miércoles, 14 de agosto de 2013

LA COMIC-CON DE ¡YO DIGO NO!: EL DÓNDE Y LOS QUÉS

Para empezar, deberíamos situarnos geográficamente. El Centro de Convenciones de San Diego está junto al puerto deportivo, al que da su parte posterior, que da al sur. Su fachada principal tiene más de 700 m de longitud y tiene dos plantas.
El Centro de Convenciones perdiéndose en el horizonte.
En la planta baja tenemos la Sala de Exposiciones (Exhibit Hall), que tiene unos 46000 metros cuadrados. O, traducido a "campos de fútbol", que es la medida de área oficial en España, pues como 9 campos de fútbol repletos de stands. Además, a la izquierda tenemos el Hall H, que es la sala con capacidad para 6500 personas en la que se suelen hacer los eventos más multitudinarios.
Plano de la planta baja.

Una escalera mecánica larguísima y empinadísima te lleva a la entreplanta, donde hay algunas salas, y a la planta alta, que tiene la mayoría de salas de reuniones, y un espacio central diáfano, el Pabellón de las Velas (Sails Pavilion), que ocupa campo y medio de fútbol, donde está la zona de autógrafos, hay una mesa muy grande donde te dan cosas gratis (yo pillé dos novelas gráficas de Eisner) y la zona donde los editores revisan portafolios.
Larguísima. Y empinadísima. La escalera, digo.
Lo mismo, pero desde arriba.

Plano de la planta superior.
Panorámica del Sails Pavillion el miércoles por la tarde.
A la espalda de la foto anterior, la zona de los wannabes, que son Legión.
Y aunque parezca medio vacía, es que la gran mayoría del personal está a la izquierda haciendo una cola enorme para entrar los primeros. En efecto, te hacen subir y luego te hacen bajar, al menos al principio de la jornada.
Bueno, pues como aquello ya se les ha quedado pequeño también utilizan salas de varios edificios cercanos, hoteles y similares.

Cuento todo esto para que nos hagamos una idea de que aquello es MUY GRANDE. Y según leo en la Wikipedia, pues tampoco es para tanto, sólo ocupa el lugar nº 24 en el ranking de centros de convenciones yanquis.

Y ahora toca ver en qué llenan el espacio. Primero, y fundamental, hay que tener claro que no lo vas a poder hacer ni ver todo. Salvo que seas Jamie Madrox. Porque, mayormente lo que vas a hacer son colas. Que es lo que más me llamó la atención. Hay colas para todo. Tanto es así que voy a dedicar un post sólo a las colas de la Comic-Con. Que será el próximo.

Lo que recomiendo es estudiarse la web del evento en la que, una semana antes o así, aparece el planning día a día de actividades. Además hay una app para iPhone y otra para Android. Y también te dan dos tochos: la guía completa, y otra más resumida. Lo que está claro es que como no te planifiques con antelación perderás mucho el tiempo, el tiempo que puedes dedicar a:

Visitar stands. Que hay cientos. Tanto promocionales como de venta, desde los que montan las grandes empresas (Fox, Warner, Marvel, DC,...) hasta empresas pequeñitas que se dedican a vender sus camisetas, merchandisings y similares. Tebeos, películas, figuritas, juguetes, camisetas, videojuegos,...
Braaaaaaaaaains! (No era un cosplayer, sino que estaba en el stand de Plantas contra Zombis 2)
El stand de The Walking Dead, y las colas para hacerse fotos con los zombis de dentro. Rick, sin inmutarse.
La torre promocional de pantallas del stand de la Fox...
...bastante similar a la de Warner. ¿Casualidad? Pues seguramente.
El stand de DC, que hubiera sido un éxito con una actividad de Tiro al Didio.
Más aglomeración, y al fondo, una de las tres Torres de Camisetas. Que, por cierto, no tenían las que yo buscaba.
Padrazo protegiendo a su hija de ser pisoteada. Y con razón.
Stand de Skybound, el subsello de Kirkman dentro de Image. Era más grande que el de Image.
Más del stand de DC. Marvel también tenía, pero se ve que no me dio por hacerle fotos.
Sin olvidar la zona en las que famosos autores dedican/venden dibujitos o firman autógrafos, de la que hablaremos un poco más abajo. Hasta hay un stand de una agencia matrimonial especializada en frikis. ¡Si es que estos americanos piensan en todo!
No more geeks forever alone!
Muchas empresas ofrecen productos exclusivos en edición limitada que sólo se pueden encontrar en la Comic-Con, lo cual explica, aunque sólo en parte, las colas para entrar y ser los primeros en pillarlas y, sobre todo, explica que el miércoles por la tarde ya se abra. Aquello en definitiva es un gran mercado, como todos los Salones, y que no nos cuenten otra cosa.  Hasta tal punto está bien organizada la Comic-Con que en su página web aparece un listado de dichos productos exclusivos. De todas formas, si no eres un conseguidor de chollos, en la tarde del miércoles y en los ratos sueltos del resto de días te puedes visitar todos los stands.

Buscar cosas gratis. Las grandes empresas gastan un montón de dinero en objetos promocionales exclusivos para la Convención, como posters, vasos, camisetas, colgantes, pins, llaveros,... Y abundan los coleccionistas que quieren ser los primeros para conseguirlas. En ese sentido el stand más concurrido es el de Lego, que da papeletas para un sorteo de figuras fabricadas exclusivamente con ese fin.

