viernes, 26 de febrero de 2010

DC: De Consejos

Fieles a nuestra promesa, las sugerencias de ¡Yo Digo No! para la nueva DC. Caso de que haya una nueva DC, claro.

Mejorar el trato con los autores. Contratar a Carlos Pacheco o a los Kubert y que pasen sin pena ni gloria es de una torpeza infinita y total. Cambiar sobre la marcha las condiciones de los contratos de la línea Vertigo y hacer huir a Garth Ennis y Warren Ellis a IDW es para hacérselo mirar. Es verdad que DC tiene una buena cuadra de dibujantes, siendo Amanda Conner y Frank Quitely los que más me atraen, sin olvidar a Ivan Reis o Gary Frank. Sin embargo como escritores de calidad sólo tienen a Johns y a Morrison en días alternos y un Straczinsky que está pensando en sus películas más que en sus tebeos.

Mirar al futuro. Dejar de escribir historias que arreglan problemas creadas por otras historias. No ser esclavos de la continuidad. Saber que la continuidad es una herramienta, no un fin. En DC tendrían que hacer carteles motivadores con frases como la anterior, a ver si se les mete en la cabeza.

Limpiar el dramatis personae. En DC hay demasiados velocistas, arqueros, murciélagos, linternas y personajes con una S en el pecho. Un personaje empieza a ser especial si es lo más único posible. Lo cual engancha con lo siguiente:

Prohibido matar. Punto. ¿Para qué matar si luego vas a resucitar? Si encima, cuando matas enseguida le colocas el uniforme al sidekick de turno para, al resucitar al muerto, tener dos personajes con el mismo nombre ¡O tres! Sobre todo si todo el mundo sabe lo que va a suceder al final y van a pasar del sustituto hasta que regrese el original. Sólo les funcionó con Wally West y hasta eso han estropeado.

Crear escenarios. Los eventos DC, más allá de especiales y crossovers se quedan en sí mismos. No tienen consecuencias para los personajes y, sobre todo, el escenario donde se mueven. Si quieres crear Universo los eventos deben afectar no sólo a los personajes, sino al ambiente que les rodea. Es posible contar historias propias y enclavarlas en un escenario común llamado Universo DC, incluso encontrar inspiración para nuevas y mejores historias. Al fin y al cabo la esencia de la narrativa es enfrentar a los personajes con dificultades inesperadas. Desconfiad de los autores que siempre se quejan de lo bien que estaba lo que ellos estaban preparando y lo mal que quedó por las "injerencias editoriales".

¿Alguna idea más, queridos míos? Ms. Nelson está leyendo, de veras, y toma buena nota. Que sí, eh.

miércoles, 24 de febrero de 2010

DC: De Cambios

No pudo ser. Didio sigue en DC y, de hecho, ha sido ascendido. Él y otros cuatro. Diane Nelson, la nueva jefaza ha construido un nuevo Equipo Editorial a su alrededor en una situación que recuerda a aquella DC de principios de los 80 que veía cómo Marvel se la comía con papas bajo el liderazgo de Jim Shooter y el talento de Michelinie, Mantlo, Byrne, Pérez, Starlin, Claremont,... DC tenía a Julie Schwartz como Editor y contaba con los talentos de Swan, Infantino, Bates, Kanigher, Andru,... Grandes autores en el pasado pero que ya con conectaban con el gran público.

La solución la encontró otra mujer, Jennette Kahn, que formó su equipo con un guionista, Paul Levitz, y un dibujante y entintador, Dick Giordiano. Sus esfuerzos sirvieron para que en cinco años los grandes nombres estuvieran en DC y ésta se convirtiera en la referencia. Como los tiempos cambian y la DC de entonces no era el monstruo editorial actual, Diane Nelson ha recurrido a más gente para reconducir la empresa, entre ellos un guionista y un dibujante.

He de confesar que servidor de ustedes se lía con todos estos cargos yanquis: que si Publisher, que si Editor (léase edeteh en yanqui y editah en british), que si Executive, que si Officer, ,... La idea es que Didio y Jim Lee se reparten el cargo que Paul Levitz dejó a la llegada de Nelson, o sea, Publisher. Geoff Johns ocupa un cargo creado para él, Chief Creative Officer, algo así como Oficial Creativo Jefe, o Jefe Oficial Creativo o Creativo Jefe Oficial,... Además hay otros dos, un tal John Rood, que se ocupa de las ventas y el marketing y otro tal Patrick Caldon, que maneja las finanzas y la administración. La misión de los tres primeros es hacer felices a estos dos.


El objetivo de Nelson es meter a los personajes DC hasta en la sopa. No sólo hacer tebeos. Lo de los tebeos es negocio, claro, pero sobre todo fuente de negocio: personajes e historias que se puedan convertir en películas, series, dibujos animados o figuritas del Burguer King. Por eso DC tiene que tener una pata en Nueva York y otra en Hollywood. O sea, Didio se queda en Manhattan y Lee se queda en San Diego, a tiro de autovía de Los Angeles.

La incorporación del coreano tiene mucho sentido no ya por su experiencia en Wildstorm, a la que últimamente tiene abandonadita, sino sobre todo por la buena fama que tiene en la industria yanqui de tío tranquilo y conciliador. Sólo sus buenos oficios (y los de Scott Dunbier) consiguieron que Alan Moore no huyera a las primeras de cambio cuando DC compró Wildstorm y, como consecuencia, los ABC Comics de Moore. Moore huyó a las segundas de cambio, pero duró más de lo esperado. Esta capacidad que tiene Lee de llevarse bien con todo el mundo puede ser determinante para atraer talento a DC.

Otro movimiento, en principio inteligente, es convertir a Johns en jefe creativo de DC. Las mejores historias de DC de los últimos años se deben a su pluma teclado y pocos como él conocen y saben sacarle potencial a los personajes de la compañía, a veces hasta la extenuación, como en el caso de Green Lantern. Sin embargo esto puede tener el problema de que su personalidad e ideas se impongan tanto que otros escritores se muestren renuentes en incorporarse a la editorial. Además, Johns hará de asesor en todos los proyectos fílmicos relacionados con los personajes DC.

DC anuncia grandes cambios para los próximos meses y vaya que si le hacen falta. La DC de ahora los necesita, y como sabemos que Diane Nelson nos lee y nos hace caso, en el próximo post le haremos unas sugerencias.

lunes, 15 de febrero de 2010

DC: De Culo

Mira que me da penita decirlo, pero DC va de culo. Y el responsable tiene nombre (Dan) y apellidos (Didio).

Cuando Didio entró en el año 2002 como Vicepresidente-Editorial ( su exigua experiencia en el mundo del comic consistía en realizar series de animación basadas en algunos personajes de tebeo, siendo la más destacable la Hada Madrina de Jill Thompson. Es costumbre en el mundo empresarial contratar a gente ajena al negocio para que traiga nuevas ideas que no estén viciadas por la experiencia. Didio venía viciado de fábrica.

En 2004 Didio ascendió a Vicepresidente-Director Ejecutivo (Ejecutable debería ser). Su mayor logro había sido fichar al best seller Brad Meltzer para guionizar Crisis de Identidad, una obra más que potable pero que resume a la perfección las dos principales características de Didio como Editor: la muerte como recurso dramático y la sobreexplotación del pasado.


Si hasta él mismo lo dice...

Didio tiene obsesión con la muerte. Con matar personajes. Como si la muerte fuera el único recurso dramático posible. Como si la muerte como recurso dramático no fuera un chiste desde hace años. Un chiste ridículo en el caso de DC. Los "siete grandes" de DC, es decir, los primeros componentes de la JLA (Superman, Batman, Wonder Woman, Detective Marciano, Flash (Barry Allen), Green Lantern (Barry Allen) y Aquaman) ¡han muerto todos! Pero es que el octavo miembro, Green Arrow ¡murió también!

