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domingo, 18 de agosto de 2013

LA COMIC-CON DE ¡YO DIGO NO!: TEORÍA DE COLAS

La teoría de colas estudia matemáticamente eso, las colas. Las de las cajas del Mercadona, pero también para cuando un ascensor es llamado desde varios pisos para bajar o subir: su programación debe decidir cómo organizar esa cola de órdenes de la manera más óptima posible.

En los comercios de los países anglosajones suelen hacer una única cola ante varios mostradores, que son los que van llamando a los clientes según van quedando vacíos. Esta es una solución óptima tanto matemática como psicológicamente: le evitas a los clientes el nerviosismo de ver que siempre, siempre, siempre, su cola es la que va más lenta. En España, salvo excepciones, no somos nada óptimos, pero esa es otra historia.

Como ya he contado en anteriores posts, Comic-Con y hacer colas es casi equivalente, y, como todo, lo tienen perfectamente organizado. Incluso tienen personal dedicado específicamente a controlar ese tema, el line staff. Y quien organiza todo es ¡el Fire Marshal!, que llena las paredes de carteles como estos, diciéndote donde debes sentarte o no, o donde debes pararte o no.

Walk! Just walk!
Me imagino al Fire Marshal como a Steve McQueen en El coloso en llamas. Sus hombres además controlan las colas en el interior de la Sala de Exposiciones. Cada stand tiene su propio personal controlando sus colas, con cartelitos de dónde empieza y acaba la cola, y el personal del Fire Marshal vigilando que no obstaculicen el paso ni las entradas y salidas estratégicas. Una de las colas que hice en un stand la disolvieron justo dos personas antes de donde estaba yo. Mientras los indignados ciudadanos americanos empezaron a protestar reclamando sus derechos constitucionales, el españolito de a pie se hizo el remolón y volvió a meterse en la fila.

La primera cola nos la encontramos el miércoles por la tarde, con toda la gente que, teniendo pase para los cuatro días, querían ser los primeros en entrar para conseguir las novedades exclusivas. O para visitar la Comic-Con con mucha menos gente y cero cosplayeros.

Aunque los stands están en la planta baja te hacen subir a la segunda planta y te ponen en cola. Como aún hay clases, hay colas de plebeyos, en el Sails Pavillion.


Y colas de profesionales, a la sombrita:




...donde una señorita vocinglera se iba paseando diciéndote que no podías salirte de la línea marcada en el suelo.

De todas formas, la cola, (no, LA COLA) es la que conduce al Hall H, donde se hacen las presentaciones multitudinarias de películas y series. Intentamos cuatro veces acceder y sólo conseguimos hacerlo en dos. Lo siguiente es tanto un relato de triunfo y tragedia como una guía por si alguno de vosotros intenta la aventura. ¡Yo Digo No! siempre a su servicio.

Y, para ello, ¿cómo no hacer un bonito y explicativo mapa?



La zona naranja es el Centro de Convenciones, cuyas entradas principales dan al norte. El chirimbolo verde es la puerta del Hall H, y de las líneas de colores y el resto de símbolos nos iremos ocupando luego.

En el Hall H, como en el resto de salas de conferencias, se celebran un montón de actos cada día. Una vez que entras no te echan, pero si sales tienes que volver a hacer cola para entrar. Puede que de siete actos previstos te interesen tres, y te tragas los otros porque no te queda más remedio. Sí, te puedes llegar a quedar el día entero dentro, así que tienes que planificarte y llevar bebida y comida. De todas formas allí hay servicio de bar, donde venden cosas que dicen que son comida: perritos plasticosos, pizza acartonada o nachos con cosa amarilla encima y halapeñous.

Las líneas azules y verdes ocupan lo que llaman Plaza, que es un anexo al aire libre del Centro de Convenciones.Las líneas azules son las chutes, cuatro filas que se van llenando a medida que llaman a los que las ocupan al interior del Hall H. Las líneas verdes se organizan en zigzag a la espera de que te vayan metiendo en las chutes. Aquí tenéis unas vistas desde el interior de la Plaza.


¡Y no olviden hidratarse!
Aunque la temperatura no suele variar de una agradecibles 25º, hay unos toldos para proteger de lipotimias e insolaciones.

