lunes, 17 de agosto de 2009

CARTA DEL DIRECTOR

Lo que menos se espera uno en medio de agosto es un artículo como el de José Luis Córdoba Director de Publicaciones de Panini. Su escrito parte de una gran verdad: en Internet se escriben muchas tonterías, mejorando lo presente. El caso es que los lectores con acceso a Internet llevamos más de diez años teorizando con más o menos fundamento sobre la edición de tebeos y no sé por qué exactamente ahora, ni antes ni después, Córdoba se harta y se lía la manta a la cabeza.

El artículo es muy interesante, y recomiendo su lectura fervientemente. Y, por supuesto, no puedo resistirme a comentar las cosas que me han llamado la atención.

Córdoba da cifras. El mutismo de la industria sobre las cifras es ya legendario y motivo de queja de los internautas. Las editoriales no dan datos por la misma razón que yo no voy diciendo por ahí lo que gano: porque a nadie le importa. Literalmente. En América los datos se dan porque es, o era, obligatorio por ley, para acogerse a beneficios postales. Además, los comics en EEUU llevan publicidad, y los anunciantes prefieren siempre los productos con más difusión, que es la misma razón por la que en España la televisión, la radio y la prensa escrita se somete a los estudios de OJD o a la EGM. Para los tebeos, que no llevan apenas anuncios, no es necesario dar sus cifras. Por eso es muy interesante que Córdoba dé unas pocas, aunque tampoco es que haga un estudio exhaustivo ni mucho menos.

Churras y merinas. Córdoba se enfanga en una comparación entre los precios de los libros y de los tebeos para demostrar que los tebeos no son caros ante las quejas constantes sobre los precios. Creo que no hay que establecer comparaciones, sino analizar el producto por sí mismo, porque una cosa es el precio y otra el valor. Las cosas son caras si el lector lo decide así. A mí el libro sobre Kirby de Rossell no me parece caro, pero he leído muchas quejas sobre su precio. La solución es fácil: si te parece caro, no lo compres. Nadie tiene obligación de poner las cosas al precio que nos gustaría. El editor decide el precio, y si la gran mayoría decide que se ha pasado, peor para él, pero si el número suficiente de lectores compra, el editor sale a su balcón y se ríe de los llorones y los quejicas. Ese es el juego, pero parece que no acabamos de entenderlo. Joer, es que no habría ni que explicarlo.

¿Se sigue vendiendo Spiderman en quioscos? Yo no pensaba que Spiderman vendiera tanto. Córdoba dice que la tirada de la revista El Espectacular Spiderman es de 40.000 y que vende 22.000. Es una tirada para distribución en quiosco, donde la norma es imprimir siempre un poco menos del doble de las ventas previstas. Nunca lo he entendido bien del todo, pero es así. De Panini a mi quiosquero sólo le llegan las series con numeración alta (Patrulla-X, Daredevil, Capitán América, Nuevos Vengadores,…) mientras que las recientes ya no las recibe (X-Force, Poderosos Vengadores, Invasión Secreta,...). Como excepción, el número especial de Obama. La revista de Spiderman le llega, pero el tebeo no, y no lo acabo de entender, porque una venta podría llevar a otra. Sin embargo mi impresión es que Panini está abandonando el quiosco como canal de distribución de los tebeos. En el artículo apenas nombra al quiosco.

Algunas cifras no cambian. Córdoba da los 4000 ejemplares como media de la tirada de los tebeos. Es la misma cifra que oficiosamente manejábamos hace diez años. Me imagino que no es malo mantener el nivel.

Lo del manga no es para tanto. Lo dice Córdoba y me lo han venido diciendo los libreros que conozco. El manga sigue vendiendo bien, pero el peso de las ventas recae en los tebeos de superhéroes. Al fin y al cabo el lector de superhéroes actual puede llevar perfectamente 25 o 30 años siguiendo a Daredevil o a la Patrulla-X y tiene poder adquisitivo como para permitirse unas compras sustanciosas. En el manga no hay productos de publicación indefinida, y por mucho que se reedite Bola de Dragón cada vez lo hace con menos tirada porque el efecto novedad ya se ha perdido hace mucho tiempo. Muchos de mis alumnos que compraban manga lo dejaron cuando acabaron los títulos que seguían y ninguna novedad les entraba por los ojos.

Las empresas editoras son empresas. Llevamos diez años oyendo la misma tontería, carne de teoría conspirativa, y Córdoba arremete contra ella: que las grandes editoras tienen pérdidas en la mayoría de sus títulos pero que se mantienen por el apoyo de la empresa matriz. Si eso fuera cierto, la empresa matriz ya hubiera echado el candado al chiringuito hace años. Y quien piense otra cosa no es que no sepa de empresa, es que no sabe de la vida.

Lo que dice de la política de Panini. Córdoba confiesa que Panini, al contrario que el resto de editoriales, se basa en las ventas casi inmediatas. Hace sus previsiones teniendo en cuenta lo que se va a vender cuando el producto sale a la venta y no las ventas de atrasados. Así ajustan las tiradas evitando gastos de almacenamiento y si algún título tiene especial demanda al cabo de año o año y medio sacan el tomito recopilatorio. Esto choca con el deseo que tenemos los lectores de encontrar números atrasados en la librería si es que no pudimos comprarlos en su día o se trata de un producto que no llamó nuestra atención en su momento. Sin embargo ese stock es dinero que el librero tiene puesto ahí en un producto que se va a comer con papas como no lo venda y del que no tiene posibilidad de devolución. Esas colecciones completas de Biblioteca Marvel que vuestro librero tiene cogiendo polvo en las estanterias desde hace años es dinero que tiene casi perdido.

Lo que no dice de la política de Panini. El margen del librero sobre el precio de portada de los tebeos de Panini es del 30%, con derecho a devolución. Planeta da un 50%, pero sin derecho a devolución, y un 30% en segundos pedidos, también sin derecho a devolución. Con Panini ganas menos, pero también arriesgas menos.

Crisis, pero no tanto. También coincide Córdoba con lo que me cuentan mis amigos libreros: que la crisis se nota, pero mucho menos que en otros sectores. El de la librería generalista, sin ir más lejos. Los compradores de tebeos somos poquitos, pero fieles.

Córdoba acaba su artículo hablando del despido de Antonio Pérez y del Eisner de Larroca, pero eso va a ser tema para la próxima entrega.

viernes, 14 de agosto de 2009

INVASIÓN (no muy) SECRETA

Siguiendo la política de este su blog de no destripar argumentos hasta que no se han publicado en España, le vamos a dar un repasito a Invasión Secreta, con la que servidor se lo ha pasado muy bien.

La idea es muy sencilla: una infiltración de skrulls para una invasión en toda regla y no para algún estrafalario plan que envuelva omniondas o cubos cósmicos. De esas ideas que no sabes cómo no se les había ocurrido antes a nadie. El artífice, Brian Bendis, no puede ocultar que una de sus fuentes de inspiración es la nueva y magnífica versión de Battlestar Galactica, con sus cylons de forma humana infiltrados y, sobre todo, esa justificación religiosa de un paraíso en forma de planeta Tierra que hay que alcanzar aunque sea (mejor si) aniquilando a la raza humana.

Invasión Secreta es probablemente el evento mejor planificado que yo haya leído nunca, anticipado casi un año antes, cuando Elektra resultaba ser una agente skrull. Ese acontecimiento y sus implicaciones han sido el hilo conductor de las series de Vengadores desde entonces: el miedo, la duda, la desconfianza como armas de un futuro plan de invasión. Brillante y sutil.

Con la miniserie principal se acaban las sutilezas. Los skrulls salen del armario e inutilizan las defensas de la Tierra, capturando a Reed Richards (no aprenden: un tiro en la cabeza y a otra cosa), propagando un virus anti-stark y mandando a los grupos de Vengadores a la Tierra Salvaje, para tenerlos entretenidos allí peleándose con un grupo de impostores con uniformes ochentosos. Mientras, una armada de super-skrulls toma Manhattan, siguiendo las reglas no escritas de la invasión extraterrestre.

Lo de los super-skrulls es otra idea tan simple como feliz. ¿Por qué quedarse en imitar los poderes de Los 4 Fantásticos? Aunque, la verdad, algunos son tan ridículos como esa mezcla de Kingpin y Cabeza de Martillo que salía en Punisher.

A partir de ahí todo es pelea y explosiones, viñetas inmensas repletas de personajes en las que Leinil Yu demuestra que es buen dibujante pero que no es George Pérez en esas lides. Como momentos más interesantes tenemos a la Reina Skrull convenciendo a Stark de que es un agente durmiente, o el plan de reserva del falso Pym, convirtiendo a la Avispa en una bomba andante. Como tebeo de peleas masivas no está mal (aunque Geoff Johns los escribe mejor), pero momentos como la estampida de dinosaurios sacan nota alta en la sección de anticlímax.

