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sábado, 24 de diciembre de 2011

FELICES FIESTAS

Una breve parada por el blog para felicitar a todos aquellos que se pasan por aquí por:
  1. Despiste.
  2. Pensando que hay algún post nuevo.
  3. Para leer el twitter de la derecha.
  4. Cualquier otro motivo.
Y lo hago como no podía ser de otra manera, la felicitación de Champions League of America, que nos ha dado mucha satisfacción y alegría este 2011 y más que nos dará en el 2012.

Os recuerdo y/o os recomiendo que os leáis la primera temporada de nuestra épica epopeya bien en la propia web o bajándose el cbr tal que aquí. Además, en el periodo entre temporadas hemos preparado unas tiras que seguro que os van a gustar. Pero seguro seguro. Acabamos de desvelar al villano, que es un viejo y odiado conocido de este blog.

Además, para aquellos que cumplen la definición nº 2, si no pasa nada y el montonazo de cosas que tengo que hacer me dejan hueco, habrá unos cuantos posts de "El 2011 de Yo digo no".

Iba a insertar una bonita canción (cuando no la canta Mariah Carey) All I Want For Christmas Is You tal y como la cantaban en la bonita Love Actually, pero el youtube no me deja, así que la podéis ver aquí.

Love is in the air. Si lo ves, pégale un tiro.

¡¡FELIZ NAVIDAD!!!

lunes, 29 de agosto de 2011

ESPECIAL INFORMATIVO

Tras un montón de años sin hacer una viñeta, servidor, junto a Pepe Díaz y Jose Aguilera (of Passive Comics and Team Triumph fame) se enorgullece en presentar un nuevo proyecto tebeero.

Se trata de una webtebeo (me gusta el palabro) titulado Champions League of America. Es casi un cierre de círculo, una vuelta a los orígenes fanzineros de hace ya ¡20 años! (¡Arghs!!) pero si en aquella época lo avant garde eran las fotocopias en la copistería de la esquina, ahora toca hacer algo en el dichoso internet.

Así que esto es sobre todo un divertimento que queremos compartir con todos los amigos aficionados, pero también un poco de experimentar con las posibilidades que tiene usar la web. Para pasarlo bien, mayormente.

Así que tenemos una web.

Un trailer



Y un bonito dibujo promocional.


Ups. No, ESTE bonito dibujo promocional.


Y el miércoles 31 estrenamos con las cuatro primeras páginas, y la intención es sacar cada miércoles una nueva página. Hasta donde lleguemos. Además de un montón de secciones, lo que hemos dado en llamar Championlinks, en el más passivo de los estilos. Todo con mucha pausa y poca prisa.

Estamos muy emocionados, la verdad. Ojalá que os guste, y, si no, ¡puteadnos, que para eso está el internet! ¡Sólo para eso!

martes, 4 de enero de 2011

EL 2010 DE ¡YODIGONO!: OTROS TEBEOS (2)

Se me olvidaba:

Alicia en Sunderland. De Bryan Talbot no me gusta lo que me debería gustar (Luther Arkwright y sus mundos paralelos) y me encanta lo que me podría resultar más ajeno, como Historia de una rata mala o este Alicia en Sunderland, un exhaustivo y casi agotador documental en la que el autor explorar con lupa de cuarenta aumentos la relación de Lewis Carroll con la población de Sunderland y la propia historia de la población, que se expande a lo largo y ancho del mundo, con ramificaciones incluso en la fundacion del Athletic de Bilbao. Talbot hace suya la premisa de Alan Moore de que cualquier lugar es el centro del mundo a poco que te fijes. Yo pienso que el centro del mundo es el ombligo de Shakira, pero eso ya son teorías.

Talbot hace uso de casi todo el arsenal narrativo del comic, creando otra obra casi exclusiva para este medio. Arrebatadora y adictiva sólo le puedo poner la pega de ese final "todo ha sido un sueño" que, salvo que me lo explique alguien, es inúti, inadecuado y podría habérselo ahorrado. Por lo demás, espléndida. Y como detalle, que sea Mondadori quien la publicara es otra pista más de que las editoriales cada vez hacen menos ascos a esto de los tebeos, aunque sean, preferiblemente tochacos gafapastosos.

domingo, 26 de septiembre de 2010

NO HE PODIDO RESISTIRME

Lo escribimos el 8 de abril de 2008: "Si alguien quisiera hacer un día una serie de televisión sobre zombis ya tiene el material base". Me refería, claro a Los Muertos Vivientes. Para una vez que acierto, dejadme que me refocile. Bien, la serie se estrena en un mes y todos andamos ansiosos por verla. La cuestión es que he recibido el enlace a un video en el que un aficionado, Daniel Kanemoto, realiza unos hipotéticos títulos de crédito para la serie. Seguro que los que pongan finalmente no están ni la mitad de bien. Increibles.



Mis ansias se duplican cada vez que lo veo.

Mérito a Nacho Cabrero por mandarme el link. La canción es "Fresh Blood", de The Eels.

martes, 30 de marzo de 2010

LAS SERPIENTES CIEGAS

Este su cada vez más aperiódico blog tiene por costumbre leerse y reseñar la obra que gana el Premio Nacional del Comic. Así que, con retraso puntual, la reseña de Las Serpientes Ciegas.

Felipe Hernández Cava es uno de los grandes nombres del guión español, testigo y protagonista de la gran, aunque finalmente efímera, generación que dominó el tebeo español en la Transición, ya sabéis, la de los Giménez, Usero, Fernández, Sió, Beá,...

Por eso me chirrió el inicio de esta historieta, más propio de un guionista muy novato que de un veterano. Es decir, ves una viñeta con un paisaje Nueva York y un texto de apoyo con: "New York, 1939". En la siguiente viñeta otro texto de apoyo reza "Mientras en Europa está a punto de desatarse una guerra de imprevisibles consecuencias, yo acabo de llegar a Nueva York". Por si cabía la menor duda, el último texto de esa página nos reafirma: "Pero dicen que Nueva York es así en verano".

Algo te dice que esta historieta pasa en NuevaYork.

Bueno, en realidad pasa entre Nueva York y España. Unos escenarios, una época muy marcada por la Historia y por infinidad de películas y literatura negra. Y esto, que para algunos puede ser su gran virtud es, para mí, su gran defecto, el intento de meter a presión en la historia todos los tópicos posibles relacionados con este ambiente: los escenarios barriobajeros neoyorquinos, el Guernica, el comunismo en EEUU, la censura gubernbamental, la mítica revolucionaria bolchevique, la épica de las Brigadas Internacionales, las historias de detectives, la miliciana que se enrolla con el brigadista yanqui, las luchas entre las distintas facciones republicanas, la tortura como método de confesión, la desesperación del combatiente que se sabe perdedor, la brutalidad del enemigo fascista,la fascinación por el jazz del Savoy,...

El típico virus tópico se propaga en los textos: "Un hombre grita. Y cuyo dolor se transforma en una denuncia de todos los que prefieren la fuerza al argumento, la guerra a la paz, la aristocracia a la democracia. El grito de los débiles". Tópico y mal construido.

El argumento sobre el que se pegan todos estos elementos trata de un personaje A que persigue a un personaje B que persigue a un personaje C. Hay una muerte que vengar y una de las sorpresas de la historia es ver quien es el muerto. La otra sorpresa es que no sabes bien realmente por qué matan al muerto. Y luego hay un giro final cuando te enteras de lo que es realmente uno de los personajes, aunque esa resolución no pega ni con cola con el resto de la historia.

Me da que en esta ocasión se ha premiado más a la intención que al resultado, más a los ingredientes que al plato final. No se me puede olvidar uno de los ingredientes principales, el dibujo de Bartolomé Seguí, crudo y áspero, con un dominio de la iluminación realmente sobresaliente, aunque su tendencia a la caricatura no le hace ningún favor al batiburrillo de tópicos.

O sea que esta vez no me ha hecho muy feliz el Premio Nacional. Uno de tres tampoco está tan mal.

Y, por favor, que alguien me cuente por qué las serpientes estaban ciegas, que ya me lo he leido dos veces y no me he enterado.

jueves, 31 de diciembre de 2009

EL 2009 DE ¡YO DIGO NO!

