Mérito a Nacho Cabrero por mandarme el link. La canción es "Fresh Blood", de The Eels.
domingo, 26 de septiembre de 2010
NO HE PODIDO RESISTIRME
Mérito a Nacho Cabrero por mandarme el link. La canción es "Fresh Blood", de The Eels.
lunes, 13 de septiembre de 2010
LA (HIPOTÉTICA) SERIE DE TELEVISIÓN DE DAREDEVIL
Además de la sorprendentemente longeva Smallville, los tebeos están inspirando también series, como Blanco Humano o la esperadísima The Walking Dead. Marvel aún no se ha lanzado a este terreno, pero si hacemos caso a Jeph Loeb (allá vosotros si lo haceis) su nuevo cargo en la Editorial conlleva la creación de series de televisión. Y mi candidata número uno es Daredevil.
La idea me vino viendo la segunda temporada de Hijos de la Anarquía (que va de bandas de moteros con un argumento a lo Hamlet) y de cómo los guionistas se iban apañando para arrojar a abismos cada vez más hondos a los personajes, que es lo que mola. Y no creo yo que haya personaje más abismado que Daredevil. Ni siquiera Spiderman. Daredevil.
O como la fabulosa escena inicial de Casino Royale. Desconozco si el comentario de Quesada era fortuito o tenía trasfondo, pero da en el clavo.
Lo suyo sería que las temporadas tuvieran los 12 capítulos de rigor de las series de Showtime o HBO. Dicho esto, la primera temporada estaría inspirada en la primera época de Miller en el personaje, todo el tema del origen, Elektra, Kingpin, Bullseye, la Mano, Stick... También aparecería la Viuda Negra de manera esporádica en todas las temporadas. Uno de los subargumentos sería la caida a los infiernos de Karen Page, que empezaría de interés romántico para su jefe Murdock y, al verse abandonada, entraría en una espiral de drogas. Elektra moriría, aparentemente, al final. Y Foggy daría el contrapunto cómico y sería el confesor-consejero de su amigo. En fin, nada que ya no esté inventado. Lo que quisieron hacer en la película de Ben Affleck. Pero bien.
El protagonista sería Murdock y Daredevil sólo aparecería en casos concretos, al estilo de Dexter, que sólo se pone el uniforme de psichokiller una vez cada capítulo si acaso.
La segunda temporada tendría que ser Born Again. La venganza de Kingpin, la caida de Murdock, su redención y la de Karen Page,... Y tendría final feliz, claro que sí, que de vez en cuando pega.
Aunque me encanta la etapa de Nocenti, no acabo de verla como material para la serie, aunque tiene personajes como los niños de la Cocina del Infierno (Darla, Bola Ocho,...) que serían unas aportaciones muy interesantes. También sería interesante contar como secundarios con Luke Cage o Puño de Hierro e, incluso, con apariciones esporádicas de otros heroes de la casa, aunque sin llegar al nivel de abuso de Smallville.
Total, que la tercera temporada podría ser la de Diablo Guardián, la de Kevin Smith con Quesada, aunque con bastantes revisiones y añadidos. Volvería Bullseye, claro, y, bueno, pobre Karen Page, es lo que hay,...
Y ya en la cuarta y quizás la quinta podríamos meter la etapa de Bendis: el desenmascaramiento del héroe, su nuevo enfrentamiento con Kingpin, sus problemas legales, su nueva posición como "rey" de la Cocina del Infierno, su relación con Milla,... Hasta acabar en la cárcel, pedazo de fin de temporada.
La sexta se la dejamos a la excelente etapa de Brubaker, con Murdock en la cárcel (sólo un par de capítulos, para no cansar), el nuevo Daredevil sustituto, la vuelta de Kingpin, la Mano, y todo lo demás. Y acabaría, de nuevo genial cliffhanger, con Daredevil huyendo del mundo y aceptando la jefatura de la Mano en un intento de acabar con la organización desde dentro.
Intento futil como se vería en la séptima temporada, que ya recogería la etapa de Diggle, en la que Murdock habría sido atraido al lado oscuro, una posición lógica para alguien que ha pasado tanto como este personaje, y que recuerda al final de la octava temporada de 24, y ese Bauer ido de la olla.
Sería el momento de terminar la serie y hacer un bonito estuche con las seis o siete temporadas que encontrarías en videoclubs, grandes almacenes y otros comercios del sector.
Así me lo imagino yo. Y también pienso en que Constantine podría tener su propia serie. ¿Alguien se atreve? Sólo una condición: tiene que estar ambientada en Londres, faltaría más.
lunes, 3 de noviembre de 2008
¡¡JUSTICIA!!
domingo, 12 de octubre de 2008
LA VIÑETA GANA A LA PLUMA
Casi lo dejo en la página 12:
Manhattan, la Manhattana (isla de las colinas) de los indios Delaware, la isla en forma de pez de Walt Whitman, contiene tres ciudades distintas: Harlem, Metrópolis y Gotham. Lo de las tres ciudades no lo digo porque sí, lo inventó hace muchos años Marvel Comics, la editorial que publicaba historietas de superhéroes. En una especie de manual de instrucciones que entregaba a los dibujantes y guionistas recién contratados hacía las siguientes definiciones:
METRÓPOLIS: La ciudad de Superman. Es el centro de Manhattan en un mediodía soleado.