Las líneas rojas son el resto de la cola, que van por las aceras y llegan hasta el signo de interrogación o puede que más allá, pero no pude comprobarlo. Aunque es difícil medirlo, yo diría que son más de dos kilómetros.

Hacer cola no garantiza que puedas entrar en el Hall H. Para ello tienes que tener una combinación de paciencia y suerte.

El jueves quisimos ver la presentación de Dexter, que era a las 18.30. Como tras la presentación de El Juego de Ender, que acabó a las 17.00, se fue la mitad de la gente, pudimos entrar sin ningún problema tras apenas dos horas de cola.

El viernes era el día en que se presentaban los eventos peliculeros y seriéfilos: El fin del mundo (10.00), Kick Ass y Riddick  (12.15) The Walking Dead (13.35) y Juego de Tronos (14.50). Llegamos sobre las 9.00 y la cola llegaba donde en el mapa pone 5th Av Pier. Vamos a poner el mapa otra vez para que no tengáis que hacer scroll:


A las 12.00 la cola sólo había avanzado hasta donde está el icono de la cámara de fotos. Aquí tenéis una imagen tomada desde allí, donde se ven las tres filas.


Y esta una panorámica de toda la fila roja que estaba junto al muelle. Ninguno de ellos entró ese día.


A las dos de la tarde llegamos a las líneas verdes y de ahí ya no nos movió nadie. A las tres nos dimos por vencidos, claro.

El sábado nos dijimos ¡a madrugar! Y ahí estábamos nosotros, a las siete de la mañana, dispuestos a ver las presentaciones de Warner y Legendary (Godzilla, Superman-Batman) (10.45) , Los juegos del hambre (13.35) -bueno, no nosotros, pero sí muchos de los que había allí-, la 20th Century Fox con todo el reparto de la próxima de X-Men (16.15), Marvel Studios con Thor, Capitán América y Guardianes de la Galaxia (18.00) o el monólogo de Kevin Smith (19.15)

Repito, eran las siete de la mañana. La cola llegaba donde dice Fifth Avenue Landing. Conseguimos llegar a la segunda línea azul, que era la siguiente en entrar. A las cuatro de la tarde. Y allí nos quedamos. A cien personas de conseguirlo.

¡El mapa, tercera parte)
Ya era una cuestión de orgullo, y estábamos dispuestos a cualquier cosa para conseguirlo. Así que el domingo nos fuimos a la cola ¡a las dos de la mañana! Bueno, pues a las dos de la mañana la cola llegaba donde está el icono de la cama. Y pongo la cama porque fue ahí donde dormimos dos o tres horas. Nosotros somos unos novatos en esto, pero los profesionales llevan su comida, sus almohadas, sus sacos de dormir,... Nosotros nos apañamos con una toalla de playa, pero como no somos delicados, hasta echamos una cabezadita.

Algunos son tan profesionales de hacer cola que nos cuentan que grupos de cinco o seis personas reservan una habitación de hotel simple o doble y se van turnando entre la habitación y las colas. Se supone que no le debes guardar el sitio a nadie, pero bueno, en fin, eso, aquí y allí se lo pasan por ahí mismo.

Claro, en su momento nos asustamos, llegar a las dos de la madrugada y que la cola esté medio kilómetro más lejos que las otras veces en las que no entramos, asusta, pero luego razonamos que la gente dormida ocupa más sitio que de pie. Alguno de los viejos del lugar nos aseguraron que sí, que estando allí entrábamos seguro. A las cinco nos despertó el personal de la Comic-Con y nos dijo que como la fila amenazaba con llegar al mar, pues nos levantaron y nos pusieron a andar. Y, poco a poco, hora a hora, fuimos avanzando...

He de decir que la Comic-Con está tan bien organizada que hasta piensan en que los pobres fans y sus necesidades excretoras. Tienen a un par de personas abriendo la puerta de la entrada G para que, en pequeños grupos, los meones y las meonas se alivien. Ahí los tenéis, al fondo. Los de abajo lo que querían, ya lo contamos, era entrar a los stands los primeros. Esta foto la hice a las dos de la madrugada.


