martes, 23 de junio de 2009

ALL STAR “QUÉ LE HA PASADO A ESTE HOMBRE”

El otro día Manolo Sicilia me contaba The Spirit (la película) y yo le contaba All Star Batman. Su comentario fue “¿Qué le ha pasado a este hombre?”.

Ni idea. ¿Se ha quedado Frank Miller sin talento? ¿Está más atento a su carrera cinematográfica? ¿El género de los superhéroes ha avanzado sin que él se dé cuenta? ¿Está rodeado de una cuadrilla de aduladores que no se atreven a decirle cuándo mete la pata? Un dato: el tomo de All Star Superman tiene una introducción de Bob Schreck, el editor de la línea y de Mark Waid, colega de Morrison y fan confeso de Superman. El tomo de All Star Batman sólo tiene texto de Schreck. ¿Nadie se atrevía a prologar tamaño extravío?

Yo fui y soy de los escasos defensores de El señor de la noche contraataca. Entendía que se trataba de una sátira del estado en el que habían sumido al género obras como Watchmen o El retorno del señor de la noche. También entendía que eso ya existía y que se llamaba Kingdom Come, pero probablemente Miller no se había enterado.

Lo de este All Star no lo entiendo. No hay por donde meterle mano. Y a los datos me remito. Datos con spoilers incluidos, advierto.

La historia empieza con Dick Grayson cabrioleando, así que trata de él y de Batman, en este orden. Vale. No de Bruce Wayne que sale en cuatro viñetas exactamente. Vale también. Total, que matan a los padres de Dick Grayson, en plan francotirador y cuando saludaban al público. Por qué, ni idea. Si lo cuentan, no me he enterado. Asesinato delante de cientos de espectadores, Bruce Wayne incluido, que tiene una cita con Vicky Vale, que ha necesitado cinco páginas para decidir qué modelito ponerse. Obviamente coge el menos adecuado para la ocasión. Pues bueno, llega la policía y se llevan al pobre Dick para pegarle una paliza para que no cuente nada de lo que ha visto. Tendrían que haberse llevado a los cientos de espectadores también, pero que va, a por el niño, claro que sí.
Bukkake pedófilo-zoofílico, que diría
Warren Ellis.

Vicky Vale y Alfred siguen a los policías, y también Batman. Mucho batmóvil, pero llega el último. Eso sí, parte por la mitad el coche de la policía, que tenía policías dentro, coge al pobre Dick de las solapas y lo mete en el batmóvil. Así se rescata a un niño, sí señor. A la vista de todo el mundo, lo metes a la fuerza en el coche. Y quieres que sea tu pupilo. Claro, cuando te vean con un niño disfrazado nadie se va a acordar de que semanas antes habías secuestrado un niño. Si es que el que piensa, piensa…

A lo que pasa luego no hay quien le haga el atestado. Vemos que Alfred y Vicky han tenido un accidente de coche. ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Con quién? Hay un coche de la policía más allá. ¿Es el mismo que ha partido Batman? Si es así ¿también chocó Batman con la limusina de Wayne? Si es así, ¿tan cerca estaban Alfred y Vicky del coche de la policía? Si es así, ¿no veía Batman por dónde iba? Y ¿de dónde ha sacado el viejuno Alfred esos abdominales?

Batman y el recién secuestrado Dick Grayson se tiran ¡dos capítulos! huyendo en dirección a la batcueva. En ese trayecto Batman se comporta como un maníaco que lo mismo quiere ir de guai con Dick que se pone a presumir de batmóvil. Es precisamente la caracterización de Batman lo que más chirría en toda la historia, un maniático desquiciado que se ríe “para asustar a los criminales”. Joer, ¿el que se reía no era el Joker? No hay por donde pillarlo.

"Aprende cómo se hace,
David Carradine"
Este Batman no se afeita. No sólo eso, sino que la barba de tres días le sale en un plis plas porque Wayne estaba perfectamente rasurado diez minutos antes. Salvo que el viaje en batmóvil dure tres días. Lo cual es posible, porque vemos que Clark Kent “hace 15 horas” que ya se ha enterado del secuestro de Dick, es decir, ¡antes de que se produzca! porque sale en los cartones de leche y en los periódicos. Cartones que revienta y periódicos que quema. Vaya temperamento. Que digo yo que podría haber visto en la tele la noticia, pero va a ser que en quemar una tele de plasma se nos iba de presupuesto en efectos especiales.

Dick Grayson y productos lácteos,
curiosa combinación.
Miller se toma un capítulo entero para presentarnos a Canario Negro, que en esta versión es una camarera vestida de pilingui superheroica que harta de que los babosos del bar le digan de todo se lía a fostias y no deja parroquiano en pie, ella solita. Lo que más le irrita es que le digan “boquita dulce”. Debe ser la única mujer del universo a la que le dicen eso.

La edición de Planeta de este tomo es muy buena, desplegable de la batcueva incluido, en el que Jim Lee dedica tres páginas de seis a primeros planos de armaduras. Por ese desplegable el tomo vale lo mismo que el de Superman, aunque tenga tres capítulos menos. Un desplegable= tres capítulos. Hummm. No sé, no sé,… Lo que me chirría de este tomo son algunas de las fuentes utilizadas, sobre todo la ilegible de Batman, aunque no llega al nivel del texto introductorio de Aztek. Pero estoy divagando.

