viernes, 19 de enero de 2007

POR AMOR AL ARTE

Me acaba de llegar la información sobre los premios del Saló de Barcelona (a los que nunca voto) y me encuentro con que este año hay premios en metálico. Y si no recuerdo mal, esta es la primera vez. Y me parece muy bien, la verdad.

En concreto, se conceden 6.000 € al Gran Premio en reconocimiento a toda una trayectoria profesional, 3.000 € a la mejor obra, dibujo, guión y autor revelación y 1.200 € al mejor fanzine y a la mejor revista. 20.400 € en total. El premio a la mejor obra extranjera no tiene dotación económica. Ea. Por extranjeros. Y se crea un nuevo premio a la divulgación del comic en cualquier medio de difusión. Lo cual me parece aún mejor idea. Pero, ojo, sin un euro.

Al resto, a los que ganan dinero por su trabajo (sí, los de los fanzines también ganan) pues les premiamos con dinero. Y me parece bien, ya lo he dicho. Pero al que dedica su tiempo libre a escribir sus artículos para el periódico local, al que hace cursillos o charlas por los colegios de su entorno, o al que tiene una página web, o lo que puñetas se valore al conceder el premio, una estatuilla y un muchas gracias. Pues no me parece bien. Que todo tiene su mérito y todo es necesario y todo hay que valorarlo.

Tengo muuuucha curiosidad por ver quién, y en base a qué, se lleva ese premio a la difusión. Porque me pregunto: yo, que he conseguido que Atarieterno se haya empezado a comprar El Lobo Solitario y su Cachorro, ¿puedo optar a dicho galardón?

Ostras. Este año el Saló es en abril. Del 19 al 22. Y, de puñetera casualidad, estoy en Barcelona esos días para un concierto. Y yo que pensé que no iba a ir nunca más...

Por cierto, me gusta mucho el cartel de este año, de Miguel Gallardo. Sencillo, elegante y bien diseñado.

Y ahora, las preguntas de rigor: ¿Sirven los premios para algo? ¿Qué categorías, distintas a las de los premios del Saló, crearías? ¿Crees que el universo conspira para que seas feliz?

5 comentarios:

Grego dijo...

Escribo esto con abrimiento de boca y cerramiento de ojos. Que tengo sueño, vaya. Y reconozco que no ando muy fino para, en fin, meterme en este barrizal. Tal y como están las cosas, me arriesgo a que alguien me amenace o me nombre para mal. Aunque, ahora que lo pienso, eso vendría a ser casi lo de diario. O sea...

En primer lugar, opinaré sobre le cartel del Salón del Comic de Barcelona. No me gusta naaaaaaaada. Me parece cutre, retro, pobre y triste. (Oigo a Gallardo decir: "Pues vaya usted a la mierda". Vale). En segundo, y porque no puedo mirar para otro lado, diré que el Salón como tal tiene menos sentido y significado que el testamento de una loca. Con el de Barcelona se puede decir aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Supongo, claro -y por ser generoso- que para unos sí y para otros no. Para mí, que soy el que opina, desde hace unos cinco años, no. Aquello no deja de ser un mercadillo enorme lleno de mercaderes enormes. Vamos, como el de Granada, pero a lo bruto. O como el de Almería... no, como el de Almería, no. Lo de Almería es una experiencia suicida.

Lo de los premios en metálico. Pues bien, bueno, vale. Servirán para favorecer a dedo a unos cuantos y para levantar odios irreconciliables. A tanto el euro. Que sí, que la envidia es más con dinero de por medio. Y la situación del mundo del tebeo es tal que si la envidia fuera tinta china, sólo tendríamos páginas completas en negro.

Creo que dotar a los premios de cuantía económica a esos niveles resulta algo penoso. La autoestima de los autores, ya rebajada de por sí, puede quedar por los suelos de no recibir aunque sean 5 euros de consolación. Vería bien la publicación de obras ganadoras, la recopilación de artículos en libros de divulgación, la difusión universal de conferencias y/o exposiciones, la donación del equivalente de esos premios monetarios en comics a bibliotecas municipales...

No hace falta que nadie me diga que lo que planteo es imposible o impensable. Sucede que todos andamos a lo nuestro, y tan pronto a mí me parece buena idea lo expresado como al aspirante a esos 6.000 € en reconocimiento a toda una trayectoria profesional le pueden entrar ganas de estrujarme las gónadas (sobre todo, si anda enchufado para la propina o va a medias con alguien del jurado).

En este mundo de viñetas, los profesionales van revestidos de pompa y artificio. Y ahora, se pueden llevar un pastón por aguantar la pose.