Y poco a poco, con paradas y nervios, antes de las diez, lo conseguimos, sí, pudimos entrar. Y es un espectáculo que el personal de la convención te reciba con aplausos y chocándote las palmas, como reconociendo el mérito de haber pasado toda la noche en vela. Y cuando te sientas, tienes esta cara, o parecida:

Así que ¿merece la pena? Para mí la mereció. Aparte de que hace falta ser una persona de infinita paciencia, a poco que seas sociable y chamulles algo de inglés, conoces gente y hablas de las cosas que te gustan con personas nacida a miles de kilómetros de ti. También ayuda llevarte el iPad con pelis y tebeos, claro. Y el premio, asisitir en directo a las presentaciones, es la guinda.

Y también tienes al profeta del apocalipsis que se pasea cola arriba y cola abajo anunciando que como no te arrepientas y renuncies a lo terrenal te vas a quemar en el infierno más profundo.


Al cual enseguida le trollearon la mitad del reparto de Juego de Tronos y el de los abrazos gratis que, mira, este era un oriental simpático.


Y aquí el re-troller nivel omega:


Total, que sí, que en la Comic-Con hasta las colas molan.

Aunque las del domingo por la tarde para salir de San Diego y llegar a Los Ángeles, esas... esas no molan.

Bonus: para el que le guste bichear, ahí tenéis un Google Maps.


Ver COLAS EN SANDIEGO en un mapa más grande

miércoles, 14 de agosto de 2013

LA COMIC-CON DE ¡YO DIGO NO!: EL DÓNDE Y LOS QUÉS

Para empezar, deberíamos situarnos geográficamente. El Centro de Convenciones de San Diego está junto al puerto deportivo, al que da su parte posterior, que da al sur. Su fachada principal tiene más de 700 m de longitud y tiene dos plantas.
El Centro de Convenciones perdiéndose en el horizonte.
En la planta baja tenemos la Sala de Exposiciones (Exhibit Hall), que tiene unos 46000 metros cuadrados. O, traducido a "campos de fútbol", que es la medida de área oficial en España, pues como 9 campos de fútbol repletos de stands. Además, a la izquierda tenemos el Hall H, que es la sala con capacidad para 6500 personas en la que se suelen hacer los eventos más multitudinarios.
Plano de la planta baja.

Una escalera mecánica larguísima y empinadísima te lleva a la entreplanta, donde hay algunas salas, y a la planta alta, que tiene la mayoría de salas de reuniones, y un espacio central diáfano, el Pabellón de las Velas (Sails Pavilion), que ocupa campo y medio de fútbol, donde está la zona de autógrafos, hay una mesa muy grande donde te dan cosas gratis (yo pillé dos novelas gráficas de Eisner) y la zona donde los editores revisan portafolios.
Larguísima. Y empinadísima. La escalera, digo.
Lo mismo, pero desde arriba.

Plano de la planta superior.
Panorámica del Sails Pavillion el miércoles por la tarde.
A la espalda de la foto anterior, la zona de los wannabes, que son Legión.
Y aunque parezca medio vacía, es que la gran mayoría del personal está a la izquierda haciendo una cola enorme para entrar los primeros. En efecto, te hacen subir y luego te hacen bajar, al menos al principio de la jornada.
Bueno, pues como aquello ya se les ha quedado pequeño también utilizan salas de varios edificios cercanos, hoteles y similares.

Cuento todo esto para que nos hagamos una idea de que aquello es MUY GRANDE. Y según leo en la Wikipedia, pues tampoco es para tanto, sólo ocupa el lugar nº 24 en el ranking de centros de convenciones yanquis.

Y ahora toca ver en qué llenan el espacio. Primero, y fundamental, hay que tener claro que no lo vas a poder hacer ni ver todo. Salvo que seas Jamie Madrox. Porque, mayormente lo que vas a hacer son colas. Que es lo que más me llamó la atención. Hay colas para todo. Tanto es así que voy a dedicar un post sólo a las colas de la Comic-Con. Que será el próximo.