Tanta acción contrasta con el espíritu de traición e infiltración que se insinuaba en los meses previos. Sin embargo ese espíritu sí está presente en los capítulos de las series de Vengadores que, en un golpe sencillamente genial, se convierten en el relato de la infiltración skrull, al estilo de los flashbacks de series como Perdidos, pero dejándolos fuera de la miniserie principal. Y cómo he disfrutado con esos capítulos. Alguno hasta me ha dejado con la boca abierta, como cuando he comprendido que la Elektra skrull se sacrificaba aposta para empezar a crear el clima de desconfianza entre los héroes, acrecentando el que ya había tras Guerra Civil.

Otro acierto de este evento es resistir la tentación de adjudicar a los skrulls todo lo que ha pasado en el Universo Marvel en los últimos tres o cuatro años. No, Tony Stark no era un skrull. Tuvo sus momentos de agilipollamiento, pero ya está. Los skrulls no tuvieron nada que ver con el Día M, ni con la Guerra Mundial Hulk, ni con Guerra Civil,… Ya estaban preparando sus planes, pero esperaban pacientemente y veían estos acontecimientos como una señal divina y como ventajas tácticas en su futuro ataque. Brillante.

Como pega, la campaña publicitaria “Acepta el cambio”, que sugería una invasión supuestamente incruenta en la que los skrulls proponían una supuesta coexistencia de extraterrestres y humanos. Luego, de eso, nada. La frase tenía segunda parte: “Acepta el cambio o te mato. Y aunque lo aceptes, no te prometo nada” porque no dejaba de tener gracia ver a esos skrulls diciendo “Él te ama” mientras vaporizaban a la gente con sus rayos de la muerte

Editorialmente Marvel ha sabido explotar el filón. Mientras que las series más vendidas (Spiderman, Thor, Los Cuatro Fantásticos, X-Men,… y algunos grupos sin serie como Inhumanos) tenían miniseries aparte, las series más flojitas sí tenían sus crossovers incrustados en la colección con el objetivo de llamar la atención de los lectores.

Marvel repite otra vez la jugada de sus anteriores eventos. Los acontecimientos narrados no se encierran en sí mismos, sino que dan lugar a un nuevo status quo. El Universo Marvel sí cambia tras cada evento, cambia su presente, y no su continuidad (toma nota de una vez, Didio) y eso influye en los personajes y en las tramas futuras.

Ver a Norman Osborn como nuevo Jefe de Seguridad planetario, conspirando con algunos de los villanos-antihéroes del Universo Marvel, es una gran idea. Es hacer Presidente Luthor, pero bien, y es una promesa de historias muy interesantes. De todas formas este Osborn hace tiempo que no me cuadra con el asesino de novias y el enterrador de viejas vivas que ya conocíamos. Es un personaje muy chulo pero no es el personaje que conocía. A lo mejor es otra consecuencia del malhadado Un Día Más.

Por cierto, Mephisto tampoco era un skrull.

miércoles, 12 de agosto de 2009

LOEBADAS: LUCHA DE TRAQUEAS

Ya no compro tebeos de Loeb, y si los leo es por deber a mi blog y a vosotros mis lectores (de nada, de nada XD). Lo que sí hago es ojear sus tebeos en la librería, y cada vez que abro uno me encuentro una patochada. Por ejemplo:


Hulk Rojo mantiene colgada de una cadena a Hulka. Si la Valquiria y Thundra no acceden a hacer guarreridas españolas con él (como lo cuento), tirará de la cadena (ejem) y le partirá el cuello. Además, mientras se deciden o no, Hulka se está, lógicamente, ahogando. ¿Lógicamente?

La escena, en sí misma, no está mal planteada, pero si nos fijamos bien empieza a haber problemas. Hulka se está ahogando porque la cadena hace presión sobre su traquea. La presión la provoca exclusivamente su peso, desde el momento en el que Hulk Rojo no está pegando tirones ni moviendo la cadena de ninguna manera. Hulka pesa unos 300 kg (tú debajo, nena), es uno de los seres más fuertes del Universo Marvel, capaz de levantar 100.000 kg., y altamente invulnerable, como hemos visto en decenas de aventuras. Yo tengo serias dudas de que a un ser así 300 kg de presión en el cuello la puedan ahogar. Una duda muy friki, pero duda. Pero a Loeb le conviene porque si no, se le fastidia la escenita, y, claro, Hulka ni puede romper la cadena, ni se debate apenas, ni nada de nada.

La cosa no es que sea grave, al lado de otras barrabasadas ya vistas, pero la escena me recordaba a algo, y al fin caí. Me recordaba a esta viñeta del capítulo 13 de Victoria Oscura:

Batman sí es un ser humano. Se supone que es el más desarrollado físicamente del mundo, con una fuerza y una velocidad comparables o superiores a la de cualquier atleta, pero humano. Así que sí, ahogarse, se ahoga. Sus 110 kg de puro músculo (hummmm) hacen la suficiente presión para que ello, inexorablemente, ocurra. ¿Cómo se libra Batman de esta muerte segura? ¿Le ayuda Catwoman? ¿Coge un afilado batarang y corta la cuerda?

Ni hablar.

Batman, con la sola fuerza de sus piernas y brazos empuja contra la pared y es capaz de llegar al tejado. ¡Toma ya! ¡Con un par! ¿Qué murciélago ni murciélago? ¡Un saltamontes!!! Ahora en serio, ¿podría un ser humano algo así?

Desempolvando mis oxidados conocimientos de Física y preguntando a un compañero de trabajo, he supuesto que Batman es una esfera maciza de 110 kg (así es como hacen los problemas los físicos, a mí no me miréis) y les he aplicado las fórmulas del péndulo parabólico. Si la cuerda mide 1.5 m me sale que Bats tiene que salir despedido de la pared con una velocidad de 30´58 km/h para poder alcanzar el punto más alto y llegar a la azotea. ¿Es eso mucho? Si se tratara de un salto en vertical (que es más sencillo), con esa velocidad inicial llegaría a una altura de 3´75 m. El record actual de salto de longitud está en 2’45. Y recordemos que se está ahogando (o debería) y eso merma las capacidades físicas de cualquiera.

Vale, vale, es Batman y puede eso y más. Incluso se puede contorsionar en el aire para ayudarse, pero es que para conseguir ese impulso debe ejercer una fuerza de 400 kg contra la pared, que unida a su propio peso de 110 kg da lugar a una resultante de 415 kg, más que suficiente para romperle el cuello a cualquier humano por muy desarrollado que esté.

De acuerdo, son disquisiciones muy frikis, pero de lo que se trata es que tenemos un autor que nos cuenta que 300 kg pueden ahogar a Hulka mientras que Batman es capaz de soportar tensiones mucho mayores sin mayor problema. Saltándose siempre las reglas, las físicas y las narrativas, pasándoselas por el forro con tal de que la brillante escena que se ha inventado no se le fastidie y haciendo gala de una incoherencia sin límites. Aquí Loeb, aquí, unos enemigos.

PS. De todas formas esto es pecata minuta comparado con aquella escena de Hartigan en Sin City, rompiendo el cristal de la ventana, cogiendo un pedazo con los pies, cortando la cuerda con él como si fuera un contorsionista del Circo del Sol... Si es que Frank Miller cuando se pone, se pone.

Actualización: Me rectifican, y con razón, que en esa aventura Batman lleva armadura en el cuello. Así que no, no se ahogaría. No sólo eso, sino que ¡se demostraría que al fin Batman tenía un plan! Lo del saltito inverosímil sí lo seguimos manteniendo. Y Hulka no se ahogaría por su propio peso. Ea.

domingo, 9 de agosto de 2009

LOEBADAS: HULK TIENE UN MARTILLO

Relanzadas casi a la vez, Thor y Hulk son antítesis una de la otra. Mientras que Thor es pausada (quizás más de la cuenta), apenas tiene acción y se basa en la construcción de ambientes y personajes, Hulk es acción, acción y además, acción. De la mala. Tienen en común a dos guionistas que han hecho carrera en cine y televisión, pero mientras que Straczinsky creó Babylon 5 y escribe guiones para Clint Eastwood (adorémosle), a Loeb lo van echando de todas las series donde le dejan poner las zarpas.

En su propia serie hemos visto cómo Thor se está ocupando casi exclusivamente de reconstruir Asgard, de ahí que, salvo para echarle la bronca a Tony Stark, poco contacto esté teniendo con el resto de personajes Marvel. Tiene lógica que su atención sólo se distraiga con sucesos realmente graves como Invasión Secreta. Lo cual poco le importa a Loeb. Él quería a Thor y ahí que se coge a Thor, que se presenta en la obligada última página, sin que se sepa cómo ni por qué. La pelea, por supuesto, es ridícula.

Hulk Rojo siempre tiene un plan. Lo dice él mismo, en un momento de la pelea. Ha estudiado a sus adversarios y sabe cómo derrotarlos a todos. Incluso a Thor. Aunque él mismo confiesa que pensaba que estaba muerto. Wow, tiene planes hasta para los muertos. Por si resucitan. Si eso no es estar preparado… Mucho más preparado, por supuesto, que el Batman de Loeb, que nunca tiene un plan ni nada que se le parezca.