GOTHAM: La ciudad de Batman. Es el sur de Manhattan en una noche lluviosa.
HARLEM: Es Harlem.
Y ahora sigo leyendo y me creo todo lo que cuenta González en las 130 páginas siguientes.
La ignorancia periodística sobre los tebeos (¿sobre todo?) es legendaria. Por lo demás el libro es muy entretenido: escritura ágil, capítulos cortos, y anecdotario propio y ajeno. Sin embargo lo que cuenta no se parece a la milésima de epidermis que pude rascar en mi viaje. Ni la gente, ni el ambiente, ni los olores...
Por esas casualidades mías lo siguiente que me he leído fue el tomazo de Will Eisner Nueva York: Vida en la gran ciudad, y anteriormente Contrato con Dios – La vida en la Avenida Dropsie. Y ahí, amigos, sí que ves Nueva York. Su historia, su gente, su ambiente, y sí, hasta los olores, a los que dedica varias páginas.
Son historietas con un cierto sabor a Frank Capra, donde Eisner aplica todas las herramientas sobre las que predicó durante décadas. Y aunque están ambientadas en los dos últimos siglos –las más recientes son tan ochentosas que los personajes llevan walkmans y visten chaquetas sin mangas acolchadas-, lo que te muestra en esas viñetas sí que se parece a lo poquitísimo que yo pude ver.
La mejor obra sobra Jack el Destripador probablemente sea un tebeo y entre las mejores historias sobre Nueva York están muchas de las de estos tomos de Will Eisner. Así que si algún ignorante propone delante vuestra "el comic como preámbulo de la lectura” o niega la profundidad y posibilidades del medio, dadle fuerte en la cabeza.
sábado, 29 de diciembre de 2007
A DC SE LA ZUDA
Los webcomics llevan muchos años publicándose y son una alternativa a la muchísimo más cara publicación en papel para creadores en ciernes, pero muy pocos consiguen –si es que lo pretenden- ganancias económicas. Su finalidad suele ser permitir al artista darse a conocer o, simplemente, un cauce para su creatividad. La wikipedia afirma que hay más de 18.000 títulos, lo cual tampoco augura mucha difusión para la mayoría. Los pocos que triunfan (User Friendly, PvP, Penny Arcade,...) lo hacen gracias a la publicidad, el merchandising y la esponsorización además de los oportunos tomos recopilatorios. No es un tebeo, pero Cálico Electrónico sería un buen ejemplo de esta forma de negocio.
Scott McCloud teorizó hace siete años al respecto en su libro La revolución de los comics. El libro es interesantísimo porque abría muchas posibilidades en cuanto a formatos, (algunas de las cuales podéis ver aquí) y a su comercialización, pero nadie le ha hecho caso. Especular sobre el futuro y las posibilidades de internet es muy poco fiable. Hace siete años Terra estaba fusionada con Lycos, Dreamers era la referencia comiquera en internet, Google empezaba, no existían ni Youtube, ni Facebook, ni Blogger, ni Flickr y nadie se imaginaba lo que ahora hacemos en internet. Menos el porno. Eso sigue igual. En siete años la mitad de los nombres anteriores ya serán historia.
Tampoco era muy predecible que una gran compañía como DC dedicara aunque fuera una pequeña parte de sus esfuerzos a publicar webcomics. Su nuevo sello, Zuda Comics, tiene formato de concurso por votación popular. Cada concursante debe mandar ocho páginas y, de entre todas las obras recibidas, la web elige diez cada mes para someterlas a votación entre los usuarios registrados. La web se reserva el derecho a nombrar “ganadores instantáneos” sin someterlos a votación, lo cual ha dado lugar a muchas suspicacias. De hecho el primer “ganador instantáneo” ha confesado que participó porque la página web se lo pidió, como si de un premio Planeta cualquiera se tratara.
El formato utilizado es el de “pantallazo”, es decir, páginas en proporción 3:4, la de las pantallas no panorámicas, de manera que cada página se ve de una vez, sin necesidad de usar barras de desplazamiento. No es muy diferente al formato de una página de 300 o de Jimmy Corrigan.