Durante estos años Didio ha oscurecido el Universo DC a base de drama y muerte. Para su limitada mente, lo contrario del drama es la comedia. Si quieres drama tienes que eliminar la comedia, y su cometido, como vimos en el post anterior, ha sido eliminar a los personajes de la JLA y Young Justice, dos de las series más frescas y divertidas de la DC de las últimas décadas.

En Crisis de Identidad empieza el rosario de muertes de la Justice League y además, el título es un reclamo descarado al megaéxito de veinte años atrás, sin tener nada que ver con él. Pero como le fue bien, pues al ataque: que si infinita, que si final. Y los cientos de series, miniseries y especiales asociados. Algunas buenas, como 52, que a punto estuvo de fastidiar con su prepotencia. Otras basura como Cuenta Atrás, que el muy pánfilo se atrevió a calificar como "52 bien hecha". Tan prepotente que hasta se está atreviendo a guionizar, porque, pánfilo e ignorante, Didio piensa que dibujar es difícil, pero guionizar es muy fácil, que cualquiera lo puede hacer. Como si fuera un Bill Jemas cualquiera. Y todos sabemos cómo acabó Jemas.

Y debe pensar que guionizar es fácil porque tiene la suerte de tener en plantilla a un tío como Geoff Johns. Johns es la flor en el culo de Didio, un tío que se conoce el Universo DC como si lo hubiese parido, y con el talento de arreglar todos los desaguisados que Didio debería evitar y que, sin embargo, promueve.

Es una pena que el Universo DC funcione así. Lleva muchos años haciéndolo y no hay quien lo arregle. La mitad de las historias crean problemas y la otra mitad intenta resolverlos. Verbigracia: muere Superboy en Crisis Infinita (a manos del Superboy Prime, una ironía aceptable) y muere Bart Allen tras haberlo hecho crecer aceleradamente y comprobar que el resultado es una chapuza. Y te tienes que inventar una historia, La Legión de Tres Mundos, que no sólo arregle esto, de manera bastante postiza, sino que de paso ponga un poco de orden en todo el lío de Legiones que tienen montado en DC.

Y tan ridícula es la sarta de muertes en el Universo DC que se tienen que inventar otra miniserie, La Noche más Oscura, no sólo para resucitar a todos los muertos, sino para justificar por qué nadie se queda difunto. Y la idea no es mala. De Johns, claro.

Pero es que así no hay manera. Así el Universo no avanza, no evoluciona, no interesa. Es un paso adelante y otro atrás. Y sin intención de arreglarlo, los próximos lanzamientos tras La Noche más Oscura prometen una miniserie de la Justice League (Generation Lost) en la que los personajes investigan ¡por qué han muerto tantos miembros de la Justice League! Peor aún, los últimos rumores hablan de cambios en el staff editorial de DC después de que Warner haya decidido supervisar más de cerca su editorial de tebeos. Para evitar su posible despido Didio estaría pensando en la posibilidad de crear secuelas y precuelas de Watchmen. ¿Mirar al futuro? ¿Para qué?

Y aún tenemos otro ejemplo de ese mirar al pasado y de esa necesidad constante de resolver problemas en vez de contar buenas historias. Otro problema del Universo DC es la multiplicad de personajes con el mismo nombre: Green Lanterns, Green Arrows, Flashes,... Mucha muerte, mucha muerte pero al final, como siempre acaban resucitando, tenemos al sustituto(s) y al original dando guerra al unísono, porque nadie se atreve a jubilar a los personajes mayores, ni siquiera con 67 años. Pues esperad una miríada de historias intentando arreglar el tema. Ejemplo: a uno de los arqueros le han arrancado un brazo. ¿Un arquero menos? Bah, volverá disparando flechas con los dientes, seguro.

Didio es odioso. Odiamos a Didio. Que le den a Didio. Pero ya.

Y para los que hayan visitado este blog por lo que lo han visitado y habéis aguantado hasta el final del artículo, ahí lleváis vuestro premio, el Mejor Culo de España 2009 y a su dueña, Eva Fernández.



¡FELIZ BIG CULO DAY!

viernes, 29 de enero de 2010

PRUEBA DE DISCRIMINACIÓN VISUAL

"And now for something different..." un jueguecito que no costará ningún trabajo a los sagaces lectores de este blog.

¿Qué tienen que ver las siguientes imágenes?



Por si hay alguna duda...
Y para rematar:
La respuesta, Didio mediante, más pronto que tarde.

miércoles, 13 de enero de 2010

LA DESBYRNEZACIÓN DE SUPERMAN

Lo que Superman ha pasado en los últimos veinticinco años es el paradigma de lo que ha pasado con DC en ese periodo de tiempo. Tras Crisis en Tierras Infinitas DC dio un golpe de efecto fichando a la estrella de Marvel, John Byrne, para que se ocupara de su personaje insignia desde cero y lo presentara fresco a una nueva generación. Casi me atrevería a decir que fue el primer reboot de un personaje(1), ahora que eso está tan de moda, sobre todo en el cine. Byrne recreó al personaje estableciendo una par de reglas que simplificaran su complicada mitología, algunas de ellas inspiradas por la película de 1978.
  • Superman es el único superviviente de Krypton. Por tanto nada de Supergirl, ni de Krypto, ni de cientos de miles de Kandorianos embotellados, ni de criminales de la Zona Fantasma. Un Superman único, pensaba Byrne, era un Superman especial y relevante.
  • Superman empezó su carrera de adulto. Nada de aventuras como Superbaby o como Superboy ni de aventuras con la Legión de Superhéroes. La elección de Clark Kent es la de un adulto, y no la de un eterno adolescente.
  • Superman desconoce su herencia kryptoniana. La mesiánica versión pre-Crisis, casi obligado por su herencia a ser un héroe y salvador de la humanidad, da paso a un personaje que decide hacer el bien influido por su educación humana encarnada en la pareja que lo adopta. De ser un personaje con una misión de origen pasa a ser un personaje con una vocación. Y no tiene conocimiento de sus verdaderos orígenes ni posee ningún objeto de Krypton. La S la hace Ma Kent, granjera de profesión y diseñadora gráfica de afición.
Como ya hemos comentado en otras ocasiones el gran problema del Universo DC post-Crisis fue que mientras algunos personajes empezaron desde cero (Superman o Wonder Woman), la gran mayoría mantuvo su historia previa aunque entrara en contradicción con lo que se contaba en los personajes rebootados.
Así se chafaba el origen de la Legión, que ya no estaba inspirada en Superboy, y quedaban obsoletas todas las aventuras en las que intervenían Superboy y Supergirl. Hasta tres versiones distintas ha tenido el grupo sin encontrar nunca una que fuera realmente satisfactoria. La Liga de la Justicia de América era sustituida por otro grupo, pero se asumía que todas las aventuras anteriores entraban en continuidad,... salvo aquellas en las que intervenía Superman, que según Byrne no había pertenecido nunca a ningún grupo.
DC gastó esfuerzos y años en contar y recontar orígenes y aventuras para que todo cuadrara. Esfuerzo pueril e inútil por artificial. El propio Byrne intervino en esos esfuerzos con recursos tan alambicados como un Universo de Bolsillo cuyo Superboy sería el de la Legión y del que también surgirían los criminales de la Zona Fantasma y una especie de Supergirl. Para evitar confusiones el Superboy moría en la misma aventura donde era presentado. Los lectores, muchas veces más sabios que los editores y autores, obviaban esas incongruencias a pesar del runrún del subsconciente que decía: "esto no está bien, esto no está bien".
Durante varios lustros la versión del personaje mantuvo las reglas de Byrne, pero hete aquí que Alan Moore cogió el Supreme de Rob Liefeld y demostró que todo lo que se le había quitado a Superman funcionaba perfectamente. Crítica y aficionados señalaban a DC que Moore estaba haciendo al auténtico Superman.
Y empezaron los intentos de volver a traer todos esos elementos de vuelta, como un Superboy que no era "Superman cuando era muchacho" o una Supergirl que era algo que Peter David contó durante 75 números y que, desde luego, no era de Krypton. Incluso Loeb intentó resucitar el Krypton pre-Crisis. Un fracaso, claro, aunque se apañó para traer de vuelta a la Supergirl prima de Superman y segunda superviviente kryptoniana. O tercera. El perro. No nos olvidemos del perro. Otro intento fue Superman Legado una nueva actualización hacia un Krypton con cintas en el pelo y Jor-El con la S en el pecho. que el siempre eficaz Mark Waid pergeñó basándose, y ese era el problema, en Smallville. Lo de Clark y Lex Luthor amigos desde pequeños chirría por mucho que lo adorne y por mucho que salga en Smallville. Y tuvo que llegar Geoff Johns. Siempre él.
De repente Superman ya no era el único superviviente. Estaba Supergirl, y los criminales de la Zona Fantasma y los kryptonianos (brevemente) embotellados por Brainiac. Y el perro, claro. Además volvía a tener relación con la Legión de Superhéroes, que venía a recogerlo en su adolescencia desde el siglo XXXI para correr aventuras junto a ellos disfrazado de Superboy. Y volvía a abrazar la herencia y cultura kryptoniana. La S del pecho ya no era un diseño de Ma Kent, sino el emblema de la casa de El, que se parece a una S pero no es una S. Al menos son historias interesantes. Ya es algo.
Veinticinco años y volvemos al principio. Esfuerzo y millares de páginas para volver al principio. Y no se me ocurre mejor resumen para la DC de Didio. Del cual hablaremos en el próximo post para acusarlo de asesinato. Nada menos.

