoriales, se basa en las ventas casi inmediatas. Hace sus previsiones teniendo en cuenta lo que se va a vender cuando el producto sale a la venta y no las ventas de atrasados. Así ajustan las tiradas evitando gastos de almacenamiento y si algún título tiene especial demanda al cabo de año o año y medio sacan el tomito recopilatorio. Esto choca con el deseo que tenemos los lectores de encontrar números atrasados en la librería si es que no pudimos comprarlos en su día o se trata de un producto que no llamó nuestra atención en su momento. Sin embargo ese stock es dinero que el librero tiene puesto ahí en un producto que se va a comer con papas como no lo venda y del que no tiene posibilidad de devolución. Esas colecciones completas de Biblioteca Marvel que vuestro librero tiene cogiendo polvo en las estanterias desde hace años es dinero que tiene casi perdido.

Lo que no dice de la política de Panini. El margen del librero sobre el precio de portada de los tebeos de Panini es del 30%, con derecho a devolución. Planeta da un 50%, pero sin derecho a devolución, y un 30% en segundos pedidos, también sin derecho a devolución. Con Panini ganas menos, pero también arriesgas menos.

Crisis, pero no tanto. También coincide Córdoba con lo que me cuentan mis amigos libreros: que la crisis se nota, pero mucho menos que en otros sectores. El de la librería generalista, sin ir más lejos. Los compradores de tebeos somos poquitos, pero fieles.

Córdoba acaba su artículo hablando del despido de Antonio Pérez y del Eisner de Larroca, pero eso va a ser tema para la próxima entrega.

viernes, 20 de marzo de 2009

SOLUCIONES PARA LA CRISIS

De las crisis, como de las guerras, siempre se sale. El problema es cómo y quién. Aunque es lugar común afirmar (y aquí lo hemos hecho) que las ventas de los tebeos suelen aumentar en tiempos de crisis como forma de ocio barata que es, también es cierto que la gente se suele refugiar en "valores seguros". Últimamente hemos tenido un par de ejemplos.
Diamond se sube a la parra. En el tebeo americano los valores seguros son Marvel y DC, por lo que el resto de compañías van viendo declinar sus ventas, aunque de forma muy suave y, en principio, no letal. Si lees la prensa especializada, las pequeñas editoriales siguen creando nuevos títulos porque ya tienen un modelo de negocio con unos precios y ventas determinadas que raramente les van a poner en el top 10 (ni el 20, ni el 50) pero que les reporta beneficio. El problema es que la monopolística distribuidora Diamond ha cambiado el modelo de negocio.
Los gastos de distribución determinan el precio final de un producto mucho más que los propios gastos de producción, y no todo es rentable. El pasado enero Diamond decidió que no iba a distribuir aquellos productos que les reportaran un beneficio menor de 2500 $. Según calculaban en algunas páginas yanquis, eso equivale a unas ventas de 6200 $, es decir, mil y pico tebeos de 3.99 $, que son las ventas máximas de bastantes títulos de pequeñas compañías con IDW o Slave Labor Graphics.
Los nuevos modelos de distribución por internet aún están en mantillas y no producen los beneficios necesarios para darle su sueldo a autores y editores. Aún es necesaria la distribución a librerías y, como dicen los chinos, "crisis es oportunidad" y ya hay algunas empresas como Haven Distributors ofreciendo sus servicios a las pequeñas editoras, de las cuales ya distribuyen a más de 200. Podemos vislumbrar un interesante futuro en el que Diamond se ocupe de las "Grandes" (Marvel, DC, Dark Horse, Image,...) y Haven, o alguna otra, de las independientes.
Aleta se sube al Dolmen. Una de las cosas a admirar en el mundillo del tebeo español es el tesón de Joseba Basalo al frente de Aleta, obligado, como todo editor independiente, a realizar un plan editorial a partir de lo que no quieren Planeta, Panini, Norma, La Cúpula o Glenat. Que es mucho, pero comercialmente poco atractivo. Por un lado se pudieron hacer con unas cuantas colecciones de Image, como las de Robert Kirkman, que no sé cómo se les escaparon a Planeta, aunque quizás lo que habría que preguntarse es cómo se le escapó Los Muertos Vivientes a Aleta. Y por otro lado, tenemos los tebeos de Bonelli, buenos tebeos italianos de aventuras de cuya viabilidad comercial yo tenía serias dudas, pero que se han consolidado muy bien.
Pero el gran problema de Aleta, como el de todas las pequeñas editoriales, ha sido la distribución. Hace tres años firmaron un acuerdo con Norma, en cuyo listado de novedades estuvieron apareciendo hasta que en febrero anunciaron que Aleta dejaba de ser editorial para convertirse en un sello de Dolmen. Es decir, los tebeos de Aleta los sacará Dolmen y el equipo de Basalo hará las labores de packaging.
¿Es esto una tendencia? Si seguís la actualidad económica se dice que las Cajas de Ahorro son las que peor lo están pasando económicamente y que se recomiendan procesos de fusión para capear el temporal. Será interesante ver si las fusiones editoriales se van a seguir produciendo y qué puede salir de esto, quizás el salto de Dolmen a la categoría de "Gran Editorial" (para los de la escopeta montada, lo de "gran" se refiere a volumen de negocio y presencia comercial). Generalmente estos procesos de fusión convierten una realidad de pequeñas empresas de futuro incierto en un panorama de pocas empresas de mayor solidez. Desde luego es muy interesante ver cómo Dolmen va acogiendo a personas (Argiz, Basalo,...) y proyectos editoriales (Dude (o así), Aleta,...) para ir convirtiéndose en la independiente de referencia.
El futuro, en América y aquí, siempre es una incógnita, pero aquí tenemos dos ejemplos de iniciativas con aire de éxito. Así sea.