Obviamente hay de todo en cuanto a calidad, pero el experimento resulta interesante porque permite ver estilos y géneros que no vas a encontrar en un tebeo yanqui, ni siquiera en Vertigo o en una editorial independiente. Merece la pena echarle un vistazo, que son gratis y no crean problemas de conciencia. Las historietas más vistas han recibido casi 40.000 visitas, y la que menos no baja de 10.000. Zuda abre la posibilidad de que algunas de las ganadoras sean publicadas en papel, y además la página tiene publicidad de una serie de televisión, todo lo cual ayuda a la financiación.
El formato webcomic es una interesante vía, pero no tiene pinta de que vaya a eclipsar a nuestro tradicional tebeo. Quizás tendría mayor impacto si se implicara un gran nombre tipo Jim Lee o Frank Miller. Warren Ellis va a lanzar Freakangels el 15 de febrero de 2008, un día antes de su 40 cumpleaños. Habrá que echarle un ojo.
¿Alguien sigue webcomics habitualmente? ¿Alguna recomendación?
miércoles, 24 de octubre de 2007
LOS DOS HIJOS DE SUPERMAN
A Superman lo han conocido generación tras generación no sólo por los tebeos, sino, sobre todo, por los seriales de radio, películas y series de animación que ha protagonizado. Los más jovencitos lo están conociendo por los dibujos animados, la serie Smallville, las reposiciones de las pelis de Christopher Reeve y por la peli de Bryan Singer. Huy, la peli de Bryan Singer...
Ya hemos comentado que la fidelidad al personaje es la clave del éxito de las actuales películas de superhéroes, y no me refiero al milimetrismo de 300, sino a la esencia de los dos primeros Spiderman o al primer Superman. Bryan Singer, con la pretensión de darle profundidad al personaje lo hace padre. Es decir, se lo carga. Los últimos veinte años han visto a los iconos de las grandes compañías casados e incluso con hijos. Una idea que, en el momento de su realización, tiene mucho impacto mediático pero que años después se convierte en un lastre para los guionistas. Un matrimonio puede ser feliz o infeliz. La infelicidad siempre es, narrativamente, más interesante, mientras que la felicidad es, por definición, rutinaria. Bonita para vivirla y aburrida para contarla. Así que para mantener el interés, a la larga tienes que cargarte matrimonios y paternidades. Peter Parker tenía una niña de la que nunca más se supo (no, Mayday Parker es de un universo alternativo, no vale) y su matrimonio a ver cómo acaba tras la saga "One More Day".
La peli de Singer, aun con logros puntuales, ha dañado la imagen del personaje, presentando un Superman que se va cinco años al espacio sin avisar, dejando a los humanos que se las apañen, e ignorando que le ha hecho un hijo a Lois Lane. Si encima te sale una película en la que el plan de Luthor es una tontería (ni Roca el de Marbella sería capaz de vender un chalet construido en los peñascos que Lex crea en medio del mar) y Superman se pasa media película transportando cosas de acá para allá, pues ya me contarás.
Singer ha declarado que su película es heredera de las de Richard Donner. Lo que no esperaba era que Donner le diera un sopapo en forma de tebeo. Aunque me imagino que su envolvimiento en la saga “Último hijo” que publica actualmente Planeta habrá consistido en un par de charlas con el coguionista Geoff Johns, su nombre aparece firmando una historia que cuenta cómo Superman se convierte en padre sin los lastres de la auténtica paternidad.
Resumen rápido: un cohete llega a Metrópolis con un niño de origen kriptoniano y Superman, para evitar que los militares se apropien de él, lo adopta llamándole, en un bonito detalle, Christopher. Qué sencillo y cuántas posibilidades, para un tebeo y para una película. Los sentimientos paternales de Lois y Clark y los conflictos que les provocan pueden llegar a un público adulto. Las barrabasadas de un niño superpoderoso de cinco años apelarían a un público infantil. Se pueden establecer comparaciones en forma de bonitos flashbacks con la educación que le dieron a Kal-El los Kent y la que le dan la pareja Kent-Lane al nuevo niño... Y si encima el niño es hijo de los criminales de la Zona Fantasma y todo forma parte de un plan maligno, las posibilidades de acción son infinitas. Hasta puede aparecer Lex Luthor, con un descapotable y diciendo al bajarse: “He venido en cuanto me he enterado”... Ah, no, que eso es de la serie Smallville...
Hacía tiempo que un tebeo de Superman sito en la continuidad principal no era tan interesante.