(1)Lo de Flash o Green Lantern o la Antorcha Humana a principios de los 60 eran versiones distintas del personaje, no una nueva versión del mismo personaje.

miércoles, 6 de enero de 2010

CRISIS (esperemos que) FINAL

Hay dos Grant Morrison: el de las grandes y brillantes ideas épicas que hace historias estupendas y el de las grandes y brillantes ideas extrañas al que no hay quien entienda. Existe una lucha constante entre ambos Morrison a la que sólo DC ha sido capaz de dar solución. Porque DC tiene el Universo DC para uno de los Morrison y la línea Vertigo para el otro. Por eso Morrison no acabó de cuajar en Marvel, porque allí sólo querían al primer Morrison.

El problema es, la esquizofrenia es lo que tiene, que el Morrison raro invade el terreno del Morrison épico y salen cosas como Crisis Final, un lío de proporciones... épicas.

Spoilers épicos a partir de ahora.

Como buena secuela de secuela (o trecuela),
Crisis Final debería ir de Monitores, Antimonitores, mundos muriendo y mundos viviendo, cielos rojos y olas de antimateria. Y sí, pero no. Más que darle remate al tema de las Crisis, Morrison decide cerrar el gran tema del Cuarto Mundo kirbyano, la Ecuación Anti-vida que da poder sobre la mente y la voluntad de los seres vivos. La idea era acabar con el Cuarto Mundo y crear el Quinto Mundo (que no hubiera sido un mal título, por cierto).

Así que los Dioses del Cuarto Mundo mueren y se reencarnan, al menos los malos, justo cuando Darkseid encuentra la Ecuación y la usa para subyugar a gran parte de la Humanidad, algo que Morrison ya había escrito en su saga de JLA
Rock of Ages, de forma más brillante. Esta subyugación conduce, no me he enterado muy bien por qué, al colapso del Multiverso, y ahí que salen los Monitores, uno por cada una de las 52 Tierras.

De hecho se suponía que este argumento de la muerte de los Nuevos Dioses, Darkseid y los Monitores se iniciaba
Cuenta Atrás, la saga que unía 52 con Crisis Final y que Dan Didio decía que era como 52 pero "bien hecha". Si es que el que es tonto, lo es. Cuenta Atrás no sólo resultó ser un tostón sino que contradecía lo que Morrison estaba preparando para Crisis Final. Tanto es así que se supone que la mayoría de lo que cuenta Cuenta Atrás quedó atrás, fuera de continuidad. Muy bien hecha, Didio, sí señor.

En fin, que tenemos a Darkseid por un lado subyugando a la humanidad y convirtiendo a los heroes en marionetas suyas y por el otro a los Monitores exiliando a uno de los suyos no sé bien por qué. Todo ello contado a trompicones, con escenas sin hilazón alguna, que te dejan con la sensación de que llegas a la mitad y sin que nadie se preocupe de ponerte en antecedentes. No sé si es cosa del Morrison rarito que se puso a "innovar" narrativamente o que el Morrison de las grandes ideas tenía tantas ideas que no le cabían todas, pero el resultado es más que frustrante, especialmente porque para enterarte bien de todo es obligatorio leerse las miniseries asociadas.

Es decir, ves a Superman con Brainiac, y si no te has leido
La Legión de Tres Mundos, no sabes por qué. O el papel, importante, del Hombre Tatuado no lo captas si no te lees uno de los especiales que Planeta ha publicado (bien hecho) junto a la serie principal. O, al revés, que alguien me explique qué tiene que ver la historia de Geoforce con Deathstroke con la saga principal. Y no me quiero ni imaginar la sorpresa de los yanquis que no se leyeran Superman Beyond al ver en el último número de Final Crisis un Monitor Vampiro que aparece de la nada sin que nadie explique nada y cuya aparición no dura más de tres o cuatro páginas, siendo su muerte el auténtico final de la historia.

El resultado ha sido un auténtico fiasco. Uno echa de menos más "injerencias editoriales", es decir, alguien con el talento y la mano izquierda suficiente como para canalizar el caudal de ideas de Grant Morrison así como para conseguir mayor consistencia gráfica, porque el batiburrillo de J. G. Jones, Carlos Pacheco y Doug Mahnke (grandes todos) es un canto a la chapuza que reina actualmente en DC. Algo que no se arregla ni con gafas en 4D.

jueves, 31 de diciembre de 2009

EL 2009 DE ¡YO DIGO NO!

Fin de año, fin de década. Salvada la tentación de hacer lista de “lo mejor de…” seguiremos con la tradición de recordar lo que nos ha llamado la atención este año, que acaba como empezó, con la informática dando la lata.

Lo que esperábamos. A principio de año nos planteábamos una serie de cuestiones sobre lo que iba a pasar en el 2009. Planeta ha mejorado. Al final la apuesta de Planeta por autores españoles ha sido poca, que no está el horno para bollos. Panini ha seguido a su ritmo. DC apenas ha espabilado. Heroes ha seguido tan mal en la 4ª temporada como en casi todas las anteriores (huele a muerto). No ha habido ninguna “siguiente gran cosa” este año, ni siquiera los tebeos para iPhone. El blog ha aguantado, aunque con dificultades, otro año más, igual que el PC. De hecho este es el primer post que escribo desde el nuevo, que ha nacido dando un poco la lata, a ver cómo sigue. Y la crisis, que afectó a todo, no se notó en los tebeos tanto como en otros muchos sitios.