martes, 23 de diciembre de 2008

LA REBELIÓN DE LAS MÁQUINAS

Tras una quincena muy agobiada pero felizmente resuelta (gracias) me las prometía muy felices, con las puntas de los dedos cargadas de cosas que contar...
...y va el jodío ordenador de sobremesa y peta.
Por suerte tengo el flamante Eee 901 (¡como Warren Ellis!) que me mantiene unido al mundo. De todas formas tendré que esperar un par de días para reiniciar (¡maldita palabra!) el blog, que no estaba muerto, que estaba de parranda.
Sé que muchos de vosotros seguís pasando por aquí, y algunos habéis dejado mensajes, como José Antonio Serrano o Peribáñez. Aún no he respondido pero los he visto. Muchas gracias.
Mientras hago copias de seguridad, formateo discos duros y me peleo con los engendros de tito Gates (sí, el Linux es muy bonito, que en el Colegio lo usamos, pero no es compatible con muchas de las cosas que tengo), sigo perfilando algunos de los temas que tratará este vuestro blog, como:
  • El post-superhéroe.
  • Una apología de Los Poderosos Vengadores.
  • La moda zombi.
  • El 2008 de Yo Digo No.
  • Mi película.

Entre tanto no me queda sino desearos ¡FELIZ NAVIDAD, FELIZ AÑO NUEVO Y FELICES TEBEOS (a pesar de Planeta)!

lunes, 27 de octubre de 2008

DE TEBEOS Y DE CICLOS

Reponiéndome de una pequeña intervención quirúrgica (todo bien, gracias por preguntar) pensaba en José, el copero del Faraón, que soñó con siete vacas gordas y siete vacas flacas, y le profetizó a su jefe que vendrían siete años buenos y siete años malos, lo que permitió al rey de Egipto tomar medidas para capear la crisis. Robarle más a sus súbditos, imagino.

Es el primer ejemplo conocido de la existencia de ciclos económicos y si vivís en este mundo sabréis que ahora toca ciclo chungo. Lo cual no tiene por qué afectar a los tebeos. Los comic-books se inventaron a finales de la Gran Depresión americana y tuvieron su auge en los difíciles años de la 2ª Guerra Mundial. Entretenimiento barato para tiempos de crisis.

Leía el otro día que los alquileres de dvds habían aumentado en Estados Unidos. El negocio del entretenimiento suele tener sus propios ciclos, que no tiene por qué coincidir con los de la gran economía, y las periódicas crisis del tebeo son un ejemplo.

Después de la 2ª Guerra Mundial la economía mundial tuvo un boom y el comic-book hizo chof. La crisis de los sesenta coincidió con el nacimiento de Marvel. DC pegó un castañazo a mediados de los setenta, justo cuando la crisis del petróleo tocaba a su fin. La última crisis del tebeo, la del 2000 que casi hunde a Marvel, coincidió con el inicio del periodo de prosperidad que acabamos de pasar.

