jueves, 1 de marzo de 2007

ME GUSTA BENDIS

Conocí a Brian Bendis en la Expocomic del 1999. No tenía ni idea de quién era, pero David Macho, que se encargaba de captar a los invitados americanos para el evento, me pidió que le entrevistara para el Ultimate Reports y el Ultimate CD, para que no se sintiera minusvalorado. Todos los medios se rifaban a Busiek, Baker, Delano, Jiménez, Ezquerra o Gibbons pero nadie sabía quién era ese pelón canijo. No podía negarme, habida cuenta lo bien que se estaba portando Macho con nosotros, así que le hice una entrevista a medias con James Hudnall (cuyo The Psycho está en mi top ten particular), a base de preguntas genéricas. Era todo un contraste ver al enooooorme Hudnall y al diminuto Bendis. Hudnall cuenta su experiencia madrileña aquí donde incluso comenta la entrevista que le hicimos: “Anyway, we had our press conference in another enclosed room somewhere in the bowels of the stadium. A TV camera crew was set up to interview Brian and I about our work for a CD rom. I kept being distracted by the interviewer who was a gorgeous brunette. She was mighty fine. But I think I did OK. Brian and I were speaking a little stilted because they were speaking to us in broken English. Ah, well.”. La “morena guapísima” era (y sigue siéndolo) Mijo Berti, nuestra traductora. El que “chapurreaba inglés” era yo, claro. Las entrevistas, por cierto, no llegaron a utlizarse.

Bendis, tipo simpático que aprovechaba la ocasión para intentar vender los derechos de su obra a alguna editorial española, me enseñó sus tomos de Image, de los que era guionista y dibujante: Jinx, Torso, Goldfish,... Me parecieron horrorosos. No se lo dije, claro, muy al contrario. Del guión poco podía opinar porque no pude leerlos. Al poco tiempo La factoría de ideas empezó a publicar Jinx, pero la dejó inconclusa. Sólo tras el éxito de sus series Marvel, Planeta De Agostini ha publicado estas obras.

Poco después Bendis empezó a guionizar Sam & Twitch para MacFarlane y ese fue el trampolín definitivo para ser la estrella de Marvel que es hoy en día. Hubo quien pensó que el guionista se traicionaba a sí mismo pasando del género negro al superheroico. Se equivocaban. A Bendis siempre le han gustado los superhéroes pero era consciente de que sin un bagaje previo ninguna editorial importante le iba a contratar. También sabía que nadie se iba a fijar en él si se dedicaba a hacer superhéroes, que de esos ya había bastantes en el mercado, así que optó por el género negro, también de su gusto, muy de moda entonces gracias a Sin City. Y así consiguió llamar la atención, haciendo algo distinto. Tan fácil/difícil como eso.

En estas primeras obras, publicadas por Image, el toque Bendis ya estaba presente: tramas bien construidas pero que avanzaban lentamente, en parte debido a sus característicos diálogos. Todos los diálogos de teatro, novela, cine, televisión y comic son muy artificiales. En la vida real la gente se atropella, tartamudea, repite palabras, se interrumpen unas a otras,... Intentad buscar una trascripción policial de alguna conversación intervenida. Veréis que no tiene ni pies ni cabeza. Bendis intenta conseguir ese efecto en aras al realismo, y suele lograrlo, por mucho que su estilo peculiar tenga muchos detractores. Como dibujante, en cambio, su mejor elección ha sido abandonar las plumillas. Sus páginas suelen ser un batiburrillo de negros con personajes anatómicamente inconsistentes y llenas de recursos estilísticos que ya eran viejos cuando Guido Crepax los utilizaba.

Conocedor de este negocio Bendis sabe que el éxito es muy efímero, sobre todo para un guionista. La vida media del éxito profesional de un guionista está en los diez años. Por eso hay que procurar hacer el mayor número de trabajos posibles antes de que la estrella se apague. Y Bendis está siendo muy prolífico, de ahí que no todo lo que esté haciendo sea bueno, pero sí que haya hecho mucho más bueno que malo. Más sobre eso, mañana.

¿Te gusta Bendis? ¿Realmente te atraen los tipos canijos y pelones? ¿Será verdad que hay gays con mal gusto?