Menos chicha. Dejando aparte el segundo semestre de locos que uno ha tenido, este año ha habido menos posts porque, lógicamente, los temas se agotan. Es decir, ¿cuántos posts se puede hacer sobre un tema? Bueno, si es sobre Loeb, muchos. Y cómo nos lo hemos pasado. Ahora mismo Loeb se encuentra dedicado a su Hulk multicolor y sin proyectos nuevos en perspectiva. Decía algo de hacer unos Ultimates con Frank Cho, pero no sé en qué quedó aquello. En nada, espero.

Frenesí planetario. Poco que añadir al post inmediatamente anterior. Mejora técnica (desde que El Catálogo del Cómic se ha encargado del tema), cambios editoriales importantes (la salida de Antonio Pérez) y una búsqueda continua e infructuosa de formatos y estilo. Eso sí, también publicó el mejor tebeo del 2009.

Editores charlatanes. Tanto José Luis Córdoba (Panini) como David Hernando (Planeta) usaron el púlpito internetero para comentar aspectos generales y particulares del negocio editorial. Lo cual se agradece. Lo que no acabo de entender es por qué no aprovechan sus propios tebeos para hacerlo.

El primero y el mejor. Grant Morrison demostró con All Star Superman el amor que tiene por el personaje y lo mucho y bueno que se sigue pudiendo hacer con él. Planeta lo va a reeditar corregido (esa portada duplicada…) así que si tienes dudas con algún regalo de Reyes, es una magnífica opción.

El mundo de las grandes empresas. Disney compró Marvel, lo que fue un gran negocio para Marvel y una adquisición que Disney aún tiene que empezar a rentabilizar. No se prevén grandes cambios en la editorial de Spidey. En la editorial de Supes debería haber grandes cambios (¡¡ese Didio!!) pero tampoco se esperan a pesar de que Warner ha decidido tener un mayor control sobre su filial.

El mundo de las grandes editoriales. Contra lo que cabía esperar DC ha espabilado bastante en los últimos meses en cuanto a ventas. La razón es Blackest Night, la saga en la que todos los muertos resucitan y que demuestra que el lector de superhéroes está hambriento de buenas historias DC. Otra cosa es lo que se les está dando habitualmente. La media es bastante mejor en Marvel, que acabada Invasión Secreta ha estado un año contando historias enclavadas en Reinado Oscuro, que ha resultado ser un megaevento sin maxiserie asociada. Lo que algunos verían como imposiciones o injerencias editoriales en Marvel lo ven como un motivo de inspiración y un desafío para sus guionistas que, en general, han aprovechado de manera satisfactoria la nueva situación. Además Quesada ha hecho durar la historia justo hasta cuando estábamos empezando a hartarnos de Norman Osborn, al que sólo faltó ser el malvado casero de Tía May.

Pelis. Si la memoria no me falla Watchmen y X-Men Orígenes: Lobezno fueron las películas tebeeras del año. La primera nos gustó, aunque con peros, y la segunda no, sin peros. Ambas pusieron de moda una manera de presentar los títulos de crédito que ya ha sido parodiada genialmente en Bienvenidos a Zombieland. (Tenéis que verla)

In y Out. Hace unos años se puso de moda hacer listas con lo que estaba de moda y lo que no estaba de moda. En Marvel siguen de moda los Vengadores y todo lo que les rodea y siguen sin estar de moda los mutantes. Ese debería ser el próximo objetivo de Quesada. En DC siguen estando de moda las series mediocres (la gran mayoría) y, tras una década de muertes, se han puesto de moda las resurrecciones. Pero ya hablaremos de eso un poco más adelante.

O sea, el año que viene. ¡FELIZ AÑO NUEVO, BUENOS ALIMENTOS Y MEJORES TEBEOS!

domingo, 27 de diciembre de 2009

HERNANDO HABLA

La excelente y exhaustiva entrevista que David Hernando ha concedido a Zona Negativa (aquí y aquí) da para mucho. Está muy bien que Hernando aproveche para informar del plan editorial de Planeta para el próximo año, pero estaría mejor que dedicara un par de páginas de sus tebeos a contárnoslo.

Aunque la calidad técnica de los tebeos de Planeta ha mejorado mucho en el último año desde que el Catálogo del Cómic tomó las riendas del tema, la sensación que me da la entrevista es que en Planeta hay mucho desconcierto. Para cada lanzamiento nuevo buscan el formato adecuado y se van dando cuenta de que lo que sirve para una colección no sirve para otra aparentemente similar. En ese sentido Panini suele tener las ideas más claras y resulta fácil adivinar en qué formato va a publicar cada serie/miniserie nueva.

En el caso de Planeta está resultando difícil incluso saber cómo va a acabar una saga concreta. Es perfectamente comprensible que si una colección va mal de ventas y quedan pocos números por publicar, se intenten sacar en un formato distinto para no dejar a los lectores fieles colgados. No sólo comprensible, sino de agradecer.Ahora bien, lo de Batman R.I.P., en tomo de tapa dura a precio de jamón de tres bellotas es un poco de caradura.


Porque se trata no ya del fin de una saga, sino del fin de una etapa del personaje que se ha publicado en un formato concreto y porque la colección va a continuar más allá de dicha etapa en ese mismo formato. Es mala política, es jugar con los lectores y es intentar, me parece, maquillar una cuenta de resultados. Yo piqué. Con un pellizco en el estómago y mucho cabreo, piqué. Pero no más. Hay maneras más sencillas y rápidas de terminar de leer una saga como esa, que implican ahorro de dinero, adsl y un nivel medio de inglés. Todos podemos “jugar en otra liga”, Hernando. Cuidadín, cuidadín.

Hernando lee Internet. Muchas de sus respuestas no están sólo motivadas por las preguntas que le hacen, sino por lo que hemos publicado muchos en nuestros blogs y similares. Yo de él ni me preocuparía. Entiendo que intente buscar pistas o reacciones a su política editorial, pero él mismo reconoce que lo que hace feliz a unos a otros les enerva. Uno de esos temas eternamente polémicos es el de grapa contra tomo. Si lo sabremos en este blog

El hecho de que se cierren varias de las colecciones de grapa como JLA, JSA, Titanes, Nuevos Titanes, Green Arrow ha agitado a los graperos, que ya hablan de una conspiración planetaria para acabar con este formato. Yawn. Los que acabamos con el formato somos los que dejamos de comprar esos tebeos en ese formato. No soy uno de ellos, pero debería serlo. Porque el mayor problema que tiene Planeta al publicar los tebeos de DC es la propia DC. Porque los tebeos de DC, de media, son malos.

España es territorio de Coca Cola, de McDonalds, de Star Wars y de Marvel. Para que DC pueda competir con Marvel en Españ,a DC tiene que ser muy buena. Y lo fue en su época, hace veinte años. De hecho algunos de los mayores éxitos de Planeta publicando DC son reediciones de los tebeos de aquella época gloriosa. En la actualidad, salvo honrosas excepciones, DC da pena.

Por ejemplo, McDuffie se ha cargado la JLA preocupándose más de introducir personajes afroamericanos (nada que objetar), que de contar buenas historias (todo que objetar). Los que alababan a este escritor por los dos capítulos que firmó en la serie de dibujos animados seguro que han tenido momentos más afortunados. JSA, más que mala es aburrida. Green Arrow es una colección del montón, y Marvel publica mejores colecciones del montón que ésta. Outsiders, Titanes, Supergirl, Titanes del Horror,… que diga, del Terror,… no son un elenco del que sentirse orgulloso.

Así que Hernando tiene una misión doblemente difícil, que es publicar unos malos tebeos de una editorial que nunca ha acabado de consolidarse en España y en una época de crisis en la que los que compran tebeos de Panini y de Planeta tienden a refugiarse en la primera editorial.