Lo único que queda a mi alcance es esto: descojonarme. Y ahora, a dormir.

Atarieterno dijo...

Del sabio refranero popular: "A nadie le amarga un dulce".
Dicho esto, continuaré afirmando que a todo trabajador, sea cual fuere su especialidad, le gusta que su labor, su esfuerzo, sea reconocido y apreciado, y si además del reconocimiento se añaden un puñado de euros, pues mejor que mejor; y no es por materialismo puro, sino más que nada porque con "reconocimientos" no se puede pagar en el supermercado, ni la letra de la casa, ni...

Respecto a la ausencia de premios en metálico para el extranjero, pues la verdad que lo veo bien, y digo esto porque seguramente cualquiera de los nominados ya gozarán de buena situación económica, cosa que no pueden decir nuestros compatriotas (auténticos desconocidos en su propio país).
Además, con Eisner muerto, ¿a qué autor extranjero se le puede dar un premio? (perdonadme, esto último va MEDIO en broma).

Lo de la difusión... esto, querido Machucablog, merecería un debate específico, pues considero que es una de las cadenas que llevamos arrastrando desde el principio de los tiempos.

En cuanto al guiño de mi compra del Lobo Solitario, he aquí una evidente utilidad de este blog que has creado, donde se respiran aires de libertad, donde se puede hablar de todo lo que nos gusta y nos preocupa, donde contamos con la pequeña sección de lecturas recomendables (o lo contrario), donde no se choca con hermetismos de patrocinadores egocéntricos, en el que profesionales y aficionados dialogan... en definitiva, un terreno virgen donde cultivar nuestra tertulia constructiva (¡¡toma ya!!, ma salio del alma -no olvides mi comisión, Machuca-).

Grego dijo...

Doce euros. Doce euros de nada. Eso es lo que le pido a la dirección del Salón de Barcelona que instaure como contrapremio. Hoy en día, a los precios que está todo, con dos mil pesetas apenas si tienes para comprarte un bocata y una coca-cola. ¿Y qué me dirá el respetable, si hablamos de lo que cuesta arrimarse a las estanterías de una librería especializada?

Doce euros. Como contrapremio al peor guionista, al peor dibujante, al peor editor, a la peor editorial y a la peor -que la hay- carrera profesional. También, por qué no, a la peor labor de difusión de comics en la red.

Ya sé que menos da una piedra. Si existe la voluntad de premiar a los mejores (aún cuando no entiendo por qué, puesto que se limitan a cumplir con su trabajo, como cualquier cristiano), que le den un tirón de orejas a los peores. O eso pienso yo.

Con la tontería esta de los premios monetarios, lo peor que nos puede pasar es que el amiguismo que campa por este mundo se convierta en institución. Si el autor y la obra son buenos, se venderán por sí solos. Y si la editorial es consecuente, repartirá parte de los beneficios de las ventas en forma de derechos de autor a éste o éstos. El resto, mero pegote y mera propina.

No me harán caso ni me tendrán en cuenta. No se puede tener todo en esta vida. Pero, al menos, con los doce euros de los peores, se les podría pagar un curso de aprendizaje a los regulares, por ver si mejoran.

Mejor sería no tener que pagar.

Jesús Cuadrado dijo...

>>> o lo que puñetas se valore al conceder el premio>>>

Incluso algunas gentes... nos seguimos dejando la vida haciendo libros útiles para la historia inútil.
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Peter Griffin dijo...

Los salones en España, sobre todo el de Barcelona, es el baile de títeres al que somete papá Planeta al mercadillo. Expocómic es penosa, Granada... comsí comsá, y Almería, uh... vale.
Pero Barcelona es una macrotienda donde papá Planeta hace un buen dinero sin tener que pagar a su distribuidora. Venta directa. Y el resto de editoriales, como los pajarillos que van a ver qué restos les han dejado los grandes buitres, y a hacerle los coros.
¿Premios en metálico? De risa. El certamen de poesía para jubilados de Cogullos del Condado tiene mas cuantía económica. Es un elemento extra -relaciones públicas-, y un dinerillo para asignar a dedo a ti, mi querido y gran colega.
El cartel, mi hijo Chris los hace mejores. Un buen cartel no es un dibujo de un dibujante, por mucho nombre que haya tenido. Hay elementos de diseño y composición y mortadela con aceitunas que tener en cuenta.
Un premio a los peores... somos tan patéticos que me veo gente haciendo campaña para que les elijan. Como Piñol con los adlos aquellos. Y luego vendiéndose: "¡Soy el peor!"
Y toda historia es inútil cuando lleguen los extraterrestres a desintegrarnos. Háganme caso todos.