Siendo "ello" comprar un tebeo digital.
Como todos sabréis The Private Eye es un tebeo de Brian K. Vaughan y Marcos Martín que te puedes bajar en pdf, cbr o cbz a cambio de la voluntad. Como si quieres bajártelo sin pagar.
Este tipo de experimentos tiene algún precedente en la escena musical. Radiohead lanzó In rainbows con ese sistema (por el que pagué 6 €) en febrero de 2005, y año y medio después lo publicó en CD, alcanzando el nº 1 en varios países, dejando picuetos a propios y extraños.
En su sección de "preguntas más frecuentes" Vaughan y Martín dicen que entre sus planes no están editar su cómic en formato físico, porque "aún amamos los cómics en papel, especialmente a sus vendedores, pero esto es algo diferente". Vaughan y Martín han trabajado gratis en el tebeo y sólo lo continuarán si el dinero que obtienen es suficiente. Estiman que un precio de 99 céntimos de dolar es lo que ven más justo. Si tenemos en cuenta que los comic book en papel oscilan entre los 2.99 y los 3.99 $ y que los autores se llevan una pequeñísima parte de esa cantidad, no es que sea justo, es que es un buen dinerito si la demanda es suficiente, un dinerito que va íntegro a su bolsillo. Bueno, íntegro, lo que se dice íntegro, no.
El precio de un tebeo en papel tiene que cubrir la paga de los autores, el trabajo de la editorial, la impresión y la distribución, y tiene que darle beneficios a todos y cada una de esas partes. Contra lo que afirman Vaughan y Martín en su caso el dinero no va el 100% a ellos, también hay que pagar la creación y el mantenimiento de la página web y algún sistema de recaudación de dinero. Y ahí es donde, al menos para mí, han metido la pata.
El sistema usado en este caso es Paypal en dos modalidades, por un lado si tienes cuenta en esa empresa y por otro haciendo de intermediario entre tu tarjeta bancaria y los autores. Entiendo que Paypal es un sistema de pago seguro y cómodo para todas las partes, aunque la misma empresa es consciente de que no todo el mundo tiene por qué tener cuenta en Paypal, de ahí que ofrezcan la segunda opción. El problema, para mí al menos, es que en ese caso te obligan a darles tu dirección física y tu teléfono. Y por ahí no paso.
Es lógico que para toda transacción hagan falta una serie de datos, pero vivimos en una economía en la que los datos personales son un bien muy valioso, de ahí que la Ley impongan una serie de condiciones sobre el uso de dichos datos. Paypal no necesita los datos que me piden para darme el servicio que necesito, en este caso una descarga. Compro con asiduidad en internet, y cada transacción, como es lógico, necesita de unos datos mínimos.
Un par de ejemplos: Amazon necesita tu dirección física para mandarte lo que les compras y un teléfono para avisarte si hay algún problema con el envío. Lógico. Tulipia, web en la que puedes regalar flores, te pide la dirección de la persona destinataria y del comprador sólo un teléfono por si hay algún problema con el envío. Lógico también. Cuando compro música en la página web de Marillion me piden la dirección física sólo si compro CDs físicos, pero el teléfono es opcional y piden el email si son mp3s.
Sin embargo, cuando compré el disco de Radiohead lo único que me pidieron fue un email para mandar confirmación de la trasacción e información sobre la banda. El resto de la operación, pago incluido, se hizo mediante un formulario en el que pones tus datos bancarios, te conecta con tu banco y se realiza el pago. Ni más dirección física ni más teléfono. Porque para una descarga no son datos necesarios. Ni por seguridad (porque son totalmente falseables en un cuestionario por internet) ni porque se necesiten para que el producto te llegue. Lo diga Paypal o el sunsuncorda.
¿O acaso no pondríais cara rara si en el Mercadona te preguntaran dónde vives cada vez que fueras a comprar? ¿No soltarías un "a ti que te importa"? ¿Por qué entonces a algunos les parece tan normal que te pidan datos que no aportan nada a la transacción y sin más explicaciones? Porque, de hecho, la propia Paypal sí que explica por qué necesita el teléfono pero no por qué necesita el resto de datos no bancarios:
En definitiva, que Paypal puede pedir los datos que quiera, que yo me reservo el hecho de dar lo que me apetezca. Los perjudicados por este sistema estúpido somos los autores y un servidor. Los intermediarios, de nuevo, jodiendo la marrana.
Lo que han hecho Vaughan y Martín es parte del futuro de la distribución de contenidos culturales. Mal que les pese a los lobbies de la industria y a los intermediarios que han abusado tanto de autores como de consumidores durante décadas. Es la versión 2.0 del titiritero o el teatro que daba su espectáculo en la plaza del pueblo y dejaba el pago a la voluntad del espectador. O del labriego que vendía sus productos en la misma plaza y regateaba con el comprador. Una transacción económica directa y sin intermediarios en la que si te preguntaban dónde vivías desconfiabas y mucho. Y con razón.
Mi deseo es que los autores busquen métodos alternativos de pago, que los hay, o que Paypal cambie su política, lo cual es bastante más difícil. Porque estoy deseando poder pagarles con un dinero que creo que se merecen, y sí, darle su parte al que permite dicho pago, pero eso y nada más.
domingo, 24 de marzo de 2013
jueves, 7 de marzo de 2013
NO MORE GRAPA
Panini se está convirtiendo casi en la única editorial que publica en formato comic book. Las demás, salvo casos aislados de ECC, ya están sacando sus colecciones en tomos más o menos voluminosos. De las 16 publicaciones que pienso comprar en marzo (se nota que las editoriales están preparando la artillería para la Ficomic de abril) 10 son comic books, de los que 9 son de Panini.
El lanzamiento de Marvel Now es el momento propicio para dejar de comprar comic books. Y no porque los tebeos de esta línea sean malos, sino -como dice en todos sus artículos Raimón Fonseca- por todo lo contrario.
El problema es este:
El lanzamiento de Marvel Now es el momento propicio para dejar de comprar comic books. Y no porque los tebeos de esta línea sean malos, sino -como dice en todos sus artículos Raimón Fonseca- por todo lo contrario.
El problema es este:
| Y hay otras cuatro baldas en el mismo estado. |
Esto son las compras desordenadas de unos tres años. Y tengo otra igual que esta. Por la falta de tiempo me he limitado a apilar tebeo sobre tebeo, por lo que están por orden de compra, pero no por colecciones. Hay muchos tomos, pero aún más comic books, un formato que me encanta, pero que a la larga está dando más problemas que alegrías, a saber:
Son demasiado baratos. Por tanto compras muchos. Muchos de los cuales no son buenos. Muchos de los cuales compras por inercia y afán completista. Durante años y años y años. Por eso tengo tebeos de La Patrulla X escritos por Austen y dibujados por Larroca. Por poner un ejemplo doloroso.
Son difíciles de almacenar. Si los pones en horizontal acaban doblados. Si los pones en vertical luego no hay manera de encontrar y sacar un número concreto. En todo caso, a poco que te descuides, se deterioran con facilidad.
La periodicidad choca con la narrativa. Por suerte o por desgracia los tebeos cuentan cada vez menos cosas. Muchas veces mejor, pero menos: menos texto (lo cual no es malo, nos ahorramos parrafadas innecesarias) y menos viñetas por página. Además, de un mes para otro te vas olvidando de lo que ha pasado el mes anterior. Aunque eso será cosa de la edad.
Muchas colecciones acaban reeditadas en tomo. Por ejemplo ECC está editando 52, una serie bien maja, en tomos. Yo la tengo en comic books desperdigados por el caos de la foto anterior. Si quisiera releerla me costaría más tiempo encontrar los 52 tebeos que su lectura. Y cuando veo esos tomitos tan majos es que me da hasta coraje. Lo peor es que muchas veces picas y acabas comprando en tomo lo que ya tenías en comic book.
Así que por estas razones, y porque me hago mayor, y yo qué sé más, voy a dejar de comprar las nuevas colecciones en comic book. O bien me compro tomos inéditos (hace mucho que lo estoy haciendo) o me espero a que los comic books salgan en tomo. Lo cual tiene varias ventajas, o eso creo yo.