Pillar autógrafos y dibujitos. Muchos autores tienen su propio stand (de ahí que tengan badge de Exhibitor en vez de Professional) en el que hacen dibujitos, las famosas comissions, te firman un tebeo, te venden un poster firmado o incluso se dejan dar la lata un poco. Algunos como Alex Ross publican en edición limitada su libro de sketches.

Aquí, George R.R. Martin, que creo que ni estaba anunciado, porque no tenía a casi nadie haciendo cola:

Fan intentando coger el ibro a supervelocidad. 
Las camisas a cuadros, de nuevo de moda en California. (Sí, vale, es que no sé quién es el que firma)
El gran e incombustible Stan Sakai:


Adam Hughes, al que dos fans le dieron un susto gritando su nombre. Y no, no le saqué un dibujito, que había que ahorrar...

Muchos stands de muñequitos graciosos. Parece estar de moda eso de mezclar lo naif con lo macabro:


Bob Burden, creador de Flaming Carrot y de Mistery Men. Cuando no tenía ganas de conversación con los fans hacía como que hablaba por teléfono hasta que se cansaban. También repartía papelitos con mensajes extraños.


La adorable y élfica (ejem) Evangeline Lilly, un poco perdida (ejem) tras el éxito de Lost. A ver si a partir de las películas de El Hobbit remonta su carrera, porque talento tiene. Firmaba ejemplares de un libro infantil que ha escrito, The Squickerwonkers.


El gran, gran, gran Sergio Aragonés:


Este también es grande, pero por otros motivos: Mr Lou Ferrigno, el Hulk de los 80:


Y también puedes encontrarte con tu autor favorito de toda la vida, que además no resulta ser majo y encantador, no, sino lo siguiente. ¡Y nada más que por eso merece la pena el viaje! Señores... ¡George Pérez!

George et moi. :_____)
Además, a la izquierda está el Artist Alley, una idea a la que se está dando vuelta por parte de los organizadores de Salones españoles, (algunos como la Ficzone ya la tienen) y que es una zona gratis para que los dibujantes conozcan a sus fans y ofrezcan su arte. Había representación española, con David Macho, el überrepresentante de dibujantes y cabeza de The Spanish Inq y dos de sus muchachos, CAFU y Andrés Guinaldo:


También hay actores, actrices e incluso modelos, que se dedican, por una cifra que suele rondar los 20 dólares, a hacerse fotos con los fans o a firmarles fotos que llevan con ellos. Muchos se pueden encontrar asociados a stands de alguna empresa, pero la mayoría van por libre y tienen su sitio en la planta superior. Y, la verdad, ver al Apollo de la Galactica de los años 80 o a la señora que hizo de Susan Storm en la película de Los 4 Fantásticos de Roger Corman, allí, muy solos, como que da un poco de penita. Como si aquello fuera el cementerio de los elefantes de los actores.

E incluso puedes ver a famosos paseándose por la calle, como a Robert Carlyle, el actor de Full Monty, ahora en Once Upon a Time o al mismísimo ROB!, que me lo crucé, y no lo paré porque iba a toda velocidad, pero una foto con Pérez y otra con ROB! hubiera sido el alfa y el omega de una vida dedicada a leer tebeos americanos.

Especular. Y una vez que ya tienes tus compras exclusivas, tus cosas gratis y/o tus autógrafos y dibujitos ¿qué es lo que hace el coleccionista americano medio? ¡Especular con ellas! Al día siguiente de que acaba la Comic-Con eBay se llena de vendedores. Y te encuentras con que cosas que valían 35 $ se cotizan a 81 $. O que las figuritas de Lego de Spiderman, Spiderwoman o Green Arrow que, recordemos, eran gratis y se sorteaban, se estén valorando en eBay por más de 300 $.


O que alguien pida 2000 $ por la figura de Azog, el trasgo blanco de El Hobbit. Sin llegar a esos disparates, la verdad es que con un poco de suerte puedes más que doblar tu inversión y ganarle bastante dinerito a la Comic-Con, que para eso América es la tierra de las oportunidades. Lo cual explica, definitivamente, esas colas nocturnas para entrar los primeros a pillar las exclusivas del día.

Cola nocturna para entrar los primeros a pillar las exclusivas del día.
Disfrazarte. Cuando estuve en la chocolatería Gherardelli de San Francisco (altamente recomendable para yonkis del cacao), el amable dependiente, que era como Glen el de The Walking Dead, vio mi camiseta friki (no recuerdo cual era de la docena que metí en la maleta) y me preguntó que si había estado en la Comic-Con. Ríete tú de Batman. Le dije que sí y enseguida me preguntó que si me había disfrazado de algo. Porque para el común de los mortales americanos la Comic-Con es ese sitio donde la gente se disfraza. Hay de todo, desde lo más cutre a lo más exquisito. Yo sólo saqué estas fotos, porque andaba en otras cosas, pero podías estar perfectamente todo el día gastando megapíxeles.

Tormenta, que se troncha y una Mariposa Mental de faja baja.


Red Sonja y el último que intentó tocarle el culete:

Wonder Woman con el nuevo traje, que incuso en Cosplay no acaba de convencer.

Pone esa cara porque le hemos llamado Emeá, y no, es Bi Ei Baraccus:

Relucientes cylons de la vieja escuela:

Mezcla raruna de Marvel, Juego de Tronos y DC:

Me dió un repullo, el payaso cabrón de It:

Eduardito Manos Tijeras. Le acaba de intentar cortar el pelo al chico de la derecha, al que no le hizo mucha gracia:

Uno ya no sabe si estas chicas DC son de antes de New52 o de después o de qué. Estúpido Didio.