El caso es que llegan, al fin, a la batcueva y Batman vuelve a mostrar su pueril carácter cuando le dice a Robin: “Mola, ¿eh?”¡varias veces!. Consejo de profe: no hay nada más ridículo que un adulto hablando como un adolescente. ¡Y más si eres Batman! ¡Pero es que Dick le dice: “No está mal” y va el tío y se pica! ¡Amos, hombre!

"Las he visto mejores"

Este Batman se ha leído V de Vendetta porque intenta aplicarle el mismo tratamiento de choque que V le aplica a Evey. Lo que pasa es que Alfred le pasa hamburguesas de contrabando para que no coma ratas como Bruce Wayne hizo cuando se cayó de niño a la batcueva. Sí, sí. Comió ratas. Voluntariamente. Y no se convirtió en Ratman. Sigh.

La idea de que los métodos de Batman le enfrenten a la Liga de la Justicia es buena, pero es una Liga tan patética que, para eso, nada. Mientras, Batman corretea por los tejados riendo como un poseso y apalizando violadores.

Y le salen imitadoras: Batgirl, la hija del comisario Gordon ¡que aparece en el sexto capítulo! y la ya mencionada Canario Negro. Aquí se demuestra que Batman es el mejor detective del mundo. Oye un tiroteo y el tío sabe que es Canario Negro ¡oyendo los disparos! Por cierto que la detectivitis debe ser contagiosa: Dick reconoce de qué zona de Inglaterra es Alfred por el acento. Un niño que se ha criado en un circo y nos sale experto en fonética.

La historia avanza, o así. Grayson recibe su prueba de fuego. Tiene delante al asesino de sus padres y Batman le da la oportunidad de matarlo. No lo hace. Para qué ¡si puede torturarlo!

Y ahí que sale el Joker, supuesto inductor de la muerte de los padres de Dick. Este Joker tiene tatuajes y asesina mujeres. Pero no ríe. Ni sonríe. El que ríe aquí es Batman, recordemos.

"Hoy no, cariño, me duele la cabeza"
Y llegados al octavo capítulo, Grayson, al fin, tiene traje. Bueno, no es el suyo, sino el de Damien, el hijo biológico de Batman en la continuidad normal. Misterios del hipertiempo, digo yo. El caso es que a Batman no le gusta el traje y en el siguiente capítulo ya tenemos al Robin de siempre, ya era hora. Bueno, más o menos. Lo vemos pintado de amarillo.

Porque Batman se enfrenta a Green Lantern, comisionado por la Liga de la Justicia para reconvenir a Batman. Y Batman tiene un plan. Enfrentarse a Hal Jordan en una habitación pintada de amarillo. De paredes a techo. Si es que el que piensa, piensa. Pero es que hasta Batman y Robin se pintan de amarillo. Pintura que aún gotea. Y no sólo eso. Batman bebe limonada. Limonada amarilla, claro. Limonada amarilla que pasa por labios pintados de amarillo. De locos.

"Esta ictericia empieza a ser preocupante"


Miller muestra aquí que lo tenía todo pensado. Batman pergeña con Dick Grayson una explicación a su desaparición: ha estado oculto en una clínica psiquiátrica. Así nadie sospechará cuando vean a Batman con un ayudante juvenil. Sobre todo Jordan, que ha sido presentado como un tonto total. Ah, espera. Sí sospecha. Sigh.

Y entonces llega el acabose. Robin roba (valga la cacofonía) el anillo de poder de Jordan. El arma más poderosa del universo. Que tiene infinitas defensas contra los ataques. Y se deja robar. Y Robin apaliza a Jordan y le rompe la traquea. Ole. Menos mal que Batman sabe hacer traqueotomías, no sin antes darle un par de chuflas a su díscolo aprendiz.

Y ahora viene toda la carga dramática. Batman se da cuenta que está metiendo la pata con todo lo que hace. Y como es un tebeo de Miller, se pone a llover. Para quitar la pintura amarilla, mayormente. Y se van a la tumba de los padres de Dick, para que se despida de ellos. Lo que hace es guantear las lápidas. Lo normal. Ah, la rabia desatada, la angustia adolescente, los metatacarpios rotos... Y llega Batman, y lo abraza y lloran juntos, pobre huérfanos en desgracia.

Finalmente, se han redimido…

Otro momento Jotacé

Sí, claro. ¡Y un carajo! ¿Te quieres ir por ahí? ¿Así y ya está? ¿Unos cafres descerebrados se transforman de repente en dos centrados luchadores contra el crimen? Despropósito tras despropósito, incoherencia tras incoherencia, probablemente esta sea la peor obra de Frank Miller. Y mira que Jim Lee dibuja de dulce. Bueno, a veces se le van las proporciones. O Batman mide tres metros o Robin mide 1.20, pero bueno, dibuja muy bien. Pero lo de Miller es de pena.