Singer y la Warner insisten en que habrá secuela de la película del 2006. Con más acción, dicen, aunque del niño, Jason, nadie dice nada. La rumorología es poco de fiar pero hay cierta insistencia en que la productora pretende un nuevo comienzo para el personaje, al estilo del Batman de Nolan o del Hulk que están rodando actualmente. Pero en el caso de Superman parece difícil por la proximidad de la película anterior y por la intervención de Singer y Brandon Routh, que implicaría una continuidad, aunque el hecho de que los guionistas de la entrega anterior hayan declinado escribir el nuevo guión apuntaría en la dirección del nuevo comienzo.
miércoles, 17 de octubre de 2007
EL PRECIO JUSTO
Radiohead se ha saltado toda la cadena de distribución usual. Del precio final de un CD (ver gráfico) el artista se lleva el 9.40%, como mucho, el 15%. Eso, Alejandro Sanz. El resto, si pasan del 8%, -que la SGAE se lleva su trocito-, bullen de felicidad. Si al disco de Radiohead le quitamos todos los gastos de intermediación quedaría ese 15% más los gastos de grabación y de mantenimiento del sistema de venta por internet, pues pongamos que un 20%, es decir, 3.60 € de los 18 usuales. Si cada uno de los que se ha bajado el disco de Radiohead les ha dado más de 4 €, ya han triunfado. Yo, por ejemplo, he pagado 7 €. Porque me gusta el grupo y por apoyar la idea. El manager del grupo asegura que la mayoría de compradores son “unos seres humanos honestos” y que han pagado de manera justa. Que se han puesto las botas, vamos. Y las discográficas y las tiendas con la gotita de sudor frío, han pedido información sobre el resultado que, obviamente, les han negado.

Desconozco cómo quedaría un desglose similar con el precio de un tebeo de los de toda la vida, los que se compran los derechos, se packagean, imprimen y distribuyen en quioscos y librerías. No sé siquiera si el porcentaje de la tienda llega al 40% de un CD, pero por aquí se suelen pasar libreros, así que si quieren dejar un comentario o mandarme la información, que trataré de forma confidencial, al flamante correo del blog, se lo agradeceré infinito.
El caso es que hay tebeos que nos parecen de precio asequible (Planeta y Panini) y que nos parecen caros (Norma). Y se trata de eso, de percepciones. No hay precios justos o injustos. Cada empresa pone los precios que le parecen adecuados para conseguir el máximo beneficio y para que cada una de las partes de la cadena de distribución se lleve su parte. No es lo mismo hacer grandes tiradas con distribución a quioscos que tiradas más reducidas dedicadas a librería. Las eternas quejas contra Norma son irrelevantes si su política editorial la sostienen un número suficiente de compradores de sus “caros tebeos”. Aunque últimamente se les ha escapado un tebeo no tan caro, el The 49ers, 112 páginas de tapa dura a 10 €, un formato que antes no bajaba de los 16.
Lo leí primero en Un tebeo con otro nombre, y en La cárcel de papel Álvaro Pons fomentó un interesante debate en el que proponía tres opciones, a) que Norma ha estado durante años abusando de los precios b) que ha sido un error c) los costes se han abaratado porque está impreso en China.
En principio me apunté a la tercera opción, de la que ya hemos hablado, pero ahora no estoy tan seguro. Una rebaja de 6 € me parece excesiva porque indicaría que una imprenta española se llevaría más o menos el 40% del precio total y los gastos de impresión de un tomo yo diría que no llegan a 4 € exagerando mucho. También me apuntan a que llevan a cabo co-impresiones con otras editoriales europeas, para ahorrar gastos, pero aún así... Además, el nº 1 de Ex Machina, impreso en la Unión Europea, y el nº 4, impreso en China, cuestan 12 €. Ahí no ha habido rebajita.
A la primera opción ya he respondido antes: Norma no abusaba. Si acaso había gente que se compraba sus tebeos y gente que no podía o no quería. Lo que sí es posible es que haya un cambio en los modos de producción en Norma que, desde luego, abarcaría más que la impresión. La menos factible es la posibilidad del error, que es fácilmente subsanable, sobre todo en el caso de Norma, que no marca sus precios en los tebeos, sino que los comunica en sus catálogos mensuales y si hubiera tal error bastaría con mandar un fax o un email a las tiendas. En estos casos las editoriales que sí ponen el precio mandan un código de barras nuevo para que el librero haga una pegatina para tapar el dato equivocado.
En resumen: que no tengo ni idea del por qué de esos 10 €. Ni yo ni ninguno de los opinantes, porque nos falta información. Mientras que los productores fonográficos sí publican datos como los del gráfico de arriba, los editores de tebeos nunca han dicho esta viñeta es mía. Por eso nunca podremos saber si un precio es abusivo o no, sólo si nos parece caro o no. Y, volviendo al principio ¿Cuánto pagaríais, cartera y honestidad en mano, por un tebeo de 48 páginas si el precio fuera “la voluntad”? ¿Y por un tomo de 192?
[1] Otra opción ofrecida es una edición de lujo que cuesta 70 € y que te mandan por correo. Y puede que a principios de año saquen una edición en CD normal. Esta maniobra casi sugeriría, en el caso de una novela gráfica, una edición descargable en pdf y una de lujo para librería o por correo y, para más adelante, un tomo más barato.
domingo, 14 de octubre de 2007
EL REVERSO TENEBROSO DE LA SINERGIA
Mi ejemplo favorito es la primera película de Superman, donde el equipo de guionistas –especialmente Tom Mankiewicz, aunque Mario Puzo se llevara el mérito–, redujo al personaje a la esencia más esencial, empezando con su asunción adulta del papel de héroe y siguiendo con el Krypton frío y deshumanizado que, pocos años después, Byrne asumió brillantemente en su Man of Steel.