Creí que lo de los plásticos era para adelgazar (tenía una novia que lo hacía) pero no, iba de víctima de Dexter:

Crossovers imposibles y reivindicativos:

¡Viva el Universo DC Pre New 52!

¡¡Viva!!

A ver, vale, lo de la Justice League Transgender, vale. Lo del pingüinito, amigo,...

Este no sé de qué iba, pero también era acojonante. Me rozó con el ala, y parecía cuero...

Boba Fetta. ¡Como el queso! Jajajaja. Queso feta. ¿Lo pilláis? ¿No? Jo...

Princesa Leia en bikini con cierto parecido a Ana Pastor, probablemente el disfraz más repetido entre las señoritas. ¡Con Bobba Fetta! ¡Como el...! Vale, vale, lo dejo...

Y para terminar, esta señorita, que no hay vídeo o galería de fotos en la que no aparezca. Por cierto ¿sabéis que pinchando en las fotos las podéis ver a mayor tamaño? Ala, ya os veo dándole al scroll para arriba...


Lo que más me llamó la atención es que había mucho push up y mucho cambio de género. Si os interesa el tema, Pedro Angosto tiene un montón de entradas en su blog, aquí, aquí o aquí.

El sábado por la tarde se celebra la Masquerade, es decir, el concurso de disfraces, que es de lo poco a lo que no asistí que me hubiera gustado. Los premios son entradas para la próxima Comic-Con, pero esta es de las pocas cosa del evento que la gente hace por lucirse y pasarlo bien.

Asistir a charlas. No exagero si cada hora podía haber tres o cuatro charlas que podían interesarte, independientemente de aquello a lo que seas más aficionado. Desde presentaciones editoriales a encuentros con autores. Incluso charlas sobre aspectos técnicos y legales. Las presentaciones más multitudinarias, las que tienen que ver con películas y series se hacen o bien en la Sala (Ballroom) 20, en la que creo que caben 4000 personas, o bien en la Meca de la Comic-Con, el Hall H, con sus 6500 asientos.

Entrar a ambas salas conlleva horas, muchas muchas horas de cola. Y a veces ni lo consigues. Por tanto puedes pensar que no merece la pena, y probablemente tengas razón, porque servidor, de cuatro intentos sólo consiguió dos. Además, todo lo que pasa es ampliamente publicado en internet, casi en tiempo real: el corresponsal de Newsarama escribía a mi lado en la presentación de DC, que fue a la única que vi de las que hicieron las editoriales.

En el centro, Gail Simone, aún ufana por haberle hecho recular a DC. A su lado, Steve Bucellatto, coautor de Flash, con una máscara de Flash y un tatuaje de Flash. 
Pero claro, pasa como en los conciertos, o en el fútbol. Siempre oirás mejor la música y verás mejor a los artistas si te compras el DVD del concierto. Y el fútbol siempre se ve mejor en la tele, y te repiten las jugadas y todo eso. Vale. Pero estar en el concierto o en el campo de fútbol tiene un algo especial de decir, "yo estuve allí", y un sentido de comunión con las otras 6500 personas que no hay nada que lo reemplace.

El Hall H tiene una forma casi triangular, de manera que al fondo están la mesa donde se sientan los invitados, y sobre ellos, una inmensa pantalla.
Hello, Dexter Morgan.
Pero al ser aquello tan grande, en la mediación de la sala hay otras tres pantallas enormes para que no pierdas detalle:
¡Una pantalla! ¡Dos! ¡Dos pantallas! ¡Tres! ¡Cuatro! ¡Cuatro enormes pantallas! ¡Muahahahahahaha!
El jueves por la tarde se emite el carrusel de los trailers de las películas que se estrenarán en los próximos meses, que iban siendo recibidas con vítores, aplausos, chillidos y silbidos. En ese sentido el espectador americano es muy ruidoso y entusiasta. E imagino que debe haber productores tomando nota de sus reacciones. Bueno, pues el productor de Los Pitufos 2 debió cortarse las venas, porque al acabar el trailer hubo un silencio sepulcral y luego una carcajada general ante tal silencio.

Además de la presentación de Dexter vimos la de Dr Who, que aunque no soy fan de la serie, debo reconocer que tuvo los mejores vídeos y el público más entusiasta. Casi que me entraron ganas de darle una oportunidad. También cayeron las presentaciones de Community, Colgados en Filadelfia, o Sobrenatural, que ni fu ni fa, que las vimos porque las ponían entre aquellas que sí nos interesaban, pero todo sea para haber sido testigo de este momentazo:

La llegada de Bryan Cranston caracterizado de Walter White:


Muchos se dieron cuenta de que iba un poco raro, pero yo, todo emocionado, no me di cuenta, hasta que de repente imita a Tom Cruise en las Misiones Imposibles y...


...¡era una máscara! Luego nos enteramos de que había estado paseándose de incógnito por la Comic-Con disfrazado de su propio personaje:


Y sí, visto de cerca se nota que es una máscara, pero esa era la idea. ¡Qué puntazo se marcó! ¡Pasar desapercibido haciendo su propio personaje!

Luego, ayudado por su compañero de reparto Aaron Paul estuvo haciendo el tonto todo el rato con la puñetera máscara, provocando la histeria general y el nerviosismo del presentador.