Fin de año, fin de década. Salvada la tentación de hacer lista de “lo mejor de…” seguiremos con la tradición de recordar lo que nos ha llamado la atención este año, que acaba como empezó, con la informática dando la lata.

Lo que esperábamos. A principio de año nos planteábamos una serie de cuestiones sobre lo que iba a pasar en el 2009. Planeta ha mejorado. Al final la apuesta de Planeta por autores españoles ha sido poca, que no está el horno para bollos. Panini ha seguido a su ritmo. DC apenas ha espabilado. Heroes ha seguido tan mal en la 4ª temporada como en casi todas las anteriores (huele a muerto). No ha habido ninguna “siguiente gran cosa” este año, ni siquiera los tebeos para iPhone. El blog ha aguantado, aunque con dificultades, otro año más, igual que el PC. De hecho este es el primer post que escribo desde el nuevo, que ha nacido dando un poco la lata, a ver cómo sigue. Y la crisis, que afectó a todo, no se notó en los tebeos tanto como en otros muchos sitios.

Menos chicha. Dejando aparte el segundo semestre de locos que uno ha tenido, este año ha habido menos posts porque, lógicamente, los temas se agotan. Es decir, ¿cuántos posts se puede hacer sobre un tema? Bueno, si es sobre Loeb, muchos. Y cómo nos lo hemos pasado. Ahora mismo Loeb se encuentra dedicado a su Hulk multicolor y sin proyectos nuevos en perspectiva. Decía algo de hacer unos Ultimates con Frank Cho, pero no sé en qué quedó aquello. En nada, espero.

Frenesí planetario. Poco que añadir al post inmediatamente anterior. Mejora técnica (desde que El Catálogo del Cómic se ha encargado del tema), cambios editoriales importantes (la salida de Antonio Pérez) y una búsqueda continua e infructuosa de formatos y estilo. Eso sí, también publicó el mejor tebeo del 2009.

Editores charlatanes. Tanto José Luis Córdoba (Panini) como David Hernando (Planeta) usaron el púlpito internetero para comentar aspectos generales y particulares del negocio editorial. Lo cual se agradece. Lo que no acabo de entender es por qué no aprovechan sus propios tebeos para hacerlo.

El primero y el mejor. Grant Morrison demostró con All Star Superman el amor que tiene por el personaje y lo mucho y bueno que se sigue pudiendo hacer con él. Planeta lo va a reeditar corregido (esa portada duplicada…) así que si tienes dudas con algún regalo de Reyes, es una magnífica opción.

El mundo de las grandes empresas. Disney compró Marvel, lo que fue un gran negocio para Marvel y una adquisición que Disney aún tiene que empezar a rentabilizar. No se prevén grandes cambios en la editorial de Spidey. En la editorial de Supes debería haber grandes cambios (¡¡ese Didio!!) pero tampoco se esperan a pesar de que Warner ha decidido tener un mayor control sobre su filial.

El mundo de las grandes editoriales. Contra lo que cabía esperar DC ha espabilado bastante en los últimos meses en cuanto a ventas. La razón es Blackest Night, la saga en la que todos los muertos resucitan y que demuestra que el lector de superhéroes está hambriento de buenas historias DC. Otra cosa es lo que se les está dando habitualmente. La media es bastante mejor en Marvel, que acabada Invasión Secreta ha estado un año contando historias enclavadas en Reinado Oscuro, que ha resultado ser un megaevento sin maxiserie asociada. Lo que algunos verían como imposiciones o injerencias editoriales en Marvel lo ven como un motivo de inspiración y un desafío para sus guionistas que, en general, han aprovechado de manera satisfactoria la nueva situación. Además Quesada ha hecho durar la historia justo hasta cuando estábamos empezando a hartarnos de Norman Osborn, al que sólo faltó ser el malvado casero de Tía May.

Pelis. Si la memoria no me falla Watchmen y X-Men Orígenes: Lobezno fueron las películas tebeeras del año. La primera nos gustó, aunque con peros, y la segunda no, sin peros. Ambas pusieron de moda una manera de presentar los títulos de crédito que ya ha sido parodiada genialmente en Bienvenidos a Zombieland. (Tenéis que verla)

In y Out. Hace unos años se puso de moda hacer listas con lo que estaba de moda y lo que no estaba de moda. En Marvel siguen de moda los Vengadores y todo lo que les rodea y siguen sin estar de moda los mutantes. Ese debería ser el próximo objetivo de Quesada. En DC siguen estando de moda las series mediocres (la gran mayoría) y, tras una década de muertes, se han puesto de moda las resurrecciones. Pero ya hablaremos de eso un poco más adelante.

O sea, el año que viene. ¡FELIZ AÑO NUEVO, BUENOS ALIMENTOS Y MEJORES TEBEOS!

domingo, 27 de diciembre de 2009

HERNANDO HABLA

La excelente y exhaustiva entrevista que David Hernando ha concedido a Zona Negativa (aquí y aquí) da para mucho. Está muy bien que Hernando aproveche para informar del plan editorial de Planeta para el próximo año, pero estaría mejor que dedicara un par de páginas de sus tebeos a contárnoslo.

Aunque la calidad técnica de los tebeos de Planeta ha mejorado mucho en el último año desde que el Catálogo del Cómic tomó las riendas del tema, la sensación que me da la entrevista es que en Planeta hay mucho desconcierto. Para cada lanzamiento nuevo buscan el formato adecuado y se van dando cuenta de que lo que sirve para una colección no sirve para otra aparentemente similar. En ese sentido Panini suele tener las ideas más claras y resulta fácil adivinar en qué formato va a publicar cada serie/miniserie nueva.

En el caso de Planeta está resultando difícil incluso saber cómo va a acabar una saga concreta. Es perfectamente comprensible que si una colección va mal de ventas y quedan pocos números por publicar, se intenten sacar en un formato distinto para no dejar a los lectores fieles colgados. No sólo comprensible, sino de agradecer.Ahora bien, lo de Batman R.I.P., en tomo de tapa dura a precio de jamón de tres bellotas es un poco de caradura.


Porque se trata no ya del fin de una saga, sino del fin de una etapa del personaje que se ha publicado en un formato concreto y porque la colección va a continuar más allá de dicha etapa en ese mismo formato. Es mala política, es jugar con los lectores y es intentar, me parece, maquillar una cuenta de resultados. Yo piqué. Con un pellizco en el estómago y mucho cabreo, piqué. Pero no más. Hay maneras más sencillas y rápidas de terminar de leer una saga como esa, que implican ahorro de dinero, adsl y un nivel medio de inglés. Todos podemos “jugar en otra liga”, Hernando. Cuidadín, cuidadín.

Hernando lee Internet. Muchas de sus respuestas no están sólo motivadas por las preguntas que le hacen, sino por lo que hemos publicado muchos en nuestros blogs y similares. Yo de él ni me preocuparía. Entiendo que intente buscar pistas o reacciones a su política editorial, pero él mismo reconoce que lo que hace feliz a unos a otros les enerva. Uno de esos temas eternamente polémicos es el de grapa contra tomo. Si lo sabremos en este blog

El hecho de que se cierren varias de las colecciones de grapa como JLA, JSA, Titanes, Nuevos Titanes, Green Arrow ha agitado a los graperos, que ya hablan de una conspiración planetaria para acabar con este formato. Yawn. Los que acabamos con el formato somos los que dejamos de comprar esos tebeos en ese formato. No soy uno de ellos, pero debería serlo. Porque el mayor problema que tiene Planeta al publicar los tebeos de DC es la propia DC. Porque los tebeos de DC, de media, son malos.

España es territorio de Coca Cola, de McDonalds, de Star Wars y de Marvel. Para que DC pueda competir con Marvel en Españ,a DC tiene que ser muy buena. Y lo fue en su época, hace veinte años. De hecho algunos de los mayores éxitos de Planeta publicando DC son reediciones de los tebeos de aquella época gloriosa. En la actualidad, salvo honrosas excepciones, DC da pena.

