domingo, 1 de abril de 2007

QUITELY, EL COREÓGRAFO

Leyéndome el nº 5 de la actual miniserie de Green Arrow, me di cuenta de que en la pelea entre el protagonista y Rayo Negro con Ice Maiden y el Amo de los Espejos había algo que ya no encuentras en casi ningún tebeo: coreografía.

Por definición, en el género superheroico los conflictos se resuelven mediante la violencia, como en casi cualquier género en el que la acción física es la parte primordial. En el western hay duelos al sol, en las historias épicas batallas a lanza y espada y en los superhéroes peleas a base de puñetazos y rayos de energía. Tan rutinario y aceptado está este cliché que muy pocos autores le dedican un esfuerzo suplementario, contentándose con componer escenas con poses plagiadas de Kirby, John Buscema y Gil Kane. Por eso es de agradecer el interés de Judd Winick y Ron Garney en Green Arrow.

Y si hay alguien que sobresale en este aspecto es Frank Quitely. En mi nada modesta opinión, actualmente el mejor dibujante actual de la escena yanqui. Quitely forma parte del lobby escocés junto a Grant Morrison y Mark Millar, y junto a ellos ha creado sus mejores obras. Su nivel de detalle, la gran cantidad de información en cada viñeta y, sobre todo, su soberbia narrativa deberían ponerlo en lo alto de cualquiera de esas clasificaciones en las que suelen aparecer dibujantes que priman lo espectacular y las espectaculares heroínas sobre la manera de contar las historias.

Así de memoria citaría la lucha de The Autorithy con aquellos seudo-Vengadores, la saga en X-Men de la revuelta en la Escuela Xavier, la JLA contra los villanos de Tierra-2 o la increíble persecución a la que se ven sometidos los animalitos protagonistas de We3, un tebeo con el que, si no te emocionas, ni eres persona ni eres nada.

Con esos guionistas, pensará alguien, cualquiera. Error: mirad los X-Men escritos por Morrison y dibujados por Ethan Van Scier y (ouch) Igor Kordey y los de Quitely. Noche y día. En aquel "mes mudo" que celebró Marvel hace unos años (tebeos sin textos, recordemos), la mejor historia, con diferencia, fue la de Quitely. Sus detractores hablan de fallos de anatomía y proporción y de caras feas. Pero el tebeo es narración, no sólo dibujos bonitos. Y Quitely es el mejor. Por desgracia o es vago, o lento, o ambas cosas a la vez y ha sido incapaz de mantener el deseado y deseable ritmo mensual.

Todo esto, lo bueno, y lo malo, lo está demostrando en All-Star Superman, una auténtica maravilla que desmiente, una vez más, el mito de que con Superman no se pueden contar buenas historias. Buenas no, soberbias. Y los listos de Hollywood, si quieren hacer una buena película de Superman, que le roben la idea a Morrison: a Superman le queda un mes de vida. Y la culpa es de Luthor. Sin hijos secretos ni chuminadas de islas de kriptonita. Y la saga empieza con una pelea entre Superman y un monstruo en la superficie del Sol. ¿Qué más queréis, almas de cántaro?

Tan bueno es Quitely que forma parte del reducido grupo al cual se le permite cualquier retraso. Una consecuencia de que, hoy en día, los auténticos beneficios vengan de la venta de tomos recopilatorios y no del tebeo mensual. Que está en extinción. Ya veréis, ya. Más sobre eso... Bueno, ya sabéis.

¿Cuál es tu ballet favorito? ¿Lloras cuando mueren los protagonistas al final de El lago de los cisnes? Huy, se me ha olvidado poner el “Spoiler Warning”,...