Porque imagino que todo el que lee sabe lo que es Breaking Bad, probablemente la mejor serie de televisión de la historia a la espera de que acabe el día 29 de septiembre. Si no ¡fuera de este blog inmediatamente!

Y otro bonito momento para mí fue la presentación de Sons of Anarchy, otra de mis series favoritas. Aquí Charlie Hunnam, que lo mismo te pilota una Harley Davison que un Jaeger.


En todas las presentaciones se admiten preguntas. Hay que apuntarse antes, y decir qué vas a preguntar, para evitar al notas de turno, pero todo está muy bien organizado, y no hay el más mínimo problema, aunque el que pregunte sea Deadpool:

Que no sé yo qué le ven a la creación de ROB! pero más popular no puede ser.

Tampoco fui a la entrega de los Premios Eisner, que hubiera molado, aunque no acabo de tener claro si el común de los mortales puede asistir o sólo es para VIPS.

Colarte en eventos especiales. Por la tarde-noche se suelen organizar fiestas de presentanción de series y películas. Para poder entrar necesitas contactos o enchufe o cara dura. O si la presentación es de la serie de piratas de Starz, Black Sails, vestirte de bucanero.

Aunque estos mozuelos y mozuelas trabajaban en el stand promocional de la serie, que se estrena en enero. Nosotros teníamos contactos y pudimos ver en pantalla grande el primer capítulo, que no pinta nada mal, y para ser de Starz (Spartacus) no había demasiada carne explícita. Luego fuimos a la fiesta con comida y bebida gratis que hicieron en un pub. E incluso pudimos asistir a un mini concierto con algunos de los temas de la serie interpretados por el compositor Bear McCreary (Galactica, The Walking Dead,...).

Visitar los alrededores. Durante estos cuatro días San Diego vive por y para la Convención, que deja unos 180 millones de dólares en la zona. Los hoteles se llenan con meses de antelación y hay un servicio de autobuses gratuitos las 24 horas del día entre la Comic-Con y los establecimientos hoteleros. Justo frente a la entrada principal se abren varias calles repletas de bares y restaurantes que tienen ofertas para los participantes. Y hay mucha mucha gente.


Los auténticos muertos vivientes.
El transporte público está decorado con anuncios de series.

¡Los Pollos Hermanos!
Y hasta los edificios se tunean:



O barcos veleros como este, con el símbolo de Assassin Creed, que en su interior albergaba una exposición sobre el videojuego.

¡E incluso los dirigibles!

También hay muñecos gigantes molones.

Callejeando te podías encontrar atisbos del futuro pasado:

O esta carpa de We Can Be Heroes, la organización caritativa de DC que recauda dinero para el Cuerno de África y que se sacó unos cuantos millones de dólares...

...subastando obras de arte basadas en los personajes DC y ocho coches tuneados con diseños inspirados en los personajes de la JLA.


También te puedes encontrar la Chuck Jones Gallery, con dibujos del famoso diseñador de personajes de Looney Tunes, y también algunos originales de Alex Ross valorados en miles de dólares...

Y como allí se aprovecha todo, a unos pocos cientos de metros de la Comic-Con está el estadio del equipo de béisbol San Diego Padres (léase con acento yanqui-chicano) y en él montó una fiesta la MTV una noche y a la noche siguiente se hizo The Walking Dead Escape una fiesta de zombis persiguiendo a humanos por las instalaciones, que tuvo que ser realmente divertida porque los chillidos se oían desde lejos.

Y acabo ya. Aunque seguro que me dejo cosas. Los amigos de Akira Comics, que el año pasado consiguieron el Eisner a la mejor librería especializada del mundo mundial, también estuvieron por allí e hicieron este vídeo en el que podéis ver las colas (si vas después de las 10 te las ahorras) y las aglomeraciones.



Y estos de cosplay, que sé que os gustan, bribones.






viernes, 9 de agosto de 2013

LA COMIC-CON DE ¡YO DIGO NO!: ¿COMIC-CON O COMIC-SIN?

La gran queja del aficionado purista es que las convenciones de cómic son cada vez menos de cómic y que han sido colonizadas por el cine, las series de televisión y los videojuegos. Valga como ejemplo el banner de la actual Wizarworld de Chicago:



Salvo el bueno de Stan Lee, todo lo demás son actores y actrices. Y el propio Stan es mayormente conocido por sus apariciones en televisión y sus cameos peliculeros. Tanto es así que en algunas salas de cine frecuentadas por canis es conocido como "el Márvel". (Verídico)

La primera Comic-Con se celebró en 1970 y contó con 145 invitados. En 1980 ya eran 5000. En 1990, 13000. En 2000, 48500. En 2010, 130000. Como se puede ver en este gráfico:


La mudanza en 1991 al flamante Centro de Convenciones marcó el primer auge de asistencia, al aumentar las posibilidades de aforo, pero sin duda el boom de las películas de superhéroes, que aquí hemos señalado con el estreno en 2000 de X-Men, fue lo que ha marcado el nivel de asistencia que, como ya dije, no es mayor porque no cabe más gente, aunque para el 2015 van a ampliar el Centro de Convenciones.

Y si atendemos al despliegue publicitario, a la esponsorización, al tamaño de los stands, las colas para conseguir autógrafos de actrices y actores,... podemos concluir que, en efecto, la Comic-Con cada vez es menos de cómic y más de todo lo demás. A Dios gracias.