Por ejemplo, McDuffie se ha cargado la JLA preocupándose más de introducir personajes afroamericanos (nada que objetar), que de contar buenas historias (todo que objetar). Los que alababan a este escritor por los dos capítulos que firmó en la serie de dibujos animados seguro que han tenido momentos más afortunados. JSA, más que mala es aburrida. Green Arrow es una colección del montón, y Marvel publica mejores colecciones del montón que ésta. Outsiders, Titanes, Supergirl, Titanes del Horror,… que diga, del Terror,… no son un elenco del que sentirse orgulloso.

Así que Hernando tiene una misión doblemente difícil, que es publicar unos malos tebeos de una editorial que nunca ha acabado de consolidarse en España y en una época de crisis en la que los que compran tebeos de Panini y de Planeta tienden a refugiarse en la primera editorial.

Si sirve como esperanza, el último año americano de DC no ha sido del todo malo. Aunque estas cosas no son muy fiables, en las votaciones que organiza Newsarama por fin de año DC está arrasando. Entre Flash Rebirth, el Mundo de Krypton de Superman y los títulos y sagas relacionados con Green Lantern, DC ha podido sacar la cabeza tras un par de años dominados por Marvel. Ahora se trata de que en Planeta sepan aprovecharlo.

¿Año nuevo, Planeta nueva? A ver…

domingo, 20 de diciembre de 2009

FINALES

Que no, que el blog no se acaba. Lo de “finales” va sobre la manera de acabar una historia y viene a cuento del final de 100 Balas, entre otros. Así que, ahora más que nunca, spoilers al canto.


La teoría de los tres actos propone que en el primer acto se presente a los personajes y la situación, en el segundo pasen cosas que hagan avanzar la historia y que en el tercer acto se resuelva el conflicto iniciado en el primero. El primer acto debe enganchar, el segundo debe entretener y el tercero debe satisfacer.


El final de una historia tiene que ser a la vez sorprendente y coherente con todo lo narrado con anterioridad. Al fin y al cabo la narrativa es un tira y afloja entre la anticipación y la sorpresa. Si el escritor no va dando pistas sobre la resolución del conflicto el lector pierde interés, pero si se pasa con la información el final es predecible… y el lector pierde interés.


Otra característica importante del tercer acto es que debe ser ágil, ir al grano y no perderse en abrir nuevas líneas argumentales. En el caso de 100 Balas todos teníamos claro que aquello tenía que terminar como el rosario de la Aurora y que iba a morir hasta el apuntador. La gracia era ver cómo y quién se iba a salvar. En una obra de 100 capítulos la resolución no debería ocupar más de 10 de dichos episodios. Ya desde antes la guerra abierta entre las distintas familias del Trust iba aumentando el número de víctimas, pero los personajes principales iban concurriendo en el mismo lugar-momento para el enfrentamiento final. Perfecto.


Por eso no tiene ningún sentido que de repente te metan la historia de un niño negro que trapichea con drogas y que quiere ser un gangsta con pistolones y cadenas de oro. Primero, porque la historia está copiada de la primera temporada de The Wire y segundo ¡porque no tenía que ver nada con la historia principal! Azzarello había jugado con ese recurso de las historias paralelas e inconexas desde el principio, pero el final de la serie ya no era el momento ni el lugar. Primera cagada.


El final es una orgía de tiros, sangre y fuego. Como era de esperar. Lo frustrante es que parte de los milicianos llega hasta el lugar de reunión de los miembros del trust supervivientes, se líen a pegar tiros y se vayan sin más. Segunda cagada. Y era de prever que fuera Izzy quien finalmente matara a Graves, aunque esa última viñeta en la que no sabes si lo va a matar o no, bueno, ahí ya no sé bien qué opinar, sobre todo tras ver el final de Los Soprano, pero sería más satisfactorio que algún personaje de los principales sobreviviera, ya fuera Graves (final irónico) o Izzy (final feliz).


En los tebeos americanos no hay final. Lo de la “batalla interminable” de Superman es por algo. Vale que cada saga tiene un final más o menos bueno, pero hay una maquinaria editorial detrás que impide que ese final sea un final cerrado. Como ya dijo irónicamente Alan Moore al final de Watchmen, “nada acaba nunca”. Incluso en una obra cerrada como Sandman, Gaiman tiene que conceder a la editorial un nuevo Señor del Sueño que sustituya al difunto Morfeo, aunque luego lo utilicen más bien poco. O el idílico final de Born Again, con Murdock y Karen paseando del brazo. Sabemos que es engañoso y que pasarán por nuevas vicisitudes. Y tanto.


Es curioso como las grandes obras de los 80 coinciden en un final abierto. Crisis en Tierras Infinitas tiene al Psicopirata como último testigo del Multiverso. Watchmen ponía al diario de Rorschach como elemento perturbador, Dark Knight presentaba a Bruce Wayne haciendo planes, aunque seguro que no planeaba lo que luego fue su secuela. Y V de Vendetta tenía a una Evey con mucho trabajo por delante.


Ni siquiera la cancelación del título ni la muerte (ja) del protagonista son una garantía de final cerrado. En Marvel han hecho de la necesidad virtud, y aunque sus sagas-eventos suelen tener un final bastante claro, siempre se apañan para dar pie al nuevo status quo. Al final siempre es más interesante la nueva situación que la resolución de la anterior.


En Dinastía de M, se volvía al Universo Marvel usual, pero sólo con 198 mutantes. Tras Guerra Civil ganaba uno de los bandos, pero el Capitán América moría y empezaba todo el tema de la Iniciativa. O en Guerra Secreta la invasión skrull era rechazada pero daba lugar al nuevo e interesante Reinado Oscuro. Y así hasta… hasta cuando sea.


Hacía tiempo que no finalizábamos post con una pregunta (este es el elemento inesperado). La pregunta (predeciblemente) es: ¿Cuál es tu final favorito?

domingo, 13 de diciembre de 2009

LOEBADAS: EL TOMATUM DE ULTIMATUM

El Universo Ultimate fue uno de los factores que cimentó la carrera editorial de Joe Quesada. Esta franquicia tuvo el éxito suficiente para que Quesada y los suyos tuvieran tiempo para reconstruir el Universo Marvel y convertirlo en la cosa, imperfecta pero divertida, que es hoy en día. Tras 10 años de existencia el Universo Ultimate había perdido mucho fuelle, especialmente en sus X-Men y sus 4 Fantásticos. Hacía falta destruirlo para volver a construirlo, y nadie mejor para destrozar cosas que nuestro buen a amigo Jeph Loeb.


La fórmula se mantiene, faltaría más. Como buena obra de Loeb, Ultimatum tiene un dibujante estrella, David Finch, y un montón de personajes que entran y salen sin ton ni son, que son todos los del Universo Ultimate. Y si al principio de esta serie de Loebadas comparábamos a Loeb con Michael Bay, ahora no nos queda sino compararlo con Roland Emmerich, el director catastrofista por excelencia.


La saga empieza canónicamente, con una presentación de los personajes, casi todos en Manhattan, sin ser la mayoría de Manhattan. Vaya casualidad. De repente, un tsunami se precipita sobre Manhattan, arrasando todo a su paso, y ahogando personajes por doquier. El tsunami es muy selectivo y sólo mata mutantes y personajes que tuvieron dos viñetas y media de protagonismo, como el Daredevil ultimatoso. Además Latveria se congela con todos sus habitantes menos el Doctor Muerte con su armadura con calefacción central. Enseguida se revela que el causante de todo es Magneto, que tiene el martillo de Thor. El que se da cuenta es el profesor Xavier, no sabemos bien cómo, y que lanza un mensaje telepático de alerta que también le llega a Magneto…a través del casco que le protege de la telepatía de Xavier. Loeb in action.


Lo de Loeb con el martillo de Thor ya es patológico. Se supone que Magneto combina sus poderes con los del martillo, que robó en el volumen 3 de Ultimates, para crear la ola gigante y la helada. Vale, lo de la helada es cosa del clima, pero los tsunamis los provocan los maremotos, es geología. Y digo yo, un tío con poderes magnéticos tan potentes como los de Magneto, ¿no podría lanzar un pulso electromagnético mundial? Toda la electrónica destruida, cientos de aviones estrellándose, miles de accidentes de coche, barcos a la deriva, centrales nucleares incontroladas,… Pero no, Loeb quería su tsunami y su nevada.