Si sirve como esperanza, el último año americano de DC no ha sido del todo malo. Aunque estas cosas no son muy fiables, en las votaciones que organiza Newsarama por fin de año DC está arrasando. Entre Flash Rebirth, el Mundo de Krypton de Superman y los títulos y sagas relacionados con Green Lantern, DC ha podido sacar la cabeza tras un par de años dominados por Marvel. Ahora se trata de que en Planeta sepan aprovecharlo.

¿Año nuevo, Planeta nueva? A ver…

jueves, 24 de diciembre de 2009

ES LO QUE TOCA

Yo Digo No, en su constante labor de preservar y promover las costumbres ancestrales y la paz y la concordia entre los pueblos os desea unas Felices Fiestas:

domingo, 20 de diciembre de 2009

FINALES

Que no, que el blog no se acaba. Lo de “finales” va sobre la manera de acabar una historia y viene a cuento del final de 100 Balas, entre otros. Así que, ahora más que nunca, spoilers al canto.


La teoría de los tres actos propone que en el primer acto se presente a los personajes y la situación, en el segundo pasen cosas que hagan avanzar la historia y que en el tercer acto se resuelva el conflicto iniciado en el primero. El primer acto debe enganchar, el segundo debe entretener y el tercero debe satisfacer.


El final de una historia tiene que ser a la vez sorprendente y coherente con todo lo narrado con anterioridad. Al fin y al cabo la narrativa es un tira y afloja entre la anticipación y la sorpresa. Si el escritor no va dando pistas sobre la resolución del conflicto el lector pierde interés, pero si se pasa con la información el final es predecible… y el lector pierde interés.


Otra característica importante del tercer acto es que debe ser ágil, ir al grano y no perderse en abrir nuevas líneas argumentales. En el caso de 100 Balas todos teníamos claro que aquello tenía que terminar como el rosario de la Aurora y que iba a morir hasta el apuntador. La gracia era ver cómo y quién se iba a salvar. En una obra de 100 capítulos la resolución no debería ocupar más de 10 de dichos episodios. Ya desde antes la guerra abierta entre las distintas familias del Trust iba aumentando el número de víctimas, pero los personajes principales iban concurriendo en el mismo lugar-momento para el enfrentamiento final. Perfecto.


Por eso no tiene ningún sentido que de repente te metan la historia de un niño negro que trapichea con drogas y que quiere ser un gangsta con pistolones y cadenas de oro. Primero, porque la historia está copiada de la primera temporada de The Wire y segundo ¡porque no tenía que ver nada con la historia principal! Azzarello había jugado con ese recurso de las historias paralelas e inconexas desde el principio, pero el final de la serie ya no era el momento ni el lugar. Primera cagada.


El final es una orgía de tiros, sangre y fuego. Como era de esperar. Lo frustrante es que parte de los milicianos llega hasta el lugar de reunión de los miembros del trust supervivientes, se líen a pegar tiros y se vayan sin más. Segunda cagada. Y era de prever que fuera Izzy quien finalmente matara a Graves, aunque esa última viñeta en la que no sabes si lo va a matar o no, bueno, ahí ya no sé bien qué opinar, sobre todo tras ver el final de Los Soprano, pero sería más satisfactorio que algún personaje de los principales sobreviviera, ya fuera Graves (final irónico) o Izzy (final feliz).


En los tebeos americanos no hay final. Lo de la “batalla interminable” de Superman es por algo. Vale que cada saga tiene un final más o menos bueno, pero hay una maquinaria editorial detrás que impide que ese final sea un final cerrado. Como ya dijo irónicamente Alan Moore al final de Watchmen, “nada acaba nunca”. Incluso en una obra cerrada como Sandman, Gaiman tiene que conceder a la editorial un nuevo Señor del Sueño que sustituya al difunto Morfeo, aunque luego lo utilicen más bien poco. O el idílico final de Born Again, con Murdock y Karen paseando del brazo. Sabemos que es engañoso y que pasarán por nuevas vicisitudes. Y tanto.


Es curioso como las grandes obras de los 80 coinciden en un final abierto. Crisis en Tierras Infinitas tiene al Psicopirata como último testigo del Multiverso. Watchmen ponía al diario de Rorschach como elemento perturbador, Dark Knight presentaba a Bruce Wayne haciendo planes, aunque seguro que no planeaba lo que luego fue su secuela. Y V de Vendetta tenía a una Evey con mucho trabajo por delante.


Ni siquiera la cancelación del título ni la muerte (ja) del protagonista son una garantía de final cerrado. En Marvel han hecho de la necesidad virtud, y aunque sus sagas-eventos suelen tener un final bastante claro, siempre se apañan para dar pie al nuevo status quo. Al final siempre es más interesante la nueva situación que la resolución de la anterior.


En Dinastía de M, se volvía al Universo Marvel usual, pero sólo con 198 mutantes. Tras Guerra Civil ganaba uno de los bandos, pero el Capitán América moría y empezaba todo el tema de la Iniciativa. O en Guerra Secreta la invasión skrull era rechazada pero daba lugar al nuevo e interesante Reinado Oscuro. Y así hasta… hasta cuando sea.


Hacía tiempo que no finalizábamos post con una pregunta (este es el elemento inesperado). La pregunta (predeciblemente) es: ¿Cuál es tu final favorito?

domingo, 13 de diciembre de 2009

LOEBADAS: EL TOMATUM DE ULTIMATUM

El Universo Ultimate fue uno de los factores que cimentó la carrera editorial de Joe Quesada. Esta franquicia tuvo el éxito suficiente para que Quesada y los suyos tuvieran tiempo para reconstruir el Universo Marvel y convertirlo en la cosa, imperfecta pero divertida, que es hoy en día. Tras 10 años de existencia el Universo Ultimate había perdido mucho fuelle, especialmente en sus X-Men y sus 4 Fantásticos. Hacía falta destruirlo para volver a construirlo, y nadie mejor para destrozar cosas que nuestro buen a amigo Jeph Loeb.


La fórmula se mantiene, faltaría más. Como buena obra de Loeb, Ultimatum tiene un dibujante estrella, David Finch, y un montón de personajes que entran y salen sin ton ni son, que son todos los del Universo Ultimate. Y si al principio de esta serie de Loebadas comparábamos a Loeb con Michael Bay, ahora no nos queda sino compararlo con Roland Emmerich, el director catastrofista por excelencia.


La saga empieza canónicamente, con una presentación de los personajes, casi todos en Manhattan, sin ser la mayoría de Manhattan. Vaya casualidad. De repente, un tsunami se precipita sobre Manhattan, arrasando todo a su paso, y ahogando personajes por doquier. El tsunami es muy selectivo y sólo mata mutantes y personajes que tuvieron dos viñetas y media de protagonismo, como el Daredevil ultimatoso. Además Latveria se congela con todos sus habitantes menos el Doctor Muerte con su armadura con calefacción central. Enseguida se revela que el causante de todo es Magneto, que tiene el martillo de Thor. El que se da cuenta es el profesor Xavier, no sabemos bien cómo, y que lanza un mensaje telepático de alerta que también le llega a Magneto…a través del casco que le protege de la telepatía de Xavier. Loeb in action.


Lo de Loeb con el martillo de Thor ya es patológico. Se supone que Magneto combina sus poderes con los del martillo, que robó en el volumen 3 de Ultimates, para crear la ola gigante y la helada. Vale, lo de la helada es cosa del clima, pero los tsunamis los provocan los maremotos, es geología. Y digo yo, un tío con poderes magnéticos tan potentes como los de Magneto, ¿no podría lanzar un pulso electromagnético mundial? Toda la electrónica destruida, cientos de aviones estrellándose, miles de accidentes de coche, barcos a la deriva, centrales nucleares incontroladas,… Pero no, Loeb quería su tsunami y su nevada.