El plan anti-Thor de Hulk Rojo es sencillo. Agarra el martillo de Thor, salta con todas sus fuerzas ¡y se ponen en órbita! Thor, que puede volar, que dispara rayos con el martillo, que podría debatirse, lo único que hace es sorprenderse. Patidifuso, no se cree que Hulk pueda coger su martillo encantado de Uru “salvo que en ausencia de mi padre…”.

En pleno salto Hulk le demuestra lo listo que es y, de paso, lo ingenioso que es Loeb como escritor, que es de lo que se trata. Le dice que lo que hace es llevarlo a él, no al martillo, y que si bien el encantamiento del martillo es cierto, en gravedad cero no funciona.

Cágate, lorito.

Primero, y Thor lo sabe y no debería tener dudas, el encantamiento del martillo sigue funcionando, como se vio en Fantastic Four nº 536, donde el doctor Muerte lo intentaba coger y al final el único que pudo fue Donald Blake. Y segundo, el encantamiento dice: “Quien sostenga este martillo, si es digno, tendrá el poder de Thor”. No dice “Quien sostenga este martillo, si es ingrávido, tendrá el poder de Thor”. Dignidad y gravedad. Velocidad y tocino.

Los universos de ficción tienen sus propias reglas, muchas veces inverosimilitudes que el lector/espectador debe aceptar para entrar en el juego. Tan inverosímil es que haya un asesinato en cada sitio que visita Jessica Fletcher (“Se ha escrito un crimen”) (1) como que haya monstruos rojos capaces de saltar hasta la órbita terrestre. Lo importante es que esas inverosimilitudes deben formar un sistema lógico consistente, decidible y completo para poder ser aceptadas por el lector. Un mal escritor pasará de las reglas del juego con tal de usar sus ideas. Como un Loeb cualquiera.

El martillo de Thor tiene un hechizo que impide que nadie indigno pueda sostenerlo. Esa es la regla. No se trata de un hechizo que lo haga pesado ni nada por el estilo. El Capitán América, por ejemplo, lo ha cogido. O Superman. Es decir, si aplicamos la lógica de ese hechizo, Hulk Rojo tampoco podría cogerlo, ni usarlo, en el espacio ni en ningún sitio. El martillo, no sé, se quedaría estancado en una posición, sin moverse, o repelería al que quisiera cogerlo. Da igual. Si no es digno, no puede usarlo.

Pero en el Loebverso sí puede y apaliza a Thor con su martillo. Porque en el Loebverso se respetan las leyes de la Física.

Por supuesto, eso es mentira.

Primero. Si Loeb supone que el martillo tiene una gran masa (y una gran densidad), la seguirá teniendo en el espacio. Contra lo que nos podamos pensar, si tú no eres capaz de mover algo en la Tierra, no podrás moverlo en el espacio. No mucho, al menos. Un astronauta que flota no puede mover su estación espacial y sacarla de órbita. Porque la fuerza del astronauta sigue siendo la misma, y si la masa que quiere mover es grande, la aceleración que imprime será minúscula. Sin embargo Hulk Rojo maneja el supuesto martillo superpesado como si fuera una piruleta.

Segundo. Si Hulk es capaz de ponerse en órbita es porque su salto tiene una velocidad de, al menos, 11200 m/s (la llamada velocidad de escape) . Cuarenta veces la velocidad del sonido. Es imposible que te escuchen hablar en esas condiciones, porque el sonido de la voz se queda atrás.

Tercero. En el espacio no hay aire. Tampoco se puede hablar. Hulk y Thor hablan en el espacio, en la Luna y donde les encarte, que para eso están en el Loebverso.

Cuarto. Al primer martillazo, y con semejante fuerza, Hulk mandaría a Thor volando fuera de órbita. De hecho, acción-reacción, Hulk también.

Quinto. Si le das vueltas al martillo sobre tu cabeza, tú también girarás como una peonza porque no tienes suelo donde apoyarte.

Corolario: Todo Universo de ficción tiene unas reglas. O las sigues, o las cambias justificando por qué. Sea como sea debes saber llegar hasta el final y no sólo cuando te convenga. Si no, eres un mal escritor. Si no, eres un fantoche capaz de hacer cosas como ésta:

En la próxima entrega, otra lucha épica entre la Lógica, la Física y la estulticia.

PS. Por supuesto recomendamos (y no sólo a Loeb) el libro La física de los superhéroes, de James Kakalios, para quien tenga curiosidad sobre estos temas.

(1) Algún día se demostrará que Jessica Fletcher era una asesina en serie que se apañaba para culpar a inocentes de los crímenes que ella cometía.

jueves, 6 de agosto de 2009

LOEBADAS: EL EFECTO CALIPPO

Loeb escribió cuatro capítulos de la serie Smallville y en dos de ellos aparecía la kriptonita roja, que sacaba el lado malvado de Clark, aunque más bien era el lado macarra. Durante cierto tiempo Jeph Loeb fue “el hombre que introdujo la kriptonita roja en Smallville” para los regocijados medios especializados. Esto grabó en su cerebro una idea fija: “pasar de verde a rojo es bueeeenooooooo”

Y tiempo le faltó cuando Marvel le encargó la nueva serie de Hulk tras War World Hulk. Su nuevo Hulk sería… ¡rojo! Y, atentos,… ¡malvado! Y un poquillo macarra también.

Como buena obra de Loeb, Hulk tiene no uno, sino varios dibujantes estrellas, Ed McGuinness, secundado por Arthur Adams y Frank Cho. Y también hay un montón de personajes que entran y salen sin ton ni son: Doc Samson, María Hill, Iron Man, Hulka, Ross, la Guardia de Invierno, Rick Jones (transformado en una Abominación que no es verde, sino… azul) , Thor, Ares, la Cosa, Mr. Fantástico, Namor, los Wendigos, Caballero Luna, Miss Marvel, Vigía, Valquiria, Tundra, la Mujer Invisible, Spiderwoman, Tormenta, Tigra, Gata Infernal, Viuda Negra, Hermano Vudú, Estela Plateada, Dr. Extraño, Barón Mordo, Terrax, Tiburón Tigre, Jarella, Galactus, Clea, Spiderman … Y esto sólo en los doce primeros números. Porque, y esta es otra de las ideas fijas de Loeb, el truco para hacer buenas historias consiste en enfrentar al protagonista con todo bicho viviente del Universo en cuestión.

Y no sólo eso, sino que la serie empieza, no os lo podéis ni imaginar, ¡con un asesino misterioso! Y avanza a base de cliffhangers de personajes que aparecen espectacularmente en la última viñeta (yawn), número tras número. Loeb, desbordante de imaginación, hasta tiene tiempo de reunir a los Defensores originales y enfrentarlos, no miento, no bromeo, ¡a los Ofensores! en, colmo de la originalidad, una pelea organizada por el Amo del Juego.

Y ya, para acabar, el remate del tomate (rojo) es que coge a Hulka y, sí, ya sé lo que estáis pensando, “no, no es posible, no se atreverá, es imposible tanta desfachatez”. ¡Pues sí! ¡Es posible! ¡Y a las pruebas me remito!



Vale, es un spoiler, ¡pero si sigues esta serie te mereces esto y más! Pero esto no acaba aquí. ¿Es posible que haya algo más? Pues sí.

Audrey.

Audrey Loeb. La hija de Jeph. Ya enchufada por papi. Escribiendo un complemento en forma de historieta de corte infantil de una página en las que aparece un Hulk verde, un Hulk rojo y, demostrando que es hija de su padre, ¡¡¡un Hulk azul!!! ¡¡¡¡Azuuuuuuuuuul!!!! (Imaginad lo anterior gritado por Carlos Pumares y os hacéis una idea).

No sabemos qué más cosas volverá rojas (o azules) la familia Loeb. De hecho sospechamos que su primera fechoría fue el paso del Calippo verde al Calippo rojo (que es el malo). Continuaremos investigando.

En las próximas entregas ¡más Hulk! ¡Magia contra Física! Y ¿quién es más fuerte? ¿Batman o Hulka?

martes, 4 de agosto de 2009

LOEBADAS: ¡SANTO LOEB, BATMAN!

Jeph Loeb ha cimentado parte de su fama en sus historias con Batman y en su colaboración con Tim Sale. Como bien apuntaba Calduch hace unos posts, algo pasa cuando se juntan Loeb y Sale. Quizás, como decía Jack Nicholson en Mejor Imposible, “Tú me haces querer ser mejor”. De todas formas, analizadas a fondo, sus Batman tampoco es que sean para tirar cohetes.