La Valquiria muere y Thor va a buscarla al infierno vikingo. El Capitán América muere… y también llega al infierno vikingo. O el Capi creía en Odín o directamente Odín es el único Dios verdadero. Ojo de Halcón y Hank Pym, a tamaño gigante, buscan a la Avispa para encontrársela siendo devorada por la Mole. La Avispa estaba a tamaño natural, que si llega a estar a tamaño de insecto ni se enteran. De un bocadito y adiós. Y Magneto llega a la Mansión Xavier y le rompe el cuello al calvorota entre solemnes discursos.


Enloquecido por la muerte de la Avispa, Pym agarra a la Mole y ¿lo aplasta contra el suelo? ¿lo pisotea? ¿lo espachurra contra la pared? No, le arranca la cabeza de un mordisco… Eghs. Pero las hazañas de Pym, plenas de lógica, no acaban aquí. Resulta que hordas de Hombres Múltiples convertidos en hombres-bomba, atacan la base de los Ultimates. La idea es buena. En serio. Loeb la estropea cuando cuenta que los Madrox no van voluntariamente sino que están sometidos psíquicamente. Dejando aparte el hecho de que suicidarse pudiendo hacer infinitas copias de uno tampoco es que sea para tanto. Aun así Loeb no entiende que la gran mayoría de terroristas suicidas lo son voluntariamente y convencidos de lo que hacen. Pero lo que sabe Loeb cabe en la cabeza de un alfiler.


El caso es que Pym llega a la base de los Ultimates, le entrega a la Avispa a Stark diciendo no se qué de un “proyecto Jocasta” y se vuelve hacia los Hombres Múltiples. ¿Se arroja sobre ellos para amortiguar la explosión con su corpachón? ¿Los aleja a manotazos? ¿Usa alguno de sus potingues para reducirlos de tamaño y que no hagan daño? No, no. Los Hombres Múltiples se suben encima de él. Porque sí. Así y ya está. Y no sólo eso, sino que, amablemente, subidos a él esperan a hacer explosión cuando Pym se ha alejado en medio del río para que la explosión no dañe a nadie más. Si es que no hay nada como un terrorista suicida amable. ¡¡Loeb!! ¡¡Loeb!! ¡¡¡Loooooeb!!!


En el infierno vikingo la diosa de la muerte ofrece a Thor y al Capi un dilema: resucitará a la Valquiria, pero uno de ellos dos debe quedarse. ¿Se quedará Thor, cuyo poder podría desbaratar los planes de Magneto? ¿Se quedará el Capitán, cuyo escudo metálico y su fuerza no serían obstáculo para Magneto, por muy genio táctico que sea? Pensad como Loeb. Adivinad la respuesta. La disyuntiva, per se, es una gilipollez. La diosa Hela ya tiene al Capi y a la Valquiria. Su idea de quedarse con Thor le sale bien, pero si llega a quedarse el Capi ¡pierde a la Valquiria! ¡Vaya negocio!


Entretanto Reed Richards y el Doctor Muerte acuden al Universo del Escuadrón Supremo a por el exiliado Nick Furia, que demuestra lo listo que es. Hasta exiliado en otra dimensión sabe que el causante de todo el follón es Muerte, al orquestar la muerte de Wanda. Listo listo.


Los héroes supervivientes se dirigen hacia la ciudadela flotante de Magneto. Con sus aviones metálicos. A plena vista. Con un par. De aviones metálicos. Y Magneto que se queda esperando, sin borrarlos del cielo con sus poderes magnéticos. Dándoles la oportunidad de llegar hasta él. Claro que sí.


La pelea se inicia con Dientes de Sable matando y comiéndose (obsesión caníbal) al Ángel. La Valquiria le corta el brazo a Magneto (con una espada metálica), se pelea un poco con el Capi y luego ve su paso cortado por el resto de personajes. Aún no sabemos cómo los otros llegaron tan pronto o estos tan tarde. Estarían aparcando los dos aviones metálicos.


La pelea empieza. Lobezno ataca. Y Magneto que recuerda que tiene poderes magnéticos, con los que abre el visor de Cíclope y controla la armadura de Iron Man. También controla hacia donde mira Cíclope, pero eso son detalles insustanciales. De hecho todo detalle es insustancial para Loeb. Ambos héroes fríen a Lobezno, que, tostadito y todo, aún tiene fuerzas para apuñalar a Magneto antes de que le arranque el adamantium del esqueleto. ¡Que podría haber empezado por ahí, digo yo!


Coloso y Hulk destrozan la maquinaria que mantiene a flote la ciudadela flotante pero son atacados por Mística. Hulk entonces amenaza ¡¡con comérsela!! Claro que sí, como la idea es buena, repitámosla una y otra vez. Finalmente Dientes de Sable y Mística huyen ¡¡en un ala delta!! ¿¿Pero dónde narices estaba esa ala delta???? Claro que ¿qué es una ciudadela flotante sin ala delta?


Magneto llega a su trono con el brazo de Lobezno clavado en el pecho cuando aparecen Furia, Richards y Muerte. Furia le revela a Magneto que los mutantes no son la especie elegida por Dios, sino el resultado de experimentos hechos por humanos con humanos. Este sería el momento en el que Magneto encontraría, al fin, ahora sí, motivos para odiar a la humanidad que le ha creado y le desprecia. El conflicto padre-hijo, creador-criatura, llevado a su máximo exponente. Así sería… si el escritor no fuese Loeb. Magneto lo que hace es rendirse. Ea.


El amo del magnetismo vuelve a poner en su sitio los polos magnéticos (ahora nos enteramos de que había hecho eso ¡¡y de que el martillito de Thor no tiene nada que ver!!!) y pide clemencia. Cíclope le revienta la cabeza con un rayo óptico. La base de Magneto explota y se hunde… y el brazo de Lobezno con ella. Ay, Loeb, pillín, esa no me la esperaba…


Ocho días después Cíclope da un discurso promutante… y le vuelan la cabeza. Muerte está en su castillo de Latveria, con Namor como prisionero (?), llega la Cosa… y le revienta la cabeza. Loeb, el cansino. Y casi a punto de reventar están las cabezas de los lectores cuando, revelación final, conocemos que el asesino de Cíclope es ¡¡Mercurio!! Mercurio resucitado, encanijado, con entradas y cara de malo. Mercurio que habla con una misteriosa silueta femenina de pelo ensortijado. Otra de las marcas de fábrica de Loeb, esa última revelación estúpida de un personaje que no ha salido en toda la historia.


Como bien decía la publicidad de Panini: Jeph Loeb y David Finch te contarán una épica historia en la que la única regla es que… ¡No hay reglas! ¡¡Efectivamente se lo pasa todo por el forro!!!! Es tan, tan, tan absolutamente malo que no me extraña que Panini lo haya sacado en tomo. Así evitan que los que se lean el primer número salgan despavoridos sin comprarse el resto de la serie.


Muy astutos, Panini, pero los lectores de este blog no van a picar.


¿Verdad?

jueves, 3 de diciembre de 2009

UN DÍA MAS, UN LECTOR MENOS

La estrategia de Quesada con Spiderman era apagar el runrún provocado por la retconización Mephistophélica aguantando hasta que pasara el chaparrón y que el público dijera, “Huy, qué historias más chulas. ¿Mephisto? ¿Eso que es lo que es?”. Y como el tiempo todo lo cura, ya casi ni recordamos la patochada de Mephisto, pero las nuevas historias que han contado, mayormente, son flojitas.


Salvo a nostálgicos empedernidos, las peripecias de este Peter Parker soltero, desgraciado y pobretón no acaban de convencer. No va mal de ventas, porque Spiderman es mucho Spiderman, pero no son, creo, lo que pensaban en Marvel. La elección de escritores no ha ayudado, por mucho currículo televisivo que algunos tuvieran.