Si hacemos un sondeo al azar por el amplísimo programa de actividades, por ejemplo, a las 11.00 del jueves había charlas sobre MAD, marketing en las convenciones, música de películas de superhéroes, Battlestar Galactica, noticias en internet, un encuentro con el Cartoon Club de Italia, escritores de novelas de temática paranormal, cómic de temática social, aspectos legales del cómic, uso del punto de vista como herramienta narrativa, mujeres steampunk, los premios Eisner, Bongo Comics, la serie Star-Crossed, TwoMorrows Publishing, Hasbro, Ilustración y Cómic, y escritores de Ciencia Ficción.

Si nos vamos a las 14.00 del viernes, tuvieron su momento Viz Anime, Childrens Hospital (serie de Adult Swim), Hasbro e IDW, la presentación de la colección de serie B de la Warner, The Walking Dead (la serie de tv), Chris Carter (el de Expediente X), Trinity War, Agents of Shield, Assassin Creed, Star Wars Origami, el manga Cyborg 009, bestsellers literarios, un tributo a Kim Thompson, comics digitales, el personaje gay de Archie Kevin Keller, la fanfiction, cursos de arte online o música y comics.

Como veis, una mescolanza de cosas que, de una manera u otra, más o menos indirectamente, pivota alrededor del Cómic que, en los últimos años, se ha convertido en fuente de ideas e inspiración para cine, videojuegos, animación, series,... Es cierto que el cómic en estado "puro" se ve solapado por otras artes y formas narrativas, pero también lo es que el cómic, sus contenidos y espíritu, ha "infectado" a esas artes.

Y, seamos sinceros. El cómic, por sí mismo, no tiene el poder de convocatoria para llenar un Centro de Convenciones de 130.000 personas, pero gracias a todo lo que hay alrededor, la Comic-Con ofrece una infinidad de actividades relacionadas directamente con el cómic, que ya quisieran tener nuestros eventos patrios ni la décima parte de ellos o la vigésima parte de asistencia.

Asumido entonces que sólo una parte de los asistentes es aficionado al cómic stricto sensu ¿a qué van esas 130.000 personas a la Comic-Con? ¿Merece la pena gastarse los 175 dólares? La respuesta a lo último es un rotundo "sí". La respuesta a lo anterior es más compleja y se merecerá un par de posts, claro que sí.

jueves, 8 de agosto de 2013

LA COMIC-CON DE ¡YO DIGO NO!: LA BADGE O LA VIDA

Llegar a San Diego conlleva unas 18 horas de vuelo y dos o tres trasbordos. También tienes que buscar hotel, lo cual hay que hacer con bastante antelación y no es barato. Pero nada de lo anterior te va a servir de nada si no tienes entrada, en forma de acreditación, o dicho en inglés con resonancias míticas, The Badge.

Una badge para los cuatro días, de jueves a domingo cuesta 150 dólares, que suben a 175 si añades la tarde-noche del miércoles. La mitad para niños, militares y jubilados. Si quieres para sólo un día, pues 42, aunque no puedes comprar entrada sólo para la tarde-noche del miércoles. Y, como todo hoy en día, o la compras por internet en la web del evento, o no hay tu tía. Y para ello tienes que registrarte previamente en diciembre, para luego comprarla en febrero en una fecha y hora que te anuncian mediante el email que les das al registrarte. Este año todas las entradas se vendieron en dos horas. Cinco meses antes del evento.

Claro que hay opciones gratuitas, más allá del hurto y la falsificación. Profesionales y expositores tienen entrada gratuita. Bueno, lo de los expositores es un decir, que bastante bien les cobran el metro cuadrado de stand, pero los profesionales sí que la tienen gratis si acreditan su condición. Para ello, en diciembre se abre un plazo para que mandes documentación sobre lo que haces. En mi caso, una captura de imdb y otra de la página de Kandor Graphics sobre mis colaboraciones con la productora granadina, y también una captura de la web de Champions League of America (¡si no la conoces ya estás tardando!) y otra de este blog. Cosas, en definitiva, que sean comprobables por la organización.

Como veis, la definición de "profesional" es muy laxa, mejorando lo presente. En la primera cola de las muchas que tuvimos que hacer, y como había wifi (esponsorizada por la serie Teen Wolf) nos dedicamos a googlear el nombre de los profesionales que nos rodeaban, y había de todo un poco: actores de medio pelo, diseñadores, gente de efectos especiales de los que le ponen el 3D a las películas que no son de 3D que son de lo peor dentro de la gente de efectos especiales,... Incluso gente sin presencia aparente en internet. Nadie ni remotamente famoso en su campo. Y es que hay profesionales y profesionales, como en todo.

Total, que  a las seis semanas de solicitarlo te dicen "aceptamos profesional como animal de compañía" y que, en su momento, cuando ellos te avisen, a finales de enero, puedes intentar pedir tu acreditación. Emoción hasta el último momento. Y, o andas espabilado, o te quedas sin nada. En nuestro caso tuvimos suerte, pero seguro que hay mucha gente, profesionales o no, que se quedó sin acreditación. Y eso que, entre unos y otros se calcula que cada año asisten 130.000 personas, y no son más porque el Fire Marshal, (que es quien parte la pana realmente en la Comic-Con y que tendrá su propio post) no quiere por motivos de seguridad.