Son (relativamente) caros. La página de un comic book de Panini o de un tomo de tapa blanda sale a unos ocho céntimos. La de un Marvel Deluxe, casi a 10 céntimos. El tomo, al ser más caro, hace que te lo pienses más a la hora de comprarlo, así que adiós a la compra por rutina, bye bye completismo idiota. Lo caro te ahorra dinero.
Se guardan y ordenan mejor. Te vuelves menos loco si quieres buscar un número concreto. Y también lucen más en las estanterías, y eso mola.
Las mejores series se acaban publicando en tomo. Con lo cual ya tienes hecho parte del proceso de selección. Aunque, bueno, Panini ha sacado en tomo hasta el Spiderman de Jenkins y Buckingham, que no era un coñazo, sino lo siguiente. Pero con no comprárselo... Además, hoy en día es posible tener un primer contacto "digital" con el material que te permita ir formándote opinión. Es cierto que puede que haya series potables que no acaben en tomo, pero bueno, no se puede tener todo.
Seguro que vosotros podéis aportar más razones a favor y en contra. Ahí queda la sección de Comentarios para ello. Mientras, y poco a poco, voy a ir ordenando los comic books, apartando aquellos que merezcan relectura y guardando el resto. Lo que no sé bien aún es cómo guardarlos. Hay cajas especiales para ese fin. ¿Alguno sabéis si van bien y dónde se pueden comprar a buen precio?
Marvel está en un periodo creativo tan bueno, está publicando tebeos tan chulos que realmente merece la pena la espera de un par de años para verlos recogidos en bonitos tomos. Así es y actuaremos en consecuencia.
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| ¡Nos vemos en los tomos! |
miércoles, 6 de marzo de 2013
EN BUSCA DE LA DIGNIDAD: APOLOGETAS DE LA NOVELA GRÁFICA
Santiago García tiene a sus espaldas una dilatada y más que competente trayectoria como articulista (que levanten la mano los que recuerden a Trajano Bermúdez) y traductor. En su labor como divulgador ha escrito una obra de referencia titulada, sí, La Novela Gráfica. Aunque defensor del término, también reflexiona sobre la controversia alrededor del nombre y tras ese título se esconde un buen y accesible repaso a la Historia del Cómic. Ahora bien, el texto de presentación de la obra es de aúpa:
"¿Qué es la novela gráfica? En los últimos años, el cómic se ha hecho mayor. Un caudal de obras ambiciosas e innovadoras está dando a lo que tradicionalmente se había considerado un producto infantil un prestigio cultural comparable al de la literatura y el arte. Podríamos decir que estemos asistiendo, de hecho, al nacimiento de un nuevo arte."
Y yo sin enterarme: El cómic se ha hecho mayor. Prestigio cultural comparable al de la literatura y el arte. El nacimiento de un nuevo arte. Claro que sí...
Porque el cómic era menor de edad, sin prestigio. Demonios, ni siquiera era arte. AHORA está naciendo como arte. Y ¿por qué? ¡¡¡Pues gracias a la novela gráfica!!! Foster, Raymond, Tezuka, Kirby, jodeos. Ni erais ambiciosos, ni innovadores, sino que hacíais productos infantiles que, desde luego no eran arte. ¡¡Haber publicado novelas gráficas, y no estúpidas tiras o cuadernillos!
Y para más inri, y en calidad de recopilador, García (que es un tío majísimo y me cae genial, de veras) tiene en imprenta Supercómic. Mutaciones de la novela gráfica contemporánea, definido como "libro de ensayo colectivo". Vamos, lo que antes se hacía como fanzine, pero en libro, que para eso nos hacemos mayores.
Y el índice de capítulos, ah, el índice de capítulos merece varias relecturas:
«Después del cómic. Una introducción», Santiago García.
«La autobiografía en el cómic. Una muy breve introducción a un tema muy extenso, visto desde una bicicleta en marcha», Eddie Campbell.
«Love and Rockets o la cumbre de la ficción seriada», Ana Merino.
«Los fracasos de Chris Ware», David M. Ball.
«La imparable extensión de lo nimio», Raúl Minchinela.
«La memoria gráfica y las sombras del pasado», Daniel Ausente.
«M+M», Mireia Pérez y Max.
«Don Sórdido goes global. Miguel Ángel Martín y las gestiones de la violencia», Eloy Fernández Porta.
«Un zoom para Shintaro Kago», Jordi Costa.
«La escena del crimen. Nuevas aproximaciones al género negro norteamericano», Óscar Palmer.
«Dioses y patria: viñetas políticas en el cómic norteamericano contemporáneo», Pepo Pérez.
«"...yo soy Pagliacci" [el (presunto) sacrificio superheroico y la "mentira" (fundadora) social]», Fernando Castro Flórez.
«Entrevista con Emmanuel Guibert: el hombre tranquilo y las pequeñas cosas», Alberto García Marcos.
Mi favorito es el penúltimo capítulo, con ese paroxismo de comillas, paréntesis y corchetes. O esa "La imparable extensión de lo nimio". Segunda parte de La insoportable levedad del ser. Que era insoportable, por cierto. No la levedad del ser, sino la novela.
Que seguro que los artículos del libro son buenísimos, pero los títulos,... ¡qué títulos! Me retrotraen al post anterior, el dedicado a los Comas y Guberns del mundo, porque esto me suena al mismo tipo de crítica justificativa y con ínfulas. La que no necesitamos. Al menos, la que yo no necesito.
Corolario: Me parece bien que quien quiera usar el término "novela gráfica" lo haga. Un nombre como otro cualquiera. Pero si lo utilizas para poner etiquetas, para dar lustre a tu obra, para no sé qué intentos de dignificación,... conmigo no cuentes. Porque se trata de una situación coyuntural que es posible, o no, que se prolongue en el tiempo y que no parte de una iniciativa autoral sino de unas necesidades mercantiles a las que los autores se están adapatando como lo harían, y lo han hecho a lo largo del tiempo, a otros formatos y circunstancias. Porque, ya nos lo dice película tras película Walt Disney, lo importante es el interior.
Postdata. Y en el próximo post cuento por qué me voy a hacer consumidor casi exclusivo de "novelas gráficas". No es una continuación, pero casi.
"¿Qué es la novela gráfica? En los últimos años, el cómic se ha hecho mayor. Un caudal de obras ambiciosas e innovadoras está dando a lo que tradicionalmente se había considerado un producto infantil un prestigio cultural comparable al de la literatura y el arte. Podríamos decir que estemos asistiendo, de hecho, al nacimiento de un nuevo arte."
Y yo sin enterarme: El cómic se ha hecho mayor. Prestigio cultural comparable al de la literatura y el arte. El nacimiento de un nuevo arte. Claro que sí...
Porque el cómic era menor de edad, sin prestigio. Demonios, ni siquiera era arte. AHORA está naciendo como arte. Y ¿por qué? ¡¡¡Pues gracias a la novela gráfica!!! Foster, Raymond, Tezuka, Kirby, jodeos. Ni erais ambiciosos, ni innovadores, sino que hacíais productos infantiles que, desde luego no eran arte. ¡¡Haber publicado novelas gráficas, y no estúpidas tiras o cuadernillos!
Y para más inri, y en calidad de recopilador, García (que es un tío majísimo y me cae genial, de veras) tiene en imprenta Supercómic. Mutaciones de la novela gráfica contemporánea, definido como "libro de ensayo colectivo". Vamos, lo que antes se hacía como fanzine, pero en libro, que para eso nos hacemos mayores.
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| Respetable, por canoso, autor de novela gráfica. |
Y el índice de capítulos, ah, el índice de capítulos merece varias relecturas:
«Después del cómic. Una introducción», Santiago García.
«La autobiografía en el cómic. Una muy breve introducción a un tema muy extenso, visto desde una bicicleta en marcha», Eddie Campbell.
«Love and Rockets o la cumbre de la ficción seriada», Ana Merino.
«Los fracasos de Chris Ware», David M. Ball.
«La imparable extensión de lo nimio», Raúl Minchinela.
«La memoria gráfica y las sombras del pasado», Daniel Ausente.