Precisamente la idea era seguir la estructura de la mayoría de series de televisión, esto es, aventuras más o menos independientes entrecruzadas con líneas argumentales de larga duración, como la amenaza de Amenaza o el asesino-de-las-rastreadoras-arácnidas.


Otro de los conceptos clave era la renovación del elenco de villanos y secundarios. En el primer apartado teníamos a los citados Amenaza (una nueva versión del Duende Verde con los cuernos mochos), el asesino-de-las-rastreadoras-arácnidas (que mata gente y les pone la rastreadora para que culpen a Spidey) y Mr. Negativo (una especie de Kingpin de Chinatown). En el apartado de secundarios, además del resucitado Harry Osborn, tenemos a su novia, a un policía hispano que odia a Spiderman y es compañero de piso de Peter Parker, y al filántropo Mr. Li, que tiene una ong en la que tía May echa una arrugada mano, sin olvidar a una CSI a la que le gusta Peter.


El chasco de todo esto es que para cuando se resuelven las líneas argumentales principales resulta que: a) Amenaza es la novia de Osborn, b) el el asesino-de-las-rastreadoras-arácnidas es el policía compañero de piso de Peter y c) Mr. Negativo es Mr. Li. Tenga usted secundarios nuevos para esto.


Y encima las explicaciones son como de risa. A la novia de Osborn, que es una Beyoncé oxigenada, rodando rodando, como decía el chiste, encontró una guarida secreta de Norman Osborn. Rodando rodando se expone a un suero experimental de Osborn y, rodando rodando, se transforma en Amenaza, que además ataca la campaña de su padre candidato a alcalde para que la gente le vote.


Pero mi parte favorita es cómo se descubre la identidad del asesino-de-las-rastreadoras-arácnidas. Un compañero de la CSI inventa una máquina que es como un gps que rastrea rastreadoras. Pero, ojo, no sólo rastrea las activas, sino que enciende las inactivas para que puedan ser rastreadas doquiera estén. Alambicado y retorcido como él sólo, el argumento se ridiculiza aún más cuando ella enciende el aparato y ve en el mapa cómo una fuerte señal sale del apartamento de Peter Parker y su compi policía. Es un bloque de veinte plantas y siete viviendas por planta, pero ella sabe que es del apartamento de Peter. Lista como ella sola. Tan lista que se va solita, con un par de ovarios, a investigar, para acabar descubriendo que, el malo de la historia, ese compañero de piso al que no hemos visto en casi toda la serie es, amigos, el asesino-de-las-rastreadoras-arácnidas.


Y no, Peter Parker, que estaba en el piso cuando llegó la CSI pero salió por la puerta de atrás, no notó nunca que el poli tenía un saco lleno de rastreadoras. Ni siquiera cuando el aparatito activó todas a la vez. Y está muy bien tener un sentido arácnido que no te advierte que tu compañero de piso es muy chungo.


Ni las historias, ni los nuevos villanos-secundarios tienen el mayor interés. ¿Que Amenaza es la novia de Harry? Pues vale. ¿Que el jodido asesino es el poli? Pues bueno. De hecho, de este último, ni siquiera esperaba que fuera uno de los personajes de la serie. ¿Que Mr. Negativo es el chino cudeiro? No, si ya lo había leído en la ficha que publicó Panini extemporáneamente. Al final, la historia más interesante fue la que escribió Dan Slott, Nuevas formas de morir, en la que los villanos eran los Thunderbolts al mando de Norman Osborn, otro personaje de nuevo cuño, claro.


Probablemente Straczinsky estaba llevando a Spiderman a un callejón sin salida como personaje, pero sus aventuras eran mucho más divertidas y entretenidas que este tostón. Tanto que me hicieron comprar la serie del personaje por primera vez con regularidad. Lo que estoy leyendo ahora me ha decidido a ahorrarme unos euritos semanales a partir de enero


Y ahora algo completamente diferente: Sólo quiero agradecer los comentarios y mailes que me animaban a seguir con el blog. La verdad es que mi prefacio del post anterior asustó a familiares y amigos. Que no era para tanto, de verdad. Sólo mucho agobio que sólo ahora se está empezando a despejar. Mi agradecimiento es especial para aquellos que siguen visitando el blog a pesar de su inactividad, aunque imagino que el Twitter del lateral tiene algo que ver. En él, además de las paridas de rigor, estoy haciendo “twiterreseñas”, es decir, comentarios en menos de 140 caracteres de todos los tebeos que me leo. A veces tener que resumir tanto es más difícil que escribir un post como este, pero igual de divertido


The party goes on.

viernes, 14 de agosto de 2009

INVASIÓN (no muy) SECRETA

Siguiendo la política de este su blog de no destripar argumentos hasta que no se han publicado en España, le vamos a dar un repasito a Invasión Secreta, con la que servidor se lo ha pasado muy bien.

La idea es muy sencilla: una infiltración de skrulls para una invasión en toda regla y no para algún estrafalario plan que envuelva omniondas o cubos cósmicos. De esas ideas que no sabes cómo no se les había ocurrido antes a nadie. El artífice, Brian Bendis, no puede ocultar que una de sus fuentes de inspiración es la nueva y magnífica versión de Battlestar Galactica, con sus cylons de forma humana infiltrados y, sobre todo, esa justificación religiosa de un paraíso en forma de planeta Tierra que hay que alcanzar aunque sea (mejor si) aniquilando a la raza humana.

Invasión Secreta es probablemente el evento mejor planificado que yo haya leído nunca, anticipado casi un año antes, cuando Elektra resultaba ser una agente skrull. Ese acontecimiento y sus implicaciones han sido el hilo conductor de las series de Vengadores desde entonces: el miedo, la duda, la desconfianza como armas de un futuro plan de invasión. Brillante y sutil.

Con la miniserie principal se acaban las sutilezas. Los skrulls salen del armario e inutilizan las defensas de la Tierra, capturando a Reed Richards (no aprenden: un tiro en la cabeza y a otra cosa), propagando un virus anti-stark y mandando a los grupos de Vengadores a la Tierra Salvaje, para tenerlos entretenidos allí peleándose con un grupo de impostores con uniformes ochentosos. Mientras, una armada de super-skrulls toma Manhattan, siguiendo las reglas no escritas de la invasión extraterrestre.

Lo de los super-skrulls es otra idea tan simple como feliz. ¿Por qué quedarse en imitar los poderes de Los 4 Fantásticos? Aunque, la verdad, algunos son tan ridículos como esa mezcla de Kingpin y Cabeza de Martillo que salía en Punisher.

A partir de ahí todo es pelea y explosiones, viñetas inmensas repletas de personajes en las que Leinil Yu demuestra que es buen dibujante pero que no es George Pérez en esas lides. Como momentos más interesantes tenemos a la Reina Skrull convenciendo a Stark de que es un agente durmiente, o el plan de reserva del falso Pym, convirtiendo a la Avispa en una bomba andante. Como tebeo de peleas masivas no está mal (aunque Geoff Johns los escribe mejor), pero momentos como la estampida de dinosaurios sacan nota alta en la sección de anticlímax.

Tanta acción contrasta con el espíritu de traición e infiltración que se insinuaba en los meses previos. Sin embargo ese espíritu sí está presente en los capítulos de las series de Vengadores que, en un golpe sencillamente genial, se convierten en el relato de la infiltración skrull, al estilo de los flashbacks de series como Perdidos, pero dejándolos fuera de la miniserie principal. Y cómo he disfrutado con esos capítulos. Alguno hasta me ha dejado con la boca abierta, como cuando he comprendido que la Elektra skrull se sacrificaba aposta para empezar a crear el clima de desconfianza entre los héroes, acrecentando el que ya había tras Guerra Civil.

Otro acierto de este evento es resistir la tentación de adjudicar a los skrulls todo lo que ha pasado en el Universo Marvel en los últimos tres o cuatro años. No, Tony Stark no era un skrull. Tuvo sus momentos de agilipollamiento, pero ya está. Los skrulls no tuvieron nada que ver con el Día M, ni con la Guerra Mundial Hulk, ni con Guerra Civil,… Ya estaban preparando sus planes, pero esperaban pacientemente y veían estos acontecimientos como una señal divina y como ventajas tácticas en su futuro ataque. Brillante.

