lunes, 18 de agosto de 2008

EL MOLESTO VIGÍA (2 de 2)

Anteriormente en ¡Yo Digo No!: “Lo cual no hace sino agravar los oportunos problemas psicológicos de Vigía. Oportunísimos y aún más convenientes.”

Oportunos y convenientes porque no ha habido guionista que haya tocado al personaje que no los haya usado como excusa para que un personaje tan supermegahiperpoderoso no arregle la situación con sus supermegahiperpoderes.

Ejemplos: Un falsamente acusado Iron Man al que persigue le inunda con infinitos mensajes de auxilio que le provocan un colapso nervioso. En otra ocasión necesita que el Capitán América le arengue para que se le quite el yuyu. En Civil War se niega a unirse a ninguno de los bandos y sólo al final se une al del manipulador Iron Man, llegando cuando todo ha acabado. Y en World War Hulk, siendo el único realmente capaz de enfrentarse al monstruo verde, se tira toda la miniserie dándole largas al tema hasta que al final se lían a guantazos. Una pelea soberbia, por cierto. Una soberbia manera de haberle dado un buen final a este personaje.

Porque al final, tanto Hulk como Vigía (en España seguimos traduciendo nombres echándolo a suertes) gastan toda su energía y quedan transformados en Banner y en Reynolds, que cae dándole las gracias a su adversario. Tate. Ha muerto. A lo Superman, cuando lo mató Doomsday. Pues no. Porque World War Hulk es la guerra mundial con menos muertos de la Historia. La guerra, a secas. Es que no muere nadie.

Vigía vuelve a aparecer en Poderosos Vengadores, y Ultrón mata a su mujer (que no estaba muerta, que estaba de parranda) para que, en su ira, esté a punto de fastidiar el plan de los héroes para derrotarle. Luego, interesantemente, parece que Vigía ha podido resucitar a su mujer. Tiene el supermegahiperpoder de resucitar muertos. Que no decaiga la fiesta.

Y en Invasión Secreta, el primer skrull que se encuentra se le transforma en el Vacío y ahí que tenemos a Vigía con sus traumas psicológicos incapaz de participar en la lucha de la que huye gritando. Otra vez.

Una y otra vez los guionistas inventan excusas para explicar por qué Vigía no arregla la situación en un pestañeo. Un problema que han creado ellos mismos y que se puede plantear de esta manera: Superman no cabe en el Universo Marvel.

El Universo DC se creó a partir de Superman. Es su personaje principal y todo encaja de manera natural alrededor de él. Y a pesar de todos su poder los guionistas siempre han sido capaces de encontrar amenazas a su nivel, ayudados por recursos como la kryptonita, la magia, y el propio carácter del personaje incapaz de abusar de sus poderes y justificando su aparente contención en su deseo, explicado en muchas historias, de no convertirse en un dios. Los guionistas de Superman han convertido una parte fundamental del carácter heroico del personaje en su principal hándicap. Y funciona.

En el Universo Marvel, bastante más desinhibido, sobre todo en los últimos años, eso no funciona. Porque el Universo Marvel se creó alrededor de Spiderman, y todos sus personajes, en mayor o menor medida, comparten su lema sobre el poder y la responsabilidad. Vigía no. Ha sido escrito como el Intervencionista Supremo. Puede arreglarlo todo, así nos lo han presentado, y su hándicap no es su moralidad, sino su doble personalidad, que no puede convertirse en su única debilidad. Pero, hasta la fecha, lo es.

El Vigía, tal y como está escrito, no pega en el Universo Marvel y, o le dan un arreglo convincente, o dejará de aparecer al minuto de que Quesada salga por la puerta de la Editorial.

Aunque eso tardará aún bastante en pasar, so impacientes.

2 comentarios:

Don Guri dijo...

En el minuto en que Quesada salga por la puerta empezaran a arreglarse muuuuuchas cosas.

Y el minuto en el que salga Bendis, se terminaran de arreglar las que queden (ojo: yo no le tenia tanta mania a Bendis, pero despues de ver lo que esta perpetrando con SI...)

ZiggyMan dijo...

Pues parece que el ciclo del vigía esta a punto de cerrarse para deleite de muchos. Pero parece que los rumores indican que otro personaje ocupara su puestos, ya puestos, ¿que maravilla de hombre será?