Otras veces la sinergia es estilística. Uno de los grandes problemas de las películas de superhéroes es el miedo a que los coloridos uniformes no queden bien en pantalla. Y es que, salvo en iconos como Superman o Spiderman, no quedan bien. Es decir, Lobezno de amarillo, se pongan como se pongan, pues no. Entonces llega Matrix y los diseñadores de la película X-Men ven el cielo abierto: cuero para todos, de ahí el ya clásico chiste del spandex amarillo. Y como Morrison siempre se fotografía con pantalones de cuero, pues cuero para sus New X-Men, una idea muy criticada pero que yo veo muy consistente con el concepto de escuela privada –escuela militar si afinamos mucho–, en la que todos, alumnos y profesores, llevan el mismo uniforme.
Raro es el personaje cuya imagen no es “actualizada” para que coincida con la mostrada en la película de turno: las escarificaciones en la frente de Bulleseye, la levita y los tentáculos del Doctor Octopus, el retorno del traje negro en Spiderman,... aunque los diseñadores de las películas están tendiendo cada vez a respetar la imagen original, como la del Hombre de Arena y su horrorosa camiseta a rayas que no pudieron evitar explicar como un “fue lo primero que encontró para ponerse”.
Si lo que pretenden con estos cambios los autores de los comics es hacer familiar la imagen del villano de tebeo a los que la han visto en el cine, tampoco es necesario que se molesten. Ni se van a dar cuenta. Si es una excusa para modernizar el look de un personaje dibujado igual década tras década, el resultado ya depende del gusto de cada cual. El caso es que a veces tengo la sensación de que hay un sentimiento de inferioridad en los creadores de los tebeos, un pensar que lo que viene de otros medios siempre es mejor. Y no es eso. Aunque a veces sí.
El mejor ejemplo son las series de dibujos animados creadas por Bruce Timm. Los tebeos de DC se han nutrido de la energía, las ideas, los diseños e incluso los personajes creados en estas series: Renee Montoya –que no tuvieron otra ocurrencia que lesbianizar- o Harley Quinn –con la que tampoco han sabido bien qué hacer-,... El lado oscuro de todo esto es Smallville.
Smallville gustará mucho o poco, pero NO es una crónica de la juventud de Superm
an. Al menos de ninguna versión conocida de Superman, ya sea en tebeo o en película. La premisa de la serie, esto es, la amistad de Clark y Lex, no cuadra con la enemistad de Superman y un Luthor que no sabe que Clark y Superman son la misma persona. Salvo que a Luthor le entre una amnesia que no desentonaría con este “Melrose Place con kriptonita”. Es que sólo falta que Lana Lang se quede preñada de Luthor. Así que Smallville es Smallville y no tiene nada que ver con nada. Estupendo, ¿no? Pues no.Porque aquí que me llega Mark Waid y escribe Legado, una reescritura de los orígenes de Superman en la que ¡Lex y Clark eran amigos en el instituto! No. O sea, no. Vale que nos traguemos, ayudados por el llorado Christopher Reeve, que la gente no se dé cuenta que Clark y Superman son la misma persona, pero como dice Pepe Díaz: “Si conoces a Benavides en el colegio y quince años después se pone una capa y vuela, tú dices: anda, coño, Benavides con capa y volando”.
Crisis Infinita ha borrado de continuidad tanto la versión de Byrne como la de Waid y ahora mismo Kurt Busiek, Geoff Johns y el director Richard Donner están desarrollando un nuevo origen que tiene de todo un poco, incluyendo un bastante de la película del 78. Mientras tanto, en Smallville (je, falta el cuadro del texto de apoyo), sinergia va, sinergia viene, y tras dos temporadas en que toda la chicha eran los compañeros de Clark convertidos en monstruos por la kriptonita y al salido de Kent espiando a Lana con el telescopio, han empezado a sacar todo lo sacable: Jor-El , la Zona Fantasma, Lois Lane, la JLA, Bizarro, Supergirl,...
Ejemplos de sinergia creativa los hay para todos los gustos y de todos los colores, y seguro que vosotros tenéis otros. Y, como curiosidad ¿cuál será la próxima ola sinérgica? ¿Superhéroes vestidos de paisano como en Heroes? Bueno, eso ya lo hizo Joe Casey en Wildcats...