«M+M», Mireia Pérez y Max.
«Don Sórdido goes global. Miguel Ángel Martín y las gestiones de la violencia», Eloy Fernández Porta.
«Un zoom para Shintaro Kago», Jordi Costa.
«La escena del crimen. Nuevas aproximaciones al género negro norteamericano», Óscar Palmer.
«Dioses y patria: viñetas políticas en el cómic norteamericano contemporáneo», Pepo Pérez.
«"...yo soy Pagliacci" [el (presunto) sacrificio superheroico y la "mentira" (fundadora) social]», Fernando Castro Flórez.
«Entrevista con Emmanuel Guibert: el hombre tranquilo y las pequeñas cosas», Alberto García Marcos.
Mi favorito es el penúltimo capítulo, con ese paroxismo de comillas, paréntesis y corchetes. O esa "La imparable extensión de lo nimio". Segunda parte de La insoportable levedad del ser. Que era insoportable, por cierto. No la levedad del ser, sino la novela.
Que seguro que los artículos del libro son buenísimos, pero los títulos,... ¡qué títulos! Me retrotraen al post anterior, el dedicado a los Comas y Guberns del mundo, porque esto me suena al mismo tipo de crítica justificativa y con ínfulas. La que no necesitamos. Al menos, la que yo no necesito.
Corolario: Me parece bien que quien quiera usar el término "novela gráfica" lo haga. Un nombre como otro cualquiera. Pero si lo utilizas para poner etiquetas, para dar lustre a tu obra, para no sé qué intentos de dignificación,... conmigo no cuentes. Porque se trata de una situación coyuntural que es posible, o no, que se prolongue en el tiempo y que no parte de una iniciativa autoral sino de unas necesidades mercantiles a las que los autores se están adapatando como lo harían, y lo han hecho a lo largo del tiempo, a otros formatos y circunstancias. Porque, ya nos lo dice película tras película Walt Disney, lo importante es el interior.
Postdata. Y en el próximo post cuento por qué me voy a hacer consumidor casi exclusivo de "novelas gráficas". No es una continuación, pero casi.
martes, 5 de marzo de 2013
EN BUSCA DE LA DIGNIDAD: LOS SETENTA Y OCHENTA, QUE DAÑO HICIERON.
Soy habitual consumidor de libros de historia y estudios sobre el cómic, y a las pruebas me remito.
En los años 70 y 80 hubo un boom de estudios sobre el cómic, uno de cuyos orígenes los tenemos en las revistas Cuto (1967) de Luis Gasca y Bang (1968) de Antonio Martín, alrededor de los cuales creció una plétora de críticos y estudiosos entre los que tenemos nombres ilustres como los ya citados o Román Gubern, Jesús Cuadrado y Javier Coma.
Coma era un ente omnipresente. Su firma estaba por doquier. Cuando Novaro publicó un tomo de historietas de los años 50 de Superman, al rebufo del éxito de la película de 1978, fue Coma el que escribió el prólogo, un condescendiente compendio histórico en el que citaba como momento álgido del personaje su enfrentamiento con Muhammad Ali, una historia que leída hoy bascula entre lo ingenuo y lo aburrido. Aunque a mi perro le gustó bastante. Al menos el sabor de la portada.
La intención de este grupo de críticos era tanto estudiar como "reivindicar" y "dignificar" el medio. También de repartir sellos de "arte" y "no arte" según su propio y arbitrario criterio. Una de las apoteosis de su labor fue el coleccionable Comics Clásicos y Modernos que publicó El País. La primera frase, que transcribo literalmente cursivas y todo, le retrata: "Al igual que el cine, el jazz o la novela negra, los comics constituyen un medio de expresión característico de nuestro tiempo". El cine, no la televisión. El jazz, no el pop ni el rock. La novela negra, no la novela de ciencia ficción. Liando medios y géneros en un batiburrillo infernal.
Pero mi momento favorito es el capítulo 14 titulado Con Resnais, reivindicación. Porque según Coma tuvo que llegar el cineasta Alain Resnais para que el cómic se reivindicara, ya que consiguió, junto a "personalidades como Umberto Eco, Federico Fellini, Marcel Brion (...) y un largo etcétera de intelectuales en el que se agolpaba la flor y nata de las críticas cinematográficas francesa e italiana [de las que surgió] la consideración de los comics como el noveno arte, en forma parecida a la previa cualificación del cine como el séptimo (la fotografía era el octavo)". Sí, amigos, tuvieron que llegar los críticos de cine italianos y franceses para salvarnos. Y gracias a que el cine y la fotografía ya habían sido considerados como arte, que si no, tampoco.
Pero bueno, qué esperas de una obra sobre cómics en la que John Steinbeck aparece nombrado tres veces y Osamu Tezuka o Jack Kirby ninguna. Pues eso, que es una puta mierda. Y punto.
Durante décadas el estudio y difusión del cómic en España ha sido un continuo intento de sacudirse los complejos, poniéndose a la sombra de otras artes populares, dando un poco de penita y con cara de "fijaos en mí, también merezco vivir". Y lo hacía con un estilo alambicado y seudo intelectualoide heredero de la crítica cinematográfica más pedante heredera de Cahiers du Cinema, uno de los males que Francia ha propagado por el mundo. Otro han sido las monedas de 20 céntimos de euro. Por su culpa no son de 25, pero esa es otra historia.
Salvo para hincharse a escribir artículos en El País y en las revistas de Toutain, esta corriente crítica sirvió para poco, y desde luego nada para la auténtica difusión y popularización del tebeo y acabó volviendo al estudio del Cine y la novela negra.
Las nuevas generaciones de críticos, con Toni Guiral a la cabeza, han optado por un enfoque más historicista y menos etiquetador, usando un estilo más sencillo y directo. Sin embargo el uso y abuso en prensa del término "novela gráfica" me retrotrae a la época que he descrito anteriormente. Parece que si es en forma de "novela gráfica" el producto es mejor y más digno. Y está surgiendo una corriente crítica y autoral que apunta en ese sentido.
Venga, va, otro Continuará.
| Tengo más, pero eso me pasa por comprar una Billy de las estrechas en el Ikea. |
En los años 70 y 80 hubo un boom de estudios sobre el cómic, uno de cuyos orígenes los tenemos en las revistas Cuto (1967) de Luis Gasca y Bang (1968) de Antonio Martín, alrededor de los cuales creció una plétora de críticos y estudiosos entre los que tenemos nombres ilustres como los ya citados o Román Gubern, Jesús Cuadrado y Javier Coma.
Coma era un ente omnipresente. Su firma estaba por doquier. Cuando Novaro publicó un tomo de historietas de los años 50 de Superman, al rebufo del éxito de la película de 1978, fue Coma el que escribió el prólogo, un condescendiente compendio histórico en el que citaba como momento álgido del personaje su enfrentamiento con Muhammad Ali, una historia que leída hoy bascula entre lo ingenuo y lo aburrido. Aunque a mi perro le gustó bastante. Al menos el sabor de la portada.
| Pero qué hijo de perra... |
La intención de este grupo de críticos era tanto estudiar como "reivindicar" y "dignificar" el medio. También de repartir sellos de "arte" y "no arte" según su propio y arbitrario criterio. Una de las apoteosis de su labor fue el coleccionable Comics Clásicos y Modernos que publicó El País. La primera frase, que transcribo literalmente cursivas y todo, le retrata: "Al igual que el cine, el jazz o la novela negra, los comics constituyen un medio de expresión característico de nuestro tiempo". El cine, no la televisión. El jazz, no el pop ni el rock. La novela negra, no la novela de ciencia ficción. Liando medios y géneros en un batiburrillo infernal.
Pero mi momento favorito es el capítulo 14 titulado Con Resnais, reivindicación. Porque según Coma tuvo que llegar el cineasta Alain Resnais para que el cómic se reivindicara, ya que consiguió, junto a "personalidades como Umberto Eco, Federico Fellini, Marcel Brion (...) y un largo etcétera de intelectuales en el que se agolpaba la flor y nata de las críticas cinematográficas francesa e italiana [de las que surgió] la consideración de los comics como el noveno arte, en forma parecida a la previa cualificación del cine como el séptimo (la fotografía era el octavo)". Sí, amigos, tuvieron que llegar los críticos de cine italianos y franceses para salvarnos. Y gracias a que el cine y la fotografía ya habían sido considerados como arte, que si no, tampoco.