Si hay una relación entre la crisis económica general y la de los tebeos casi parecería que es una relación inversa. Economistas que preparáis una tesis, ahí lleváis tema.

Todo lo cual viene a cuento de que si DC está cada vez peor es por méritos propios y no por motivos externo-coyunturales. Que se lo están currando, vamos. Mañana ahondamos en la herida. 

jueves, 17 de julio de 2008

DE CRISIS EN CRISIS HASTA LA CRISIS FINAL: CRIS... DESACELERACIÓN FINAL

Las reglas no escritas de la secuela exigen un argumento derivado, personajes de las partes anteriores e incluso la resurrección de algún villano de la primera parte. La verdadera continuación de Crisis Infinita sería entonces La Guerra de los Sinestro Corps. Y bastante bien que le ha salido a Geoff Johns. Mucho mejor que Cuenta Atrás a Paul Dini, demostrando que sin Bruce Timm es más bien poquita cosa como autor de tebeos. ¡Es que una historia que comienza con el malo jugando con muñequitos de los héroes en un tablero de ajedrez debería estar prohibida!!

Para más inri la Cuenta Atrás hacia la Crisis Final será una cuenta atrás hacia lo que tú quieras menos a Crisis Final, porque lo que pasa en una no tiene nada que ver con los sucesos de la otra. Es el peligro de darle libertad creativa a Grant Morrison, que tienes que cruzar los dedos deseando que no se le vaya la olla demasiado.

Según Morrison él había entregado el argumento de Crisis Final antes de que empezara Cuenta Atrás, para que no hubiera incoherencias, pero ahora se queja de que los autores de la serie y sus tie-ins han usado y estropeado muchas de las ideas que él pensaba usar. Versiones no oficiales de DC hablan de que Morrison ha hecho lo que le da la gana sin tener en cuenta las historias anteriores.

Para limar asperezas Dan Didio viajó a Escocia para visitar a Morrison, y DC publicó DC Universe # 0, otro de esos especiales en los que aparecen pistas sobre los futuros lanzamientos, en este caso las líneas argumentales de los personajes principales, y con Geoff Johns, claro, que parece ser el único que sabe qué hacer con el Universo DC.

Con sólo dos números en la calle es difícil saber por dónde van los tiros, sobre todo porque cada capítulo consiste en escenas cortas sin aparente relación e incluso la muerte de uno de los personajes más conocidos de DC merece sólo una página aunque, ahí está el truco, luego se publique un especial Requiem detallando esa muerte. Uno de los mejores tebeos de la editorial de los últimos años, por cierto. Bonito de verdad.

Por ahora esta Crisis poco tiene que ver con las anteriores, ni con Multiversos, ni con problemas de continuidad, pero ya veremos. Desde luego si esperaban un bombazo comercial, no ha cumplido las expectativas: el nº 1 de Final Crisis vendió 144.784 ejemplares mientras que el nº 2 de Secret Invasión vendió 182.390. Es un dato muy significativo sobre la actual situación del mercado americano, donde todas las editoriales están vendiendo menos a causa de la crisis económica pero las ventas porcentuales de Marvel están subiendo y las de DC bajando. Es decir, los lectores están siendo más fieles a Marvel que a DC.

Aún hay que esperar a los resultados finales de Final Crisis, valga la cacofonía, y sobre todo a los posteriores lanzamientos, pero el plan quinquenal de Dan Didio no está funcionando si el objetivo era aumentar las ventas y alcanzar a Marvel. En las últimas semanas se corrió el rumor en internet de que Didio iba a ser despedido. Los motivos fueron una serie encadenada de malas noticias para DC. A las declaraciones de Morrison se sumaron las noticias de que Chuck Dixon, un clásico de la casa, dejaba de trabajar para DC de muy malas maneras. J. G. Jones, el dibujante de Final Crisis, en un ejemplo más de mala dirección editorial, no daba abasto y necesitaba la ayuda de Carlos Pacheco. O John Nee, uno de los principales ejecutivos de DC que entró de la mano de Jim Lee, abandonaba por razones personales.

Pero lo peor fueron los relativos malos resultados económicos del mes de mayo, que ya apuntan a una tendencia a la baja. Y digo relativos porque esto es como el fútbol: siempre sienta peor que el otro gane la Liga que el hecho de que tú no la ganes. Si Didio deja DC será principalmente porque la distancia entre Marvel y DC vaya aumentando.