Al margen: Grego Lorente hizo una llamada en la sección de comentarios el día 3: “acabamos de recibir la noticia del fallecimiento de Manfred Sommer. Dedicaremos un amplio dossier a la figura de este autor en el próximo número del fanzine No Me Jodas, Pérez. Cualquier colaboración que deseéis realizar y compartir, será bien recibida. (gregolorente@gmail.com)”
Y os recomiendo esta página, donde el autor independiente Chris Wisnia se fotografía con todo dibujante y guionista que se le pone a tiro. Tiene gracia ver el careto que gasta alguno o comprobar que Steve Rude es un armario de tres puertas.
martes, 9 de octubre de 2007
¿SINERGIA? ¿QUÉ SINERGIA?
Joe Quesada, al principio de su carrera como Editor de Marvel, criticaba a DC diciendo que si él contara con una serie de tv al estilo Smallville –un exitazo en aquel entonces-, la aprovecharía al máximo para aumentar las ventas de los comics. Desde entonces ha tenido unos cuantos Spidermanes, Blades y 4 Fantásticos, y si las ventas de Marvel han aumentado, que lo han hecho, no ha tenido nada que ver con esas películas sino por Millar, Bendis o Straczinsky.
Los comics son una de las principales fuentes de inspiración del cine de consumo masivo americano. Sus personajes más icónicos son fácilmente reconocibles por el gran público y los productores al fin se han dado cuenta de que la fidelidad al original es una de las claves del éxito. Sin embargo ese gran público no se siente atraído por unos tebeos de numeración centenaria y líneas argumentales que se pierden en el alba de los tiempos. Y aunque sintieran tal atracción les sería difícil encontrarlos porque los tebeos hace ya mucho tiempo que en EEUU se retiraron al gueto de la librería especializada.
Yo diría que el último gran ejemplo de sinergia en EEUU fue la batmanía del año 1989, que sí impulsó las ventas del personaje e inició una fase de ascenso para la industria en general. Pero era una época en la que los tebeos aún se vendían en quiosco. Casos excepcionales podrían ser los Sin City y 300 de Frank Miller o la obra de Harvey Pekar a raíz de la película American Splendor, que se distribuyen en librerías normales.
En general, el beneficio para las editoriales y autores, en su caso, consisten en unos jugosos royalties, pero no en aumento de ventas. En España sí hay intentos de sinergia, sobre todo por parte de Planeta con sus coleccionables de 4 Fantásticos, Punisher o Superman, productos dirigidos a quiosco y que coincidieron con estrenos cinematográficos, mientras que Norma presume de 30.000 ejemplares vendidos de 300.
Así que, sobre todo en EEUU, de sinergia, na de na. Sin embargo los caminos de la sinergia son oscuros y tortuosos.
miércoles, 5 de septiembre de 2007
EL INFORME 11-M
Yo, profeta... Ayer me enteré que Panini está considerando hacer un "Informe 11-M", pero no deben tener las ideas demasiado claras cuando hasta está realizando una encuesta sobre cómo enfocar el tema. La conveniencia de esta encuesta ha incendiado los foros y los blogs. Total, las encuestas están para no contestarlas, o para mentir. Yo la he contestado, porque por un puñado de tebeos uno es capaz de vender sus convicciones y su alma.
Entiendo las dudas de Panini. Estamos en una época en la que los libros de Historia se basan en que "todo lo que sabías es mentira y yo te voy a contar la verdad". No hay verdad absoluta, sino verdades interesadas. En el caso del 11-M hay tantas versiones, contrapuestas y contradictorias, que si el supuesto tebeo toma partido por alguna de ellas se asegurará una somanta de palos mediática, lo cual, por otra parte, no parece una mala estrategia publicitaria.
El informe de la Comisión del Congreso no resiste la comparación con el equivalente yanqui. Allí, la Comisión estaba formada por políticos de ambos partidos, que colaboraron para ofrecer unas conclusiones consensuadas en las que nadie se libraba de su parte de responsabilidad, fuera del partido que fuera. Aquí todo fue echarse las culpas unos a otros para acabar imponiéndose una de las versiones, la islamista, por votación mayoritaria que no unánime
También hay teorías conspiratorias en el 11-S, pero han quedado arrinconadas a páginas webs y libros sensacionalistas. Aquí, en cambio, la oposición política y mediática ha hecho suyas estas teorías que, de todas formas, han ido desde la autoría plena de ETA hasta la colaboración de los etarras de alguna manera ignota y no definida, basándose en supuestas revelaciones que se han ido diluyendo con el paso del tiempo.