Pero bueno, qué esperas de una obra sobre cómics en la que John Steinbeck aparece nombrado tres veces y Osamu Tezuka o Jack Kirby ninguna. Pues eso, que es una puta mierda. Y punto.
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| Lo he guardado durante 25 años porque sabía que algún día lo podría poner a parir. |
Durante décadas el estudio y difusión del cómic en España ha sido un continuo intento de sacudirse los complejos, poniéndose a la sombra de otras artes populares, dando un poco de penita y con cara de "fijaos en mí, también merezco vivir". Y lo hacía con un estilo alambicado y seudo intelectualoide heredero de la crítica cinematográfica más pedante heredera de Cahiers du Cinema, uno de los males que Francia ha propagado por el mundo. Otro han sido las monedas de 20 céntimos de euro. Por su culpa no son de 25, pero esa es otra historia.
Salvo para hincharse a escribir artículos en El País y en las revistas de Toutain, esta corriente crítica sirvió para poco, y desde luego nada para la auténtica difusión y popularización del tebeo y acabó volviendo al estudio del Cine y la novela negra.
Las nuevas generaciones de críticos, con Toni Guiral a la cabeza, han optado por un enfoque más historicista y menos etiquetador, usando un estilo más sencillo y directo. Sin embargo el uso y abuso en prensa del término "novela gráfica" me retrotrae a la época que he descrito anteriormente. Parece que si es en forma de "novela gráfica" el producto es mejor y más digno. Y está surgiendo una corriente crítica y autoral que apunta en ese sentido.
Venga, va, otro Continuará.
lunes, 4 de marzo de 2013
EN BUSCA DE LA DIGNIDAD: LA NOVELA GRÁFICA, ESE INVENTO
Yo lo tengo claro: una novela gráfica es un tebeo más o menos gordo con más o menos páginas y una encuadernación más o menos resistente que permite, y ahí está el quid de la cuestión, una vida comercial mayor y unas mejores perspectivas de ser vendida en librerías generalistas, Fnacs y demás.Y si no, dejemos que hablen los sabios:
Alan Moore: "Es un término comercial por el que no tengo ninguna simpatía. El término 'comic' me sirve. El problema es que 'novela gráfica' ha llegado a significar 'tebeo caro' y lo que consigues es que gente como DC y Marvel, debido a que las 'novelas gráficas' estaban consiguiendo cierta atención, ponen juntos seis capítulos de cualquier basura de la que publican dentro de una cubierta vistosa y lo llaman Hulka La Novela Gráfica".
Neil Gaiman es usualmente presentado como el autor de las novelas gráficas de Sandman, pero es totalmente consciente de que Sandman se publicó en formato comic-book impreso con tintas malas en un papel que ya era amarillento cuando salió de la imprenta: "Me quieren hacer un cumplido, supongo. Pero de repente me siento como alguien a quien le han informado de que realmente no es una puta, sino que es toda una dama".
Otro pergeñador de comic books, Jeff Smith, apunta en la misma dirección, pero con matices: "No me gusta ese nombre, nos lo están metiendo a presión. Es un comic book, Pero con una diferencia, es una novela en el sentido de que tiene planteamiento, nudo y desenlace".
Moore en la entrevista antes reseñada apoya este matiz: "Puedes llamar novela a Maus, o a Watchmen, en términos de densidad, estructura, tamaño, escala, seriedad del tema, cosas así".´
Pero tanto Moore como Smith soslayan que sus obras, y también Maus, se publicaron serializadas (como muchas de las grandes novelas del siglo XIX) y sólo cuando triunfaron en ese formato se convirtieron en "novelas gráficas". Y que cada comic book tiene su propia estructura en tres actos. Y que hay novelas sin densidad, estructura, tamaño, escala ni seriedad.
En la escena nacional Paco Roca afirma que la novela gráfica permite "más páginas, una narrativa diferente y una mayor cabida de diferentes temáticas y enfoques gráficos". Lo único que tengo claro es lo de las páginas. De lo demás hay contraejemplos a porrillo.
Para mí la relevancia de la novela gráfica es simplemente comercial, la moda más o menos duradera que la mercadotecnia reclama en estos momentos. La misma historia que ahora se presenta como novela gráfica de 200 páginas hace 20 años se hubiera publicado en formato comic book sí o sí. Y hubiera sido tan estupenda o tan chunga en un formato o en otro.
Y sin embargo, de cara al público, el formato si define a la obra. Una novela gráfica, un tomo, o como quieras llamarlo, es más atractivo y vendible para un público no iniciado, y mucho más regalable que un cuadernillo. Contra la opinión que se tenía, y que algunos aún tienen, un tebeo barato y de pocas páginas ya no contribuye a popularizar el medio. Una "novela gráfica", sí.
Es decir, desde este punto de vista, bienvenida sea la 'novela gráfica'. De otra forma es un formato más, ni mejor, ni peor, ni medio pensionista.
Pero, por supuesto, hay gente que teoriza y practica en sentido contrario.
CONTINUARÁ. Hasta entonces:
Alan Moore: "Es un término comercial por el que no tengo ninguna simpatía. El término 'comic' me sirve. El problema es que 'novela gráfica' ha llegado a significar 'tebeo caro' y lo que consigues es que gente como DC y Marvel, debido a que las 'novelas gráficas' estaban consiguiendo cierta atención, ponen juntos seis capítulos de cualquier basura de la que publican dentro de una cubierta vistosa y lo llaman Hulka La Novela Gráfica".
Neil Gaiman es usualmente presentado como el autor de las novelas gráficas de Sandman, pero es totalmente consciente de que Sandman se publicó en formato comic-book impreso con tintas malas en un papel que ya era amarillento cuando salió de la imprenta: "Me quieren hacer un cumplido, supongo. Pero de repente me siento como alguien a quien le han informado de que realmente no es una puta, sino que es toda una dama".
Otro pergeñador de comic books, Jeff Smith, apunta en la misma dirección, pero con matices: "No me gusta ese nombre, nos lo están metiendo a presión. Es un comic book, Pero con una diferencia, es una novela en el sentido de que tiene planteamiento, nudo y desenlace".
Moore en la entrevista antes reseñada apoya este matiz: "Puedes llamar novela a Maus, o a Watchmen, en términos de densidad, estructura, tamaño, escala, seriedad del tema, cosas así".´
Pero tanto Moore como Smith soslayan que sus obras, y también Maus, se publicaron serializadas (como muchas de las grandes novelas del siglo XIX) y sólo cuando triunfaron en ese formato se convirtieron en "novelas gráficas". Y que cada comic book tiene su propia estructura en tres actos. Y que hay novelas sin densidad, estructura, tamaño, escala ni seriedad.
En la escena nacional Paco Roca afirma que la novela gráfica permite "más páginas, una narrativa diferente y una mayor cabida de diferentes temáticas y enfoques gráficos". Lo único que tengo claro es lo de las páginas. De lo demás hay contraejemplos a porrillo.
Para mí la relevancia de la novela gráfica es simplemente comercial, la moda más o menos duradera que la mercadotecnia reclama en estos momentos. La misma historia que ahora se presenta como novela gráfica de 200 páginas hace 20 años se hubiera publicado en formato comic book sí o sí. Y hubiera sido tan estupenda o tan chunga en un formato o en otro.
Y sin embargo, de cara al público, el formato si define a la obra. Una novela gráfica, un tomo, o como quieras llamarlo, es más atractivo y vendible para un público no iniciado, y mucho más regalable que un cuadernillo. Contra la opinión que se tenía, y que algunos aún tienen, un tebeo barato y de pocas páginas ya no contribuye a popularizar el medio. Una "novela gráfica", sí.
Es decir, desde este punto de vista, bienvenida sea la 'novela gráfica'. De otra forma es un formato más, ni mejor, ni peor, ni medio pensionista.
Pero, por supuesto, hay gente que teoriza y practica en sentido contrario.