Se supone que esta historia pasa en el mismo Universo que las otras obras de Batman de Frank Miller. Hasta tiene su número, Tierra-31. Pero ni este el es Batman de Año Uno ni el de El Señor de la Noche ni este el Miller que siempre hemos amado, ni ninguno que nos guste. Y no, no sé qué le ha pasado. Pero es una pena.

17 comentarios:

Ternin dijo...

Uno de los análisis más lúcidos y francamente divertidos de esta patochada. Enhorabuena.

Bac Hylon dijo...

Mmmmhhh... Ante tamaño análsis de tamaño obra, no sé qué decir...

¿Muajajajajá?

Pues nada, que le den morcilla, me haré si eso con el de Superman y listos.

GO dijo...

Hola, Amparo. Muy buen análisis, yo estoy haciendo otro por partes, pero me centro en la doble culpabilidad Miller-Lee.

Porque, lo de Lee es de pena de muerte, no tiene defensa posible en ningún momento de estos 9 números.

Y lo de Miller pues ya lo cuentas todo, un despropósito, eso sí, divertidísimo.

HM dijo...

A mí me han dado ganas hasta de leerlo. Que ya me habían dicho por ahí que me puedo estar perdiendo unas risas.

Anónimo dijo...

Pues hombre, igual ha pasado que el Miller que conocíamos estaba severamente editado por Denny O'Neil...

P. Angosto

Pedro Jota dijo...

En lo único en lo que pienso disculpar a Miller es en lo de "boquita dulce". En el original a la muy pelandrusca la llaman "sweet cheeks", que se puede traducir como "mejillas dulces" (y por ahí lo debe haber pillado el traductor planetario, que ha derivado de mejillas a "boquita" por uso común del castellano, supongo). Pero claro, "cheeks" significa también "cachetes". En flin, que lo que le soltaban los parroquianos del bar venía a ser traducible como "Vaya culito".

Ciertamente tiene mérito empeorar una obra como esta por un error de traducción.

Y "DK2" no tiene defensa posible. De verdad.

Lo cierto es que algo se le puede reconocer al Miller actual, y es su capacidad para sorprender: cada vez que te lees algo suyo, piensas "este tío ya no lo puede hacer peor". Sin embargo, cuando publica o estrena algo nuevo, te sorprende que, efectivamente, consiga hacerlo peor.

José Enrique Machuca dijo...

Total, que le estaban diciendo "culito de pera" Por ejemplo. No, si al final esto va a aser una obra maestra y la culpa la va a tener el traductor... XD

Misterioso encapuchado dijo...

Pues aun así hay a quien le gusta.

http://www.zonafandom.com/comic-usa/all-star-batman-y-robin-pues-a-mi-me-ha-hecho-gracia

MS

Satur dijo...

Lo que deberían dejarse es de hacer reinterpretaciones, ¿nos van a seguir contando el nacimiento de TODOS los superhéroes y supervillanos otra vez? A ver si ponen un poco de imaginación y miran para adelante (a ser posible, sin matar y resucitar a nadie)

Peter Knife dijo...

Personalmente, y en homenaje a los de "Vicisitud y Sordidez", hubiera traducido el título como "Batman, ese jombre".

José Enrique Machuca dijo...

Las pocas (y algo avergonzadas) excusas a este engendro han venido justificadas porque este engendro era una sátira sobre el personaje. La última escena, la del abrazo fraternal, se carga esta afirmación. Porque si fuera una parodia, cuando Robin estaba llorando ante la tumba de los padres Batman hubiera cogido a Robin de las solapas, y dándole un par de soplamocos hubiera dicho: "¡Llorón! (Plaf)¡Que yo tenía 8 años y no solté ni una lagrimita! Plaf, plaf)¡Nenaza, más que nenaza!" Que no, que no. Si decides que la obra tenga un tono concreto, debes respetarlo hasta el final o justificar el por qué del cambio. Es como Hancock, que empieza como una comedia y acaba como la tragedia de dos almas destinadas a encontrarse y sufrir por ello. Anda ya.

bostria dijo...

Soy fan de Miller desde que leí "Born Again" de crío.
Le he defendido siempre, he disfrutado de sus excesos.
"300", "Sin City", su Daredevil su Batman siempre me han parecido comics tremendamente potentes.

El mundo del comic le debe muchísimo a Frank Miller y de todas las películas que ultimamente hacen de comics la gran mayoría le deben muchísimo a Miller directa o indirectamente.

Vale.

Pero creo firmemente, que este All Star Batman & Robin es EL PEOR COMIC QUE HE COMPRADO EN LOS ÚLTIMOS 10 AÑOS.

José Enrique Machuca dijo...

Amén, hermano.

Mr. Martin L. Gore dijo...

¡GENINININIIAAL!

el gotico dijo...

No quisiera que se considerase spam ni nada de esto, pero es que mi respuesta a su articulo esta en uno mio aqui:

http://galletas.blogia.com/2009/071801--el-all-star-batman-mola-un-huevo-.php

Un saludo

José Enrique Machuca dijo...

No sólo no es molestia sino que además te vinculo el blog en la página principal. Taco bueno.

el gotico dijo...

Es recíproco en enlace.