Como pega, la campaña publicitaria “Acepta el cambio”, que sugería una invasión supuestamente incruenta en la que los skrulls proponían una supuesta coexistencia de extraterrestres y humanos. Luego, de eso, nada. La frase tenía segunda parte: “Acepta el cambio o te mato. Y aunque lo aceptes, no te prometo nada” porque no dejaba de tener gracia ver a esos skrulls diciendo “Él te ama” mientras vaporizaban a la gente con sus rayos de la muerte

Editorialmente Marvel ha sabido explotar el filón. Mientras que las series más vendidas (Spiderman, Thor, Los Cuatro Fantásticos, X-Men,… y algunos grupos sin serie como Inhumanos) tenían miniseries aparte, las series más flojitas sí tenían sus crossovers incrustados en la colección con el objetivo de llamar la atención de los lectores.

Marvel repite otra vez la jugada de sus anteriores eventos. Los acontecimientos narrados no se encierran en sí mismos, sino que dan lugar a un nuevo status quo. El Universo Marvel sí cambia tras cada evento, cambia su presente, y no su continuidad (toma nota de una vez, Didio) y eso influye en los personajes y en las tramas futuras.

Ver a Norman Osborn como nuevo Jefe de Seguridad planetario, conspirando con algunos de los villanos-antihéroes del Universo Marvel, es una gran idea. Es hacer Presidente Luthor, pero bien, y es una promesa de historias muy interesantes. De todas formas este Osborn hace tiempo que no me cuadra con el asesino de novias y el enterrador de viejas vivas que ya conocíamos. Es un personaje muy chulo pero no es el personaje que conocía. A lo mejor es otra consecuencia del malhadado Un Día Más.

Por cierto, Mephisto tampoco era un skrull.

sábado, 11 de julio de 2009

BAIXANT DE LA FONT DEL BAT

En los últimos posts de este su esporádico blog le dábamos un repaso a un tebeo horroroso y a una obra maestra. Hoy nos quedamos en un término medio, en uno de esos tebeos del género “ni fu ni fa” del que nada hablaría si no fuera porque este tebeo es un tebeo y sus circunstancias.

Batman: Barcelona, el Caballero del Dragón, presenta una lista de méritos ajenos a su contenido, principalmente su edición simultanea y plurilingüe (inglés, español, catalán, italiano) y el gran despliegue mediático al que dio lugar a cuenta del exotismo de ver una aventura de Batman en la Ciudad Condal.

Porque quitando esto nos encontramos con una aventurita del montón con un guión de Mark Waid al que se le nota demasiado que se trata de un trabajo de compromiso. La premisa no estaría mal si no fuera porque ya lo escribió Grant Morrison hace 20 años en Arkham Asylum: Killer Croc en el papel del dragón y Batman en el de caballero matadragones.

La justificación para mandar a Batman a Barcelona es del tipo gruyere, agujero sobre agujero: el Sombrerero y el Espantapájaros drogan a Croc y le hacen creer que es la reencarnación del dragón. Interrogado por Batman el Espantapájaros cuenta “Hasta él [Croc] conoce la historia de San Jorge, el Patrón de Cataluña, el mayor héroe de su tierra.” Ejem.

Por un lado tenemos el conocimiento que sobre las festividades catalanas pueda tener el monstruo reptiliano medio. Ni el americano medio. Ni el extranjero medio, que servidor fue invitado a una “fiesta española” en Estocolmo donde la comida eran nachos, pimientos y patatas crudos con salsas de chile, nata agria y guacamole.

Por otro lado, está el hecho de que San Jorge es el Patrón de Londres, Moscú, Aragón, Inglaterra, Etiopía, Grecia, Beirut, Palestina, Cáceres, Génova,… y hay países y ciudades que le deben el nombre. Pero vale, como había que ir a Barcelona, pues se va, que es una ciudad tan estupenda que hasta merecería que el Real Madrid fuera su equipo titular XD.

Además, esta historia es una más de las cientos que demuestran que Batman es el Peor Detective del Mundo. Dice el Espantapájaros: “Si quieres a Croc, tengo entendido que en Cataluña… en Barcelona… últimamente se las están viendo con una especie de lagarto asesino en serie. Alguien que mata a una doncella al día.” No sólo un recluso de Arkham tiene más información que Batman sobre asesinos reptilianos, sino que desde que escapó a Croc le ha dado tiempo a llegar a Barcelona (¿cómo?) y a matar a varias mujeres, “una al día”.

El resto son un par de peleas con Croc, una que acaba en empate y otra que termina con Batman usando como lanza la senyera y tomando una espada de una estatua,… como en Arkham Asylum. En medio, como chica florero, una antigua amiga catalana de Bruce Wayne, morenaza de pelo rizado, una de las pocas concesiones al tópico español. Por supuesto que en España hay rubias con ojos verdiazulados, pero la elección no sólo es totalmente plausible sino necesaria para no desconcertar aún más al lector extranjero extrañado por no ver mariachis ni encierros de San Fermín por medio de Las Ramblas.

Un detalle me llamó la atención en el diálogo entre la chica y Wayne:

Me dicen que en la versión inglesa aparece “spanish”. Sin embargo, en la versión catalana vemos:
Normalización lingüística y traducciones al gusto del consumidor. Un detalle al que se podría haber sacado mucho jugo, con Batman, ese pedazo de detective, discerniendo entre los acentos de Ripollés y del Baix Penedès.

El dibujo de David Olmos y el color de Marta Martínez son más que eficientes y juegan con ventaja a la hora de recrear los paisajes de Barcelona, aunque no me mata su versión de Killer Croc. Lo más destacable de este tebeo es su propia existencia, que no habría sido posible sin los oficios de un David Macho capaz de promover el proyecto y coordinar a todas las partes implicadas. Y, en lo que parece que empieza a convertirse en una frase habitual, (ya iba siendo hora), la edición de Planeta es más que notable.

Lo que no está claro es si esto será una raya en el agua o tendrá continuidad. Las ventas en España, me dicen, han sido muy buenas, pero en EEUU ni la portada de Jim Lee ha conseguido que el tebeo subiera del puesto 92 de la lista de ventas de Diamond con unas ventas de apenas 24.000 ejemplares, y al final son las ventas en América las que deciden

Aún así yo no pierdo la esperanza de ver a Superman poniendo derechas las Torres Kio.
PS: Gracias a Jotacé y a Jose Aguilera por su ayuda e inspiración.

jueves, 25 de junio de 2009

ALL STAR OBRA MAESTRA

Estamos a año y medio de acabar esta década innominada (Lo de “los 80”, “los 90”,… estaba claro. ¿”Los 00”?). ¿Cuántas obras maestras ha dado esto del tebeo en este tiempo? Yo ya tengo una: All Star Superman.

Alguna vez hemos comentado lo difícil que resulta escribir a Superman. Los personajes con fallos y vulnerabilidades son mucho más sencillos y agradecidos para el escritor y para el lector que busca dimensiones y capas en las historias que consume. Superman es demasiado poderoso, física y moralmente, y la mayoría de escritores naufragan, ya sea porque no son capaces de inventar un conflicto creíble, o porque cuando lo inventan es una patochada. Verbigracia: el jodido niño de Superman Vuelve.

Superman es un icono, un símbolo, uno de los más reconocibles del mundo, pero es más famoso por sí mismo que por sus aventuras. Por eso All Star Superman tiene doble valor: es un gran tebeo de por sí, y está protagonizado por un personaje realmente difícil. Grant Morrison, capaz de lo mejor y de lo peor aquí roza lo sublime.

El argumento, ya comentado hace dos posts, es soberbio, pero es que el desarrollo de la historia es increíble, lleno de maravillas y situaciones dignas del personaje. Imaginación en estado puro, con “devoradores de soles que comen soles en miniatura creados con un yunque cósmico de Nuevo Olimpo” o “supermédicos microscópicos kandorianos”, y una historia primorosamente contada, en la que todos los detalles son relevantes al final.