Cuando te aprueban la acreditación te mandan un pdf con un código de barras y tu nombre (que en mi caso se quedó en un JosÚ Machuca) para que el día de la inauguración te presentes en el centro de convenciones y, enseñando el pdf impreso y el pasaporte, tachán, te dan tu acreditación, una bolsa-mochila, y los tres libros oficiales del evento.

Mission accomplished!!

Ahí es cuando empiezas a darte cuenta de que todo en la Comic-Con está esponsorizado. El cordón de la acreditación lo está por la serie Dexter y en la bolsa-mochila aparecen distintas imágenes referentes a series y películas de la Warner. Y no sólo eso, sino que dentro de la bolsa hay ¡una capa! para que la despliegues y vayas así por la Comic-Con, que de esta manera cuenta con 130.000 hombres-anuncio en potencia. Pero yo creo que es mejor que lo veáis por vosotros mismos.

También había de Godzilla, la nueva de 300 o Lego Movie, que era la más horrible de todas.


 O más en detalle:

Mai neim is Olive Cuín...


¡Zas! ¡En toda la boca!

Probablemente esto es más respetuoso con la serie original que lo que está haciendo DC ahora.


A mí me tocó la de Arrow, que no es de las peores, aunque las de The Big Bang Theory, Teen Titans Go! y una del Batman de los años 60 eran de las más molonas. No es raro que haya intercambio de bolsas entre los asistentes, y el domingo por la tarde puedes ir a los stands de la organización, que si les han sobrado, las ponen a disposición de quien se las quiera llevar. Al principio te la pones, pero luego te das cuenta que lo que hace es estorbar y engancharse a todo el que pasa y, total, en los stands te dan bolsas de plástico si compras algo.
El de en medio no llevaba mochila. No había mochilas así de horribles.

Volviendo a la badge, siempre te están diciendo que la lleves al cuello. Te la piden en la entrada, y luego en algunos puntos del pasillo que rodea el enorme hall central donde están los stands, y también en las puertas que conducen al hall central, e incluso en la entrada a algunos eventos, sobre todo los del Hall H. Pero sobre todo ¡no la pierdas! porque, profesional o no, tienes que pagar los 175 dólares de rigor por un reemplazo, aunque la pierdas el domingo por la tarde.

Lo que no hacen, o yo no lo vi, es comprobar si tu badge es tuya, así que aunque todas tienen el nombre del titular, se la puedes dejar a cualquiera. O venderla, que el negocio de la reventa es pero que muy boyante. También puedes intentar falsificarla, o intentar usar la del jueves para el viernes, pero ahí sí que te pueden pillar, que fui testigo de cómo a uno no le dejaron entrar porque no tenía la acreditación en regla.

Y hablando de dejar entrar o no, la verdad es que no puede haber mejor ambiente en la Comic-Con. Amabilidad y educación tanto por parte de la organización como de los participantes. Ahora bien, teniendo en cuenta la pesadilla que es pasar el sistema fronterizo de EEUU, y que en algunos bares te registran la mochila, me llamó mucho la atención el poco control de seguridad que había al entrar. Y eso que la Comic-Con es un evento muy llamativo y muy publicitado y casi una invitación para cualquier tipo de... acción llamativa y publicitable.

Y también el sitio con más superhéroes por metro cuadrado del mundo, lo cual lo explica todo, claro. Pero ya hablaremos del cosplay dentro de unos cuantos posts. El próximo día: ¿qué se puede hacer en la Comic-Con?

martes, 6 de agosto de 2013

LA COMIC-CON DE ¡YO DIGO NO!: PRÓLOGO DE PAULO COELHO

No me trago las tonterías new age de Paulo Coelho, pero no he podido dejar de pensar en su frase más famosa, esa de:
"Cuando quieres algo, todo el Universo conspira para que realices tu deseo."
Hacía mucho tiempo que tenía el deseo de ir a la Comic-Con de San Diego, la meca y culmen de todas las Con, Salones y eventos relacionados con el cómic, o, como dicen ellos, "las artes populares", pero entre unas cosas y otras no me había puesto a pensar seriamente en ello. Hasta que el Universo conspiró el año pasado en forma de reunión familiar en la piscina de mis primas en Granada.

Nacho Cabrero es, además de amante esposo de mi prima Celia, uno de los factotums de la Asociación Cultural Crossover, organizadora de eventos tales como la Ficzone de Granada o la Animacomic de Málaga, y entre chapuzón piscinero y chapuzón piscinero me comentó que tenía planeado ir, junto a algunos amigos, a la Comic-Con de la 2013. Y me faltó tiempo para apuntarme.

Así que básicamente este prólogo es un agradecimiento a Nacho y al resto de compañeros de aventuras, su hermano y mi tocayo José Enrique, Sergio y Javi, por estos quince días tan estupendos que hemos echado por las Californias.

Henos aquí en glorioso contraluz.

Sólo nos falta ponernos a cantar Bohemian Rhapsody.
En los próximos días os contaré nuestras aventuras en la Comic-Con, en una serie de posts que quieren ser tanto un rosario de anécdotas como una cuasi-guía para los que queráis ir en los próximos años. Y completaremos con unos friki tour de Los Ángeles y San Francisco en el inimitable estilo de ¡Yo Digo No!

Y gracias también al Universo, que parece que sí, que a veces conspira a favor, aunque también es verdad que otras veces te da unos regates que ni Messi.

sábado, 22 de junio de 2013

MAN OF STEEL: EL DEMONIO ESTÁ EN LOS DETALLES

Infinitos spoilers. Avisado quedas.