Steven Grant resumía muy bien esta serie de posts en su columna Permanent Damage
del día 9:

“Si tuviera que elegir un único problema que DC ha tenido en las últimas, oh, dos docenas de años, sería haber tratado de coordinar lo que querían presentar como un universo coherente mientras, simultáneamente, dejaban a los editores y creadores hacer cualquier maldita cosa (al menos desde el punto de vista del observador; hay muchas malditas cosas que nunca les permitirían) que quisieran con los personajes, sin ninguna clase de esquema a largo plazo y sin consideración de cómo los personajes quedarían afectados por los cambios a largo plazo.”

De ahí que hayan tenido que inventar Crisis tras Crisis, para arreglar las consecuencias de esta mala política. Por eso el Universo DC resulta menos atractivo que el Marvel para el lector. Es una situación endémica de DC y Dan Didio no ha sido capaz, hasta ahora, de enmendarla, ni tampoco apunta bien la cosa. A DC le esperan esos “tiempos interesantes” del refrán chino. Interesantes en su acepción chunga.

(Y gracias a Pepe Díaz por sugerir el título.)
ACTUALIZACIÓN: Steven Grant publicó ayer otra columna comparando los Universos Marvel y DC, y analizando los problemas que la obsesión por la continuidad ha ocasionado a DC.

domingo, 13 de julio de 2008

DE CRISIS EN CRISIS HASTA LA CRISIS FINAL: 2005 (QUE TIENE PREMIO)

A principios de siglo la continuidad de DC seguía hecha unos zorros y ya ni provocaba protestas. Lo cual no es nada bueno. Ya se sabe: que hablen de uno aunque sea mal. Esa era la misión de Dan Didio. Bueno, preferentemente que se hablara bien, claro.

El casi cincuentón Didio hizo la mayor parte de su carrera en el mundo de la televisión, como relaciones públicas y productor, aunque en los 90 tomó labores creativas en una productora de dibujos animados, Mainframe. Su bagaje profesional en el mundo del comic era nulo, pero es muy común que las empresas contraten a ejecutivos de otros campos que aporten nuevas ideas. Como hacer una secuela de Crisis. Ejem.

En el eterno partido de tenis entre Marvel y DC la llegada de Quesada había inclinado el set a favor de la primera. La misión de Didio era cambiar la situación, para lo cual se concentró en darles una mayor interrelación a los personajes de la compañía, lo que ha enfocado con eventos y crossovers en los que han sido habituales las muertes de personajes preferentemente relacionados con la JLI de Giffen y DeMatteis y con los Titanes.

Desde 2003 los eventos se han ido sucediendo, empezando por la muerte de Donna Troy en aquel especial de los Titanes y Young Justice, siguiendo con Crisis de Identidad y continuando con Cuenta Atrás hacia la Crisis Infinita, Crisis Infinita, 52, Un Año Después, el Ataque de las Amazonas, la Guerra de los Siniestro Corps, Cuenta Atrás hacia la Crisis Final y Crisis Final. Si es agotador nombrarlo, aún más, salvo excepciones, aguantarlo.

Si bien Crisis de Identidad era una historia más que notable que cambió la percepción de los personajes DC –que no es poco-, no afectó a la continuidad del Universo DC. Esa labor se la dejaron a Crisis Infinita, que como secuela canónica recuperaba personajes y eventos de Crisis en Tierras Infinitas, en concreto los cuatro supervivientes del Multiverso que se perdían en el Limbo. Desde allí, y manipulados por Alexander Luthor, Superboy de Tierra Prima y Superman de Tierra-2 se apañan para salir e intentar reconstruir un Universo más lógico, puro y sencillo (¿aburrido?). Sale a puñetazos, literalmente, y cada puñetazo en el muro dimensional provoca cambios en la continuidad, como la resurrección de Jason Todd.

Pues vale, aceptamos “cambios en la continuidad a hostias” como animal de compañía. No le podemos echar la culpa, no toda, al guionista, Geoff Johns, porque como va siendo costumbre la serie es obra coral. En el aspecto gráfico, la necesidad de cumplir con la fechas de entrega requirió de cuatro dibujantes,
Phil Jimenez, George Pérez, Ivan Reis y Jerry Ordway.

Crisis Infinita tiene demasiados subargumentos demasiado atropellados, aunque algunas escenas como la pelea entre los tres Supermanes son realmente espectaculares. Como no podía ser de otra manera la realidad se reconstruye y surge una Nueva Tierra aunque luego, en 52, se descubre que el Multiverso ha renacido y que Mister Mente deja sólo 52 Universos supervivientes.