CONTINUARÁ. Hasta entonces:
domingo, 3 de marzo de 2013
EN BUSCA DE LA DIGNIDAD: CÓMO LE LLAMAMOS AL NIÑO
Uno de los problemas de nuestro amado medio-arte en su percepción social ha sido siempre su nombre. Es lo que tiene haber nacido a finales del siglo XIX, cuando todas las palabras chulas ya estaban pilladas. Tío, que la música es el "arte de las musas". ¡Supera eso! Si el comic lo hubieran inventado los griegos, otro gallo nos cantaría. De hecho, ellos, y otros muchos artistas antes y después que ellos, contaron historias de manera gráfica pero no se daban cuenta de que estaban haciendo algo distinto a la pintura o la escultura.
El problema del nombre es universal. Si le llamas comic, lo haces porque los primeros publicados en EEUU eran de temática cómica. Si lo llamas bande dessinée o banda desenhada haces referencia a una de las maneras de ser presentado, las tiras de prensa. Fumetti es curioso porque es el nombre que dan lo italianos a los globos o bocadillos, siendo este elemento, el hecho de poner el texto en un globito que apunta al personaje, el hecho que los expertos e historiadores señalan como crucial en el nacimiento del comic tal y como lo entendemos. Y qué decir, del manga, traducible como "dibujos caprichosos" o "garabatos".
En España no lo tenemos mejor. Historieta tiene un sufijo ciertamente peyorativo. Tebeo proviene de la conocida revista humorística-infantil TBO, que es como llamar danones a los yogures. Cómic es el típico anglicismo triunfante que se soluciona con la tilde de rigor, como en córner.
En mi casa no los llamábamos de ninguna de estas maneras, sino como "cuentos". Hasta que un día, en Carmona, visitando a mi tío Paco, el niño gafotas, gordito y cabezón que era yo se paró ante un quiosco (también llamado "carrillo" por estos lares) y pidió un cuento. Y me dieron esto. Exactamente esto.
Lo que yo quería era un Spiderman de Verttice en el que se peleaba con el Hombre Ígneo. O sea, como me dijo el simpático (no lo era) quiosquero, un "tebeo de Spiderman". Pues tebeos desde entonces.
En todo caso, en todos los casos e idiomas, se toman partes por el todo y se funden y confunden contenidos y continentes, el arte con sus obras.
Y no es que sea un caso único. Su mellizo el Cine también tiene su larga historia de nombres poco satisfactorios. Cine viene de cinematógrafo, que es la máquina que inventaron los Lumière, que sí se apañaron para buscar un nombre molón griego. Película o film hace referencia al material mediante el cual se proyectan (o casi mejor, proyectaban) las obras cinematográficas. Y si te pones pedante, cómo no utilizar la palabra celuloide, el material que no se usa desde los años 40 porque arde fácilmente, como pudimos comprobar en Cinema Paradiso . Y no podemos olvidar movie porque se mueven o pictures porque son imágenes (en movimiento).
Y sin embargo la percepción social del cine ha sido siempre mejor que la del cómic, aunque haya producido obras tan horribles o más que cualquier tebeo. A lo mejor, porque como decía Hugo Pratt, los tebeos son "el cine de los pobres". Una mentira como otra cualquiera, salvo que te refieras a que se pueden producir historias con medios mucho más limitados y baratos que los que utiliza el cine, que entonces vale, la compro.
"Los nombres tienen poder" es uno de los lemas de Neil Gaiman, y tiene razón. En nuestro caso los nombres han servido para perpetuar el estigma de infantilismo y "para tontos e iletrados" que ha tenido nuestro medio, que se expresa en lugares comunes tan estúpidos como que "los tebeos son un buen inicio para la lectura". De hecho, lo estúpido es hacer coincidir "infantil" con "tonto", pero eso es otra historia.
En fin, que en esas llevamos un siglo, acomplejados por nuestra propia irrelevancia, por no poder conseguir una denominación que nos eleve al Olimpo de las Artes. Hasta que alguien dio con las palabras mágicas. Hasta que alguien acuñó...
LA NOVELA GRÁFICA.
Continuará.
El problema del nombre es universal. Si le llamas comic, lo haces porque los primeros publicados en EEUU eran de temática cómica. Si lo llamas bande dessinée o banda desenhada haces referencia a una de las maneras de ser presentado, las tiras de prensa. Fumetti es curioso porque es el nombre que dan lo italianos a los globos o bocadillos, siendo este elemento, el hecho de poner el texto en un globito que apunta al personaje, el hecho que los expertos e historiadores señalan como crucial en el nacimiento del comic tal y como lo entendemos. Y qué decir, del manga, traducible como "dibujos caprichosos" o "garabatos".
En España no lo tenemos mejor. Historieta tiene un sufijo ciertamente peyorativo. Tebeo proviene de la conocida revista humorística-infantil TBO, que es como llamar danones a los yogures. Cómic es el típico anglicismo triunfante que se soluciona con la tilde de rigor, como en córner.
En mi casa no los llamábamos de ninguna de estas maneras, sino como "cuentos". Hasta que un día, en Carmona, visitando a mi tío Paco, el niño gafotas, gordito y cabezón que era yo se paró ante un quiosco (también llamado "carrillo" por estos lares) y pidió un cuento. Y me dieron esto. Exactamente esto.
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| Benji y Oliver versión tardo-franquista. |
En todo caso, en todos los casos e idiomas, se toman partes por el todo y se funden y confunden contenidos y continentes, el arte con sus obras.
Y no es que sea un caso único. Su mellizo el Cine también tiene su larga historia de nombres poco satisfactorios. Cine viene de cinematógrafo, que es la máquina que inventaron los Lumière, que sí se apañaron para buscar un nombre molón griego. Película o film hace referencia al material mediante el cual se proyectan (o casi mejor, proyectaban) las obras cinematográficas. Y si te pones pedante, cómo no utilizar la palabra celuloide, el material que no se usa desde los años 40 porque arde fácilmente, como pudimos comprobar en Cinema Paradiso . Y no podemos olvidar movie porque se mueven o pictures porque son imágenes (en movimiento).
Y sin embargo la percepción social del cine ha sido siempre mejor que la del cómic, aunque haya producido obras tan horribles o más que cualquier tebeo. A lo mejor, porque como decía Hugo Pratt, los tebeos son "el cine de los pobres". Una mentira como otra cualquiera, salvo que te refieras a que se pueden producir historias con medios mucho más limitados y baratos que los que utiliza el cine, que entonces vale, la compro.
"Los nombres tienen poder" es uno de los lemas de Neil Gaiman, y tiene razón. En nuestro caso los nombres han servido para perpetuar el estigma de infantilismo y "para tontos e iletrados" que ha tenido nuestro medio, que se expresa en lugares comunes tan estúpidos como que "los tebeos son un buen inicio para la lectura". De hecho, lo estúpido es hacer coincidir "infantil" con "tonto", pero eso es otra historia.
En fin, que en esas llevamos un siglo, acomplejados por nuestra propia irrelevancia, por no poder conseguir una denominación que nos eleve al Olimpo de las Artes. Hasta que alguien dio con las palabras mágicas. Hasta que alguien acuñó...
LA NOVELA GRÁFICA.
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| Behold the graphic novel! |
Continuará.
martes, 1 de enero de 2013
CÍCLOPE VS. WALTER WHITE
Soy un apóstol de Breaking Bad. Tengo a todo mi entorno siguiendo las aventuras de Walter White. Entre la multitud de sentimientos que provoca el personaje hay uno que destaca por su ausencia: la incredulidad. Todo el mundo ve creíble el periplo de apocado profesor de química en un instituto a capo de la mafia de las drogas. Nada que ver con las airadas reacciones que está provocando el viaje al "lado oscuro" de Cíclope. Y digo yo ¿por qué?