Los personajes son perfectos. La siempre curiosa Lois, el aventurero y más chulo que un ocho Jimmy, el gruñón Perry, y ese Luthor cuya motivación es la envidia y no la especulación inmobiliaria, sin que falte el científico aliado, sustituyendo al soso profesor Hamilton por Leo Quintum, el Beckham de los científicos tebeeros.

Morrison es mejor cuando se contiene. Quizás las parte más floja sea la de Mundo Bizarro pero es que el concepto es uno de los más limitados de la mitología de Superman, y se agota en el segundo e irritante diálogo. Quizás por ello Morrison introduce a Zibarro, el bizarro de Mundo Bizarro, en un giro de tuerca que debería mandar el concepto a dormir una buena temporada.

Y no me quiero ni puedo olvidar de, probablemente, mi dibujante favorito de los últimos años, el inmenso Frank Quitely, cada vez más influenciado por Moebius y narrando como nadie en el panorama actual. Pocos dibujantes de los que puedas decir que cada viñeta es la mejor posible en cuanto a encuadre y composición sin obviar que forma parte de una narración. Quitely le da a cada personaje su expresión y su personalidad. Basta ver esa portada en la que Superman vigila Metrópolis siendo consciente de que es observado por el lector al que dedica una sonrisa. Grande, grande, grande.

Morrison y Quitely no inventan nada. Todo estaba allí, concretamente en la Edad de Plata. Había que saber cogerlo y no hacerlo actual, sino intemporal, demostrando en 12 increíbles números lo grande que es este personaje. Tanto es así que en el soberbio 10º capítulo, vemos como en un mundo sin Superman dos chicos de Cleveland inventan a Superman. Porque siempre, de una manera u otra, debe de haber un Superman.

La edición de Planeta hace honor al contenido. 20 euros por este tomo es una ganga. ¿Pegas? Siempre las hay: en lugar de la portada del nº 6 han repetido la del nº 2. Pero venga, va, cortesía de ¡Yo Digo NO! ahí la lleváis.

Ale, y ahora os toca a vosotros decir “pues no es para tanto”.

martes, 23 de junio de 2009

ALL STAR “QUÉ LE HA PASADO A ESTE HOMBRE”

El otro día Manolo Sicilia me contaba The Spirit (la película) y yo le contaba All Star Batman. Su comentario fue “¿Qué le ha pasado a este hombre?”.

Ni idea. ¿Se ha quedado Frank Miller sin talento? ¿Está más atento a su carrera cinematográfica? ¿El género de los superhéroes ha avanzado sin que él se dé cuenta? ¿Está rodeado de una cuadrilla de aduladores que no se atreven a decirle cuándo mete la pata? Un dato: el tomo de All Star Superman tiene una introducción de Bob Schreck, el editor de la línea y de Mark Waid, colega de Morrison y fan confeso de Superman. El tomo de All Star Batman sólo tiene texto de Schreck. ¿Nadie se atrevía a prologar tamaño extravío?

Yo fui y soy de los escasos defensores de El señor de la noche contraataca. Entendía que se trataba de una sátira del estado en el que habían sumido al género obras como Watchmen o El retorno del señor de la noche. También entendía que eso ya existía y que se llamaba Kingdom Come, pero probablemente Miller no se había enterado.

Lo de este All Star no lo entiendo. No hay por donde meterle mano. Y a los datos me remito. Datos con spoilers incluidos, advierto.

La historia empieza con Dick Grayson cabrioleando, así que trata de él y de Batman, en este orden. Vale. No de Bruce Wayne que sale en cuatro viñetas exactamente. Vale también. Total, que matan a los padres de Dick Grayson, en plan francotirador y cuando saludaban al público. Por qué, ni idea. Si lo cuentan, no me he enterado. Asesinato delante de cientos de espectadores, Bruce Wayne incluido, que tiene una cita con Vicky Vale, que ha necesitado cinco páginas para decidir qué modelito ponerse. Obviamente coge el menos adecuado para la ocasión. Pues bueno, llega la policía y se llevan al pobre Dick para pegarle una paliza para que no cuente nada de lo que ha visto. Tendrían que haberse llevado a los cientos de espectadores también, pero que va, a por el niño, claro que sí.
Bukkake pedófilo-zoofílico, que diría
Warren Ellis.

Vicky Vale y Alfred siguen a los policías, y también Batman. Mucho batmóvil, pero llega el último. Eso sí, parte por la mitad el coche de la policía, que tenía policías dentro, coge al pobre Dick de las solapas y lo mete en el batmóvil. Así se rescata a un niño, sí señor. A la vista de todo el mundo, lo metes a la fuerza en el coche. Y quieres que sea tu pupilo. Claro, cuando te vean con un niño disfrazado nadie se va a acordar de que semanas antes habías secuestrado un niño. Si es que el que piensa, piensa…

A lo que pasa luego no hay quien le haga el atestado. Vemos que Alfred y Vicky han tenido un accidente de coche. ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Con quién? Hay un coche de la policía más allá. ¿Es el mismo que ha partido Batman? Si es así ¿también chocó Batman con la limusina de Wayne? Si es así, ¿tan cerca estaban Alfred y Vicky del coche de la policía? Si es así, ¿no veía Batman por dónde iba? Y ¿de dónde ha sacado el viejuno Alfred esos abdominales?

Batman y el recién secuestrado Dick Grayson se tiran ¡dos capítulos! huyendo en dirección a la batcueva. En ese trayecto Batman se comporta como un maníaco que lo mismo quiere ir de guai con Dick que se pone a presumir de batmóvil. Es precisamente la caracterización de Batman lo que más chirría en toda la historia, un maniático desquiciado que se ríe “para asustar a los criminales”. Joer, ¿el que se reía no era el Joker? No hay por donde pillarlo.

"Aprende cómo se hace,
David Carradine"
Este Batman no se afeita. No sólo eso, sino que la barba de tres días le sale en un plis plas porque Wayne estaba perfectamente rasurado diez minutos antes. Salvo que el viaje en batmóvil dure tres días. Lo cual es posible, porque vemos que Clark Kent “hace 15 horas” que ya se ha enterado del secuestro de Dick, es decir, ¡antes de que se produzca! porque sale en los cartones de leche y en los periódicos. Cartones que revienta y periódicos que quema. Vaya temperamento. Que digo yo que podría haber visto en la tele la noticia, pero va a ser que en quemar una tele de plasma se nos iba de presupuesto en efectos especiales.

Dick Grayson y productos lácteos,
curiosa combinación.
Miller se toma un capítulo entero para presentarnos a Canario Negro, que en esta versión es una camarera vestida de pilingui superheroica que harta de que los babosos del bar le digan de todo se lía a fostias y no deja parroquiano en pie, ella solita. Lo que más le irrita es que le digan “boquita dulce”. Debe ser la única mujer del universo a la que le dicen eso.

La edición de Planeta de este tomo es muy buena, desplegable de la batcueva incluido, en el que Jim Lee dedica tres páginas de seis a primeros planos de armaduras. Por ese desplegable el tomo vale lo mismo que el de Superman, aunque tenga tres capítulos menos. Un desplegable= tres capítulos. Hummm. No sé, no sé,… Lo que me chirría de este tomo son algunas de las fuentes utilizadas, sobre todo la ilegible de Batman, aunque no llega al nivel del texto introductorio de Aztek. Pero estoy divagando.

El caso es que llegan, al fin, a la batcueva y Batman vuelve a mostrar su pueril carácter cuando le dice a Robin: “Mola, ¿eh?”¡varias veces!. Consejo de profe: no hay nada más ridículo que un adulto hablando como un adolescente. ¡Y más si eres Batman! ¡Pero es que Dick le dice: “No está mal” y va el tío y se pica! ¡Amos, hombre!

"Las he visto mejores"

Este Batman se ha leído V de Vendetta porque intenta aplicarle el mismo tratamiento de choque que V le aplica a Evey. Lo que pasa es que Alfred le pasa hamburguesas de contrabando para que no coma ratas como Bruce Wayne hizo cuando se cayó de niño a la batcueva. Sí, sí. Comió ratas. Voluntariamente. Y no se convirtió en Ratman. Sigh.

