jueves, 30 de diciembre de 2010

EL 2010 DE ¡YODIGONO!: MARVEL

Lo mismo me equivoco, pero a Marvel no parece haberle afectado demasiado pertenecer a Disney. Es decir, la escena gore del nº 2 de Asedio no pega mucho en la Casa de Mickey. De lo cual nos congratulamos todos.

Este 2010 ha sido para Marvel el colofón de la montaña rusa que se inició con Caos, y ha terminado en Asedio. Con sus altibajos, yo me lo he pasado muy bien estos cinco años. Incluso Reinado Oscuro ha tenido sus momentos, aunque fue mejor la idea que su plasmación. Es decir, tener a Osborn en todas y cada una de las series como que ya empachaba. Y enfrentar a todos y cada uno de los grupos con los Vengadores Oscuros y que siempre quedara en empate o en Osborn retirándose jurando venganza para la próxima vez, acabó en lo cansino.

Reinado Oscuro era el tipo de historia en la que al malo lo pillan grabándole una conversación en la que confiesa los crímenes. Hasta 24 tuvo momentos así. También podrían haber hecho que Osborn diera un golpe de estado e intentara erigirse como Presidente de los EEUU. Sin embargo culminan la historia en Asedio que, al fin y al cabo es una escaramuza más en la campaña de Osborn. Y me parece un acierto. Como lo fue dedicar una más que potable serie a Los Vengadores Oscuros y con fecha de caducidad. En definitiva un brillante escenario (landscape que dicen los modernos) muy bien rematado.

Y el culpable visible tiene nombre, Brian Bendis. Por mucho que les pese a aquellos que se pasan por los foros sólo para decir: "¡No me compraré esto si lo escribe Bendis!" Se quedarán sin disfrutar con la nueva etapa de La Edad Heroica en la que se adivina la mano invisible de Tom Breevort, que ha conseguido que Bendis se maneje como pez en acuario con conceptos como Vishanti, Gemas del Infinito o Kang-Inmortus.

No todo es fulgor en Marvel. El Spiderman de Dan Slott remonta pero no mata. No hay quien haga levantar cabeza a los mutantes. Y lo de matar a un Fantástico... yawn.

Pero tienen a Pacheco, a Ferry, a Adam Kubert y, señores, pónganse en pie, mano en el pecho y digan todos a la vez ¡Immonen!