Como buena obra de Loeb, El Largo Halloween tiene un dibujante estrella, Tim Sale, y un montón de personajes que entran y salen sin ton ni son: Catwoman, Solomon Grundy, Joker, el Hombre Calendario, Hiedra Venenosa, Acertijo, Espantapájaros, el Sombrerero Loco,… El Largo Halloween, es largo y aburrido. Batman se tira un año intentando detener a un asesino en serie, cimentando su fama de Peor Detective del Mundo. Loeb usa y abusa de la referencia cinematográfica en esta continuación de Año Uno: la historia empieza como El Padrino, con una boda de gangsters, y acaba como Falso Culpable (la asesina es la mujer del fiscal) pasando por inevitables momentos Silencio de los Corderos, un recurso este el referencial que amateuriza una obra si abusas de él. El mayor mérito es el desarrollo de Harvey Dent y su conversión en Dos Caras, que fue una de las referencias para la última película de Batman.

Como buena obra de Loeb, Victoria Oscura tiene un dibujante estrella, Tim Sale, y un montón de personajes que entran y salen sin ton ni son: Catwoman, Solomon Grundy, Joker, el Hombre Calendario, Hiedra Venenosa, el Pinguino, el Sombrerero Loco, Mr. Frío,... Esta continuación de la obra anterior es un poco más entretenida, aunque sólo sea por tener menos páginas. Si profundizamos más, vemos que la estructura es muy parecida a la anterior, enfrentándose casi a los mismos villanos en los mismos momentos de la historia, incluyendo una reunión final de los mismos. Por supuesto, hay un asesino y Batman no da una. Y además te cuenta el origen de Robin, bastante mejor, por cierto, que en All-Star.

Como buena obra de Loeb, Silencio tiene un dibujante estrella, Jim Lee, y un montón de personajes que entran y salen sin ton ni son: Killer Croc (sustituyendo a Salomon Grundy como oponente brutote), Catwoman (con la enésima escena de persecución por los tejados), Hiedra Venenosa, La Cazadora, Superman, Harley Quinn, Joker, Acertijo, Talia, Luthor, Ras Al Ghul (con la enésima escena de esgrima en el desierto), Espantapájaros, Dos Caras (al que por enésima vez le han hecho la estética),… También hay un asesino desconocido, Silencio, cuya identidad conoces la primera vez que aparece, un supuesto amigo de la infancia de Bruce Wayne, y que, parece, muere en mitad de la historia, para despistar. Sí, vamos, anda, como si no hubiéramos leído Diez negritos, Jeph Loeb. Al final de la historia, Catwoman dice: “Deja de ser detective por una vez”. ¡Pero si nunca lo es!

Como buena obra de Loeb, Catwoman: Si vas a Roma,… Para ser sincero, a estas alturas ya me había cansado de Loeb y no me la he leído. Seguro que es la obra maestra que me convencería de las bondades de Jeph Loeb. Mecachis.

Jeph Loeb aplica en su trabajo con Batman la máxima hollywodiense de la superproducción: si funciona la primera vez, vuelve a contar la misma historia en las secuelas. El problema es que la primera vez ya aburría.

En la próxima entrega nos enfadaremos y nos volveremos más fuertes ¡y más rojos!

domingo, 2 de agosto de 2009

LOEBADAS: EL TOMATE DE ULTIMATES ( y 2)

Seguimos.

Muere Wanda y Magneto manda a la Hermandad de mutantes a por el cadáver. ¿No era más fácil que Pietro se la llevara a supervelocidad? Tras otra pelea absurda, se llevan la muerta y Pietro se une a ellos. Y justo cuando se han ido, que oportuno, llega Lobezno, enseñando las garras para que se vea que es Lobezno. (Sigh)

El bueno de Loeb se tira casi un capítulo ¡para un flashback! Un flashback en el que cuenta que Lobezno le puso los cuernos a Magneto antes de que nacieran Wanda y Pietro, pero que Magneto les pilló en lo más menudito y lo lanzó más allá de los Cárpatos. Lo cual no fue óbice ni circunstancia para que Lobezno se uniera años después a la Hermandad y que Magneto le aceptara tan gustosamente. Porque Magneto es un genocida antihumano, pero tolerante como él solo. O desmemoriado, no sé. Además, nos cuentan que los dinosaurios de la Tierra Salvaje fueron creación de Wanda, mira qué bien. Medio capítulo, en definitiva, para dar una información innecesaria y justificar (?) que Lobezno se una a los Ultimates.

Medio grupo se va para la Tierra Salvaje, la guarida de Magneto, y el otro se queda investigando la muerte de Wanda. La Avispa, sagaz como ella sola, sospecha de Pantera Negra a la par que se extraña de la ausencia del Capitán América. Lobezno huele a Pantera, se huele la tostada, pero no dice nada, ni le enseña las garras ni nada. En vez de preguntarle, “¿pero qué haces?” le dice, “no te retires de mi vista”, frase cool donde las haya. Wov.

Los acontecimientos se precipitan, más que nada porque nadie aseguraba que Madureira fuera a dibujar más de cinco capítulos. Los que van a la Tierra Salvaje se unen a la rebelión de Ka-Zar contra Magneto, y la Avispa descubre que el malvado Ultrón es el asesino de la Bruja y que va a reemplazar a los Ultimates por dobles mecánicos y malévolos, plan increíble y original como pocos.

Los Ultimates robóticos atacan la Tierra Salvaje sin razón aparente, hay una pelea de todos contra todos y ganan los Ultimates humanos. (Yawn). Ah, también se revela que Pantera Negra era realmente el Capitán América. El por qué y el para qué permanecen en la ignorancia más absoluta, aunque Loeb tiene querencia a que los personajes se hagan pasar por otros por motivos incomprensibles, como ya veremos.

Magneto y los Ultimates discuten sobre la responsabilidad de la muerte de Wanda y sobre el hecho de que quizás ella cambió la programación de Ultrón para que el robot se enamorara de ella. Y en medio de la discusión Ojo de Halcón le dispara a Magneto con una ballesta que hace bang. Sólo estaban hablando, no había pelea ni nada, si acaso un poco de violencia verbal, ni Magneto le había hecho especialmente nada a Ojo de Halcón, pero... Todo muy lógico.

El caso es que el cenutrio de Pietro, que intentó coger la bala que mató a Wanda y no pudo, porque era una bala autopropulsada, no es capaz de coger la flecha y en cambio protege con su cuerpo a su padre. Ea. Otro muerto. Magneto clama venganza, y se va llevándose su ciudadela con él. Luego clama venganza ¡contra toda la humanidad! ante el cadáver de su hijo. A ver, que a Wanda se la carga Ultrón que, vale, lo creó Pym, y a Pietro se lo carga Ojo de Halcon. ¡Pues entonces que clame venganza contra Pym y contra Ojo de Halcón, puñetas!

Tras la vengativa perorata deja el cadáver de Pietro sobre la losa “para ir a enterrar a su hermana”, dice. ¿Y por qué no les entierra a los dos? Otra lobeada más. A lo mejor por eso el cadáver llora. Sí, sí, echa su lagrimita. Llora como cadáver lo que no supo defender como mutante. ¿Está muerto o acaso la lagrima es una sutil pista de lo contrario? Lo de la lagrimita post morten, por cierto, también se vio en un capítulo de Heroes, donde “moría” Tracy Strauss, la trilliza de poderes frígidos interpretada por Ali Larter.

Y el remate del tomate, el acabose, el no va más, la revelación del siglo, el final que revoluciona la historia de la narrativa mundial, es la última página en la que se muestra que el cerebro tras toda esta trama ¡es el doctor Muerte!!! Y ahí se acaba.

En realidad, la cosa sigue en Ultimatum, pero esperaremos a que la publique Panini. Un adelanto: es aún peor.

jueves, 30 de julio de 2009

LOEBADAS: EL TOMATE DE ULTIMATES (1)

Como buena obra de Loeb, The Ultimates Vol. 3 tiene un dibujante estrella, Joe Madureira, y un montón de personajes que entran y salen sin ton ni son: los propios Ultimates, con la incorporación de Pantera Negra, Veneno, Spiderman, la Hermandad de Mutantes, Lobezno, Magneto, Ka-Zar, Shanna, Ultrón y, atentos, las versiones robóticas y malvadas de los Ultimates. Mismamente como en el Supergrupo de Jan. (¡Obra maestra!).

El inicio tiene ya un momentazo Loeb. En la primera página ves que Pietro y Wanda se van...


…¡y llega Veneno!


No hay transición entre una viñeta y otra. ¿Dónde están los hermanos Maximoff? ¿Se han ido a supervelocidad? ¡Es que no les ha dado tiempo!

Veneno va buscando a una mujer. Cuando le derrotan todo el mundo se pregunta ¿quién? ¡Qué misterio! Si en el grupo están la Avispa, la Bruja y la Valquiria, y ni la Avispa ni la Valquiria son el objetivo de Veneno, ¿quién será? Ni idea, oye.