Crisis Infinita no sólo trae un nuevo Multiverso, sino que los personajes son conscientes de que antes hubo otro Multiverso que no recuerdan. Y así, tan fácil, se reescribe el origen de Power Girl como lo que es, una anomalía superviviente de la Tierra-Dos desaparecida en la primera Crisis. (Por cierto que en el antiguo Multiverso las Tierras se nombraban Uno, Dos, Tres,... y en el nuevo 1, 2, 3,...).

La serie fue un éxito comercial, pero, como siempre, no fue nada efectiva a la hora de arreglar los fallos de continuidad y los orígenes inconsistentes, especialmente el de Superman, que tras un amago de smallvilización se convirtió en un batiburrillo entre la Silver Age y las películas de Donner y Singer, incluyendo perros voladores, superprimas, zonas fantasmas masificadas, ciudades embotelladas, padres holográficos, Fortalezas de la Soledad de cristalitos o pertenencias a la Legión de Superhéroes que, por cierto, vuelve a ser la de los años 70, o es que hay tres versiones del grupo a la vez, o yo que sé, qué sé yo.

Mientras que 52 sí fue una buena historia y ayudó a forjar el nuevo escenario, el timo de Un Año Después no tuvo ninguna repercusión, ni comercial ni artística, porque, ¿qué gracia tiene ver a los personajes un año después, exactamente igual que estaban un año antes y con los mismos autores? Porque, y a los actuales jefes de DC no se les mete en la cabeza, el gran éxito de Crisis en Tierras Infinitas no fue la serie en sí misma sino que Byrne, Pérez, Miller, Giffen,... dejaron lo mejor de sus carreras en los personajes de la Compañía. Porque sí, vale, Morrison en Batman mola, pero el Superman de Busiek ha sido decepcionante, y de los nuevos Flash, Atom, Wonder Woman, Aquaman,... mejor no hablar.

Sea como sea en DC parecen dispuestos a medir la paciencia del aficionado, estirando la cuerda hasta llegar a la actual y final Crisis.

Que sí, que sigue en el próximo y final post.

jueves, 10 de julio de 2008

DE CRISIS EN CRISIS HASTA LA CRISIS FINAL: HIPERTIEMPO

Agradecería enormemente que alguna mente preclara aprovechara la sección de comentarios para que explicara lo que es el Hipertiempo, porque yo no me acabo de aclarar. De hecho, (hala, el soniquete de Raimón Fonseca XD) el objeto de este post es aclararme.

En comentarios de posts anteriores se hablaba de que el Universo DC post-Crisis era un Multiverso de facto con tanto Universo de bolsillo, tantas Dimensiones y tantos Otros Mundos. Lo de los Otros Mundos es tema aparte y, aunque Hora Cero insinuó lo contrario, todo el mundo aceptaba tácitamente que los personajes de las historias de Otros Mundos no podrían interactuar nunca con el Universo DC. Otros Mundos eran Dark Knight y Kingdom Come y, sin embargo, su influencia se ha hecho notar en el Universo DC de las dos últimas décadas. No interactúan pero sí influyen.Y por ahí irían los tiros del Hipertiempo.

La idea es de Grant Morrison, y Mark Waid se apuntó a ella de inmediato. Se supone que todas las historias con personajes DC, Otros Mundos incluidos, son “reales” y que son como ríos que discurren a la vez que el río principal. Esos ríos de distinto caudal y longitud van en paralelo, o entran, o salen, o entran y salen, y en ocasiones afectan al río principal que es la continuidad. Los fallos de continuidad y las retrocontinuidades serían el efecto de esa confluencia de realidades. Pasarían de ser fallos a ser incidentes. De ser un problema a algo natural.

O sea, que habría universos así como paralelos, pero menos paralelos que los universos paralelos. La idea es elegante, aunque difícil de pillar y de aplicar. Y como Morrison y Waid se dieron un garbeo por Marvel justo en esa época, a finales de siglo XX, se quedó más bien en nada, a pesar de ciertos intentos de reescribir el pasado de Superman, como hizo Jeph Loeb, que volvió al Krypton colorista y con cintas en el pelo, explicando que el Krypton deshumanizado de Byrne era un truco de Jor-El para que su vástago no tuviera morriña. Semejante imbecilidad enseguida cayó en el olvido. El propio Mark Waid intentó smallvillizar al personaje en Superman: Legado, con esa premisa tan lógica de Clark y Luthor amigos en el instituto y desconocidos de adultos. Según la teoría del Hipertiempo esta reescritura sería un ejemplo de confluencia del Universo DC y del Universo Smallville.