Lo que recomiendo es estudiarse la web del evento en la que, una semana antes o así, aparece el planning día a día de actividades. Además hay una app para iPhone y otra para Android. Y también te dan dos tochos: la guía completa, y otra más resumida. Lo que está claro es que como no te planifiques con antelación perderás mucho el tiempo, el tiempo que puedes dedicar a:

Visitar stands. Que hay cientos. Tanto promocionales como de venta, desde los que montan las grandes empresas (Fox, Warner, Marvel, DC,...) hasta empresas pequeñitas que se dedican a vender sus camisetas, merchandisings y similares. Tebeos, películas, figuritas, juguetes, camisetas, videojuegos,...
Braaaaaaaaaains! (No era un cosplayer, sino que estaba en el stand de Plantas contra Zombis 2)
El stand de The Walking Dead, y las colas para hacerse fotos con los zombis de dentro. Rick, sin inmutarse.
La torre promocional de pantallas del stand de la Fox...
...bastante similar a la de Warner. ¿Casualidad? Pues seguramente.
El stand de DC, que hubiera sido un éxito con una actividad de Tiro al Didio.
Más aglomeración, y al fondo, una de las tres Torres de Camisetas. Que, por cierto, no tenían las que yo buscaba.
Padrazo protegiendo a su hija de ser pisoteada. Y con razón.
Stand de Skybound, el subsello de Kirkman dentro de Image. Era más grande que el de Image.
Más del stand de DC. Marvel también tenía, pero se ve que no me dio por hacerle fotos.
Sin olvidar la zona en las que famosos autores dedican/venden dibujitos o firman autógrafos, de la que hablaremos un poco más abajo. Hasta hay un stand de una agencia matrimonial especializada en frikis. ¡Si es que estos americanos piensan en todo!
No more geeks forever alone!
Muchas empresas ofrecen productos exclusivos en edición limitada que sólo se pueden encontrar en la Comic-Con, lo cual explica, aunque sólo en parte, las colas para entrar y ser los primeros en pillarlas y, sobre todo, explica que el miércoles por la tarde ya se abra. Aquello en definitiva es un gran mercado, como todos los Salones, y que no nos cuenten otra cosa.  Hasta tal punto está bien organizada la Comic-Con que en su página web aparece un listado de dichos productos exclusivos. De todas formas, si no eres un conseguidor de chollos, en la tarde del miércoles y en los ratos sueltos del resto de días te puedes visitar todos los stands.

Buscar cosas gratis. Las grandes empresas gastan un montón de dinero en objetos promocionales exclusivos para la Convención, como posters, vasos, camisetas, colgantes, pins, llaveros,... Y abundan los coleccionistas que quieren ser los primeros para conseguirlas. En ese sentido el stand más concurrido es el de Lego, que da papeletas para un sorteo de figuras fabricadas exclusivamente con ese fin.

Pillar autógrafos y dibujitos. Muchos autores tienen su propio stand (de ahí que tengan badge de Exhibitor en vez de Professional) en el que hacen dibujitos, las famosas comissions, te firman un tebeo, te venden un poster firmado o incluso se dejan dar la lata un poco. Algunos como Alex Ross publican en edición limitada su libro de sketches.

Aquí, George R.R. Martin, que creo que ni estaba anunciado, porque no tenía a casi nadie haciendo cola:

Fan intentando coger el ibro a supervelocidad. 
Las camisas a cuadros, de nuevo de moda en California. (Sí, vale, es que no sé quién es el que firma)
El gran e incombustible Stan Sakai:


Adam Hughes, al que dos fans le dieron un susto gritando su nombre. Y no, no le saqué un dibujito, que había que ahorrar...

Muchos stands de muñequitos graciosos. Parece estar de moda eso de mezclar lo naif con lo macabro:


Bob Burden, creador de Flaming Carrot y de Mistery Men. Cuando no tenía ganas de conversación con los fans hacía como que hablaba por teléfono hasta que se cansaban. También repartía papelitos con mensajes extraños.


La adorable y élfica (ejem) Evangeline Lilly, un poco perdida (ejem) tras el éxito de Lost. A ver si a partir de las películas de El Hobbit remonta su carrera, porque talento tiene. Firmaba ejemplares de un libro infantil que ha escrito, The Squickerwonkers.


El gran, gran, gran Sergio Aragonés:


Este también es grande, pero por otros motivos: Mr Lou Ferrigno, el Hulk de los 80:


Y también puedes encontrarte con tu autor favorito de toda la vida, que además no resulta ser majo y encantador, no, sino lo siguiente. ¡Y nada más que por eso merece la pena el viaje! Señores... ¡George Pérez!