Al día siguiente matan a Wanda, que se estaba dando un garbeíto con Pietro por Times Square. Al final de la miniserie nos enteramos de que ha sido Ultrón, creación también aquí de Hank Pym. Resulta que Pietro y Wanda están liados, los muy incestuosos, y que Ultrón ama también a Wanda. Él fue el que mandó al falso Veneno para secuestrarla, pero al día siguiente la ve con Pietro y decide matarla porque si no es suya, no es de nadie. A eso se llama cambiar de opinión. Porque Ultrón es el mayordomo robótico de los Ultimates, y si no se ha dado cuenta de que ahí había tomate, lo suyo es idiotez artificial.

El personaje mejor caracterizado es, sin duda, Ojo de Halcón. En la anterior miniserie mataron a su mujer y a sus hijos y arrastra el trauma, que manifiesta ¡apuntando con su arma a todo el mundo!

A la Avispa. Por llamarle Clint. Que es su nombre.

A Spiderman. Porque pasaba por allí.

A Lobezno. Por mentarle la familia. Al fin un motivo válido.

Al Capitán América. Fuera de plano, a su orgullo americano.


Lo de Spiderman es de traca. Ojo de Halcón le busca para preguntarle sobre Veneno ¡Y lo hace disparándole primero! Nada de decir buenos días, nada de inquirir amablemente… ¡A tiros! Ya me gustaría verle comprando el pan por la mañana. Cuando acaba la refriega llega el Capitán América y le dice que se vuelva para la mansión, que ha pasado algo gordo, finalizando así una de las escenas más inútiles de la historia del cómic.

El disparate (je) continúa en la próxima entrega.

martes, 28 de julio de 2009

LOEBADAS: PRÓLOGO

Jeph Loeb es el Michael Bay de los tebeos. Sus historias son horribles, denostadas por igual por público y crítica, y sin embargo arrasan en taquilla/ventas. Bay resuelve la papeleta con millones en efectos especiales, con más millones en publicidad y con Megan Fox haciendo posturitas innecesarias.

(Innecesarias, pero que se agradecen.)

Loeb se agarra a los personajes más populares y se rodea de los mejores dibujantes para crear historias promocionadas hasta la nausea. Y da igual que las historias sean aburridas, embarulladas, sin dirección, previsibles, un batiburrillo de personajes que entran y salen sin sentido alguno,… Siempre se apaña para colocar sus tebeos en el top ten.

Loeb está muy bien considerado entre sus compañeros de profesión. Según cuentan, en los brainstormings donde se deciden las líneas argumentales de Marvel, Loeb siempre propone una solución ingeniosa o una idea inteligente que causa admiración a los presentes. Lástima que sea tan generoso que esas ideas que las deja para otros, y no se las reserva para sus propios tebeos.

Y es que no se trata de que Loeb sea mal escritor. Lo es. Es que cada vez está escribiendo más tonterías, ideas que a él le parecen geniales y por las que se da palmaditas en la espalda. O, peor, hay alguien que se las da a él. Son ideas incongruentes por sí mismas o por ser contradictorias con lo establecido en los personajes a lo largo de décadas. Ideas producto de alguien tan pagado de sí mismo que ni se preocupa en que los personajes actúen como tienen que hacerlo y de acorde a sus características.

¡Yo digo no! inaugura hoy su sección fija-discontinua Loebadas, donde iremos mostrando con ejemplos concretos la estulticia de Jeph Loeb. Igual desde nuestros humildes blogs conseguimos que la industria americana se dé cuenta de la inutilidad del guionista y lo mande a recolectar alcachofas, como conseguimos en su momento que Planeta dejara de imprimir los títulos de crédito de sus tebeos (aunque en realidad lo que nosotros queríamos es que hicieran bien los tebeos).

Demostraremos en definitiva que Jeph Loeb es tan innecesario para el comic americano como las posturitas de Megan Fox para su industria cinematográfica.

(No es una posturita innecesaria, es la prueba irrefutable de que Dios existe)

sábado, 25 de julio de 2009

ODIO/ODA A LOS UNIVERSOS ALTERNATIVOS

Bienvenidos al, probablemente, post más contradictorio de este vuestro blog.

Cuando Hugh Everett publicó su teoría física de los universos alternativos en 1957 los únicos que le hicieron caso fueron los escritores de ciencia-ficción y los guionistas de tebeos. Hugh Everett hizo mucho daño a los tebeos.

Y mira que al principio la cosa tenía gracia: a partir de esta teoría, los héroes de los años 40 de DC, como todos sabemos, estaban en una Tierra distinta a los de sus contrapartidas de los 60. La cosa se fue complicando con Tierras malvadas, Tierras nazis y otra infinidad de Tierras que tanto han dado que hablar en DC. Ahora mismo hay 52, aunque según quién te lo cuente hay alguna más o alguna menos. En Marvel hay más de 200, que es cuando me cansé de contar.

Como suele pasar lo que en principio era una idea graciosa, acabó siendo un comodín facilón para guonistas sin ideas o con prisas. Una idea lo suficientemente aplaudida por los fans como para ser el leitmotiv de colecciones como What If..?, cuya traducción sería “que hubiera pasado si no hubiera pasado lo que pasó”. Se trataba de coger un acontecimiento destacable del Universo Marvel, cambiarlo y ver las consecuencias. Cosas tipo “Qué hubiera pasado si Tio Ben no hubiera muerto” o “Si Gwen Stacy no hubiera muerto” o “Si Tía May hubiese muerto” o “si Elektra no hubiera muerto”,… Vamos pillando la idea ¿no?

Pues lo que hubiera pasado es que las cosas hubiesen ido mucho peor que como sucedieron “realmente”. El Universo Marvel cumple la máxima leibniziana de que es el mejor de los mundos posibles, y casi todos los What Ifs acababan como el rosario de la aurora salvo en el caso de que Elektra no hubiera muerto, que según Miller se iba a comer perdices con Murdock, mientras que “realmente” acabó suplantada por un skrull.

Cuando DC, ingenua ella, se quiso cargar las tierras infinitas a golpe de Crisis no tardó sin embargo en sacar sus Otros Mundos, que no eran igual, pero eran lo mismo. Aquí la premisa era colocar a un personaje (mayormente a Batman o a Superman) en otro contexto histórico. Ya sabéis: Batman contra Drácula, Batman contra Jack el Destripador, Superman en la Edad Media, Superman en la Unión Soviética,… y contar qué hubiera pasado, generalmente las muertes de personajes generalmente poco matables en el universo “normal”.

Algunos autores han manifestado reiteradamente su gusto por este tipo de aventuras, como Carlos Pacheco, ya sea en Avengers Forever o en Superman/Batman. Incluso Arrowsmith es una historia alternativa de la I Guerra Mundial en la que se lucha con magia. Y de Avengers Forever surgió X-Men Forever y casi a continuación Exiles, en la que los mutantes protagonistas saltaban de Universo en Universo, a veces ya conocidos y en otras creados ad hoc.

Otro que se ha apuntado últimamente a esta moda es Mark Millar con su 1985, que presenta el salto de los personajes Marvel a un Universo como el nuestro, o El viejo Logan, que muestra un futuro posible de Lobezno.

La fórmula, en principio facilona y cómoda, cansina y agotada, sigue teniendo aceptación. Al fan más acérrimo siempre le hace tilín que le expriman aún más las historias que tanto le gustaron. Es el síndrome “papá, cuéntame otra vez” al que tan bien se agarran las editoriales.

Yo ya estoy cansado desde hace tiempo de este tipo de historias y de autores que dedican sus esfuerzos en ellas en vez de intentar crear algo más original, algo que no beba tanto del esfuerzo de sus antecesores, de los juguetes de Jerry y Joe, de Stan y de Jack,… No me gusta que haya historias alternativas...
...pero me gusta leer historias alternativas.

Porque que te cuenten que el Superman de la Edad Media forjó Excalibur tiene su punto. Como lo tiene descubrir que Batman encaja a la perfección en el Londres victoriano. O que de algunos What if salgan personajes tan bonitos como Spidergirl. O ver a Spiderman y Conan mano a mano, el crossover imposible que sólo puede pasar en una colección así.

O sea, que no, pero sí. O viceversa. Placeres culpables, que se dice.

sábado, 11 de julio de 2009

BAIXANT DE LA FONT DEL BAT

En los últimos posts de este su esporádico blog le dábamos un repaso a un tebeo horroroso y a una obra maestra. Hoy nos quedamos en un término medio, en uno de esos tebeos del género “ni fu ni fa” del que nada hablaría si no fuera porque este tebeo es un tebeo y sus circunstancias.

Batman: Barcelona, el Caballero del Dragón, presenta una lista de méritos ajenos a su contenido, principalmente su edición simultanea y plurilingüe (inglés, español, catalán, italiano) y el gran despliegue mediático al que dio lugar a cuenta del exotismo de ver una aventura de Batman en la Ciudad Condal.

Porque quitando esto nos encontramos con una aventurita del montón con un guión de Mark Waid al que se le nota demasiado que se trata de un trabajo de compromiso. La premisa no estaría mal si no fuera porque ya lo escribió Grant Morrison hace 20 años en Arkham Asylum: Killer Croc en el papel del dragón y Batman en el de caballero matadragones.