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| Walter, en cambio, dice: "Say my name". |
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| Hoy en El Gran Debate: "Cuernos telepáticos: ¿infidelidad o desliz?" |
Aunque madura y acepta pronto el sueño de coexistencia de Xavier, se mantiene así durante toda la etapa primigenia de la Patrulla-X, e incluso en la época de Claremont-Cockrum-Byrne mantiene el mismo papel mientras los demás personajes van evolucionando a su alrededor. Hasta el suicidio de una poseida por el Fenix Jean Grey. A partir de ahí el personaje abandona la Patrulla X y se pone a dar bandazos
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| "Cojo el saco de boxear y me largo, ea" |
Y no sólo vuelve con su amor de juventud, sino que recrea, en forma de Factor X, la superpandi del Instituto. Eventualmente la despechada Madeleine, tras unas cuantas aventuras con la Patrulla-X, se transforma en la Reina Duende y acaba suicidándose, que hasta en eso es una copia de la Grey. Quitada de en medio la copia, Cíclope y Jean Grey se casan. Creo que ni se hicieron fotos, porque, total, las iban a confundir con las de la boda de Cíclope y Madeleine.
Tras muchas aventuras y sobrevivir incluso a las garras de luminarias como Scott Lobdell, Cíclope se funde con Apocalipsis y es dado por muerto, justo antes de resucitar y ser "adoptado" por un Morrison que, por arte de birlibirloque, transforma al soso, agobiado e inseguro Cíclope en esto:
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| Pa chulo, mi pirulo. |
Preguntado al respecto en su momento, Morrison dijo que este cambio súbito de personalidad se podía deber a la posesión por Apocalipsis. El caso es que esta nueva versión del personaje, seguro de sí mismo, profesional, capaz de resolver problemas,... sí daba, por primera vez, la imagen de un líder. Tan seguro en su actividad pública como tarambana en lo privado, se lía con la ex-villana heroína-chunga Emma Frost, un movimiento que tampoco casa con el Cíclope anterior, algo que no cortó a Morrison.
Desde entonces, y con el empujón que le da el guionista escocés, Cíclope se reivindica como el líder no sólo de la Patrulla-X sino de la propia especie mutante, responsabilidad que se agudiza cuando, tras Dinastía de M, ve cómo sólo queda el 10% de la población mutante, que se aboca a la total extinción. Desde ese momento sus movimientos se vuelven más a la vez más agresivos (creando una fuerza clandestina de autodefensa con el nombre de X-Force) y defensivos (instaurando un gueto mutante en la isla de Utopía), en claros paralelismos con la historia del Estado de Israel.
Este proceso dura varios años y conduce a Cisma, donde Cíclope y Lobezno se intercambian sus tradicionales papeles, formando el primero un grupo que parece dispuesto a lo que sea necesario para proteger su especie, hasta llegar a esta situación que se resumiría en: "Es imposible", dijo el orgullo. "Es arriesgado", dijo la experiencia. "No tiene sentido", dijo la razón. "Usa la Fuerza Fénix", susurró el corazón. Que es lo que estamos viendo en X-Men Vs. Avengers.
Dejando aparte la calidad del evento, los que ven en los actos de Cíclope una aberración, una traición a la esencia del personaje, desconocen u olvidan que la esencia del personaje ha cambiado a lo largo de las décadas, y que todo ha formado parte de un proceso de evolución en los últimos años y para una vez que se preocupan de planificar algo así, nos quejamos.
Porque lo suyo es quejarse: si no cambia el personaje, porque no cambia, y si cambia, porque no cambia como nos gustaría. (Y no estoy hablando del 700 de Amazing Spider-Man, aunque podría.)
En todo caso los quejosos siempre pueden apuntarse a la explicación que da el propio Morrison: "Quizás ha sido poseído. Siempre está siendo poseído el tío. Quizás le gusta". Lo cual demuestra que hasta Morrison opina sin leer aquello sobre lo que opina... ¡¡porque precisamente eso es lo que pasa!!
Este proceso dura varios años y conduce a Cisma, donde Cíclope y Lobezno se intercambian sus tradicionales papeles, formando el primero un grupo que parece dispuesto a lo que sea necesario para proteger su especie, hasta llegar a esta situación que se resumiría en: "Es imposible", dijo el orgullo. "Es arriesgado", dijo la experiencia. "No tiene sentido", dijo la razón. "Usa la Fuerza Fénix", susurró el corazón. Que es lo que estamos viendo en X-Men Vs. Avengers.
Dejando aparte la calidad del evento, los que ven en los actos de Cíclope una aberración, una traición a la esencia del personaje, desconocen u olvidan que la esencia del personaje ha cambiado a lo largo de las décadas, y que todo ha formado parte de un proceso de evolución en los últimos años y para una vez que se preocupan de planificar algo así, nos quejamos.
Porque lo suyo es quejarse: si no cambia el personaje, porque no cambia, y si cambia, porque no cambia como nos gustaría. (Y no estoy hablando del 700 de Amazing Spider-Man, aunque podría.)
En todo caso los quejosos siempre pueden apuntarse a la explicación que da el propio Morrison: "Quizás ha sido poseído. Siempre está siendo poseído el tío. Quizás le gusta". Lo cual demuestra que hasta Morrison opina sin leer aquello sobre lo que opina... ¡¡porque precisamente eso es lo que pasa!!
domingo, 30 de diciembre de 2012
MILLER, EL FACHA
Hace un mes Norma se atrevió a publicar el famoso e infame Holy Terror de Frank Miller, la obra que ha acabado de cimentar la fama de fascista que lleva años acompañando al autor. Hasta Klaus Janson, que lleva décadas peleado con él, le tildó de fascista hace dos años en Expocomic. Si unimos esto a las críticas contra los indignados del movimiento Occupy Wall Street y la subsiguiente polémica con Alan Moore, hasta los más escépticos tienen que admitir que sí, que Miller es un fascista.
En muchos aspectos el libertarismo más extremo se confunde con el anarquismo (de hecho existe la etiqueta de anarcoliberalismo) pero, claro, también el anarquismo se puede entender de muchas maneras. Pero vamos, que si decís que Frank Miller y Alan Moore son anarquistas, os podéis quedar tan panchos, porque es verdad.
Y situados ya ideológicamente, ahora entendemos que Kingpin domine la ciudad desde un edificio corporativo que le permite dominar los entresijos políticos. Que en Ronin el gobierno haya sido sustituido por corporaciones tan corruptas o más. Que en The Dark Knight Returns aparezca una parodia tan brutal de Ronald Reagan y que Superman sea el símbolo del inútil y corrupto gobierno. Que en Elektra Assassin el Presidente de los EEUU sea un tarado. Que la primera miniserie de Martha Washington se llame Give Me Liberty y que el Gobierno sea el principal enemigo de la protagonista. Que en Sin City las prostitutas lo sean por voluntad propia y lleven su propio negocio sin ser explotadas por chulos ni policías corruptos. Que 300 sea la lucha de unos pocos contra una fuerza externa opresora...
Si a su ideología libertaria le añadimos el catolicismo con el que se crió (aunque ahora se defina como ateo), podemos entender sus héroes, que sufren, "mueren" y "resucitan", y que se sacrifican, si es necesario, por el bien ajeno (sobre todo si el bien ajeno es una tía buena, como en Sin City).
Y Miller no está solo en el mundillo del cómic. Un notable libertario es Steve Ditko, seguidor del objetivismo de la filósofa Ayn Rand, que plasmó en obras como Mr. A. O Peter Bagge (sí, ese Peter Bagge) es otro reconocido libertario, que se queja de que sus compañeros de profesión, liberales (progresistas) en su mayoría, sobre todo en el terreno del cómic independiente, le tilden de derechista, cuando, insiste, no se trata de eso.
Ni en su caso, ni en el de Miller. Por supuesto que podemos seguir maldiciéndole por los diez años de malos cómics que nos ha dado. Lamentarnos de que haya perdido el talento que nos maravilló. Cabrearnos por unas posiciones políticas derivadas del trauma del 11-S. Podemos hacer todo eso y más, pero llamarle fascista, como que no. Porque es otra cosa.
Pues yo no lo admito.
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| Aunque hay que admitir que a esto no hay por dónde meterle mano. |
Porque no digo que tras el 11-S Miller no haya radicalizado su postura (fue testigo directo del suceso desde su terraza de la Cocina del Infierno), ni que 300 o el mentado Holy Terror tengan, camuflada o abiertamente, ataques al integrismo musulmán (apúntame a eso a mí también) que rayan el ridículo, el fanatismo y la intolerancia (bórrame de eso), pero es que ser fascista es una cosa que Miller no es.