George et moi. :_____)
Además, a la izquierda está el Artist Alley, una idea a la que se está dando vuelta por parte de los organizadores de Salones españoles, (algunos como la Ficzone ya la tienen) y que es una zona gratis para que los dibujantes conozcan a sus fans y ofrezcan su arte. Había representación española, con David Macho, el überrepresentante de dibujantes y cabeza de The Spanish Inq y dos de sus muchachos, CAFU y Andrés Guinaldo:


También hay actores, actrices e incluso modelos, que se dedican, por una cifra que suele rondar los 20 dólares, a hacerse fotos con los fans o a firmarles fotos que llevan con ellos. Muchos se pueden encontrar asociados a stands de alguna empresa, pero la mayoría van por libre y tienen su sitio en la planta superior. Y, la verdad, ver al Apollo de la Galactica de los años 80 o a la señora que hizo de Susan Storm en la película de Los 4 Fantásticos de Roger Corman, allí, muy solos, como que da un poco de penita. Como si aquello fuera el cementerio de los elefantes de los actores.

E incluso puedes ver a famosos paseándose por la calle, como a Robert Carlyle, el actor de Full Monty, ahora en Once Upon a Time o al mismísimo ROB!, que me lo crucé, y no lo paré porque iba a toda velocidad, pero una foto con Pérez y otra con ROB! hubiera sido el alfa y el omega de una vida dedicada a leer tebeos americanos.

Especular. Y una vez que ya tienes tus compras exclusivas, tus cosas gratis y/o tus autógrafos y dibujitos ¿qué es lo que hace el coleccionista americano medio? ¡Especular con ellas! Al día siguiente de que acaba la Comic-Con eBay se llena de vendedores. Y te encuentras con que cosas que valían 35 $ se cotizan a 81 $. O que las figuritas de Lego de Spiderman, Spiderwoman o Green Arrow que, recordemos, eran gratis y se sorteaban, se estén valorando en eBay por más de 300 $.


O que alguien pida 2000 $ por la figura de Azog, el trasgo blanco de El Hobbit. Sin llegar a esos disparates, la verdad es que con un poco de suerte puedes más que doblar tu inversión y ganarle bastante dinerito a la Comic-Con, que para eso América es la tierra de las oportunidades. Lo cual explica, definitivamente, esas colas nocturnas para entrar los primeros a pillar las exclusivas del día.

Cola nocturna para entrar los primeros a pillar las exclusivas del día.
Disfrazarte. Cuando estuve en la chocolatería Gherardelli de San Francisco (altamente recomendable para yonkis del cacao), el amable dependiente, que era como Glen el de The Walking Dead, vio mi camiseta friki (no recuerdo cual era de la docena que metí en la maleta) y me preguntó que si había estado en la Comic-Con. Ríete tú de Batman. Le dije que sí y enseguida me preguntó que si me había disfrazado de algo. Porque para el común de los mortales americanos la Comic-Con es ese sitio donde la gente se disfraza. Hay de todo, desde lo más cutre a lo más exquisito. Yo sólo saqué estas fotos, porque andaba en otras cosas, pero podías estar perfectamente todo el día gastando megapíxeles.

Tormenta, que se troncha y una Mariposa Mental de faja baja.


Red Sonja y el último que intentó tocarle el culete:

Wonder Woman con el nuevo traje, que incuso en Cosplay no acaba de convencer.

Pone esa cara porque le hemos llamado Emeá, y no, es Bi Ei Baraccus:

Relucientes cylons de la vieja escuela:

Mezcla raruna de Marvel, Juego de Tronos y DC:

Me dió un repullo, el payaso cabrón de It:

Eduardito Manos Tijeras. Le acaba de intentar cortar el pelo al chico de la derecha, al que no le hizo mucha gracia:

Uno ya no sabe si estas chicas DC son de antes de New52 o de después o de qué. Estúpido Didio.

Creí que lo de los plásticos era para adelgazar (tenía una novia que lo hacía) pero no, iba de víctima de Dexter:

Crossovers imposibles y reivindicativos:

¡Viva el Universo DC Pre New 52!

¡¡Viva!!

A ver, vale, lo de la Justice League Transgender, vale. Lo del pingüinito, amigo,...

Este no sé de qué iba, pero también era acojonante. Me rozó con el ala, y parecía cuero...

Boba Fetta. ¡Como el queso! Jajajaja. Queso feta. ¿Lo pilláis? ¿No? Jo...