La Valquiria muere y Thor va a buscarla al infierno vikingo. El Capitán América muere… y también llega al infierno vikingo. O el Capi creía en Odín o directamente Odín es el único Dios verdadero. Ojo de Halcón y Hank Pym, a tamaño gigante, buscan a la Avispa para encontrársela siendo devorada por la Mole. La Avispa estaba a tamaño natural, que si llega a estar a tamaño de insecto ni se enteran. De un bocadito y adiós. Y Magneto llega a la Mansión Xavier y le rompe el cuello al calvorota entre solemnes discursos.


Enloquecido por la muerte de la Avispa, Pym agarra a la Mole y ¿lo aplasta contra el suelo? ¿lo pisotea? ¿lo espachurra contra la pared? No, le arranca la cabeza de un mordisco… Eghs. Pero las hazañas de Pym, plenas de lógica, no acaban aquí. Resulta que hordas de Hombres Múltiples convertidos en hombres-bomba, atacan la base de los Ultimates. La idea es buena. En serio. Loeb la estropea cuando cuenta que los Madrox no van voluntariamente sino que están sometidos psíquicamente. Dejando aparte el hecho de que suicidarse pudiendo hacer infinitas copias de uno tampoco es que sea para tanto. Aun así Loeb no entiende que la gran mayoría de terroristas suicidas lo son voluntariamente y convencidos de lo que hacen. Pero lo que sabe Loeb cabe en la cabeza de un alfiler.


El caso es que Pym llega a la base de los Ultimates, le entrega a la Avispa a Stark diciendo no se qué de un “proyecto Jocasta” y se vuelve hacia los Hombres Múltiples. ¿Se arroja sobre ellos para amortiguar la explosión con su corpachón? ¿Los aleja a manotazos? ¿Usa alguno de sus potingues para reducirlos de tamaño y que no hagan daño? No, no. Los Hombres Múltiples se suben encima de él. Porque sí. Así y ya está. Y no sólo eso, sino que, amablemente, subidos a él esperan a hacer explosión cuando Pym se ha alejado en medio del río para que la explosión no dañe a nadie más. Si es que no hay nada como un terrorista suicida amable. ¡¡Loeb!! ¡¡Loeb!! ¡¡¡Loooooeb!!!


En el infierno vikingo la diosa de la muerte ofrece a Thor y al Capi un dilema: resucitará a la Valquiria, pero uno de ellos dos debe quedarse. ¿Se quedará Thor, cuyo poder podría desbaratar los planes de Magneto? ¿Se quedará el Capitán, cuyo escudo metálico y su fuerza no serían obstáculo para Magneto, por muy genio táctico que sea? Pensad como Loeb. Adivinad la respuesta. La disyuntiva, per se, es una gilipollez. La diosa Hela ya tiene al Capi y a la Valquiria. Su idea de quedarse con Thor le sale bien, pero si llega a quedarse el Capi ¡pierde a la Valquiria! ¡Vaya negocio!


Entretanto Reed Richards y el Doctor Muerte acuden al Universo del Escuadrón Supremo a por el exiliado Nick Furia, que demuestra lo listo que es. Hasta exiliado en otra dimensión sabe que el causante de todo el follón es Muerte, al orquestar la muerte de Wanda. Listo listo.


Los héroes supervivientes se dirigen hacia la ciudadela flotante de Magneto. Con sus aviones metálicos. A plena vista. Con un par. De aviones metálicos. Y Magneto que se queda esperando, sin borrarlos del cielo con sus poderes magnéticos. Dándoles la oportunidad de llegar hasta él. Claro que sí.


La pelea se inicia con Dientes de Sable matando y comiéndose (obsesión caníbal) al Ángel. La Valquiria le corta el brazo a Magneto (con una espada metálica), se pelea un poco con el Capi y luego ve su paso cortado por el resto de personajes. Aún no sabemos cómo los otros llegaron tan pronto o estos tan tarde. Estarían aparcando los dos aviones metálicos.


La pelea empieza. Lobezno ataca. Y Magneto que recuerda que tiene poderes magnéticos, con los que abre el visor de Cíclope y controla la armadura de Iron Man. También controla hacia donde mira Cíclope, pero eso son detalles insustanciales. De hecho todo detalle es insustancial para Loeb. Ambos héroes fríen a Lobezno, que, tostadito y todo, aún tiene fuerzas para apuñalar a Magneto antes de que le arranque el adamantium del esqueleto. ¡Que podría haber empezado por ahí, digo yo!


Coloso y Hulk destrozan la maquinaria que mantiene a flote la ciudadela flotante pero son atacados por Mística. Hulk entonces amenaza ¡¡con comérsela!! Claro que sí, como la idea es buena, repitámosla una y otra vez. Finalmente Dientes de Sable y Mística huyen ¡¡en un ala delta!! ¿¿Pero dónde narices estaba esa ala delta???? Claro que ¿qué es una ciudadela flotante sin ala delta?


Magneto llega a su trono con el brazo de Lobezno clavado en el pecho cuando aparecen Furia, Richards y Muerte. Furia le revela a Magneto que los mutantes no son la especie elegida por Dios, sino el resultado de experimentos hechos por humanos con humanos. Este sería el momento en el que Magneto encontraría, al fin, ahora sí, motivos para odiar a la humanidad que le ha creado y le desprecia. El conflicto padre-hijo, creador-criatura, llevado a su máximo exponente. Así sería… si el escritor no fuese Loeb. Magneto lo que hace es rendirse. Ea.


El amo del magnetismo vuelve a poner en su sitio los polos magnéticos (ahora nos enteramos de que había hecho eso ¡¡y de que el martillito de Thor no tiene nada que ver!!!) y pide clemencia. Cíclope le revienta la cabeza con un rayo óptico. La base de Magneto explota y se hunde… y el brazo de Lobezno con ella. Ay, Loeb, pillín, esa no me la esperaba…


Ocho días después Cíclope da un discurso promutante… y le vuelan la cabeza. Muerte está en su castillo de Latveria, con Namor como prisionero (?), llega la Cosa… y le revienta la cabeza. Loeb, el cansino. Y casi a punto de reventar están las cabezas de los lectores cuando, revelación final, conocemos que el asesino de Cíclope es ¡¡Mercurio!! Mercurio resucitado, encanijado, con entradas y cara de malo. Mercurio que habla con una misteriosa silueta femenina de pelo ensortijado. Otra de las marcas de fábrica de Loeb, esa última revelación estúpida de un personaje que no ha salido en toda la historia.


Como bien decía la publicidad de Panini: Jeph Loeb y David Finch te contarán una épica historia en la que la única regla es que… ¡No hay reglas! ¡¡Efectivamente se lo pasa todo por el forro!!!! Es tan, tan, tan absolutamente malo que no me extraña que Panini lo haya sacado en tomo. Así evitan que los que se lean el primer número salgan despavoridos sin comprarse el resto de la serie.


Muy astutos, Panini, pero los lectores de este blog no van a picar.


¿Verdad?

jueves, 3 de diciembre de 2009

UN DÍA MAS, UN LECTOR MENOS

La estrategia de Quesada con Spiderman era apagar el runrún provocado por la retconización Mephistophélica aguantando hasta que pasara el chaparrón y que el público dijera, “Huy, qué historias más chulas. ¿Mephisto? ¿Eso que es lo que es?”. Y como el tiempo todo lo cura, ya casi ni recordamos la patochada de Mephisto, pero las nuevas historias que han contado, mayormente, son flojitas.