El Informe 11-S es un tebeo con pinta antigua, tanto en el guión, prolijo de más, como en el dibujo. Se nota que los autores son ya más que veteranos. Ojo, que antiguo no significa malo, sino poco adecuado para los gustos y maneras actuales. Adaptar de forma amena un tocho como el Informe original es muy difícil, y la parte textual agobia la parte gráfica, hasta el punto en el que más parece un relato ilustrado que otra cosa. En muchas ocasiones texto y dibujo no guardan relación directa, como si el dibujante, Ernie Colon, no supiera realmente con qué ilustrar varios de los párrafos, saliendo del paso con alguna imagen genérica o un retrato de personajes. Los diálogos son escasos, prescindibles y, en ocasiones, ridículos. No es precisamente una muestra de las posibilidades comunicativas de este medio, aunque, por el tema, ha tenido un gran éxito en su país de origen y parece que aquí también.
martes, 5 de junio de 2007
GATILLAZOS
El penúltimo capítulo fue realmente magistral, con todas las tramas avanzando hacia el necesario punto de confluencia, varios de los misterios de la serie desvelándose de manera coherente, los personajes enfrentados a situaciones de auténtico suspense y un final de capítulo en el que un discurso político ilustraba los avatares de los distintos personajes en un montaje del que Coppola se sentiría orgulloso. Y llega el último capítulo, y el esperado y necesario enfrentamiento con el villano, Sylar, que es como Norman Bates pero con superpoderes. Y vaya enfrentamiento pobretón. Hombre, uno no pedía una pelea de Neo contra el Sr. Smith, pero cualquier video de aficionados tiene más acción y coreografía. Y cuando acaba la pelea, aparece la poli, se llevan a los heridos y nadie pregunta nada y a nadie le extraña nada, y algunos personajes, que estaban tendidos y heridos en medio de una plaza a plena vista se escapan sin que nadie los vea,... Que no, que algo tan bien llevado merecía un colofón más digno.
Lo mismo le pasa al final de Civil War. No es que la serie esté para tirar cohetes, que abunda en barbaridades e incongruencias, pero tanto tanto alboroto para tan poco y para que lo poquito potable pase fuera de la serie principal... Pero de eso y de sus causas ya hablaremos dentro de seis meses.
Y ¿qué tienen que ver Heroes y Civil War? Exacto. Jeph Loeb. Aunque el final de Civil War dicen que es cosa de Joss Whedon. Anda, Joss, que te has lucido... O él, o quien le rió la gracia.
¿Piensas que nadie debe empezar a escribir una historia si no tienes claro el final? ¿O que el final viene solo si la historia es buena? ¿Cuál ha sido tu último gatillazo... comiquero?
domingo, 13 de mayo de 2007
FIDELIDAD
Entre otros motivos, demasiadas líneas argumentales pobremente resueltas, demasiadas coincidencias (¿no tenía otro sitio donde caer el meteorito?, de todos los sitios donde Flint Marko podría esconderse, ¿tenía que ser en el centro científico secreto y de alta seguridad menos secreto y con menos seguridad del mundo?, ¿no había otra iglesia ni otro momento para que Eddie Brock maldijera a Peter Parker?, ¿no podía haberse confesado el mayordomo de los Osborn en otro momento?), un Peter Parker malvado más payaso que malvado, o unos diálogos horribles (esa frasecita de Stan Lee, esos científicos mirando datos “Registramos un aumento en la masa de arena”, “Será un pájaro”, sí será un gorrión de 90 kilos) ...
Sin embargo en los momentos de reírse me reí (mucho) y en los momentos de acción apabullante me apabullé (bastante). Vale, los momentos dramáticos como que no me dramatizaron demasiado, menos la maravillosa primera escena del Hombre de Arena. Total, que no. Aunque no salí cabreado, como en Superman Returns.
Hubo en Spiderman 3 un momento que me llamó la atención, cuando el héroe recibe la llave de la ciudad y se pone a palmear las manos del público. Ese Spiderman dicharachero y bromista de toda la vida, que Straczynski tan bien trata y que tan de lado dejaron en las anteriores películas. A pesar de ello, y de los muchos defectos de la película, hemos de admitir que la caracterización del personaje es bastante fiel a sus casi cincuenta años de historia. Entonces, ¿es la fidelidad a la fuente la clave del éxito de una película de superhéroes?
Lo dice la leyenda y lo he podido observa aunque tangencialmente. La gente que pone dinero en una película tiene tendencia a pensar que también tiene la potestad de decirle a los creativos lo que tienen que hacer. Me imagino que en los restaurantes también les dirán a los cocineros cómo guisar, o al médico cómo les tiene que operar... Para ilustrar esto podemos ver a Kevin Smith, mediocre cineasta, interesante guionista de comics y genial monologuista, contar sus peleas con el productor Jon Peters. La mayoría lo habréis visto, pero merece la pena echarle un vistazo.
El género superheroico ha tenido especial mala suerte en ese aspecto. Ejecutivos ignorantes o a los que, simplemente, no les gustan los comics, han hecho barbaridades con algunos personajes e historias escudándose en que el público generalista al que se dirigen no es el minoritario público de los comics. Sin embargo el éxito de translaciones fidelísimas como Sin City, V de Vendetta o 300 ha cambiado esta percepción. En V de Vendetta la mejor parte, la historia de Valerie, es la más fiel al original. Y el resto de la historia es casi igual y, por mucho que le pese a Alan Moore, muy bien adaptada a la situación política actual, donde el miedo de los 80 a una guerra atómica ha cambiado por el miedo a que los gobiernos se radicalicen ante supuestas amenazas externas.