Princesa Leia en bikini con cierto parecido a Ana Pastor, probablemente el disfraz más repetido entre las señoritas. ¡Con Bobba Fetta! ¡Como el...! Vale, vale, lo dejo...

Y para terminar, esta señorita, que no hay vídeo o galería de fotos en la que no aparezca. Por cierto ¿sabéis que pinchando en las fotos las podéis ver a mayor tamaño? Ala, ya os veo dándole al scroll para arriba...


Lo que más me llamó la atención es que había mucho push up y mucho cambio de género. Si os interesa el tema, Pedro Angosto tiene un montón de entradas en su blog, aquí, aquí o aquí.

El sábado por la tarde se celebra la Masquerade, es decir, el concurso de disfraces, que es de lo poco a lo que no asistí que me hubiera gustado. Los premios son entradas para la próxima Comic-Con, pero esta es de las pocas cosa del evento que la gente hace por lucirse y pasarlo bien.

Asistir a charlas. No exagero si cada hora podía haber tres o cuatro charlas que podían interesarte, independientemente de aquello a lo que seas más aficionado. Desde presentaciones editoriales a encuentros con autores. Incluso charlas sobre aspectos técnicos y legales. Las presentaciones más multitudinarias, las que tienen que ver con películas y series se hacen o bien en la Sala (Ballroom) 20, en la que creo que caben 4000 personas, o bien en la Meca de la Comic-Con, el Hall H, con sus 6500 asientos.

Entrar a ambas salas conlleva horas, muchas muchas horas de cola. Y a veces ni lo consigues. Por tanto puedes pensar que no merece la pena, y probablemente tengas razón, porque servidor, de cuatro intentos sólo consiguió dos. Además, todo lo que pasa es ampliamente publicado en internet, casi en tiempo real: el corresponsal de Newsarama escribía a mi lado en la presentación de DC, que fue a la única que vi de las que hicieron las editoriales.

En el centro, Gail Simone, aún ufana por haberle hecho recular a DC. A su lado, Steve Bucellatto, coautor de Flash, con una máscara de Flash y un tatuaje de Flash. 
Pero claro, pasa como en los conciertos, o en el fútbol. Siempre oirás mejor la música y verás mejor a los artistas si te compras el DVD del concierto. Y el fútbol siempre se ve mejor en la tele, y te repiten las jugadas y todo eso. Vale. Pero estar en el concierto o en el campo de fútbol tiene un algo especial de decir, "yo estuve allí", y un sentido de comunión con las otras 6500 personas que no hay nada que lo reemplace.

El Hall H tiene una forma casi triangular, de manera que al fondo están la mesa donde se sientan los invitados, y sobre ellos, una inmensa pantalla.
Hello, Dexter Morgan.
Pero al ser aquello tan grande, en la mediación de la sala hay otras tres pantallas enormes para que no pierdas detalle:
¡Una pantalla! ¡Dos! ¡Dos pantallas! ¡Tres! ¡Cuatro! ¡Cuatro enormes pantallas! ¡Muahahahahahaha!
El jueves por la tarde se emite el carrusel de los trailers de las películas que se estrenarán en los próximos meses, que iban siendo recibidas con vítores, aplausos, chillidos y silbidos. En ese sentido el espectador americano es muy ruidoso y entusiasta. E imagino que debe haber productores tomando nota de sus reacciones. Bueno, pues el productor de Los Pitufos 2 debió cortarse las venas, porque al acabar el trailer hubo un silencio sepulcral y luego una carcajada general ante tal silencio.

Además de la presentación de Dexter vimos la de Dr Who, que aunque no soy fan de la serie, debo reconocer que tuvo los mejores vídeos y el público más entusiasta. Casi que me entraron ganas de darle una oportunidad. También cayeron las presentaciones de Community, Colgados en Filadelfia, o Sobrenatural, que ni fu ni fa, que las vimos porque las ponían entre aquellas que sí nos interesaban, pero todo sea para haber sido testigo de este momentazo:

La llegada de Bryan Cranston caracterizado de Walter White:


Muchos se dieron cuenta de que iba un poco raro, pero yo, todo emocionado, no me di cuenta, hasta que de repente imita a Tom Cruise en las Misiones Imposibles y...