La idea de que los métodos de Batman le enfrenten a la Liga de la Justicia es buena, pero es una Liga tan patética que, para eso, nada. Mientras, Batman corretea por los tejados riendo como un poseso y apalizando violadores.

Y le salen imitadoras: Batgirl, la hija del comisario Gordon ¡que aparece en el sexto capítulo! y la ya mencionada Canario Negro. Aquí se demuestra que Batman es el mejor detective del mundo. Oye un tiroteo y el tío sabe que es Canario Negro ¡oyendo los disparos! Por cierto que la detectivitis debe ser contagiosa: Dick reconoce de qué zona de Inglaterra es Alfred por el acento. Un niño que se ha criado en un circo y nos sale experto en fonética.

La historia avanza, o así. Grayson recibe su prueba de fuego. Tiene delante al asesino de sus padres y Batman le da la oportunidad de matarlo. No lo hace. Para qué ¡si puede torturarlo!

Y ahí que sale el Joker, supuesto inductor de la muerte de los padres de Dick. Este Joker tiene tatuajes y asesina mujeres. Pero no ríe. Ni sonríe. El que ríe aquí es Batman, recordemos.

"Hoy no, cariño, me duele la cabeza"
Y llegados al octavo capítulo, Grayson, al fin, tiene traje. Bueno, no es el suyo, sino el de Damien, el hijo biológico de Batman en la continuidad normal. Misterios del hipertiempo, digo yo. El caso es que a Batman no le gusta el traje y en el siguiente capítulo ya tenemos al Robin de siempre, ya era hora. Bueno, más o menos. Lo vemos pintado de amarillo.

Porque Batman se enfrenta a Green Lantern, comisionado por la Liga de la Justicia para reconvenir a Batman. Y Batman tiene un plan. Enfrentarse a Hal Jordan en una habitación pintada de amarillo. De paredes a techo. Si es que el que piensa, piensa. Pero es que hasta Batman y Robin se pintan de amarillo. Pintura que aún gotea. Y no sólo eso. Batman bebe limonada. Limonada amarilla, claro. Limonada amarilla que pasa por labios pintados de amarillo. De locos.

"Esta ictericia empieza a ser preocupante"


Miller muestra aquí que lo tenía todo pensado. Batman pergeña con Dick Grayson una explicación a su desaparición: ha estado oculto en una clínica psiquiátrica. Así nadie sospechará cuando vean a Batman con un ayudante juvenil. Sobre todo Jordan, que ha sido presentado como un tonto total. Ah, espera. Sí sospecha. Sigh.

Y entonces llega el acabose. Robin roba (valga la cacofonía) el anillo de poder de Jordan. El arma más poderosa del universo. Que tiene infinitas defensas contra los ataques. Y se deja robar. Y Robin apaliza a Jordan y le rompe la traquea. Ole. Menos mal que Batman sabe hacer traqueotomías, no sin antes darle un par de chuflas a su díscolo aprendiz.

Y ahora viene toda la carga dramática. Batman se da cuenta que está metiendo la pata con todo lo que hace. Y como es un tebeo de Miller, se pone a llover. Para quitar la pintura amarilla, mayormente. Y se van a la tumba de los padres de Dick, para que se despida de ellos. Lo que hace es guantear las lápidas. Lo normal. Ah, la rabia desatada, la angustia adolescente, los metatacarpios rotos... Y llega Batman, y lo abraza y lloran juntos, pobre huérfanos en desgracia.

Finalmente, se han redimido…

Otro momento Jotacé

Sí, claro. ¡Y un carajo! ¿Te quieres ir por ahí? ¿Así y ya está? ¿Unos cafres descerebrados se transforman de repente en dos centrados luchadores contra el crimen? Despropósito tras despropósito, incoherencia tras incoherencia, probablemente esta sea la peor obra de Frank Miller. Y mira que Jim Lee dibuja de dulce. Bueno, a veces se le van las proporciones. O Batman mide tres metros o Robin mide 1.20, pero bueno, dibuja muy bien. Pero lo de Miller es de pena.

Se supone que esta historia pasa en el mismo Universo que las otras obras de Batman de Frank Miller. Hasta tiene su número, Tierra-31. Pero ni este el es Batman de Año Uno ni el de El Señor de la Noche ni este el Miller que siempre hemos amado, ni ninguno que nos guste. Y no, no sé qué le ha pasado. Pero es una pena.

domingo, 21 de junio de 2009

ALL STARS

Yo no calificaría de éxito una línea editorial que desde 2005 ha publicado 22 números en dos miniseries distintas, una de ellas inconclusa. Y Dan Didio tampoco, si atendemos a como silba y disimula cuando le preguntan por la continuación de All Star Comics.

La línea All Star Comics de DC pretendía reunir a los personajes más importantes de la editorial con los más importantes autores, dándoles libertad para reinterpretar los personajes fuera de continuidad en historias accesibles a lectores no habituales. El sueño de todo editor desde la línea Ultimate en adelante. Y mira que la cosa prometía: Superman por Grant Morrison y Frank Quitely. Batman por Frank Miller y Jim Lee. Wonder Woman de Adam Hughes. Batgirl de Geoff Johns y J. G. Jones. Green Lantern por… bueno, no se sabe por quién, pero llegaron a anunciarlo.

Me imagino que DC era consciente de que, dados los autores implicados, los títulos saldrían con cierta irregularidad, pero Batman comenzó en septiembre de 2005 y tras diez números permanece “en hiato”. O herniada. Los 12 números de Superman se publicaron entre noviembre de 2005 y octubre de 2008. Aunque mereció la pena.

En los cálculos de DC se trataba de un proyecto con grandes beneficios a medio plazo en forma de recopilatorios, al estilo de Watchmen, que sigue dando pingües beneficios a DC (y a Planeta, que ha vendido 20.000 ejemplares desde octubre hasta ahora). E intuyo que había algo más: Películas.

Dicen que en Warner, cada vez que ven el gráfico comparando las ventas de Marvel y DC, sacan la carta de despido de Dan Didio. Pero en el momento de firmarla miran el gráfico de la derecha que muestra cómo una única película de Batman recaudó más que dos de Marvel juntas, y vuelven a guardar el finiquito. Aunque probablemente el mérito de Didio será haberles dejado los recopilatorios de The Long Halloween y Dark Victory a los hermanos Nolan. (Maldito Loeb, para algo que hace medio bien…)

En los últimos tiempos estamos viendo cómo DC está recontando el origen de sus personajes, por ejemplo, Green Lantern, en una miniserie escrita por Geoff Johns (que empezó su carrera como ayudante de Richard Donner, recordemos). Como si DC estuviera produciendo unas guías para los futuros posibles guionistas de las futuras posibles películas que se hagan con sus personajes. Precisamente es Green Lantern el personaje del que más se está hablando para un futuro próximo y posible.

Los argumentos de All Star Superman y de All Star Batman and Robin, The Boy Wonder, son peliculeros a más no poder. A los hechos me remito:

“Superman contrae un cáncer incurable provocado por un plan de Lex Luthor. En el tiempo que le queda de vida debe arreglar sus asuntos personales, lidiar con su propia mortalidad, y evitar los planes de conquista de su archienemigo”

O:

“Batman en los primeros tiempos de su lucha contra el crimen se encuentra enfrentado a criminales y policía por igual, aún confuso sobre qué metodos utilizar. Su único aliado, el comisario Gordon, tiene problemas con su mujer alcohólica, su rebelde hija adolescente y ha retomado el contacto con su antigua amante. Batman encontrará una nueva luz en la figura de un joven trapecista cuyos padres han sido asesinados y que se convertirá en su nuevo aliado si las ansias de venganza del muchacho se lo permiten”

Yo lo veo muy vendible. Y escrito por expertos en estas propuestas argumentales, que los hay, ni te cuento. Y si lo ves en la accesible forma de un tebeo bien escrito y dibujado ya es el acabose. El problema es que si Superman es la luz y Batman es la oscuridad estos dos tebeos lo demuestran de manera ostensible y, en el segundo caso, de la peor manera posible.

Lo vemos en los dos próximos posts.