Visto lo visto no de extrañar que Dan Didio diera al concepto por muerto cuando anunció Crisis Infinita. Pero, mira tú por donde, la solución que dio Crisis Infinita tiene cierto aire a Hipertiempo.

Ya queda menos.

lunes, 7 de julio de 2008

DE CRISIS EN CRISIS HASTA LA CRISIS FINAL: 1994

En 1994 la mayor estrella de DC era Dan Jurgens. Era la época en la que todas las estrellas estaban en Image y un sosainas como Jurgens le daba a DC el mayor éxito de su historia con La muerte de Superman, lo que explicaría que se encargara de Hora Cero: Crisis en el Tiempo, un remedo de Crisis en Tierras Infinitas con el propósito de arreglar los fallos de continuidad del Universo DC. Sin éxito, claro.

Tan remedado estaba que el guión hablaba de una ola de entropía o algo similar que viajaba hacia atrás en el tiempo cargándose todo lo cargable. Y el dibujo imitaba los característicos diseños de página y de viñeta de George Pérez, contando Jurgens con el entintado de Jerry Ordway, el entintador de CETI. En vez de Antimonitor el malo era Parallax, el Hal Jordan corrupto y enloquecido por la destrucción de Coast City durante El reinado de los Superhombres. Y como todo héroe corrupto que se precie intenta recrear un Universo sin desgracias ni tragedias, aunque tenga que matar a miles. Todo lo cual nos suena a los que luego hemos leído en Crisis Infinita.

Uno de los parches de Hora Cero tuvo como objeto Hawkman. Todos los Hawkman se fusionaron en una especie de entidad divina con forma de halcón antropomorfo. El invento no cuajó, porque era todavía más complicado que lo que pretendía arreglar.

Algunos orígenes fueron recontados, como el de Catwoman, que dejó de ser una ex prostituta, o de Batman, que nunca llegó a enfrentarse al asesino de sus padres como se contó en Batman Año 2. Las dos series de la Legión de Superhéroes empezaron desde cero, porque lo del Superboy del Universo del Bolsillo aquel no se lo tragaban ni los que lo inventaron. Y se aprovechó la ocasión para acabar de cargarse a casi todos los miembros de la Sociedad de la Justicia, que dejaban de tener cincuenta y pocos años biológicos para envejecer hasta sus ochenta y pico años naturales, salvo Green Lantern y Flash, que rejuvenecían y todo.

Aprovechando el (supuesto) tirón de la serie se crearon varias nuevas colecciones: REBELS 94, Manhunter, Primal Force, Xenobrood, Fate y Starman. Salvo Starman, ninguna duró más de dos años. Starman es, probablemente, el mejor tebeo de DC de los 90. Quizás el mejor tebeo americano de esa época. Que hubiera sido igual de bueno sin tener que ver con Hora Cero.
James Robinson reexploró el Universo DC de la mejor de las maneras posibles y demostró que los personajes y conceptos relacionados con la Sociedad de la Justicia tenían completa validez. Y si no estoy mal informado sigue estando casi completamente inédita en España. Hernando, ¿a qué esperas, hombre?

Lo de Hora Cero es el paradigma de la sosería. Soso autor, sosa historia, sosos resultados. Es que hasta el post ha salido soso. Lo de Dan Jurgens debe ser contagioso. Pero podía ser peor. Podría haber sido Jeph Loeb.

Sigue dentro de dos posts. No seáis sosos y opinad.

miércoles, 2 de julio de 2008

DE CRISIS EN CRISIS HASTA LA CRISIS FINAL: LAS INCONGRUENCIAS

Al final del capítulo 10 de Crisis en Tierras Infinitas (CETI) surgía un nuevo Universo. El Multiverso ya no existía. Peor, es que por esas paradojas cósmicas, “realmente” no había existido nunca, lo que significaría que los 10 primeros números y, por ende, los 50 años anteriores de historias no habían existido, porque el sitio donde sucedían nunca había existido.