La justificación para mandar a Batman a Barcelona es del tipo gruyere, agujero sobre agujero: el Sombrerero y el Espantapájaros drogan a Croc y le hacen creer que es la reencarnación del dragón. Interrogado por Batman el Espantapájaros cuenta “Hasta él [Croc] conoce la historia de San Jorge, el Patrón de Cataluña, el mayor héroe de su tierra.” Ejem.

Por un lado tenemos el conocimiento que sobre las festividades catalanas pueda tener el monstruo reptiliano medio. Ni el americano medio. Ni el extranjero medio, que servidor fue invitado a una “fiesta española” en Estocolmo donde la comida eran nachos, pimientos y patatas crudos con salsas de chile, nata agria y guacamole.

Por otro lado, está el hecho de que San Jorge es el Patrón de Londres, Moscú, Aragón, Inglaterra, Etiopía, Grecia, Beirut, Palestina, Cáceres, Génova,… y hay países y ciudades que le deben el nombre. Pero vale, como había que ir a Barcelona, pues se va, que es una ciudad tan estupenda que hasta merecería que el Real Madrid fuera su equipo titular XD.

Además, esta historia es una más de las cientos que demuestran que Batman es el Peor Detective del Mundo. Dice el Espantapájaros: “Si quieres a Croc, tengo entendido que en Cataluña… en Barcelona… últimamente se las están viendo con una especie de lagarto asesino en serie. Alguien que mata a una doncella al día.” No sólo un recluso de Arkham tiene más información que Batman sobre asesinos reptilianos, sino que desde que escapó a Croc le ha dado tiempo a llegar a Barcelona (¿cómo?) y a matar a varias mujeres, “una al día”.

El resto son un par de peleas con Croc, una que acaba en empate y otra que termina con Batman usando como lanza la senyera y tomando una espada de una estatua,… como en Arkham Asylum. En medio, como chica florero, una antigua amiga catalana de Bruce Wayne, morenaza de pelo rizado, una de las pocas concesiones al tópico español. Por supuesto que en España hay rubias con ojos verdiazulados, pero la elección no sólo es totalmente plausible sino necesaria para no desconcertar aún más al lector extranjero extrañado por no ver mariachis ni encierros de San Fermín por medio de Las Ramblas.

Un detalle me llamó la atención en el diálogo entre la chica y Wayne:

Me dicen que en la versión inglesa aparece “spanish”. Sin embargo, en la versión catalana vemos:
Normalización lingüística y traducciones al gusto del consumidor. Un detalle al que se podría haber sacado mucho jugo, con Batman, ese pedazo de detective, discerniendo entre los acentos de Ripollés y del Baix Penedès.

El dibujo de David Olmos y el color de Marta Martínez son más que eficientes y juegan con ventaja a la hora de recrear los paisajes de Barcelona, aunque no me mata su versión de Killer Croc. Lo más destacable de este tebeo es su propia existencia, que no habría sido posible sin los oficios de un David Macho capaz de promover el proyecto y coordinar a todas las partes implicadas. Y, en lo que parece que empieza a convertirse en una frase habitual, (ya iba siendo hora), la edición de Planeta es más que notable.

Lo que no está claro es si esto será una raya en el agua o tendrá continuidad. Las ventas en España, me dicen, han sido muy buenas, pero en EEUU ni la portada de Jim Lee ha conseguido que el tebeo subiera del puesto 92 de la lista de ventas de Diamond con unas ventas de apenas 24.000 ejemplares, y al final son las ventas en América las que deciden

Aún así yo no pierdo la esperanza de ver a Superman poniendo derechas las Torres Kio.
PS: Gracias a Jotacé y a Jose Aguilera por su ayuda e inspiración.

jueves, 25 de junio de 2009

ALL STAR OBRA MAESTRA

Estamos a año y medio de acabar esta década innominada (Lo de “los 80”, “los 90”,… estaba claro. ¿”Los 00”?). ¿Cuántas obras maestras ha dado esto del tebeo en este tiempo? Yo ya tengo una: All Star Superman.

Alguna vez hemos comentado lo difícil que resulta escribir a Superman. Los personajes con fallos y vulnerabilidades son mucho más sencillos y agradecidos para el escritor y para el lector que busca dimensiones y capas en las historias que consume. Superman es demasiado poderoso, física y moralmente, y la mayoría de escritores naufragan, ya sea porque no son capaces de inventar un conflicto creíble, o porque cuando lo inventan es una patochada. Verbigracia: el jodido niño de Superman Vuelve.

Superman es un icono, un símbolo, uno de los más reconocibles del mundo, pero es más famoso por sí mismo que por sus aventuras. Por eso All Star Superman tiene doble valor: es un gran tebeo de por sí, y está protagonizado por un personaje realmente difícil. Grant Morrison, capaz de lo mejor y de lo peor aquí roza lo sublime.

El argumento, ya comentado hace dos posts, es soberbio, pero es que el desarrollo de la historia es increíble, lleno de maravillas y situaciones dignas del personaje. Imaginación en estado puro, con “devoradores de soles que comen soles en miniatura creados con un yunque cósmico de Nuevo Olimpo” o “supermédicos microscópicos kandorianos”, y una historia primorosamente contada, en la que todos los detalles son relevantes al final.

Los personajes son perfectos. La siempre curiosa Lois, el aventurero y más chulo que un ocho Jimmy, el gruñón Perry, y ese Luthor cuya motivación es la envidia y no la especulación inmobiliaria, sin que falte el científico aliado, sustituyendo al soso profesor Hamilton por Leo Quintum, el Beckham de los científicos tebeeros.

Morrison es mejor cuando se contiene. Quizás las parte más floja sea la de Mundo Bizarro pero es que el concepto es uno de los más limitados de la mitología de Superman, y se agota en el segundo e irritante diálogo. Quizás por ello Morrison introduce a Zibarro, el bizarro de Mundo Bizarro, en un giro de tuerca que debería mandar el concepto a dormir una buena temporada.

Y no me quiero ni puedo olvidar de, probablemente, mi dibujante favorito de los últimos años, el inmenso Frank Quitely, cada vez más influenciado por Moebius y narrando como nadie en el panorama actual. Pocos dibujantes de los que puedas decir que cada viñeta es la mejor posible en cuanto a encuadre y composición sin obviar que forma parte de una narración. Quitely le da a cada personaje su expresión y su personalidad. Basta ver esa portada en la que Superman vigila Metrópolis siendo consciente de que es observado por el lector al que dedica una sonrisa. Grande, grande, grande.

Morrison y Quitely no inventan nada. Todo estaba allí, concretamente en la Edad de Plata. Había que saber cogerlo y no hacerlo actual, sino intemporal, demostrando en 12 increíbles números lo grande que es este personaje. Tanto es así que en el soberbio 10º capítulo, vemos como en un mundo sin Superman dos chicos de Cleveland inventan a Superman. Porque siempre, de una manera u otra, debe de haber un Superman.

La edición de Planeta hace honor al contenido. 20 euros por este tomo es una ganga. ¿Pegas? Siempre las hay: en lugar de la portada del nº 6 han repetido la del nº 2. Pero venga, va, cortesía de ¡Yo Digo NO! ahí la lleváis.

Ale, y ahora os toca a vosotros decir “pues no es para tanto”.

martes, 23 de junio de 2009

ALL STAR “QUÉ LE HA PASADO A ESTE HOMBRE”

El otro día Manolo Sicilia me contaba The Spirit (la película) y yo le contaba All Star Batman. Su comentario fue “¿Qué le ha pasado a este hombre?”.

Ni idea. ¿Se ha quedado Frank Miller sin talento? ¿Está más atento a su carrera cinematográfica? ¿El género de los superhéroes ha avanzado sin que él se dé cuenta? ¿Está rodeado de una cuadrilla de aduladores que no se atreven a decirle cuándo mete la pata? Un dato: el tomo de All Star Superman tiene una introducción de Bob Schreck, el editor de la línea y de Mark Waid, colega de Morrison y fan confeso de Superman. El tomo de All Star Batman sólo tiene texto de Schreck. ¿Nadie se atrevía a prologar tamaño extravío?

Yo fui y soy de los escasos defensores de El señor de la noche contraataca. Entendía que se trataba de una sátira del estado en el que habían sumido al género obras como Watchmen o El retorno del señor de la noche. También entendía que eso ya existía y que se llamaba Kingdom Come, pero probablemente Miller no se había enterado.

Lo de este All Star no lo entiendo. No hay por donde meterle mano. Y a los datos me remito. Datos con spoilers incluidos, advierto.