El fascismo ha quedado reducido al lugar donde metemos a los ultraderechistas de todo pelaje y condición. Pero el fascismo es una ideología concreta de un lugar y época concretos, la Italia de Mussolini, con derivaciones en Alemania y España. El fascismo cree en un estado nacionalista fuerte y controlador social y económicamente, apoyándose en las clases privilegiadas.
Miller no cree en eso. Miller es el tío que escribe a Batman asaltando la fiesta de los ricos y poderosos de Gotham y les amenaza con privarles de sus privilegios en una memorable escena de Batman Año Uno, el Batman que se uniría a los indignados de Occupy. La pregunta es ¿dónde está ese Miller?
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| Apaga el flambeado, que se va a quemar, alma cántaro. |
Desde nuestra condescendencia europea pensamos que en Estados Unidos sólo hay dos partidos: los Republicanos, que son de derechas, y los Demócratas, que son menos de derechas. Lo de "Republicanos" y "Demócratas" son etiquetas que no tienen que ver con la definición que le podemos dar en Europa. Aún más chocante resulta descubrir que el Partido Republicano fue fundado por Lincoln (sí, ese Lincoln) y otros antiesclavistas y que su color es el rojo o que el Partido Demócrata era el mayoritario en los Estados del Sur y que su color es el azul. El proceso por el cual intercambiaron sus ideologías y ocuparon el lugar del contrario es fascinante y lo culmina Franklin Delano Roosevelt.
Aunque totalmente minoritarios, hay más partidos en EEUU. Por haber, hay hasta un Partido Comunista. Y un Partido Libertario. O Liberal, si le preguntas a un europeo. De nuevo, las palabras tienen sentidos distintos según quién y dónde las pronuncie. El Partido Libertario es el tercero más votado en su país. Con más de un millón de votos, ha doblado los resultados del 2008. Su ideario es muy sencillo: Libertad ante todo.
Según los Libertarios el individuo es libre y nadie puede coartarle esa libertad: libertad de pensamiento, de religión, de propiedad, de iniciativa privada. Uno de los principios básicos es que el Estado debe tener una presencia mínima, ya que cualquier regulación coarta la libertad individual. Si nos vamos a temas concretos ¿qué contestaría un liberal?
¿Libertad religiosa? Claro, de creer o no creer en lo que quieras. ¿Libertad de movimientos? Por supuesto, incluyendo a la inmigración. ¿Libertad sexual? Legalizando la prostitución y permitiendo el matrimonio homosexual. ¿Libertad económica? Para ganar dinero y crear empresas. ¿Libertad para las drogas? Legalizando la venta y poniéndola al nivel de otro producto de consumo.
Vaya, que tíos los Libertarios estos, progresistas como ellos solos...
¿Seguro? Seguimos:
¿Tenencia de armas? Libertad absoluta, nadie puede prohibirte tener un arma. ¿Impuestos? La propia palabra les repele, nadie te puede imponer nada, incluyendo dar parte del dinero que te has ganado. Esta parte le encanta a las empresas. ¿Documento Nacional de Identidad? Es un método de control estatal, así que no. ¿Seguridad Social y sanidad pública? Ni hablar. Nadie puede obligarte ni a dar dinero a ese sistema ni a unirte a él. ¿Atención a los necesitados? Descartado el apoyo estatal, tampoco creen en el altruismo, sino en que cada cual tiene lo que se busca, aunque no se oponen a la libertad de donar dinero a las causas que creas oportunas. ¿Obras públicas? Claro que no, el Gobierno no puede gastar tu dinero en las carreteras o vías de tren, todo tiene que venir de la iniciativa privada...
Total, que ya no molan tanto. O sí, tú verás.
El libertarismo al final es otra utopía política, basada en el principio de que el hombre es responsable de sus actos. Además en su interior conviven sensibilidades de izquierdas y de derechas muy contradictorias. El siguiente esquema colocaría el libertarismo en contraposición con la derecha (conservadora), la izquierda (lo que ellos llaman liberalismo), el centralismo gubernamental, y el centrismo atendiendo a lo que piensas de las libertades individuales y las económicas.
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| El puntito rojo soy yo, según mis respuestas al test que viene en su página web. |
En muchos aspectos el libertarismo más extremo se confunde con el anarquismo (de hecho existe la etiqueta de anarcoliberalismo) pero, claro, también el anarquismo se puede entender de muchas maneras. Pero vamos, que si decís que Frank Miller y Alan Moore son anarquistas, os podéis quedar tan panchos, porque es verdad.
Y situados ya ideológicamente, ahora entendemos que Kingpin domine la ciudad desde un edificio corporativo que le permite dominar los entresijos políticos. Que en Ronin el gobierno haya sido sustituido por corporaciones tan corruptas o más. Que en The Dark Knight Returns aparezca una parodia tan brutal de Ronald Reagan y que Superman sea el símbolo del inútil y corrupto gobierno. Que en Elektra Assassin el Presidente de los EEUU sea un tarado. Que la primera miniserie de Martha Washington se llame Give Me Liberty y que el Gobierno sea el principal enemigo de la protagonista. Que en Sin City las prostitutas lo sean por voluntad propia y lleven su propio negocio sin ser explotadas por chulos ni policías corruptos. Que 300 sea la lucha de unos pocos contra una fuerza externa opresora...
Si a su ideología libertaria le añadimos el catolicismo con el que se crió (aunque ahora se defina como ateo), podemos entender sus héroes, que sufren, "mueren" y "resucitan", y que se sacrifican, si es necesario, por el bien ajeno (sobre todo si el bien ajeno es una tía buena, como en Sin City).
Y Miller no está solo en el mundillo del cómic. Un notable libertario es Steve Ditko, seguidor del objetivismo de la filósofa Ayn Rand, que plasmó en obras como Mr. A. O Peter Bagge (sí, ese Peter Bagge) es otro reconocido libertario, que se queja de que sus compañeros de profesión, liberales (progresistas) en su mayoría, sobre todo en el terreno del cómic independiente, le tilden de derechista, cuando, insiste, no se trata de eso.
Ni en su caso, ni en el de Miller. Por supuesto que podemos seguir maldiciéndole por los diez años de malos cómics que nos ha dado. Lamentarnos de que haya perdido el talento que nos maravilló. Cabrearnos por unas posiciones políticas derivadas del trauma del 11-S. Podemos hacer todo eso y más, pero llamarle fascista, como que no. Porque es otra cosa.
sábado, 28 de abril de 2012
YO TAMBIÉN ESCRIBO SOBRE "LOS VENGADORES". EA.
Me ha gustado. Muchísimo. Y con esto debería acabar el post. Porque de eso se trata, de pasárselo bien, de tomar lo que te dan, probarlo y ver si te gusta o no. Todo lo demás, la racionalización de ese gusto o ese disgusto, sobran. Sobre todo si vas con una lista de ítems imaginarios que esa película debe cubrir. En ese caso la decepción está, casi siempre, asegurada. Si no, Los Vengadores es una película altamente disfrutable que funciona en varios niveles, desde el del público normal, perdón, "no iniciado" y el del friki irredento.
La verdad es que a la película le cuesta arrancar. Para mí empezó a ponerse bien cuando...
¡AH! ¡SE ME OLVIDABA! ¡DE AHORA EN ADELANTE TODOS LOS SPOILERS Y ALGUNO MÁS!
...Thor aterriza en el techo del avión que transporta al capturado Loki. A partir de ahí el ritmo no decae en ningún momento. Como película de acción es, simplemente, apabullante. Y contra lo que sostiene alguno que no sé qué película vio (;-D) el plan de los malos es tan lógico o ilógico como el de cualquier película del ramo. Todo depende del grado de quisquillosidad de cada cual. Hasta de El Padrino he escuchado críticas, ahí os lo digo todo.