Man of Steel debe ser una de las películas que más ha polarizado las opiniones de público y crítica en los últimos años. Apenas hay término medio entre los que la odian y la aman. A mí situadme más bien en el segundo caso. Con algún pero, pero sí, a mí me ha gustado. Y, como en el caso de Los Vengadores, me estoy encontrando con muchos críticos que ni se han enterado de lo que habían visto, críticos que enfrentan su idealización de la película clásica y sus fan fictions mentales con la realidad de esta nueva película.

Y es que si te pones a contar el argumento, se trata de una historia totalmente canónica de Superman, salvo la polémica y ya infame resolución de la pelea con el general Zod. No deja de ser una mezcla de las dos películas de Donner, quitando a Lex Luthor y polémicos e infames viajes en el tiempo. Películas que sí que incluían una polémica e infame resolución de la pelea con el general Zod que todo el mundo obvió alegremente en su momento. Pero eso lo dejamos para el final.

Aquí cambiamos el Krypton de cristalitos por un Krypton de máquinas orgánicas, pendrives con el sello de la casa familiar y libélulas gigantes que presenta a un Jor El que es matrono, científico supremo, guerrero, holograma, gps, portero y, sobre todo, consejero reiterativo. Russell Crowe lo hace muy bien, pero quizás sale más de la cuenta. Mención especial para el personaje de Lara, cuya solitaria muerte en la explosión de Krypton, con su marido ya muerto y su hijo ya exiliado, tiene un dramatismo y una fuerza grandiosos.

Quizás el gran problema de la película para muchos haya sido su estructura. Como buena película de Nolan-Goyer básicamente tiene dos actos: el primero, con el origen y desarrollo del personaje, y el segundo, el del plan de los villanos y la superpelea, estando el primero trufado de flashbacks que han descolocado a parte de la audiencia y crítica, que esperaban, incluso exigían, una estructura más lineal. A mí me parece muy ajustada y muy bien hecha.

Los flashbacks van contando momentos clave en el desarrollo del pequeño Clark: el descubrimiento de sus poderes, la primera vez que los utiliza, los consejos de su padre, y su posterior muerte. Como en el primer Superman de Donner, el gran tema de esta película es la lucha entre la herencia y la crianza, encarnados en Jor El y Jonathan Kent.

Probablemente sea el papel de este personaje, muy bien interpretado por Kevin Costner, el más arriesgado y contrario al canon. Jonathan Kent lo único que quiere, a toda costa, es proteger a su hijo, que la gente no le vea como un monstruo o una amenaza, aunque ello conlleve dejar que se hunda un autobús lleno de escolares. Así lo dice, y se queda tan pancho. En este sentido Pa Kent se muestra equivocado, egoista y muy humano. Sabe que su hijo está destinado a grandes cosas, pero no sabe cómo tiene que llevarlas a cabo. Lo cual nos lleva a esa estupenda escena de penitencia-sacrificio en la que, coherente, impide que su hijo se muestre ante el mundo, aún a costa de su propia vida.

Los guionistas no se olvidan de la figura materna terrestre, una Ma Kent interpretada por una Diane Lane estupenda y que pasa de MILF a GILF (G de grandmother) durante la película y que le planta cara al mismo General Zod en cierto momento de la película.

La muerte de su padre hace que el joven Kent se embarque en una búsqueda de sus orígenes   donde va ayudando a quien puede intentando a la vez ocultar su identidad tras una barba y un nombre falso, un viaje que también le lleva al helado norte, encuentra una nave de su planeta natal y a la siempre curiosa Lois Lane, a la que salva por primera vez. De muchas. Que para eso es Lois Lane. Y Amy Adams tiene el suficiente desparpajo y está lo suficientemente rica para que funcione muy bien.

Clark consigue dominar la nave con el pendrive kryptoniano y encuentra el holograma de su padre, que en esta ocasión no es una cabeza gigante, sino un cuerpo de tamaño natural. Aún así también aconseja a su hijo para que cumpla su destino y guíe a la humanidad, como un Marlon Brando cualquiera. Aunque no intervenga en la decisión final del personaje. Y, como en el clásico, y sin saber bien de qué manera, Superman aparece por primera vez con el uniforme, dando lugar a otra escena estupenda que no he visto señalada en casi ningún sitio, la de aprender a volar, que tiene una gracia y una emoción encomiables.

Pero toquetear en la nave avisa a los criminales de la Zona Fantasma, que tras la explosión de Krypton fueron liberados de su presidio, lo cual es más probable que un choque aleatorio con un ascensor convertido en bomba atómica y lanzado al espacio.  Los kryptonianos buscan a Kal El no por pueril venganza, sino para encontrar el códice con la información genética kryptoniana que saben que Jor El escondió con su hijo. En su hijo, como se ve luego.

Zod, que cumple muy bien en su papel como líder fanático, amenaza con destruir a la humanidad si Kal El no se entrega. Este momento es para mí el más irritante de la película, ya que el inherente carácter mesiánico del personaje se presenta de manera demasiado burda. No es ya que Superman decida sacrificarse para salvar a la humanidad ¡¡es que tiene 33 años!!