...¡era una máscara! Luego nos enteramos de que había estado paseándose de incógnito por la Comic-Con disfrazado de su propio personaje:


Y sí, visto de cerca se nota que es una máscara, pero esa era la idea. ¡Qué puntazo se marcó! ¡Pasar desapercibido haciendo su propio personaje!

Luego, ayudado por su compañero de reparto Aaron Paul estuvo haciendo el tonto todo el rato con la puñetera máscara, provocando la histeria general y el nerviosismo del presentador.




Porque imagino que todo el que lee sabe lo que es Breaking Bad, probablemente la mejor serie de televisión de la historia a la espera de que acabe el día 29 de septiembre. Si no ¡fuera de este blog inmediatamente!

Y otro bonito momento para mí fue la presentación de Sons of Anarchy, otra de mis series favoritas. Aquí Charlie Hunnam, que lo mismo te pilota una Harley Davison que un Jaeger.


En todas las presentaciones se admiten preguntas. Hay que apuntarse antes, y decir qué vas a preguntar, para evitar al notas de turno, pero todo está muy bien organizado, y no hay el más mínimo problema, aunque el que pregunte sea Deadpool:

Que no sé yo qué le ven a la creación de ROB! pero más popular no puede ser.

Tampoco fui a la entrega de los Premios Eisner, que hubiera molado, aunque no acabo de tener claro si el común de los mortales puede asistir o sólo es para VIPS.

Colarte en eventos especiales. Por la tarde-noche se suelen organizar fiestas de presentanción de series y películas. Para poder entrar necesitas contactos o enchufe o cara dura. O si la presentación es de la serie de piratas de Starz, Black Sails, vestirte de bucanero.

Aunque estos mozuelos y mozuelas trabajaban en el stand promocional de la serie, que se estrena en enero. Nosotros teníamos contactos y pudimos ver en pantalla grande el primer capítulo, que no pinta nada mal, y para ser de Starz (Spartacus) no había demasiada carne explícita. Luego fuimos a la fiesta con comida y bebida gratis que hicieron en un pub. E incluso pudimos asistir a un mini concierto con algunos de los temas de la serie interpretados por el compositor Bear McCreary (Galactica, The Walking Dead,...).

Visitar los alrededores. Durante estos cuatro días San Diego vive por y para la Convención, que deja unos 180 millones de dólares en la zona. Los hoteles se llenan con meses de antelación y hay un servicio de autobuses gratuitos las 24 horas del día entre la Comic-Con y los establecimientos hoteleros. Justo frente a la entrada principal se abren varias calles repletas de bares y restaurantes que tienen ofertas para los participantes. Y hay mucha mucha gente.


Los auténticos muertos vivientes.
El transporte público está decorado con anuncios de series.

¡Los Pollos Hermanos!
Y hasta los edificios se tunean:



O barcos veleros como este, con el símbolo de Assassin Creed, que en su interior albergaba una exposición sobre el videojuego.

¡E incluso los dirigibles!

También hay muñecos gigantes molones.

Callejeando te podías encontrar atisbos del futuro pasado:

O esta carpa de We Can Be Heroes, la organización caritativa de DC que recauda dinero para el Cuerno de África y que se sacó unos cuantos millones de dólares...

...subastando obras de arte basadas en los personajes DC y ocho coches tuneados con diseños inspirados en los personajes de la JLA.


También te puedes encontrar la Chuck Jones Gallery, con dibujos del famoso diseñador de personajes de Looney Tunes, y también algunos originales de Alex Ross valorados en miles de dólares...

Y como allí se aprovecha todo, a unos pocos cientos de metros de la Comic-Con está el estadio del equipo de béisbol San Diego Padres (léase con acento yanqui-chicano) y en él montó una fiesta la MTV una noche y a la noche siguiente se hizo The Walking Dead Escape una fiesta de zombis persiguiendo a humanos por las instalaciones, que tuvo que ser realmente divertida porque los chillidos se oían desde lejos.

Y acabo ya. Aunque seguro que me dejo cosas. Los amigos de Akira Comics, que el año pasado consiguieron el Eisner a la mejor librería especializada del mundo mundial, también estuvieron por allí e hicieron este vídeo en el que podéis ver las colas (si vas después de las 10 te las ahorras) y las aglomeraciones.



Y estos de cosplay, que sé que os gustan, bribones.