La historia empieza con Dick Grayson cabrioleando, así que trata de él y de Batman, en este orden. Vale. No de Bruce Wayne que sale en cuatro viñetas exactamente. Vale también. Total, que matan a los padres de Dick Grayson, en plan francotirador y cuando saludaban al público. Por qué, ni idea. Si lo cuentan, no me he enterado. Asesinato delante de cientos de espectadores, Bruce Wayne incluido, que tiene una cita con Vicky Vale, que ha necesitado cinco páginas para decidir qué modelito ponerse. Obviamente coge el menos adecuado para la ocasión. Pues bueno, llega la policía y se llevan al pobre Dick para pegarle una paliza para que no cuente nada de lo que ha visto. Tendrían que haberse llevado a los cientos de espectadores también, pero que va, a por el niño, claro que sí.
Bukkake pedófilo-zoofílico, que diría
Warren Ellis.

Vicky Vale y Alfred siguen a los policías, y también Batman. Mucho batmóvil, pero llega el último. Eso sí, parte por la mitad el coche de la policía, que tenía policías dentro, coge al pobre Dick de las solapas y lo mete en el batmóvil. Así se rescata a un niño, sí señor. A la vista de todo el mundo, lo metes a la fuerza en el coche. Y quieres que sea tu pupilo. Claro, cuando te vean con un niño disfrazado nadie se va a acordar de que semanas antes habías secuestrado un niño. Si es que el que piensa, piensa…

A lo que pasa luego no hay quien le haga el atestado. Vemos que Alfred y Vicky han tenido un accidente de coche. ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Con quién? Hay un coche de la policía más allá. ¿Es el mismo que ha partido Batman? Si es así ¿también chocó Batman con la limusina de Wayne? Si es así, ¿tan cerca estaban Alfred y Vicky del coche de la policía? Si es así, ¿no veía Batman por dónde iba? Y ¿de dónde ha sacado el viejuno Alfred esos abdominales?

Batman y el recién secuestrado Dick Grayson se tiran ¡dos capítulos! huyendo en dirección a la batcueva. En ese trayecto Batman se comporta como un maníaco que lo mismo quiere ir de guai con Dick que se pone a presumir de batmóvil. Es precisamente la caracterización de Batman lo que más chirría en toda la historia, un maniático desquiciado que se ríe “para asustar a los criminales”. Joer, ¿el que se reía no era el Joker? No hay por donde pillarlo.

"Aprende cómo se hace,
David Carradine"
Este Batman no se afeita. No sólo eso, sino que la barba de tres días le sale en un plis plas porque Wayne estaba perfectamente rasurado diez minutos antes. Salvo que el viaje en batmóvil dure tres días. Lo cual es posible, porque vemos que Clark Kent “hace 15 horas” que ya se ha enterado del secuestro de Dick, es decir, ¡antes de que se produzca! porque sale en los cartones de leche y en los periódicos. Cartones que revienta y periódicos que quema. Vaya temperamento. Que digo yo que podría haber visto en la tele la noticia, pero va a ser que en quemar una tele de plasma se nos iba de presupuesto en efectos especiales.

Dick Grayson y productos lácteos,
curiosa combinación.
Miller se toma un capítulo entero para presentarnos a Canario Negro, que en esta versión es una camarera vestida de pilingui superheroica que harta de que los babosos del bar le digan de todo se lía a fostias y no deja parroquiano en pie, ella solita. Lo que más le irrita es que le digan “boquita dulce”. Debe ser la única mujer del universo a la que le dicen eso.

La edición de Planeta de este tomo es muy buena, desplegable de la batcueva incluido, en el que Jim Lee dedica tres páginas de seis a primeros planos de armaduras. Por ese desplegable el tomo vale lo mismo que el de Superman, aunque tenga tres capítulos menos. Un desplegable= tres capítulos. Hummm. No sé, no sé,… Lo que me chirría de este tomo son algunas de las fuentes utilizadas, sobre todo la ilegible de Batman, aunque no llega al nivel del texto introductorio de Aztek. Pero estoy divagando.

El caso es que llegan, al fin, a la batcueva y Batman vuelve a mostrar su pueril carácter cuando le dice a Robin: “Mola, ¿eh?”¡varias veces!. Consejo de profe: no hay nada más ridículo que un adulto hablando como un adolescente. ¡Y más si eres Batman! ¡Pero es que Dick le dice: “No está mal” y va el tío y se pica! ¡Amos, hombre!

"Las he visto mejores"

Este Batman se ha leído V de Vendetta porque intenta aplicarle el mismo tratamiento de choque que V le aplica a Evey. Lo que pasa es que Alfred le pasa hamburguesas de contrabando para que no coma ratas como Bruce Wayne hizo cuando se cayó de niño a la batcueva. Sí, sí. Comió ratas. Voluntariamente. Y no se convirtió en Ratman. Sigh.

La idea de que los métodos de Batman le enfrenten a la Liga de la Justicia es buena, pero es una Liga tan patética que, para eso, nada. Mientras, Batman corretea por los tejados riendo como un poseso y apalizando violadores.

Y le salen imitadoras: Batgirl, la hija del comisario Gordon ¡que aparece en el sexto capítulo! y la ya mencionada Canario Negro. Aquí se demuestra que Batman es el mejor detective del mundo. Oye un tiroteo y el tío sabe que es Canario Negro ¡oyendo los disparos! Por cierto que la detectivitis debe ser contagiosa: Dick reconoce de qué zona de Inglaterra es Alfred por el acento. Un niño que se ha criado en un circo y nos sale experto en fonética.

La historia avanza, o así. Grayson recibe su prueba de fuego. Tiene delante al asesino de sus padres y Batman le da la oportunidad de matarlo. No lo hace. Para qué ¡si puede torturarlo!

Y ahí que sale el Joker, supuesto inductor de la muerte de los padres de Dick. Este Joker tiene tatuajes y asesina mujeres. Pero no ríe. Ni sonríe. El que ríe aquí es Batman, recordemos.

"Hoy no, cariño, me duele la cabeza"
Y llegados al octavo capítulo, Grayson, al fin, tiene traje. Bueno, no es el suyo, sino el de Damien, el hijo biológico de Batman en la continuidad normal. Misterios del hipertiempo, digo yo. El caso es que a Batman no le gusta el traje y en el siguiente capítulo ya tenemos al Robin de siempre, ya era hora. Bueno, más o menos. Lo vemos pintado de amarillo.

Porque Batman se enfrenta a Green Lantern, comisionado por la Liga de la Justicia para reconvenir a Batman. Y Batman tiene un plan. Enfrentarse a Hal Jordan en una habitación pintada de amarillo. De paredes a techo. Si es que el que piensa, piensa. Pero es que hasta Batman y Robin se pintan de amarillo. Pintura que aún gotea. Y no sólo eso. Batman bebe limonada. Limonada amarilla, claro. Limonada amarilla que pasa por labios pintados de amarillo. De locos.

"Esta ictericia empieza a ser preocupante"


Miller muestra aquí que lo tenía todo pensado. Batman pergeña con Dick Grayson una explicación a su desaparición: ha estado oculto en una clínica psiquiátrica. Así nadie sospechará cuando vean a Batman con un ayudante juvenil. Sobre todo Jordan, que ha sido presentado como un tonto total. Ah, espera. Sí sospecha. Sigh.

Y entonces llega el acabose. Robin roba (valga la cacofonía) el anillo de poder de Jordan. El arma más poderosa del universo. Que tiene infinitas defensas contra los ataques. Y se deja robar. Y Robin apaliza a Jordan y le rompe la traquea. Ole. Menos mal que Batman sabe hacer traqueotomías, no sin antes darle un par de chuflas a su díscolo aprendiz.

Y ahora viene toda la carga dramática. Batman se da cuenta que está metiendo la pata con todo lo que hace. Y como es un tebeo de Miller, se pone a llover. Para quitar la pintura amarilla, mayormente. Y se van a la tumba de los padres de Dick, para que se despida de ellos. Lo que hace es guantear las lápidas. Lo normal. Ah, la rabia desatada, la angustia adolescente, los metatacarpios rotos... Y llega Batman, y lo abraza y lloran juntos, pobre huérfanos en desgracia.

Finalmente, se han redimido…

Otro momento Jotacé

Sí, claro. ¡Y un carajo! ¿Te quieres ir por ahí? ¿Así y ya está? ¿Unos cafres descerebrados se transforman de repente en dos centrados luchadores contra el crimen? Despropósito tras despropósito, incoherencia tras incoherencia, probablemente esta sea la peor obra de Frank Miller. Y mira que Jim Lee dibuja de dulce. Bueno, a veces se le van las proporciones. O Batman mide tres metros o Robin mide 1.20, pero bueno, dibuja muy bien. Pero lo de Miller es de pena.

Se supone que esta historia pasa en el mismo Universo que las otras obras de Batman de Frank Miller. Hasta tiene su número, Tierra-31. Pero ni este el es Batman de Año Uno ni el de El Señor de la Noche ni este el Miller que siempre hemos amado, ni ninguno que nos guste. Y no, no sé qué le ha pasado. Pero es una pena.

domingo, 21 de junio de 2009

ALL STARS

Yo no calificaría de éxito una línea editorial que desde 2005 ha publicado 22 números en dos miniseries distintas, una de ellas inconclusa. Y Dan Didio tampoco, si atendemos a como silba y disimula cuando le preguntan por la continuación de All Star Comics.