Para evitarle esa sensación de estafa al lector, concluyeron que un grupo de personajes sí recordaba la existencia del Multiverso. Pero en cuanto se empezaron a narrar historias post-Crisis quedaba claro que nadie (salvo el Psicopirata, encerrado en Arkham) recordaba el Multiverso pero sí a personajes de ese Multiverso. Bueno, a algunos sí y a otros no.

Porque el gran fallo que tuvo la DC de la época, con Jenette Kahn y Dick Giordano a la cabeza, fue que algunas series las empezaron desde cero pero otras no. Las que empezaban de cero establecían una nueva biografía de los personajes, pero en el resto se suponía que todo lo que habían contado había sucedido, sí, pero bajo las condiciones del nuevo Universo. Y ahí empezaron las incongruencias.

Superman empezó de cero, y John Byrne estableció que Kal-El era el único superviviente de Krypton, con lo que Supergirl nunca habría existido. Y ciertamente nadie la recordaba. Además, empezaba su carrera como héroe en la edad adulta, con lo que todos los capítulos de Superboy y la Legión de Superhéroes, en los que también aparecía Supergirl, no habían sucedido realmente o al menos tal y como se habían contado. Para intentar arreglarlo Byrne creó un Universo de Bolsillo en el cual sí había un Superboy que era el que habría protagonizado esas aventuras, pero la historia no era demasiado satisfactoria y su papel lo acabó por tomar Mon-El. La continuidad de la Legión es tan lioso que ha tenido tres versiones distintas.

Y si nadie recordaba a Supergirl, que moría en el capítulo 7 de CETI, todo el mundo recordaba a Flash/Barry Allen, que moría en el 8. Ambos en el Multiverso. Sin embargo no recordaban a personajes duplicados de Tierra-2 que murieron en los capítulos 11 y 12, es decir, en el nuevo Universo. Por cierto que luego contaron que en el Universo hubo una Crisis, que implicaba al Antimonitor y que sería, más o menos, como lo contado en los capítulos 11 y 12, pero en un Universo amnésico. Cosa curiosa lo de esta memoria selectiva.

Lo de Superman traía cola, porque ¿quién era Power Girl, originariamente superviviente del Krypton de Tierra-2? Una solución poco satisfactoria la situaba como nieta de Arion, el mago atlante y sólo en el último año han presentado una solución lógica.

Otra serie que empezó de cero fue Wonder Woman, grandísima obra de George Pérez. Aquí la amazona llegaba a Estados Unidos cuando Superman y el resto ya llevaban años de actividad. Incluyendo a Wonder Girl, que en la versión pre-Crisis era un bebé rescatado de un incendio por Wonder Woman. Otra contradicción que obligó a tener que contar una historia en la que Donna Troy era rescatada por los Titanes Míticos. El origen de Donna Troy hubo que recontarlo un par de veces más, de lo poco que encajaba.

Y si Wonder Woman apareció a la vez que la Justice League que narraron Giffen y DeMatteis, ¿qué pasaba con la anterior Justice League of America de la que WW era fundadora? Pues que su papel, automáticamente, pasaba a Canario Negro, en una historia que hubo que hacer ad hoc.

Otro que tal bailaba era Hawkman, que en un caso similar al de Wonder Woman, era un policía thanagariano, Katar Hol, que llegaba a la Tierra cuando la JLA llevaba años de funcionamiento, con lo que las apariciones del personaje hasta ese momento las cubrieron diciendo que era el Hawkman original, Carter Hall, y luego un infiltrado de Thanagar, Fel Andar. De todas formas la relación entre Carter y Katar no había quien la entendiera y tuvieron que pasar 20 años para que Geoff Johns la explicara satisfactoriamente.

Y seguro que hay más ejemplos de los que no me acuerdo. Todo lo cual podrían haber evitado reiniciando TODO el Universo y no sólo lo que les vino bien. Pero se entiende. Había 50 años de historias y era una pena dejarlas en el olvido. En definitiva CETI había fracasado en su empeño de crear una continuidad menos complicada que la anterior.

Pero ¿tanto problema era? ¿No podían haber obviado el tema y mirar hacia delante, tapándose los oídos y diciendo lalalalala si alguien les señalaba alguna de estas incongruencias? Pues parece ser que no cuando dedicaron tantos esfuerzos para parchear. De cara al lector había que cumplir la promesa de CETI, un Universo coherente y sin fisuras. Por desgracia cuanto más intentaban arreglar, más estropeaban. Todo lo cual no quita que aquella fuera la mejor época de la historia de DC.

