domingo, 7 de octubre de 2007

EL RECURSO DEL DISCURSO

Probablemente Alan Moore sea lo peor que le ha pasado al comic de influencia anglosajona en los últimos veinte años. Lo ha dicho Alan Moore. Y se refiere a cómo una generación de autores y editores han malinterpretado los logros creativos del inglés. Sobre todo con Watchmen.

Con Watchmen, Moore y Dave Gibbons pretendían crear una obra innovadora tanto en contenidos como en las formas, cogiendo el género superheroico, llevándolo hasta la realidad, humana, política e histórica y aplicando nuevos recursos narrativos. Porque, probablemente, Moore sea el único autor de las últimas décadas que ha inventado cosas nuevas en esto del comic.

A Moore le hubiera gustado que otros autores hubieran hecho lo mismo con otros géneros, como el de ciencia-ficción, el terror, el western... Hay mucho y muy buenos autores aplicando sabiamente las técnicas y recursos desarrollados durante un siglo, que no es poco, pero ninguno inventa. De hecho, lo que consiguió Watchmen fue crear una pléyade de superhéroes existencialistas y pasados de rosca que a la menor oportunidad gritaban “¡Padre!”. A esta ola pertenece uno de los peores tebeos que he leído nunca, New Statesmen, de John Smith y Jim Baikie. En España, cosa curiosa, fue coeditado por Norma y Zinco, y durante años fue la estrella de las librerías de segunda mano, por el montón de ejemplares que te encontrabas en ellas y que nadie compraba.

Uno de los recursos más famosos de Watchmen es el del comic de piratas que se va desarrollando en paralelo a la historia principal. Lo del “comic dentro del comic” no era algo novedoso: Li´l Abner leía las tiras de Fearless Fosdick. Pero sí que era novedosa la interacción entre los dibujos y textos de ambas historias. Algo parecido, pero menos complicado, consiste en utilizar sólo texto como contrapunto a la historia principal, ya sea un fragmento literario o un discurso de algún personaje histórico.

En la saga DC Mundos en guerra, Jeph Loeb, no podía ser otro, inserta discursos de presidentes norteamericanos en los episodios de Superman que escribió, me imagino que con la intención de equiparar esos momentos de la Historia americana con los de la saga en cuestión. Lo que consigue es interrumpir el ritmo de la narración con cuadros de texto cuyo contenido no tiene nada que ver ni se relaciona de ninguna manera con la acción principal. Pero yo me imagino al bueno de Jeph dándose palmaditas en la espalda por su genial idea.

Esto me ha venido a la memoria porque otra luminaria, el siempre soso Paul Jenkins, en Civil War Frontline dedica unas páginas a una especie de comparativa entre textos e imágenes relacionadas con diversas guerras reales y las situaciones que se producen en la saga de Marvel. Y, mire, vale, pero no. Porque comparar Iwo Jima, o las Árdenas o la que sea con las sosas batallitas de Civil War, pues no. Porque más que una guerra es una escaramuza entre sólo una docena de personajes, y mira que hay héroes para dar y regalar en el Universo Marvel. Para batallas multitudinarias de superhéroes, la de Kingdom Come o las de The Ultimates.

Nunca estará de más que se recuerden las maldades de la guerra. Cualquier manera de propagar esta idea es buena. Pero ya que lo hacemos, hagámoslo con propiedad y no por hacerlo.

Y, por cierto: probablemente Alan Moore sea lo mejor que le ha pasado al comic de influencia anglosajona en los últimos veinte años.

2 comentarios:

roberto dijo...

Hombre, yo creo que las comparaciones que hace jenkins en Primera Línea hacen referencia a la guerra en genérico y que no quiere comparar la II Guerra Mundial con Civil War, si no que lo toma como ejemplo del daño de la guerra en general, independientemente de que esa guerra sea "pequeña" o "grande". La guerra genera sufirmiento por igual independientemente de si mueren más o menos personas o de sí le conflicto es mundial o local. En Civil War toman parte los héroes más poderosos y significativos del universo marvel. Otros muchos estarán encarcelados, otros habrán aceptado trabajar para el gobierno y otyros se habrán escondido, digo yo. Saludos.

José Enrique Machuca dijo...

Y dices bien, pero me da a mí que la cárcel de la Zona Negativa cumple dos funciones: establecer un paralelismo con Guantánamo y tener una excusa para no tener que manejar demasiados personajes. Es que como Guerra me está resultando pobretona, de veras. Saludos y gracias.