La línea All Star Comics de DC pretendía reunir a los personajes más importantes de la editorial con los más importantes autores, dándoles libertad para reinterpretar los personajes fuera de continuidad en historias accesibles a lectores no habituales. El sueño de todo editor desde la línea Ultimate en adelante. Y mira que la cosa prometía: Superman por Grant Morrison y Frank Quitely. Batman por Frank Miller y Jim Lee. Wonder Woman de Adam Hughes. Batgirl de Geoff Johns y J. G. Jones. Green Lantern por… bueno, no se sabe por quién, pero llegaron a anunciarlo.

Me imagino que DC era consciente de que, dados los autores implicados, los títulos saldrían con cierta irregularidad, pero Batman comenzó en septiembre de 2005 y tras diez números permanece “en hiato”. O herniada. Los 12 números de Superman se publicaron entre noviembre de 2005 y octubre de 2008. Aunque mereció la pena.

En los cálculos de DC se trataba de un proyecto con grandes beneficios a medio plazo en forma de recopilatorios, al estilo de Watchmen, que sigue dando pingües beneficios a DC (y a Planeta, que ha vendido 20.000 ejemplares desde octubre hasta ahora). E intuyo que había algo más: Películas.

Dicen que en Warner, cada vez que ven el gráfico comparando las ventas de Marvel y DC, sacan la carta de despido de Dan Didio. Pero en el momento de firmarla miran el gráfico de la derecha que muestra cómo una única película de Batman recaudó más que dos de Marvel juntas, y vuelven a guardar el finiquito. Aunque probablemente el mérito de Didio será haberles dejado los recopilatorios de The Long Halloween y Dark Victory a los hermanos Nolan. (Maldito Loeb, para algo que hace medio bien…)

En los últimos tiempos estamos viendo cómo DC está recontando el origen de sus personajes, por ejemplo, Green Lantern, en una miniserie escrita por Geoff Johns (que empezó su carrera como ayudante de Richard Donner, recordemos). Como si DC estuviera produciendo unas guías para los futuros posibles guionistas de las futuras posibles películas que se hagan con sus personajes. Precisamente es Green Lantern el personaje del que más se está hablando para un futuro próximo y posible.

Los argumentos de All Star Superman y de All Star Batman and Robin, The Boy Wonder, son peliculeros a más no poder. A los hechos me remito:

“Superman contrae un cáncer incurable provocado por un plan de Lex Luthor. En el tiempo que le queda de vida debe arreglar sus asuntos personales, lidiar con su propia mortalidad, y evitar los planes de conquista de su archienemigo”

O:

“Batman en los primeros tiempos de su lucha contra el crimen se encuentra enfrentado a criminales y policía por igual, aún confuso sobre qué metodos utilizar. Su único aliado, el comisario Gordon, tiene problemas con su mujer alcohólica, su rebelde hija adolescente y ha retomado el contacto con su antigua amante. Batman encontrará una nueva luz en la figura de un joven trapecista cuyos padres han sido asesinados y que se convertirá en su nuevo aliado si las ansias de venganza del muchacho se lo permiten”

Yo lo veo muy vendible. Y escrito por expertos en estas propuestas argumentales, que los hay, ni te cuento. Y si lo ves en la accesible forma de un tebeo bien escrito y dibujado ya es el acabose. El problema es que si Superman es la luz y Batman es la oscuridad estos dos tebeos lo demuestran de manera ostensible y, en el segundo caso, de la peor manera posible.

Lo vemos en los dos próximos posts.

martes, 9 de junio de 2009

AUTORES COMPLETOS

(A ver si cogemos el ritmo otra vez.)
Ya no hay autores completos. Entiéndase como el tándem guionista-dibujante en una sola persona. Al menos en las grandes editoriales del mercado yanqui, que ha sido siempre terreno para el trabajo en equipo mientras que desde Finisterre a las Kuriles han predominado los autores únicos, o que firmaban como tales a pesar de tener detrás un estudio de ayudantes. A ver, por 25 centimos, nombres de autores completos euroasiáticos, un, dos, tres, responda otra vez: Ibáñez, Hergé, Escobar, Crepax, Ivá, Manara, Franquin, Otomo, Toriyama, Tezuka,... podéis seguir en los comentarios, si así os place. Por supuesto que también tenemos gloriosos equipos como Goscinny-Uderzo, Mora-Ambrós, Jorodowsky-Moebius, Charlier-Giraud, Schuiten-Peeters, Koeki-Gojima,... y más, pero el autor solitario es preeminente.En el mercado anglosajón también nos encontramos esta dicotomía, pero de manera bastante curiosa. Mientras que la historieta para prensa y la independiente es cosa de autores solitarios, las grandes editoriales siempre han apostado por los dúos.

Incluso Bob Kane era Bob Kane y varios autores de su estudio. Quizás el primer caso fue el Steranko al que Stan Lee le dejó hacer varios números de Capitán América y de Nick Furia, un experimento bastante efímero. Cuando Kirby dejó Marvel tomó las riendas de todos los aspectos de su trabajo, incluyendo los editoriales. Ya a finales de los setenta, tenemos a Jim Starlin y es a mediados de los ochenta cuando John Byrne, George Pérez, Frank Miller o Walt Simonon tuvieron sus momentos de gloria solitaria. Eran minoría pero hacían los mejores tebeos de la época, y la tendencia la siguieron y estropearon los McFarlane, Larsen o Liefeld de turno, a los que Marvel convirtió en estrellas y que pagaron el favor formando la ahora discreta Image. Dibujantes espectaculares, pensaban que el guión era lo de menos, que lo que vendía era el dibujo, y bien que lo pagaron, ellos y el medio entero con una época nefasta de especulación y malas historias.

Desde entonces las editoriales cultivan el trabajo en equipo, promocionando como estrellas a guionistas más que a dibujantes. Poquitos ejemplos me vienen a la memoria en la última década: los 4 Fantásticos de Pacheco (ysecundado por Rafa Marín), etapas de Alan Davis en algunas series o las historias de Batman y de Spirit de Darwyn Cooke.

¿Qué razones han tenido las editoriales americanas para fomentar el sistema de trabajo a cuatro manos? Ya hemos apuntado algunas, y se me ocurren algunas más.

Efectividad. Los yanquis son los reyes e inventores (véase Henry Ford) del trabajo en cadena. Hasta las hamburguesas las hacen así. Y el sistema guionista-dibujante se adapta a la perfección a este espíritu. Pregunta con enjundia ¿puede el trabajo en cadena producir obras de arte?

Derechos de autor. En prensa y en el mundillo independiente los propietarios de los personajes e historias suelen ser los autores. Y no es lo mismo repartir que quedarse con todo. Además este mercado publica historias (humorísticas, biográficas,…) en las que el dibujo está supeditado a la historia. Basta con que seas un dibujante competente porque lo que venden son las historias.

Talento. No todo el mundo sirve para todo, obviamente. Puedes ser un grandísimo dibujante y que escribir no sea lo tuyo. Y viceversa. Si eres listo, cultivas tus talentos y no te empecinas en lo que no dominas, porque eso no da de comer.

Vistosidad. Es más fácil venderse, suponiendo que haya talento, como dibujante que como guionista, y una vez que te haces un nombre como dibujante, si eres realmente bueno, poco tiempo tienes para promocionar tus talentos literarios. Además, los editores van a querer exprimir tus talentos como dibujante y no van a perder el tiempo con experimentos dudosos.

Guionistas-estrella. Tenemos actualmente una generación tan buena de guionistas que no resulta fácil que un dibujante pueda tener opciones de demostrar sus talentos como escritor.

Detallismo. Otra razón por la que los dibujantes no tienen tiempo para escribir es el alto nivel de detalle que piden los gustos en boga. Comparad los edificios de Kirby, Pérez o Byrne, genéricos y relativamente poco detallados, con las arquitecturas que presentan los dibujantes actuales. Hace veintes años algunos dibujantes se hacían tres páginas al día y hoy es raro el que es capaz de hacerse una al día.

Planificación. Si el autor es único y te falla resulta más difícil de arreglar el desaguisado que si tienes un dúo. Lo cual, por cierto, da lugar a chapuzas como Crisis Final, con cuatro o cinco dibujantes para ochos números.

Corporativismo. Los nombres clásicos de la edición yanqui han sido siempre guionistas: Stan Lee, Julie Schwarz en los sesenta o los Wolfman, Wein o Shooter de los setenta sin olvidar al eterno Paul Levitz. Hay excepciones, como Carmine Infantino y Dick Giordano en DC o Joe Quesada en Marvel, claro, pero siempre he pensado que estos editores-guionistas cultivan a los de su gremio.
Seguro que hay más razones. A favor y en contra. Dadle a los comentarios, dadle.