¿Cuál era la solución? Pues otra Crisis, por supuesto

lunes, 30 de junio de 2008

DE CRISIS EN CRISIS HASTA LA CRISIS FINAL: 1985

La versión romántica del origen de Crisis en Tierras Infinitas (CETI, ¿vale?) es el intento de DC de hacer cómodo a los nuevos lectores el Multiverso DC, repleto de versiones de la Edad de Plata y de la Edad de Oro y de personajes que habían sido comprados a lo largo de los años a editoriales que habían quebrado, como Fawcett, Quality o Charlton. Y es cierto que crear interacción entre los distintos personajes era bastante engorroso porque cada vez que querías juntar a Superman con el Capitán Marvel te tenías que inventar una excusa multidimensional, pero la verdad no está ahí.

La versión auténtica es que los tebeos de DC en los ochenta no vendían una mierda. Y no por el lío de las tierras infinitas, sino porque la mayoría de los autores de DC tenían un estilo ya había pasado de moda en los setenta, como Curt Swan, Carmine Infantino, Elliot S! Maggin, E. Nelson Bridwell o Marty Pasko mientras que en Marvel tenían a John Byrne, Chris Claremont, Frank Miller o Walt Simonson. Batman, Wonder Woman o la Liga de la Justicia no soportaban la comparación con la Patrulla-X, Daredevil o los Vengadores.

La única serie que iba bien comercialmente era The New Teen Titans, muy al estilo de Uncanny X-Men y creada por dos ex de Marvel, Marv Wolfman y George Pérez, a los que en un movimiento lógico, les encargaron CETI con el fin de llamar la atención sobre DC y, de paso, permitir la total renovación de sus personajes.

En CETI el villano Antimonitor destruía los Universos y los reemplazaba por su Universo de Antimateria. Su plan definitivo consistía en ir al propio origen del Multiverso y sabotearlo. La épica (pero épica, eh) lucha dio lugar a un nuevo y único Universo, valga la redundancia, que se regiría por las siguientes reglas:

Regla 1: Los únicos que recordarían el Multiverso serían los héroes presentes en el Alba del Tiempo.

Regla 2:. Sólo podía quedar un personaje con el mismo “nombre de guerra” y personalidad secreta. Es decir, un solo Superman/Clark Kent. Sí podían coexistir un Green Lantern/Alan Scott y un Green Lantern/Hal Jordan.

Los números 11 y 12 de CETI presentaban el nuevo Universo DC en el que, cáspita, había héroes duplicados: dos Superman, dos Green Arrow, dos Robin,... y alguna incongruencia como una Cazadora/Helena Wayne que en el nuevo Universo DC no podía ser hija de Batman. La regla 1 se cumplía: sólo recordaban a las versiones de la antigua Tierra 2 los héroes del Alba del Tiempo. Y la regla 2 se hizo cumplir porque en la subsiguiente lucha final con el Antimonitor, mira tú por donde, morían los héroes duplicados de Tierra 2. Qué casualidad, oye. Ejem.

CETI fue un éxito de crítica y público y puso al Universo DC delante de los lectores. Pero esto hubiese quedado en nada si DC no hubiera contratado a algunos de los mejores autores de Marvel para revitalizar a sus personajes: John Byrne en Superman, y Frank Miller en Batman le dieron gasolina a estos personajes para un cuarto de siglo. Y George Pérez en Wonder Woman y Giffen/De Matteis en Justice League crearon auténticas obras maestras y auparon a DC sobre Marvel durante varios años.

Estos mismos autores en el Multiverso DC hubiesen tenido el mismo éxito, seguro, pero DC decidió darles carta blanca y la oportunidad de recrear a los personajes.

Y ahí empezaron los problemas.

Continúa el miércoles.

domingo, 29 de junio de 2008

DE CRISIS EN CRISIS HASTA LA CRISIS FINAL: PRELUDIO

El friki tebeero tiene como uno de sus superpoderes un detector de fallos de continuidad y si hay algún Universo con carnaza continuista es el DC, cuyo último cuarto de siglo se puede escribir como una búsqueda de la continuidad perdida. Y que no hay manera. Y mira que lo intentan.

La próxima serie de posts va a ir sobre estos intentos, acabando con Crisis Final, cuyas consecuencias tienen pinta de ser más terrenas que universales.

Juro que va a ser más cortita que la de Spider-Man. De veras.

Empezamos el lunes.