domingo, 18 de febrero de 2007

ODIO A LOEB

1970 no fue un buen año para la Humanidad. Se separaron los Beatles, nací yo y Jeph Loeb leyó su primer tebeo.

Jeph Loeb es el perfecto ejemplo de cómo prosperar en la industria del tebeo con un talento muy justito y una gran dosis de suerte, influencias y relaciones personales. Un paseo por su biografía así lo demuestra.

Tras descubrir los tebeos hace que su padre le compre a un vecino una colección con todos los comics Marvel de los 60. Sus padres se divorcian y su padrastro resulta ser el vicepresidente de la Universidad donde se saca sus títulos de escritor. En 1985 escribe la película de Michael J. Fox De pelo en pecho y el Commando de Arnold Schwarzenegger. Luego escribe la secuela de De pelo en pecho con Tim Kring. En 1989 escribe un guión para adaptar Flash y conoce a Janette Khan, presidenta de DC, que extasiada de encontrar a un guionista de Hollywood al que le gustan los tebeos, le propone escribir para su editorial.

Y, efectivamente, cuando DC publica su versión de Challengers of the Unknown con Tim Sale, se le publicita como el guionista de De pelo en pecho y Commando, presentando como un logro que un escritor de Hollywood se digne a realizar tebeos, en un ejercicio de catetismo y baja autoestima realmente remarcable. El tebeo en sí pasa sin pena ni gloria pero posibilita una relación duradera con Sale que da lugar a The Long Halloween, -un pastiche de películas que empieza como El Padrino y acaba como Presunto inocente-, y Dark Victory. Ambas parasitan del Año Uno de Frank Miller y presentan a Batman como el detective más imbécil del mundo. Con Superman For All Seasons lo único que hace es añadir empalago a la versión de Byrne.

Pero el caso es que la fórmula funciona y el tándem Loeb-Sale presenta sus versiones “año 1” de Spiderman (Blue), Daredevil (Yellow) y Hulk (Grey) readaptando los trabajos de Lee, Kirby y Ditko. Lo único bueno, ver a Tim Sale seguir con maestría la senda de Alex Toth. Loeb, listo él, se da cuenta que el éxito está en unirse a gente de éxito. No tuvo mucha vista colaborando con Rob Liefeld, pero la campanada la da con Hush, una historia de Batman en 12 números que suponía el reencuentro de Jim Lee con el tablero de dibujo. La historia es un batiburrillo sin pies ni cabeza en el que adivinas quién es el malo misterioso en la primera viñeta en la que aparece y que sólo sirve para que Lee se pueda dibujar a toda la galería de villanos de Batman. La historia arrasa entre el público.

Loeb sigue perfeccionando estilo propio y se da cuenta de que no sólo hay que juntarse con dibujantes de éxito sino que debe escribir para lucimiento de los mismos. En Superman-Batman le pregunta a McGuinnes ¿qué quieres dibujar? “A todos los personajes del Universo DC. ¡Y un robot gigante!” ¡Hecho! ¿Y Michael Turner? “Estilizadas jovencitas de culitos prietos. ¡Y que salga Darkseid!” ¡Pues ahí tienes a Supergirl, todas las amazonas y a Darkseid. Aunque no pegue ni con cola. ¡Y Batman se pelea con él a puñetazos!! ¿Y mi Pacheco? ¿Qué quiere? “Eso ni se pregunta, pisha. ¡Universos alternativos! Y contar el origen de Batman, que aún no lo había hecho”. ¡Maaaarchando!... Que las historias sean un sinsentido continuo no impide el éxito de la colección.

Entretanto, Loeb ha vuelto a llamar la atención de la industria televisiva, y escribe un episodio de Smallville. Desde entonces Loeb es presentado enfáticamente como “el que introdujo la kriptonita roja en Smallville”. Lo que no dice es dónde se la podría haber introducido... J.J. Abrams le contrata como asesor para Lost, lo cual puede explicar el fiasco que ha acabado resultando la serie, y Tim Kring, otro amiguete de años mozos, le mete en el equipo de la más que notable Heroes, donde, maldición, firma el mejor episodio hasta la fecha de esta serie, aunque hay que tener en cuenta que los guiones de la tele se escriben en equipo. Además, su colega Sale es el auténtico artista de los tebeos de uno de los personajes de la serie, que es autor de comic-books. Todo queda entre amigos.

Recientemente Loeb ha perdido a su hijo Sam por cáncer. El número 26 de Superman-Batman lleva guión del chiquillo y dibujos de un montón de artistas de primera fila que donaron su sueldo a una entidad benéfica que lleva el nombre de su hijo. No lo he leído pero dicen que no está nada mal. Seguro que mejor que los 25 capítulos anteriores.

Desgracias personales aparte, la estrella de Loeb no se apaga y Quesada le hace contrato en exclusiva. Aparece como asesor de todo lo que rodea a Civil War, aunque su sugerencia más notable es que la ciudad destruida en la batalla de superhéroes del primer capítulo sea su Stamford natal. Y lo mismo hasta le hacen Hijo Predilecto por eso... Entre los inminentes cometidos de Loeb están tomar Lobezno (lo que le faltaba al mutantecanadiensedelasgarrasdeadamantium) y destroz... continuar The Ultimates con un recuperado Joe Madureira y con McGuinnes. Pero vamos, que con Madureira también triunfo yo.

Por si alguien no se ha leído el título y/o no acaba de quedar claro, lo repetiré: no me gusta Loeb. Escribe mal, es ñoño y tiene la originalidad de una barra de pan Bimbo. Pero tiene éxito. Su caso es muy común no sólo en el campo del tebeo, sino en cualquier ámbito laboral. Más vale caer en gracia que ser gracioso. Y no es el único. Más sobre eso más adelante.

¿Cuántos Loebs hay en la oficina en la que trabajas? ¿Cuál es el Loeb de Planeta? ¿Es verdad que si dices tres veces "Jeph Loeb" delante de un espejo se te aparece Jaime Rodríguez?

3 comentarios:

javi dijo...

¿Qué episodio de Heroes es el que firma Loeb?

Loeb parece que está preparando algo de Ultimates con Pacheco, o algo así dijo el gaditano en el último Expocómic. Aunque con la coña que se llevaba con Ferry no sé si esto también iba de coña o no.

Por cierto, bonito blog, a favoritos desde ya.
Seguiré leyéndole.

José Enrique Machuca dijo...

Es el tercer capítulo. Aunque después de escribir el post he visto un par de ellos más que están aún mejor. Heroes es una graaaaaan serie. Le debo un post.

Ahora mismo Loeb está en exclusiva con Marvel y Pacheco con DC, es decir, que de colaboración, na de na... por ahora. Lo mismo dentro de un par de años.

Y muchas muchas gracias por los elogios. No sabéis lo que estáis haciendo alimentando mi ego. XD

Anónimo dijo...

Bueno, me gusta leer tu blog para tener esa maravillosa cultura inversa de personajes a los que hay que evitar...la lista es larguiiisima y si provienen de Hollywood ya es para descojonarse.

Este tipo es tal y como lo describes un hombre que gasto sus puntos de personaje en el apartado del apendice B dedicado a la suerte..."master, master, yo quiero que mi personaje tenga un +90 en relaciones sociales y un +85 en suerte...ah, y para que sirve la habilidad de CC?"

"...capacidad creativaaa...pero te tienes que poner mas en conocimiento y educacion"

(Jorge)