Salvo a nostálgicos empedernidos, las peripecias de este Peter Parker soltero, desgraciado y pobretón no acaban de convencer. No va mal de ventas, porque Spiderman es mucho Spiderman, pero no son, creo, lo que pensaban en Marvel. La elección de escritores no ha ayudado, por mucho currículo televisivo que algunos tuvieran.


Precisamente la idea era seguir la estructura de la mayoría de series de televisión, esto es, aventuras más o menos independientes entrecruzadas con líneas argumentales de larga duración, como la amenaza de Amenaza o el asesino-de-las-rastreadoras-arácnidas.


Otro de los conceptos clave era la renovación del elenco de villanos y secundarios. En el primer apartado teníamos a los citados Amenaza (una nueva versión del Duende Verde con los cuernos mochos), el asesino-de-las-rastreadoras-arácnidas (que mata gente y les pone la rastreadora para que culpen a Spidey) y Mr. Negativo (una especie de Kingpin de Chinatown). En el apartado de secundarios, además del resucitado Harry Osborn, tenemos a su novia, a un policía hispano que odia a Spiderman y es compañero de piso de Peter Parker, y al filántropo Mr. Li, que tiene una ong en la que tía May echa una arrugada mano, sin olvidar a una CSI a la que le gusta Peter.


El chasco de todo esto es que para cuando se resuelven las líneas argumentales principales resulta que: a) Amenaza es la novia de Osborn, b) el el asesino-de-las-rastreadoras-arácnidas es el policía compañero de piso de Peter y c) Mr. Negativo es Mr. Li. Tenga usted secundarios nuevos para esto.


Y encima las explicaciones son como de risa. A la novia de Osborn, que es una Beyoncé oxigenada, rodando rodando, como decía el chiste, encontró una guarida secreta de Norman Osborn. Rodando rodando se expone a un suero experimental de Osborn y, rodando rodando, se transforma en Amenaza, que además ataca la campaña de su padre candidato a alcalde para que la gente le vote.


Pero mi parte favorita es cómo se descubre la identidad del asesino-de-las-rastreadoras-arácnidas. Un compañero de la CSI inventa una máquina que es como un gps que rastrea rastreadoras. Pero, ojo, no sólo rastrea las activas, sino que enciende las inactivas para que puedan ser rastreadas doquiera estén. Alambicado y retorcido como él sólo, el argumento se ridiculiza aún más cuando ella enciende el aparato y ve en el mapa cómo una fuerte señal sale del apartamento de Peter Parker y su compi policía. Es un bloque de veinte plantas y siete viviendas por planta, pero ella sabe que es del apartamento de Peter. Lista como ella sola. Tan lista que se va solita, con un par de ovarios, a investigar, para acabar descubriendo que, el malo de la historia, ese compañero de piso al que no hemos visto en casi toda la serie es, amigos, el asesino-de-las-rastreadoras-arácnidas.


Y no, Peter Parker, que estaba en el piso cuando llegó la CSI pero salió por la puerta de atrás, no notó nunca que el poli tenía un saco lleno de rastreadoras. Ni siquiera cuando el aparatito activó todas a la vez. Y está muy bien tener un sentido arácnido que no te advierte que tu compañero de piso es muy chungo.


Ni las historias, ni los nuevos villanos-secundarios tienen el mayor interés. ¿Que Amenaza es la novia de Harry? Pues vale. ¿Que el jodido asesino es el poli? Pues bueno. De hecho, de este último, ni siquiera esperaba que fuera uno de los personajes de la serie. ¿Que Mr. Negativo es el chino cudeiro? No, si ya lo había leído en la ficha que publicó Panini extemporáneamente. Al final, la historia más interesante fue la que escribió Dan Slott, Nuevas formas de morir, en la que los villanos eran los Thunderbolts al mando de Norman Osborn, otro personaje de nuevo cuño, claro.


Probablemente Straczinsky estaba llevando a Spiderman a un callejón sin salida como personaje, pero sus aventuras eran mucho más divertidas y entretenidas que este tostón. Tanto que me hicieron comprar la serie del personaje por primera vez con regularidad. Lo que estoy leyendo ahora me ha decidido a ahorrarme unos euritos semanales a partir de enero


Y ahora algo completamente diferente: Sólo quiero agradecer los comentarios y mailes que me animaban a seguir con el blog. La verdad es que mi prefacio del post anterior asustó a familiares y amigos. Que no era para tanto, de verdad. Sólo mucho agobio que sólo ahora se está empezando a despejar. Mi agradecimiento es especial para aquellos que siguen visitando el blog a pesar de su inactividad, aunque imagino que el Twitter del lateral tiene algo que ver. En él, además de las paridas de rigor, estoy haciendo “twiterreseñas”, es decir, comentarios en menos de 140 caracteres de todos los tebeos que me leo. A veces tener que resumir tanto es más difícil que escribir un post como este, pero igual de divertido


The party goes on.

domingo, 11 de octubre de 2009

MAELSTROMS

Mi vida es un maelstrom de nuevas responsabilidades, ocupaciones, proyectos, ilusiones y, también, alguna cosa desagradable que espero despachar pronto. De ahí que este vuestro blog haya estado en hiato una temporada y vaya a mantenerse en la irregularidad otro tiempo más. Por cierto que gracias a todos los que os habéis interesado. No os merezco.

Como todos sabéis, maelstrom es una palabra escandinava que designa un violento torbellino marino. Los vikingos lo incorporaron a sus leyendas y los guionistas americanos a los finales apocalípticos de sus sagas. Estoy pensando en Thunderbolts, donde no había saga que no acabara con el villano de turno (Gravitón, Piedra Lunar, algún trasto cósmico,…) creando a su alrededor un torbellino de energías que amenazaban con destruir el planeta cuando no la realidad misma.

La cosa es que el maelstrom siempre amenaza con absorberlo todo, pero a los héroes les daba tiempo a intentar todo tipo de tácticas: darle de mamporros, convencer al malo de lo terrible de sus acciones, haciendo alguna máquina absorbe-energías, mediante un ataque combinado... El último ejemplo de maelstrom lo tuvimos al final de Invasión Secreta, cuando la Avispa se transformó en una bomba biológica debido a los ardides del Hank Pym skrull.

Una idea tan buena y reveladora de la crueldad skrull la resuelve Bendis haciendo que Thor matara (con un maelstrom divino) a la pobre Avispa antes de que explotara. La solución es tan lógica como heroica, pero un ejemplo de anticlimax narrativo al estar narrada en off y ventilarlo en cuatro páginas repletas de viñetas.

Pero el maelstrom que me ha llamado la atención de verdad aparece en el número 20 de Los Poderosos Vengadores, el dedicado a recordar la figura de la Avispa, en la reedición de la primera aventura del personaje, una historia de 1963 que es una auténtica joya al mostrarnos a Stan Lee creando la alquimia del Universo Marvel.

La historia empieza con un maduro1 investigador casado con una rumana fugitiva del malvado2 régimen comunista de su país. Al volver a su país natal –que ya eran ganas-, la chica es secuestrada y asesinada por traidora, lo cual tampoco suscita ningún incidente internacional. Los intentos de venganza de Pym resultan fútiles porque al fin y al cabo se trata de un simple científico. Como buen héroe Marvel, una frase de su fallecida amada encauza sus esfuerzos. La frase no era “Sigue así, semental mío” sino “Imita a las hormigas, perezoso”. E voila, ahí que tenemos a Pym investigando a las hormigas y transformándose en el Hombre Hormiga. Todo esto en cuatro páginas.