Otra de las pegas que yo le veo a esta parte (y que no he visto comentada en ningún otro sitio) es el papel de Lois. Por capricho Zod ordena que suba a la nave con Superman, y sin razón aparente Superman le entrega el pendrive kryptoniano. Los malos, que son los mismos que en cada capítulo encerraban al Equipo A en un almacén de Leroy Merlin, encierran a Lois en una habitación que tiene un puerto usb kryptoniano, con lo que aparece el Jor El holográfico que la guía para que huya, no sin antes darle la información necesaria para exiliar a los kryptonianos. En fin, que la idea de los guionistas era que Lois pudiera enterarse de esa información de alguna manera, pero no les salió nada bien.

Tras esto llega el momento de las explosiones, despiporre y hostias como panes, tan obligado en una película de superhéroes como el duelo final en un western. Lo que pasa es que hay escenas y escenas. Las que molan y se entienden, como en Los Vengadores y Man of Steel, y aquellas en las que no hay manera de meterles mano, como en Iron Man 3. Aquí las peleas son tan destructivas y espectaculares como se merece un choque de superpoderes tan impresionante.

Y la gran pega de los críticos tiquismiquis de que Superman no se preocupa por la gente, es que, ejem, en fin, es que estaba un poco ocupado el hombre. Peleando, sobreviviendo y tal. No sé si os disteis cuenta. Sé que echabais de menos a Superman golpeado por Zod abollando un camión de Marlboro y que lo de edificios colapsándose sobre sí mismos es tan horrible y tan 11-S... Y ahí está la clave. Ahí el mensaje: que si los malos quieren tirarte un edificio encima, probablemente lo consigan. Y que es muy difícil evitarlo, aunque aún así hay que seguir peleando. Que como definición de "esperanza" en estos tiempos tan oscuros no está ni mal.

El plan de los malos es bastante más coherente que los que la pareja Nolan-Goyer había propuesto en sus Batmans: ni trenes lanzándose contra bidones de agua ni camiones con bombas atómicas dando vueltas sin sentido por las calles de Gotham. Los kryptonianos quieren convertir la Tierra en un nuevo Krypton: "Qué tontos", dice el tiquismiquis, "así perderían los superpoderes que les da vivir en la Tierra". Es que no te has enterado. Es que son fanáticos de la pureza racial. Quieren resucitar Krypton, cueste lo que cueste.

Como rasgo común en casi todas las películas de superhéroes, estos se ven ayudados por personas normales, en este caso militares y científicos (y la omnipresente Lois), que lanzan un ataque simultáneo contra las dos máquinas terraformadoras (¿kryptoformadoras?), Superman contra la que está horadando el planeta en el Índico, y los militares para mandar a los kryptonianos a la Zona Fantasma. Que no veo yo, como otros, donde está la incoherencia en esto. Pero bueno, ya sabemos como funcionan: primero odiamos y luego buscamos razones.

Y llega la gran pelea final contra Zod. Hiperespectacular. Con polémico desenlace. Zod, rabioso porque su plan de crear un nuevo Krypton se ha ido al garete, amenaza con atomizar a unos viandantes anónimos en medio de la estación Grand Central. No a Lois Lane. A unos cualquiera. Superman le ruega que no lo haga, intenta luchar para que no lo haga, pero sin éxito. Duda, sufre... y le rompe el cuello.

Cuando fui al cine sabía que Superman mataba a Zod. Puto internet, puto twitter, putos spoilers. Iba con mucha aprensión. Pero cuando vi cómo se desarrollaba la escena no hice como Mark Waid. No me levanté indignado. Lo que dije para mí fue: "Pues sí". Porque los que repiten como un mantra "Superman no mata" tienen razón. Superman no mata. Ni yo. Ni ellos. Salvo que no te quede más remedio. Y si lo haces lo pasas mal. No lo haces con la indiferencia de un caballero Jedi o la socarronería de un Indiana Jones, que sí matan, y mucho, y nos encanta que lo hagan. Hasta Batman dejaba caer a Ras Al Ghul en Batman Begins sin mucho remordimiento. Hasta Christopher Reeve le rompía la mano a Terence Stamp y lo lanzaba a un abismo que se adivinaba infinito.

La grandeza de Superman no es que no mate porque con sus superpoderes y su superinteligencia lo puede evitar. Es que eso es lo fácil. No mata porque su sistema de valores así se lo impone. Y en esta escena intenta seguir ese sistema de valores hasta el final, y los rompe, y lo pasa mal por ello, y a esto ayuda la estupenda interpretación de Henry Cavill, que lo hace realmente bien de principio a fin. Llena bien el traje y le da un aire mezcla de tranquilidad y preocupación al personaje que le pega muy bien. Poco podemos decir de su Clark Kent con gafas, que sólo aparece al final en una escena que me esperaba desde que vimos que no salía de esa guisa en los trailers. "Me hago periodista para estar enterado de las cosas", dice a su madre. Para estar cerquita de Lois no, picarón. Aunque ten cuidado, que ya sabes lo que dicen de la olla y la p...

Escena que, por cierto, tiene el humor que los tiquismiquis echan de menos. Como lo tiene la escena final con el general y la capitana ovulante. Como lo tiene la escena en la que Superman le pide a Lois que se retire "un poco más" cuando sale volando. No hay demasiado humor, vale, pero ¿qué ley o regla dice que tiene que haberlo?

¿Perfecta? Ni de lejos. ¿Buena? Pues sí. ¿Respetuosa con el canon del personaje? Pues también. No a lo mejor con las ideas que muchos tienen en su cabeza, que para eso cada uno interpreta legítimamente a los personajes que ama, pero son Goyer, Nolan y Snyder los que han tenido los millones y el permiso para hacer su interpretación que a mí me ha gustado mucho.