Parece que los productores, los que al final deciden, le han perdido el miedo a respetar las historias y personajes originales. Y creativamente los resultados son cada vez parecidos al original, algo en el que el uso del ordenador ha sido primordial. La informática ha democratizado y abaratado los costes de producción. Un solo tío con un ordenador, en menos de un año, con 3000 euros, un puñado de amiguetes y muchas ganas, talento y dedicación puede hacer cosas como estos tráilers de unas hipotéticas adaptaciones de Arkham Asylum, Bad Boy, Slaine o Captain Harlock. Se llama Miguel Mesas, es de Málaga, y demuestra que cada vez es más fácil abordar la adaptación de comics. Se podría hacer con Mortadelo, el Guerrero del Antifaz o el Capitán Trueno. Y quizás alguien, más pronto que tarde, lo haga.
lunes, 5 de marzo de 2007
La mejor historia de superhéroes del último año no está en un tebeo. Es una serie de televisión y se llama Heroes.
Un grupo de personas sin relación aparente entre ellas descubren que tienen habilidades especiales: un aspirante al Congreso, un enfermero, una animadora de Instituto, un policía, un ama de casa que vive del ciberporno, un ladronzuelo de poca monta, un dibujante de comics, un informático japonés... Los poderes tampoco brillan por su originalidad: invulnerabilidad, superfuerza, vuelo, telepatía, control espaciotemporal, don profético, intangibilidad,... Para más inri una organización secreta se dedica a capturar a la gente con superpoderes que va localizando mientras que un profesor hindú intenta hacer lo propio para ayudarles a controlar sus habilidades. Todo ya visto en series como Rising Stars, S
upreme Power o Los 4400.Contado así, invita al bostezo. Sin embargo la serie está tan bien escrita, dirigida e interpretada que cada capítulo es una llamada a ver el siguiente. La historia comprende tanto la peripecia vital de su extenso reparto como un argumento de corte apocalíptico que los protagonistas, eventualmente, deberán evitar. O no. Los personajes son increíblemente creíbles en sus dudas y miedos por su nueva realidad y van evolucionando a lo largo de los capítulos y no siempre como se espera, aunque siempre de forma lógica y coherente. Porque en Heroes los buenos hacen cosas malas y los malos aman a su familia. El trasiego de personajes es constante: hay muertes, nuevos personajes, cambios drásticos,... A esto ayuda un excelente y ajustado reparto, una magnífica dirección y unos efectos especiales medidos pero muy conseguidos.
La estrella de la serie, al menos para los aficionados al comic, es Hiro Nakamura, el informático friki japonés que cree en su destino como superhéroe y cuyo camino iniciático es la columna vertebral de la serie. Es difícil no prendarte de este personaje y de la estupenda interpretación de Masi Oka que con sólo ocho capítulos ya le valió una nominación a los Globos de Oro. Además Oka es infógrafo en Industrial Light & Magic y acaba de ganar un Oscar por su trabajo en Piratas del Caribe 2. Alguien hará camisetas con el lema “Todos somos Hiro” y yo compraré una. O la haré yo.
Otro detalle curioso es que Jeph Loeb, que forma parte del equipo de guionistas, ha enchu
fado a Tim Sale como artista de los comics que aparecen en la serie.Esta serie nace en el momento y lugar oportunos. La televisión americana está haciendo la mejor ficción audiovisual de la actualidad y esta serie surge de esa ola de creatividad. Además, desde hace varios años el concepto del superhéroe se ha adueñado de las carteleras y es ya un género totalmente aceptado por el público medio. La gracia, triste gracia, es que esta serie, o El protegido, o Los Increíbles o Matrix, aun bebiendo de 70 años de género superheroico acaben resultando más interesantes y emocionantes que cualquier tebeo de los que leemos a diario. Curiosamente ninguna se basa directamente en personajes ya establecidos.
Aunque nos estamos acostumbrando a que series como Perdidos o Prison Break empiecen muy fuerte y acaben siendo un bluff, Heroes tiene un potencial enorme que el equipo de guionistas parece estar capacitado para explotar. Y si al final, como en Perdidos, se pierden en sus propias trampas argumentales siempre tendremos un puñado de episodios magníficos.
Heroes la emiten el canal SciFi Channel y, aunque parecía carne de LaSexta o Cuatro, la están emitiendo algunos canales autonómicos. Tenéis que pillarla. De veras.
¿A alguien más le parece cabezuda la animadora de Heroes? ¿Cuántos metros le miden las piernas a la rubia buenorra? ¿Cuántos habéis achinado los ojos ante el espejo y habéis gritado “¡Yataaaaaaá!”?