A pesar de sus logros Pym echa en menos la ayuda de un compañero, unos pensamientos que harían afilar los dientes de los Jotacés del mundo. Recibe entonces la visita de un viejo profesor y su jovencísima hija, Janet Van Dyne. Sus pensamientos les delatan: “Es demasiado joven” piensa él. “Es guapo pero los científicos son unos aburridos”, reflexiona ella. El amargado Pym pasa de padre e hija, y el viejo científico continúa en solitario con sus experimentos de comunicación intergaláctica, que convocan a un monstruo que lo asesina para luego crear el caos a su paso.

Pym socorre a la huerfanita Janet a la que da los poderes de una avispa, lo cual hace que ella se enamore perdidamente de él, que aún mantiene las distancias debido a la diferencia de edad. Derrotan al monstruo usando ácido fórmico (?) y Pym demuestra que el buscaba compañero y no compañera, cuando le dice, al abrazarse de alegría, que “a partir de ahora no debes mostrar tal emoción… no es apropiado” mientras que ella se promete a sí misma “un día haré que te des cuenta que me quieres como yo a ti, pero hasta que llegue ese día será como tú quieres… solo compañeros…” Y es que ya se sabe que el roce hace el cariño.

En 18 páginas vemos a Stan Lee mezclando la fórmula con la que creó el Estilo Marvel, un maelstrom de las historias de romance y de monstruos con las que sobrevivió Marvel en los 50 mezcladas con el resurgente género de los superhéroes que DC había conseguido volver a popularizar, aderezado todo ello con gotitas de histeria anticomunista. La historia en sí misma puede parecer una tontería pero como documento histórico es impagable.

130 años en aquella época era madurez. Ahora se habla de “jóvenes de 35 años”.

2 Los regímenes comunistas eran malvados, pero la manera en la que los presentaban los americanos eran risibles.

domingo, 13 de septiembre de 2009

VIDAS PARALELAS

Tener un blog de tebeos y no hablar de las últimas movidas de Marvel y DC es como si el Marca no sacara a Cristiano Ronaldo. Sin embargo este es un tema en el que, ahora mismo, poco podemos hacer salvo especular. Lo propio en estos casos es el “esperar y ver” que dicen los yanquis. Aún así, y a vuelapluma:

Coincidencias de la vida. Que los cambios en Marvel (su compra por Disney) y en DC (nueva Presidenta y transformación en DC Entertainment) hayan ocurrido casi a la vez es pura coincidencia. Esas cosas se cocinan en secreto y a lo largo de meses, si no años. En todo caso ambas responden al deseo de encontrar nuevas ideas y campos de explotación. Y aunque parezca mentira el de los superhéroes es un terreno muy poco explotado.

Los personajes. Disney no ha comprado Marvel Comics. Bueno, sí, pero lo que ha comprado son los 5000 personajes de Marvel. Bueno, sí, pero tampoco. Ha comprado los 50 o 100 personajes más populares y reconocibles y pretende exprimirlos de todas las maneras posibles: películas, series, merchandising, parques temáticos, Happy Meals,… En ese sentido la parte editorial del negocio es sólo la generadora de ideas y conceptos, pero no la más interesante económicamente. Es la misma razón por la que Disney compró Pixar por 6000 millones de dólares. Si ese negocio sólo dependiera de la recaudación de la película anual, lo amortizarían en unos 30 o 40 años.

Lo más interesante es que en Pixar han respetado a los creadores y por eso mismo no espero grandes cambios (más bien ninguno) en el staff marvelita mientras las ventas sigan bien. Que no cunda el pánico.

En el caso de DC la nueva Presidenta, Diane Nelson, ha dicho que tampoco va a tocar la parte editorial (¿ni a Didio, Diane?) y que sus planes son, también, sacar el máximo rendimiento a los personajes de la compañía. Se trata de la persona que consiguió los derechos de Harry Potter para Warner y ha supervisado unos taquillazos que además han dejado satisfechos a los millones de fans del personaje. Buena señal. El caso es que el filón Potter se acaba en un par de años y hay que buscar nuevos yacimientos.

Las pelis. Nos espera una invasión de películas superheroicas. En Warner deben pensar que si el poco popular Iron Man fue un éxito, también lo pueden ser Green Lantern, Flash, el Capitán Marvel,… Y probablemente sean películas dignas. Hace años los productores de Hollywood justificaban sus sueldos comprando derechos de personajes y cambiándolos. La cagaban, claro. La norma ahora es el respeto a la esencia, que se han dado cuenta que funciona en taquilla. Ya era hora.

Disney lo tiene más complicado, porque Marvel, antes de meterse a productora, vendió los derechos de sus personajes más populares a distintos estudios. Columbia tiene a Spiderman, Fox a Los 4 Fantásticos, X-Men y Lobezno, Regency a Daredevil… Por eso Marvel produjo directamente Iron Man, no porque sea un personaje muy chulo, sino porque era el más chulo de los que tenía disponibles. El problema es que los estudios, por contrato, retienen los derechos mientras sigan produciendo películas. La solución es esperar a que el plazo máximo para realizar las películas se agote o bien recomprar los derechos, que es lo que Marvel hizo con los de Hulk, que eran de Universal. Me da a mí que Columbia no va a soltar fácilmente a Spidey , que habrá secuelas de Lobezno y que los rumores de un relanzamiento de los 4F van a ser ciertos.

Los tebeos de Marvel y DC. La fama de ñoña que tiene Disney ha hecho temer una infantilización de los contenidos de Marvel, o la desaparición de líneas como Max (¿aún existe?) o Icon. Sin embargo no recordamos que Disney es un grupo de empresas que incluyen Miramax, productora de las primeras películas de Tarantino o de Kevin Smith, o la cadena de televisión ABC, que emite Mujeres Desesperadas o Perdidos entre otras. También ha habido preocupación sobre la línea Vertigo de DC pero el peligro sería, sobre todo, comercial, no por contenidos. Warner es la propietaria de HBO, ya sabéis, Los Soprano, A dos metros bajo tierra o True Blood, que, como diría Gloria Fuertes “no son para los niños”. A lo mejor hasta se animan a hacer Preacher, algo que desestimaron el año pasado por “oscura y de temática religiosa polémica”. Película sí que se prepara, dirigida por Sam Mendes.

No hace falta que venga nadie de fuera para que Marvel y DC hayan tenido sus propios casos de censura, como cuando prohibieron que Lady Di apareciera como personaje en X-Static, o esos tebeos convertidos en pulpa porque Paul Levitz pensaba que sus contenidos no eran apropiados para el público al que iban destinados. El mismo Levitz que, sin embargo, apoyaba la línea Vertigo aunque no le gustaban los tebeos que publicaba.

Así que no espero cambios salvo que echen a Quesada (¡no!) o a Didio (¡sí!).

Los tebeos de Disney. En EEUU sólo se publican en la actualidad series de Gárgolas (por Slave Labor Graphics), Los Increíbles, Los Teleñecos y Cars (por Boom!). No ha habido comentarios sobre posibles cambios o si Disney usará a Marvel para relanzar una línea de tebeos que hacía años que no funcionaba. Sí que los he oído a santo de que Planeta publica Disney en España y Panini hace lo propio con Marvel y que eso era conflictivo. Ni de lejos. De la misma manera que no lo es que Norma publique Wildstorm, que es un sello de DC. Nada, nada, ni caso. Mientras dure el contrato o Planeta se canse, Disney va a seguir como hasta ahora en España.

Los chistes. No necesitamos chistes de Spidermouse, de Namor liándose con La Sirenita o de los Golfos Apandadores como sicarios de Kingpin. Eran graciosos cuando era imposible. Ahora no tiene gracia. Así que no mentéis a la bicha, insensatos.

Oú, menos mal que no quería escribir sobre el tema. Más, probablemente, en el futuro. Pero el futuro no es hoy.