Es decir: Loki, que cayó de Bifrost en Thor cayó a otra dimensión gobernada por un misterioso villano. Más clásico, imposible. Al final de Thor se vio que algo de él había en el científico amigo de Thor, y que por sus ojos veía que el Cubo Cósmico, perdón, Teseracto, estaba en poder de Shield. Loki y el villano hacen una alianza: Loki abre un portal entre ambos universos para que los ejércitos del tirano sojuzguen la Tierra, que sería gobernada por Loki, que al fin y al cabo siempre ha pensado que él debe gobernar algo, y qué mejor que el adorado Midgard de su hermano. ¿Lógico? ¿Ilógico? Lo que tú quieras. Pero hace su papel y muy bien.
La gracia es que luego todos decimos que En busca del Arca perdida es un peliculón, que lo es, y obviamos que al final Indiana Jones no hacía falta para nada, que el Arca ya se defendía sola. Y el Santo Grial,... y los extraterrestres de la cuarta película,...
Lo dicho, que el plan funciona, y es una buena excusa, que para eso sirven esas cosas, para que los personajes interactúen. Y vaya si lo hacen. Todo el mundo habla con todo el mundo, todo el mundo pelea con todo el mundo, todo el mundo tiene una gran escena o un estupendo equívoco con todo el mundo,... y eso es muy difícil en una película que es al género superheroico lo que Los siete magníficos al western o Los siete samuráis al de espadachines japoneses.
El rey del show es, claro, Tony Stark, siguiendo con su genial caracterización de sus dos películas anteriores. Los mejores chistes y momentos son suyos. Bueno, salvo el de Hulk con Loki, sencillamente apabullante. Stark tiene una frase y una chanza para cada personaje. Y una escena en la que empieza a hablar de términos científicos con Banner que te hace pensar "¡Si es que sólo falta Reed Richards!".
El Capitán América no tiene tanto protagonismo pero también tiene sus buenos momentos, sobre todo cuando toma su lógico papel de líder. Y Thor está estupendo como el gañán vikingo cabezón y obcecado que ya era en la primera película y en todos y cada uno de los tebeos que he leído de él.
Mark Ruffalo es, sin duda, el mejor Bruce Banner de los tres que hemos visto en películas. Simplemente estupendo. Un actorazo, sin desmerecer a Eric Bana o Edward Norton. Su frase "Yo siempre estoy enfadado" es tanto una referencia al típico "No te gustaría verme enfadado" como a su capacidad de poder gobernar a Hulk, aunque no siempre lo consiga, como en la escena del Helitransporte, de la misma manera que los que tenemos tendencia a enfadarnos a veces lo controlamos y a veces no.
Sorprendente, para mí, el papel de la Viuda Negra, con más protagonismo del que esperaba, y también con más dimensiones, con esa lucha entre su papel de espía (gran primera escena), su bloqueo en su estupendo enfrentamiento con Hulk (calcado de todos los que hemos visto de Hulk contra Spiderman, Daredevil y demás héroes acróbatas), su relación con Ojo de Halcón (entre la atracción, lo profesional y la gratitud) y su papel final como soldado y heroína. Y qué mona es Scarlett. Ay...
Y, desde luego, el personaje menos parecido a su contrapartida de la Tierra-616, que no del Universo Ultimate es Ojo de Halcón, con un papel de poseído en la primera parte y otro de arquero-pirulero-que-mola-infinito en la segunda. Este Ojo de Halcón, como el Ultimate, es un soldado, de ahí que no pegue para nada la caracterización del personaje de los Vengadores originales. Porque para tocahuevos ya tenemos a Stark, y otro personaje así sería redundante.
Y nada que objetar al Nick Furia de Samuel L. Jackson, más coordinador y manipulador en la sombra que personaje de acción. Bien también María Hill, hasta ella tiene sus escenitas de acción, y sobre todo el agente Coulson, que va cayendo cada vez mejor, lo cual le prepara para su eventual papel de víctima del final del segundo acto.
Dejo para el final a Josh Whedon. No es mi master, y siempre he tenido cierto escepticismo sobre él. La primera temporada de Buffy me pareció tan cutre que me vacunó sobre el resto de capítulos. Firefly tenía su gracia a pesar de que la mezcla de western y space opera chirriaba horriblemente, pero la historia estaba bien y el reparto encabezado por el gran Nathan Fillon era soberbio. Serenity era una película más que digna y Dollhouse un rollazo. Eso sí, como escritor de tebeos, tiene mi admiración, aunque su producción ha sido relativamente pequeña. Que sabe de lo que escribe, se nota y se agradece.
En esta película no arriesga lo más mínimo. La realización es hasta clásica, el montaje no es demasiado disparatado ni acelerado, las escenas de acción se entienden perfectamente y la transición entre escena y escena es realmente fluida. Que se ha portado, vamos.
Y además se nota hasta el último céntimo del abultado presupuesto. Es divertida, es emocionante, te ríes, aplaudes, y en Rotten Tomatoes le han puesto un 8.1 con un 98% de críticas positivas. Un peliculón, amigos.
Y acabo ya. Gracias a este post mis amigos que se pasan por el blog ya no pasarán fatiga porque lo primero que salía era el culo de Sofía Vergara y en el trabajo y sus casas les miraban mal.
Ups.
martes, 14 de febrero de 2012
HOY TOCAN CULOS
¡Mirad, mirad! ¡Un culo!!!
Bueno, ya tengo vuestra atención. Estas rotundas posaderas, por cierto, pertenecen a la grandísima Sofía Vergara, de la serie Modern Family que resulta que es rubia aunque en la serie aparezca teñida de negro para parecer aún más latina.
Como adivinaréis he puesto este culo para honrar el Big Culo Day y porque, al fin y al cabo se trata de llamar la atención, y no hay nada que llame más la atención que ¡EH, MIRA!!! ¡¡OTRO CULO!!!
Bueno, no, es el mismo culo de antes, pero vamos, no creo que a nadie le importe.
Total, que el Big Culo Day es una magnífica excusa que el gran Jotacé nos brinda para que nos demos a conocer y conozcamos otros blogs. Tipo listo, este Jotacé. Este vuestro blog ya ha participado en 2008, 2009, 2010 y 2011, donde dimos el pistoletazo de salida oficioso a la Champions League of America, el webcomic que servidor realiza con Pepe Díaz y Jose Aguilera de Team Triumph´s fame. Llevamos funcionando desde septiembre y si no lo habéis hecho ya, pasaos por allí, que, creemos, echaréis unas buenas risas. Y si no os lo creéis, ved la carita que se le quedó a Sofía cuando visitó nuestra web.
De lo que lleva sobre el labio, preguntadle a Jotacé, que de estas cosas entiende un rato.
Aunque, estoy seguro, la foto que le va a gustar, es...
Bueno, ya tengo vuestra atención. Estas rotundas posaderas, por cierto, pertenecen a la grandísima Sofía Vergara, de la serie Modern Family que resulta que es rubia aunque en la serie aparezca teñida de negro para parecer aún más latina.
Como adivinaréis he puesto este culo para honrar el Big Culo Day y porque, al fin y al cabo se trata de llamar la atención, y no hay nada que llame más la atención que ¡EH, MIRA!!! ¡¡OTRO CULO!!!
Bueno, no, es el mismo culo de antes, pero vamos, no creo que a nadie le importe.
Total, que el Big Culo Day es una magnífica excusa que el gran Jotacé nos brinda para que nos demos a conocer y conozcamos otros blogs. Tipo listo, este Jotacé. Este vuestro blog ya ha participado en 2008, 2009, 2010 y 2011, donde dimos el pistoletazo de salida oficioso a la Champions League of America, el webcomic que servidor realiza con Pepe Díaz y Jose Aguilera de Team Triumph´s fame. Llevamos funcionando desde septiembre y si no lo habéis hecho ya, pasaos por allí, que, creemos, echaréis unas buenas risas. Y si no os lo creéis, ved la carita que se le quedó a Sofía cuando visitó nuestra web.
De lo que lleva sobre el labio, preguntadle a Jotacé, que de estas cosas entiende un rato.
Aunque, estoy seguro, la foto que le va a gustar, es...
¡Mira, mira! ¡Un gorila!
A todos ¡Feliz Big Culo Day!!!
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